PIONEROS COLONIZADORES Y ESPACIOS DE OCUPACIÓN

Por Emilio Sanchez Perez

Cronista de la ciudad de Tecate

Hay que tener presente, que estos datos fueron producto de la metodología oral, narrados como verdaderos. Lo que ahora nos queda claro, es que estas dependencias están ubicadas en terrenos de los Villagrana que tuvieron en propiedad las parcelas 12 y 13. Desde luego, esto nos compromete a saber en cuál de los predios estaban instaladas las granjas, ya que el objetivo en nada varió: Producir en beneficio del pueblo.

n la edición anterior se publicó el plano que corresponde a la parcela número 14, donde se desarrolló el rancho de Don Ramón Contreras Preciado. Al investigar qué colonias o qué fraccionamientos se asentaron en el predio, nos dimos cuenta que muchos años atrás y muy recientemente, se ha cometido el error de acreditarle a la familia Contreras, la donación del espacio que ocupa La Casa de la Cultura y otras instituciones culturales, así como algunas dependencias federales de gobierno.

Como ya lo hemos dado a conocer en otras ocasiones, uno de los principales asentamientos fue la popular “Colonia Militar”. La que sus pobladores orgullosamente refiriéndose a este espacio la nombran o mencionan como “La Mili”.

Ampliación militar, es una  segunda sección que inicia a la caída del pequeño cerro rumbo al Este, donde están construidas las últimas casas. A partir de estas viviendas, se aprecia una planicie convertida temporalmente en espacios deportivos.

El bulevar Colosio divide dos históricos predios, que tienen como referencia el cerro del “Lobo” conocido con el nombre cerro de “La Nopalera”. Hacia el Oeste quedó el “Rancho Contreras” y al Este, el “Rancho El Descanso”, que fue propiedad del militar José de Gracia Félix (Personaje del que escribiremos brevemente, sobre su arribo a Tecate).

Otro de los puntos de este predio en referencia, es el parque de la Colonia Guajardo, donde se ubica la Estación de Policía.

Pasando el río cercano a los campos de fútbol,  se encuentra una lanzadera, sólo que ésta opera con camiones de carga pesada, propiedad al parecer de la familia González.

A corta distancia del río Tecate nació “Quinta Herminia”, un complejo habitacional, con sello de distinción de elegancia para la época. Fue en su tiempo un proyecto muy ambicioso, planeado por el señor Angulo y la señora Mini (su esposa).  La idea fue construir  cierta cantidad de casas para rentarlas, lo que vendría a representar el bienestar familiar en el futuro.

El señor Angulo era un funcionario público en Estados Unidos, por lo que sus servicios eran muy bien remunerados y contaba  con el recurso económico para la inversión. La señora Mini era propietaria de la tierra -herencia de los abuelos-, lo que permitió que el plan  fuera coronado con éxito.

Como referencia en el presente, “Quinta Herminia”, proyecto de sueños y esperanza está rodeada de añejas palmeras, arboledas eucalípticas y árboles de otras especies, situada entre la calle Zaragoza y privada “Quinta Herminia” (Nombre que honra la memoria de uno de sus propietarios), dejando como testimonio lo hecho en el pasado.

Patrimonio de un presente, en sí, esto fue lo que logramos encontrar en el espacio de ocupación de la parcela número 14 del señor Ramón Contreras Preciado. Predio en el que aun como buenos administradores, sus herederos cuentan con algunos espacios para la venta.

Uno de los grandes anhelos de la señora Emilia (Nieta de don Ramón), fue que algún día las autoridades fijaran la vista en aquellos hombres  que acortaron distancia desde su lugar de origen en carretas, caballo y mula; en busca de un espacio de  paz para vivir al lado de sus familias, con las que en su mayoría hicieron el viaje y que dieron origen al hoy convertido Pueblo Mágico de Tecate.

Cada uno de estos hombres tiene el mérito según su aportación. Unos recibieron tierras y las vendieron, otros las abandonaron.

Doña Emilia Romero, murió sin ver cristalizado su sueño de que se les hiciera justicia a los fundadores del pueblo, entre ellos su abuelo (quien es un claro ejemplo de aquellos pioneros que se arraigaron  a estas tierras). 

Ojalá, en alguno de los espacios que están baldíos, pendientes por construir en la parcela número 14, se le dé un rinconcito en una calle, cancha deportiva o un fraccionamiento que lleve el nombre de “Don Ramón Contreras Preciado”; que se inmortalice la memoria de este personaje.

Me platicaba doña Emilia Romero, a quien recuerdo con mucho cariño, que cuando a su abuelo le señalaban  algún error cometido, sacaba a relucir su frase favorita “No soy monedita de oro de veinte dólares para caerle bien a todos”

José de Gracia Félix.

Militar de carrera, según testimonios nació en Álamos Sonora, en el año de 1820, a finales de la década de 1870.

Viajó a Tecate en compañía de su esposa, Juana Villa y sus hijos: Francisco, Margarita y Luis, nacidos en Los Ángeles Alta California, respectivamente en los años 1870, 1872 y 1874. En Tecate, nacieron Sixto, en 1880; Benito, en 1883 y Paz, en 1884.

Don José de Gracia Félix, recibió del gobierno la parcela número 17 que formaba parte del censo de las 54 parcelas que integraba inicialmente la Colonia Agrícola de Tecate. Con una superficie de 85.50 hectáreas, colindando al Norte con las parcelas numero 15 (propiedad de don Antonio Solís), donde se encuentra el panteón municipal número 1 “San Ignacio” (que oficialmente este sería el nombre correcto). Hacia el mismo rumbo, también colindaba con la parcela 16 que le perteneció al señor Jesús Félix (cuñado de Joaquín Murrieta “El Patrio”)

Lo anterior, lo afirman fuentes consultadas; hacia el Este tenía como vecino a Juan de Dios Ortega, que contaba con el dominio de la parcela número 18. En cuanto al Sur, era limitado por terrenos codificados como bienes nacionales; el Oeste lo limitaba la parcela número 14 (propiedad ni más ni menos que de su yerno don Ramón Contreras Preciado, que le diera 7 nietos al contraer matrimonio con su hija Margarita).

El predio originalmente llevó el nombre “El Descanso”, donde florecieron las colonias “El Descanso”, “Ampliación Descanso” y una fracción de la colonia Cucapá. En estos asentamientos, se cuenta con la “Casa del Migrante”, oficinas de gobierno, Partida Militar, un comercio muy bien desarrollado, así como un templo católico a donde acuden todos los feligreses que profesan esa religión.

Justo detrás del recinto católico, en una pequeña loma estaba el panteón familiar de Los Félix, del que poco o nada importó a las autoridades  cuando les fue notificado de su existencia. Y no fue sino hasta el 2016, cuando las máquinas al rebajar el cerro, dejaron al descubierto algunas tumbas. Con reserva a la verdad, me atrevo afirmar que en ese panteón fue sepultado el sonorense de profesión militar, José de Gracia Félix, que falleció en Tecate el 14 de julio de 1896.    

Proyecto: La Memoria del Pueblo Mágico

 

Serie de entrevistas a antiguos residentes de Tecate que fueron publicadas en el libro La gente al pie del Cuchuma. Memoria Histórica de Tecate, de Bibiana Santiago Guerrero.

El objetivo es difundir entre la comunidad las vivencias y experiencias de los residentes a través del tiempo. Evocar el pasado de nuestra comunidad en temas como las fiestas, la convivencia social, el desarrollo y crecimiento del pueblo.

Este proyecto toma estas entrevistas que fueron editadas para ser presentadas en formato de libro. Brenda J. Arana Padilla les da voz, transformandolas en audio para ser transmitidas en el Programa Tecate: Relatos y memorias y posteriormente subidas en nuestro canal de youtube.

Este proyecto es posible gracias a la colaboración del Instituto de Investigaciones Históricas y el Taller de Historia de Tecate, A.C.

La fundación de Tecate durante la última década del siglo XIX. (parte 2)

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El pasado 18 de octubre del año en curso, publicamos la primera parte de la Propuesta que da sustento histórico a la fecha de fundación de nuestra ciudad. En esta segunda entrega el Mtro. Jorge Martínez Zepeda analiza los documentos existentes (hasta ese momento) y los argumentos que dan forma a su propuesta.

LA FUNDACIÓN DE TECATE EN LA ÚLTIMA DÉCADA DEL SIGLO XIX

 Jorge Martínez Zepeda

Maestro en Historia

 En la desolada región de Tecate, ya en la década de los setenta, poco a poco se fue colonizando y el ejemplo lo tenemos en 1872, siendo juez local en San Valentín Ambrosio González procreó con Rosalía Romo a Lerdo González Romo, nacido el 10 de enero, el matrimonio estaba “casado canónicamente, ambos de raza mexicana no indígena”.[1] Otro nacimiento, ya en el rancho de Tecate fue el de Elisa Romo Montejo, hija de Antonio Romo y Concepción Montejo, nacida el 14 de mayo de 1872, Antonio Romo junto con Jorge, Juan, Manuel y Jesús Romo aparecen como solicitantes o propietarios de terrenos en Tecate, en 1876. También en este lugar nació Rafael Valencia Bustamante, hijo de Jesús Valencia y Eulalia Bustamante, el 27 de agosto de 1873. Curiosamente 19 años después Jesús Valencia aparecería como fundador de Tecate en 1892, al igual que el juez local Ambrosio González.[2]

Tal vez una de las razones por lo que no prosperó la Colonia Agrícola de Tecate, [la de Fiacro Quijano en 1876] fue por los levantamientos indígenas en la región. El informe de José María Villagrana desde el Real del castillo [septiembre 2 de 1876] nos habla del levantamiento de las tribus indígenas de las rancherías de las Juntas, Jacumé, Valentín, San José, Tejí y el mezquite Pobre en Tecate, en que más de 600 indios se levantaron con 250 “Armas de Fusiles y Rifles”. Este levantamiento fue sofocado gracias a la intervención como mediadores por parte de las autoridades del General Nécua y Juan Meléndrez.[3] El levantamiento se debió a que el juez de paz de Tecate tenía detenidos a “tres indios para investigación sobre el plagio y muerte de blanco”, al considerar el asunto incorrecto los indígenas los liberaron. Parece ser que el referido juez, es el mismo que tuvo problemas con un grupo de norteamericanos que quisieron liberar, sin lograrlo, a los extranjeros Cariah Elliot y Andrés Elliot acusados de “haber dado muerte a dos mexicanos desconocidos, a quienes también se les acusaba de ladrones, según el parte del C. Juez Local de Tecate”.[4]

En el Archivo Histórico de la Dirección General de Terrenos Nacionales se localizan 42 expedientes sobre Tecate del año de 1876,[5] probablemente de los cien colonos que menciona el licenciado. Canalizo al ministro de fomento. De los 42 solicitantes sólo identificamos a Pablo, Pedro y Juan de Dios Ortega, Jesús Valencia, Jesús Félix y Joaquín Verdugo, mismos que aparecen como colonos en 1892.[6]

El general Biviano Dávalos en su Informe sobre el estado que guarda la frontera… de 1873, describe las postas entre San Diego, California y Yuma, Arizona; encontrándose algunas en territorio nacional, como la de Tecate: “2ª. la llamada Tecate que contiene casa, restaurante y comercio con acopio de granos y pastos”.[7]

En otro documento del mismo año el general Dávalos amplía la información:

En Puerta Tecate hay únicamente una casa donde vive una familia americana, la cual [se mantiene] del poco ganado que hay en valle de Tecate, que contienen algo de pastura y agua. Puerta Tecate es la principal depresión existente en la región montañosa, la cual, viniendo de Baja California se extiende en una dirección nor-noroeste.

Parece ser el paso más fácil para el ferrocarril que se está considerando entre San Diego y el fuerte Yuma.

Cada uno de estos ranchos, Tecate, San José y Valentín tienen una o dos casas de apariencia pobre, sus dueños, como todos los de las montañas, se dedican a la crianza de ganado vacuno.[8]

Como complemento de lo anterior hay que decir que en 1873 Jacobo Blanco levantó un Plano de la Baja California en donde aparece la “Puerta de Tecate” localizada a 9 kilómetros al sur de la línea divisoria, mientras que el “Rancho de Tecate” se situaba  6 kilómetros al noroeste y curiosamente 9 kilómetros distante de la línea internacional (al sur de los cerros Cuchumá y de la Panocha).

Antes de continuar, es pertinente hacer algunas aclaraciones en torno a la historia, para ello consultamos a Pierre Vilar, en su Iniciación al vocabulario del análisis histórico donde plantea lo siguiente:

Lo que hace posible la historia es la coexistencia y la combinación del testimonio subjetivo que nos cuenta lo que pretendían hacer los actores de la historia política, con el documento objetivo (no sólo restos y objetos, sino cifras conservadas, escritos redactados por razones prácticas y no para ilustrar una minoría dirigente).[9]

También dice que para hacer una historia científica se requiere de preocupación crítica y constructiva:

1) La preocupación crítica, que consiste en no aceptar la existencia de un hecho, la autenticidad de un texto, hasta después de verificaciones minuciosas.

2) La preocupación constructiva, que consiste en elegir determinado tipo de hechos, en confrontarlos y en buscar las confrontaciones, con el fin de resolver un problema planteado por el pasado humano… Seamos, pues, prudentes en nuestra búsqueda de los orígenes. Pero no seríamos historiadores si nos olvidamos de anotar, evitando a la vez cuidadosamente todo anacronismo, cada paso adelante del conocimiento.[10]

El aspecto geográfico es fundamental para definir la historia de Tecate, puesto que cosas distintas son las rancherías fundadas en la Cañada de Tecate, otra cosa es el rancho de Tecate, y otra el municipio, sin olvidar cronológicamente el surgimiento de cada asentamiento como por ejemplo la Colonia Agrícola de Tecate que incluía Tecate, San José, San Valentín, Tanamá, Cañada Verde y Nacho Güero, y por otra parte merecen especial mención los asentamientos indígenas de la zona localizados en Tejí, Las Juntas, Japá, Jacumé, Milcuatay, etc.

Ahora bien, desde otra perspectiva centrando la atención en la fundación de Tecate, diremos que estamos hablando del rancho de Tecate, para no perdernos, y que al momento de establecerse o concesionarse en 1833, no hubo una posesión continua, debido entre otras cosas a la situación política de la frontera y a los levantamientos indígenas constantes que merecen un estudio aparte. Lo único que consta, es que de 1854 a 1862 José Mogort y familia si estuvieron habitando el lugar.

Por otra parte, tenemos los intentos de formar la Colonia Agrícola de Tecate, que con apoyo y las facilidades que otorgaba el gobierno para colonización, se aprovechó tal circunstancia que trajo como consecuencia el deslinde y notificación de la Cañada de Tecate en 1876, por el Ing. Fiaco Quijano, que encontró en esta extensa zona más de 100 colonos (quizás sea más apropiado decir rancheros). Desafortunadamente mucho se menciona de esta colonia y poco se conoce de su desarrollo y quiénes fueron sus colonos.

La única concesión que conocemos es lo que otorgó Porfirio Díaz el 18 de agosto de 1879 a Jesús Demara que es un título de propiedad: “Del terreno situado en la colonia de Tecate y en la extensión de ochenta y cinco hectáreas cincuenta y ocho áreas, cuarenta y siete centiáreas, siendo sus linderos: al norte la línea divisoria de E. U., al sur baldíos, al este con terreno denunciado por Francisco Zapata y al oeste con el de Trujillo”. [11]

De la década de los ochentas encontramos poca información un ejemplo es el informe del comisionado americano Tte. Thomas W. Simona, sobre la cuestión de límites con México que menciona “El vado del río Tecate” sin embargo, nos dejó una descripción de Campo, California, lugar que servía de abastecimiento a las rancherías de Tecate, y dice: “Campo es una pequeña colonia en un bonito valle cerca del nacimiento del río Tecate [hoy seco] Allí hay varios ranchos, una tienda, oficina de correos, herrerías, carrocería, un molino para granos, etc., todo perteneciente a los hermanos Gaskill. Tienen éstos también una línea telefónica a San Diego, sirviéndose de la antigua línea telegráfica del gobierno para este objeto”. [12] En 1887 hay un nuevo proyecto para establecer dos colonias de mexicanos repatriados, una en Tecate y otra en Tijuana, afortunadamente el proyecto que contenía 22 artículos fue rechazado al advertir los peligros de colonizar a la ligera.[13] Otra fuente es el Archivo Público de la Propiedad y de Comercio de Ensenada que registra la compraventa de terrenos a Jesús Félix,[14] F. Mitchel,[15] Manuel Demara, Ana García de Smith, Ricardo Orozco, Ismael Sánchez,[16] y Praxedis Godínez.[17]

Entrando el año de 1888 tenemos más información sobre Tecate al levantarse el censo de población, ordenado por el general Luis Emeterio Torres, quien sugirió a las autoridades federales que se tomara como fecha de fundación de la referida colonia el 2 de abril de 1888. Esta fecha la propone con fines de elogiar al general Porfirio Díaz, el héroe del 2 de abril.

Enrique Krauze, en su obra Porfirio Díaz. Místico de la Autoridad dice que:

El 2 de abril de 1867 se apunta el triunfo mayor de su larga carrera militar: la toma de Puebla. Sus panejiristas registrarían esa fecha en el calendario de las glorias de la nación, pero según diversos testimonios, en aquel episodio contó más la habilidad política de Díaz que su estrategia militar…la toma de Puebla duró 15 minutos…de acuerdo con testigos presénciales, el general Díaz “compró sus oropeles del 2 de abril con plata constante y sonante”.[18]

El único inconveniente en la fecha propuesta es que nuevamente estamos hablando de toda la Colonia Agrícola de Tecate sin conocer estudio alguno que nos permita saber si los colonos realmente habitaron uno o varios lugares, puesto que una cosa son las solicitudes de tierra o los compradores y otra los que realmente la habitaron. Desde otro ángulo, hay que destacar que la posesión formal o la colonización con títulos se dio en 1892, con los colonos que se quedaron. Los argumentos son los siguientes: primero que tenemos el “Mapa de la Colonia de Tecate, Baja California [con la] distribución practicada en los terrenos de los valles de Tecate, San José, Valentín, Javier, Nacho Güero, Tanamá y Cañada Verde”, fechado en octubre de 1892 [la declinación magnética fue observada el 30 de septiembre], en el que se incluye la lista de los colonos, nombres de los mismos y superficie asignada.

Analizando el referido mapa tenemos que de 54 colonos, doce eran ya propietarios con sus respectivos títulos, cubriendo una superficie de 874.20 hectáreas (20.37%) y con los 43 solicitantes (79.62%) pedían una superficie de 34,240.10 hectáreas, haciendo un total de 35,112.30 hectáreas.

Los propietarios con títulos fundadores de Tecate fueron por lo tanto, Teofilo Noris, Jesús Valencia, Jesús Demara. Josefa de Villagrana, Jesús Félix, José de Gracia Félix, Juan de Dios Ortega, Pedro Ortega, Pablo Ortega, Valdez, Ramón Sánchez, Ambrosio González y Joaquín Verdugo en quienes está la sangre y raíz fundadora de Tecate, sin olvidar desde luego a los indígenas de la región y a quines les antecedieron en la colonización.

Otro argumento es que el 27 de noviembre de 1892 José María Villagrana levantó un censo de la Colonia Agrícola de Tecate, con miras a formar un padrón electoral. El total de habitantes fue de 229 (125 eran adultos y 104 niños menores de 15 años). Aquí detectamos 36 familias tecatenses y a 39 integrantes de la colonia agrícola, según el plano de 1892. Las familias son: Sandoval, Demara, Félix, Contreras, Ortega, Martínez, Gortari, Salazar, Soto, Béjar, Arguilez, Morales, Grijalva, Díaz, Silva, Caperon, Carmelo, Chávez, Samaniego, Castro, Monje, López, Gallego, Valenzuela, Espinosa, González, León, Cota, Murrieta, Federico, Downey, Valencia, Villagrana y Flores.

Respecto al día se propuso el 12 de octubre por ser una fecha de gran tradición en la cultura nacional y para coincidir, este año con la conmemoración del Quinto Centenario del Descubrimiento de América que bajo el lema de “Encuentro de dos mundos” que está conmemorándose en todos los países de habla hispana. Precisamente nuestro Instituto ha desarrollado un ciclo de conferencias mensuales con este motivo, que ha despejado muchas dudas sobre tan controvertido acontecimiento.

Los nacidos en 1892 fueron Pedro Arguilez Béjar (nació el 14 de mayo en cañada Verde); Petra Béjar Agreda (nació en Tecate el 29 de junio); Juan Molina Méndez (24 de junio); Eleazar Monreal Romero (10 de febrero); Francisco Feliz Morales (31 de marzo) y Máxima Downey Ortega (29 de mayo). El 7 de octubre del año citado se casaron en el Rancho Las Juntas Bernardo Arguilez y Carmen Salazar.[19]  Con lo que reafirmamos que en 1892 ya había población permanente en Tecate y que se había consolidado el proceso de colonización iniciado en los años 60’s del siglo xix.[20]

En la década de los noventa se habla de Tecate en el informe de 1893 sobre la llegada a puerta de Tecate de una comisión para reconocer la línea divisoria México – Estados Unidos, aquí se menciona al juez de paz de Tecate, sin decir su nombre.[21] Posteriormente Jacobo Blanco, ingeniero en jefe de la Comisión de Límites recorrió la región para delimitar la zona libre en el Valle de las Palmas y Tecate.[22] O también el informe de Valentín Gama desde el campamento de Jacumba en que informa de la exploración hasta cerro de Tecate.[23] Otro ejemplo es el nombramiento de José María Villagrana como profesor de la escuela de niños de Tecate,[24] sin olvidar el informe de Agustín Sangines de 1894,[25] documentación que en su conjunto nos permitiera escribir la historia de Tecate.

Finalmente a manera de conclusión podemos decir lo siguiente: primero, que la región de Tecate estuvo habitada desde tiempos remotos por indígenas, muchas de las etnias subsisten a la fecha. Se requiere fomentar las investigaciones arqueológicas y antropológicas para un mejor conocimiento de nuestras culturas aborígenes; segundo, que del periodo misional, en 1775 se tiene la primera referencia escrita en la que se habla de los indígenas de la región; tercera, que entrando el siglo xix, en 1820 aun durante la etapa misional se registró en San Diego, la defunción de Juan de los Santos “de la ranchería de Tetecate” que corrobora la presencia indígena en Tecate; cuarto, que el primer título de propiedad de Tecate fue otorgado por el Jefe Político de ambas Californias José María Echeandia, a José Bandini, título que se perdió en el incendio de 1835. Bandini falsificó el título por lo que perdió sus derechos mismos que adquirió José Mogort, como ya se mencionó; quinto, que las leyes y decretos de colonización tiene como finalidad poblar la basta extensión de la frontera, situación que sin embrago no se logró entre otras cosas por la inestabilidad política del país y el cambio constante de autoridades, lo que se agravó por la lejanía de nuestra península con el centro de la nación y lo primitivo de los sistemas de comunicación (carreteras, diligencias, barcos, etc.); sexto, que el proceso de colonización de la región de Tecate se formalizó al quedarse algunos colonos y propietarios particulares que después de la segunda mitad del siglo xix se asentaron en las distintas rancherías a lo largo de la cañada de Tecate. Este proceso terminó en 1892, al fraccionarse y titularse a 54 familias la cañada de Tecate, que aparecen registradas las familias que poseían títulos de propiedad de 1876. Además en 1892, José María Villagrana, levantó un censo de la Colonia Agrícola de Tecate en que se refleja la existencia de un núcleo de población que da origen precisamente a su fundación.

 

[1] Pablo L. Martínez, op. cit., p. 799.

[2] Idem

[3] Archivo General de la Nación (en adelante agn), Gobernación, Legajo 1262, caja 1542, expediente 5, copia en iih –uabc, Ref. iih: 1876.15 [14.26].

[4] agn, Gobernación, volumen 3,  año 1877, expediente 18, fojas 7 – 8, copia en iih – uabc,  Ref. IIH: 1877.20 [17.58].

[5] Fechado en Tijuana el 21 de septiembre de 1876, citado por Adalberto Walther Meade, Op. Cit., p. 34.

[6] Índice proporcionado por el Lic. Alonso, copia en el iih – uabc.

[7] agn, Archivo General de la Nación, caja 315, foja 2, copia en iih – uabc, Ref. IIH: Exp. 143/1 [3.18].

El texto dice: “se disputan el terreno como propiedad particular la testamentaria de D. Abel Stearns con títulos de concesión de Dn. Pio Pico, ex gobernador de ambas Californias, Dn. P. M. Lugo con títulos de traslación de dominios y D. Antonio L. Sosa como denunciante conforme a la Ley de Baldíos [del] 20 de julio de 1863”.

[8] Ila Álvarez, Document No. 35: A map marker’s store of his journey from San Diego to the sea of Cortez, San Diego: Corral of The Westerners, 1878, pp. 125 – 129.

[9] Pierre Vilar, Iniciación al vocabulario del análisis histórico, México, editorial Grijalvo, 1988, pp.29, 30, 33 y 35.

[10] Idem.

[11] Documento del autor

[12] agn, Límites México – Estados Unidos, caja 4, exp. 7, foja 170, copia en iih – uabc.  Ref. IIH: [1.11].

[13] agn, Gobernación, volumen 246, sección 2ª 888 (13), expediente 20, copia en iih – uabc, Ref. IIH: 1887.40 [27.1].

[14] Título de adjudicación de un Terreno en la Colonia de Tecate expedido a favor de Jesús Félix en el Índice del Registro Público de la Propiedad del Partido Judicial de Ensenada del Territorio Norte de la Baja California. Instrumentos Públicos 1880 – 1909, registro28, 23 de diciembre de 1885, Colección Donald Chaput, en el iih – uabc.

[15] Título primordial de un terreno ubicado en Tecate expedido a favor de Ana García de Smith y F. Mitchell, Ibídem, registro 19, 2 de julio de 1889.

[16]Venta de terreno ubicado en Tecate propiedad de Ana García de Smith a favor de Ricardo Orozco e Ismael Sánchez en el Índice del Registro Público de la Propiedad y de Comercio del Partido Judicial de Ensenada del Territorio Norte de la Baja California. Documentos Privados 1882 – 1906, registro 62, 2 de julio de 1889,  Colección Donald Chaput, en el iih – uabc.

[17] Venta de terreno en la Colonia de Tecate propiedad de Praxedis G. de Torres a favor de Josefa M. de Villagrana, Ibídem,  registro 150, 10 de julio de 1890.

[18] Enrique Krauze, Porfirio Díaz. Místico de la autoridad, México, Fondo de Cultura Económica, 1987, pp. 18-19.

[19] Pablo L. Martínez, Op. Cit., pp.

[20] Por otra parte analizando la Guía familiar de Baja California… de Pablo L. Martínez encontramos que de 1860 a 1891 nacieron en Tecate 69 niños (en 31 años) y en 1892 seis niños, y de 1893 a 1900 nacieron 53, o sea que en siete años como fruto de la colonización hubo más nacimientos en Tecate. También localizamos 15 matrimonios de 1892 a 1900 y 6 defunciones de 1873  a 1898.

[21] agn, Límites México-Estados Unidos, Caja 4,  Expediente 21, copia en el iih- uabc, Ref. iih: [2.5].

[22] agn, Límites México-Estados Unidos,  Caja 31,  Expediente 1, Fojas 298 y 299, copia en iih- uabc, Ref. iih: [3.27].

[23] agn, Límites México-Estados Unidos, Caja 32,  Expediente 1,  Fojas 467v y 488v, copia en iih – uabc,  Ref. iih: [2.37].

[24] agn, Gobernación, Volumen 339,  Sección 2ª,   Expediente 12; y agn, Gobernación, Volumen 2,  Año 1893,  Expediente 23, copia en iih – uabc con la referencia  iih: 1895.5 [31.32] e iih: 1893.13 [30.17] respectivamente.

[25] agn, Archivo General de la Nación, Caja 315, copia en iih – uabc, Ref. iih: Exp. 206 [4.19].

 

La fundación de Tecate durante la última década del siglo XIX. (parte 1)

La Sociedad de Investigaciones Históricas de Tecate, en 1990, organizó el 2do. Simposio de Tecate con el objetivo de definir la fecha de fundación de la ciudad de Tecate. En él se dieron cita connotados historiadores de la región y se presentaron varias propuestas. El Comité encargado de evaluar y valorar cada una de ellas decidió que era la propuesta titulada “La fundación de Tecate en la última década del siglo xix”, realizada por Jorge Martínez Zepeda, en aquel año Director del Instituto de Investigaciones Históricas – UABC.

El Taller de Historia de Tecate, A.C. ha logrado recuperar dicha propuesta y nos parece pertinente darla a conocer a la comunidad en el marco del 125 aniversario de la fundación de Tecate. Este es un documento importante y de referencia inevitable para comprender las motivaciones para seleccionar el 12 de octubre de 1892 como fecha de fundación.

Por último, es necesario anotar que la propuesta manifiesta el mes de octubre de 1892 como mes y año de fundación basándose en el plano de la Colonia Agrícola de Tecate. Como dicho plano carece de día, el Comité en consenso con los historiados participantes decidieron asignarle el día 12, fecha en la que se conmemora el Día de la Raza o el Descubrimiento de América, día emblemático para la historia de nuestro continente.

A continuación se transcribe la propuesta que el Mtro. Jorge Martínez Zepeda presentó en el Segundo Simposio de Historia de Tecate, llevado a cabo durante julio de 1990.

 

LA FUNDACIÓN DE TECATE EN LA ÚLTIMA DÉCADA DEL SIGLO XIX

Jorge Martínez Zepeda

Maestro en Historia

A manera de antecedentes diremos que los primeros habitantes de lo que hoy conocemos como Tecate, tienen su origen miles de años atrás. La presencia indígena en la región dejó muchas muestras de su existencia, prueba de ello son las múltiples manifestaciones de pinturas rupestres y petrograbados que se encuentran diseminados en el área de los objetos arqueológicos como puntas de flechas, morteros y fragmentos de vasijas, etc. Desafortunadamente estos grupos indígenas no dominaron la escritura por lo que se les conoce como culturas “ágrafas” sin dejarnos testimonio escrito de su pasado.

Ya en el siglo xviii encontramos el primer documento sobre esta zona. Fray Francisco Garcés, anotó en su diario de 1775 interesantes comentarios etnográficos [después de veintinueve largas jornadas, el 6 de diciembre] a su paso por lo que hoy es el valle de Mexicali, donde menciona a los indígenas del lugar y los de la nación Jalchedum que habitaban entre la nación yuma hasta el puerto de San Diego, incluyendo desde luego la región de Tecate.

A principios del siglo xix  fray Fernando Martín anotó en el Libro de defunciones de la Misión de San Diego de Alcalá (1775 – 1825) el fallecimiento de Juan de los Santos, adulto de La ranchería de Tecate muerto el 6 de junio de 1820:

 

En 6 días del mes de junio de 1820 en el cementerio de la iglesia de esta Misión de San Diego, di sepultura eclesiástica al cuerpo del adulto llamado Juan Santos de la ranchería TETECATE perteneciente a La Punta, el cual fue bautizado in periculo mortis, y para que conste lo firmo ut supra.
2961

Juan de los Santos

Adulto de

La Punta

Fray Fernando Martín[1]

Hay que hacer mención que aparece aquí el nombre de  “la ranchería Tetecate, perteneciente a La Punta” que por error quizás de fray Fernando Martín quien escribió “Tetecate” en vez “de Tecate”. En el Libro de bautizos de la Misión de San Diego de Alcalá (1771 – 1846), Fray Vicente Pascual Oliva registró las partidas 6960, 6961 y 6962, el 7 de agosto de 1840 “en la iglesia de la misión de San Diego bauticé y puse los santos oleos a las tres adultas…” destacando la partida 6962, en cuyo margen izquierdo menciona a “Luisa adulta de Tecate”, el texto dice:

Ytem a otra adulta como de 20 años de edad llamada de gentila Capillai, de la ranchería  Melcuatay, perteneciente a Seguan a la que nombra Luisa, viuda de gentil; fue madrina de las tres María Murillo señora hija de Brijida Murillo y Juana Berdugo a quien advertí sus obligaciones y firmé:
6962

Luisa

Adulta

de Tecate

Fray Vicente Pascual Oliva [2]

Luisa Capillai era de la ranchería Melcuatay, que aparece registrado al noroeste de San Valentín al cruzar la línea divisoria[3] y que al margen del acta de bautizo aparece claramente “Luisa adulta de Tecate.”  El testimonio del bautizo de la gentil Capillai, bautizada como Luisa, corrobora formalmente la presencia indígena en Tecate, ya que Luisa, nació en esta zona por 1820.

En cuanto a la tenencia de la tierra, tenemos que el Teniente Coronel José María Echeandía, comandante y jefe de las Californias, otorgó a Juan Bandini el rancho de Tecate en 1833, según documento localizado por Lourdes Romero Navarrete, en la Biblioteca Huntington.[4]

Otra fuente viene a ser la Descripción del Partido Norte de la Baja California… de José Matías Moreno, que hace referencia del Rancho Tecate:

Concedido por el Jefe Político de ambas Californias Don José María Echeandía, a José Bandini (español), en la extensión de un sitio de ganado mayor. Este terreno, se compone de dos hermosas cañadas que tienen agua, pastos, maderas y tierras de cultivo, y componen un área de cuatro leguas.[5]

Curiosamente estas dos hermosas cañadas corresponden al “diseño de la cañada de Tecate” que acompañó a la solicitud de José Mogort, que residía en San Valentín, también conocido como Rancho Tecate, que comprendía desde el Rancho La Puerta hasta Cañada Verde.

Pablo L. Martínez recopiló un Libro de registros de fierros del municipio de la Frontera. Partido Norte, localizado en la Sociedad de Historia de San Diego, en que Agustín Mancilla y Gamboa, alcalde constitucional de la frontera “confirma derechos de propiedad sobre fierro y señal extendido a Juan Bandini, por el ayuntamiento de Los Ángeles, el 8 de junio de 1838”

Bancroft nos dice que Juan Bandini (hijo de José Bandini) nación en Lima, Perú en 1800, posiblemente vino a California en 1819 o 1821. Su vida pública empieza en 1827 – 28 como miembro de la diputación ocupando varios puestos públicos[6] y aparece prácticamente en todas las revueltas e intrigas que se generaron en su tiempo desde Los Ángeles a San Diego y de San Diego a Santo Tomás, sin olvidar Ensenada, Misión de Guadalupe y Tecate.

Al retomar a Tecate tenemos que según Adalberto Walter Meade en su conocida obra Tecate. Cuarto municipio, este lugar fue concesionado a Juan Bandini.

Antes de ser depuesto [Echendía] y sustituido en 1830 por el teniente coronel Manuel Victoria, otorgó a Juan Bandini la concesión de tierras que solicitó en la cañada de Tecate.[7]

Hasta este momento nos hemos referido a Juan Bandini y José Bandini como propietarios de Tecate, aquí hay que aclarar que tanto Walther Meade  como Bancroft confunden a Juan Bandini hijo, con José Bandini padre (nacido en Andalucía, España en 1771), propietario original de Tecate hasta su muerte en el Rancho de Santa Ana, California en 1841, quedando como heredero Juan Bandini (Juan Lorenzo Bruno Bandini), que muy esporádicamente se encargaba de los asuntos del referido rancho.

José Matías Moreno, desde San Diego, Alta California, escribió un informe el 24 de enero de 1852 y dice de Bandini:

Don Juan Bandini, hombre funesto para México, cuya historia política es demasiado pública a quien le conviene mantener el desorden en la frontera para vivir sobre la ruina de los mexicanos y afianzar a su favor el pingüe terreno de la nación de N. S. de Guadalupe que obtiene contra las leyes de México…En todos sus planes y amaños tienen aquí por consejero a don Juan Bandini…Principal caudillo de aquellas intentonas, se halla ligado por vínculos de familia e interés con los norteamericanos, y al saber que yo denunciaba al gobierno de mi país, sus miras ambiciosas y reprobadas, sería, repito, victima de la mas atroz venganza, estando, como estamos aquí, sin la menor protección.[8]

Sin olvidar también que Bandini aparece por todos lados ocupado de su actividad política, llamémosle así, olvidándose de su rancho de Tecate habitado por José Mogort.

Adalberto Walter Meade en Tecate. Cuarto municipio, al hablar de la Colonia Agrícola de Tecate se remonta a 1861, en que el presidente Benito Juárez, decretó el establecimiento de ésta:

El 14 de marzo de ese mismo año fue promulgada una ley especial para Baja California. En su artículo 7º disponía que se entregaran gratis hasta dos caballerías de tierras baldías a los habitantes pobres del territorio, con la condición de poblarlas y cultivarlas. En el artículo 9º determinó la aplicación de dos fracciones de 20 sitios de ganado mayor cada uno, inmediatos a la frontera, para la formación de dos colonias compuestas de mexicanos residentes en el territorio cedido a los Estados Unidos que quisieran repatriarse y establecerse en la localidad, de acuerdo con el reglamento que el gobierno expidiese sobre la materia.[9]

Desafortunadamente este decreto como otros que se dieron en la época y debido principalmente a las convulsiones políticas no prosperaron, puesto que sólo conocemos el caso de José Mogort, del que hablamos posteriormente.

Otro ejemplo que corrobora lo antes dicho es el famoso proyecto de ley de “Pueblo Bahía Juárez” presentado ante el Congreso de la Unión el 2 de febrero de 1872 y que consistía en declarar pueblo a El Sauzal de Camacho, al norte de la Bahía de Ensenada que no prosperó.[10]

José Mogort, en septiembre 25 de 1861 desde Tecate solicitó al gobernador de la península esta propiedad, que poseía desde 1854, diciendo que:

No habiendo el interesado [José Bandini] tomado la posesión jurídica, ni satisfecho el canon territorial como también por haber ocupado el terreno sólo por temporalidades; y hallarse ya sin derecho a él por el completo abandono en que hace mucho tiempo le tiene…[por otra parte] el señor subjefe político don José María Oñate se copió el título por haberlo encontrado falso, y en consecuencia el señor Bandini fue sometido a una sumaria remitiendo esto, y el dicho título a esa capital, declarando desde luego como nacional el terreno de Tecate.[11]

El documento es de suma importancia por varios motivos: primero, señala que Oñate encontró el título de Tecate falso, efectivamente el título original se quemó en 1835, por lo que bandini incurrió en delito al falsificarlo. Segundo, por ir acompañado de un “diseño de la Cañada de Tecate que solicita José Mogort en la extensión de cinco sitios de ganado mayor” y por mencionar que José Mogort era ciudadano mexicano por naturalización. Efectivamente se registró el 16 de noviembre de 1861, manifestando ser “de 48 años, soltero, ranchero. Se le extendió constancia en La Grulla”.[12] Posteriormente se casó con la “gentila” Candelaria Tállez, con quien procreó a María Isabel Mogort Tállez, que nació el 15 de enero de 1862, en el rancho de Tecate, de donde eran residentes y fue registrada en San Vicente el 30 de enero de1862.[13]

Volviendo al “diseño de Tecate”, este menciona las Sierras del Norte y del Sur, el arroyo de Tecate, dos lomas, un llano donde se situaba al norte la casa o el rancho de Tecate y al este un aguaje, que nosotros deducimos se localizaba [según el plano de Tecate del ingeniero Fiacro Quijano de 1876], en el Rancho San Valentín, entre los caminos a la tienda de Milcuatay y el camino del fuerte Yuma. Deducimos esto al hacer trabajo de campo, además de tomar en cuenta que en 1861 José Matías Moreno menciona los terrenos de San Valentín y Tanamá “Concedido por el Jefe Político don José Castro al súbdito español José Mogort, en la extensión de dos sitios de ganado mayor cuyo terreno, tiene aguas, pastos, madera y tierras de agricultura”.[14] Por lo que suponemos que este fue precisamente el rancho donde originalmente se asentó el Rancho Tecate por así decirlo el propio José Mogort:

Desde el año de 1854 en que me avecindé en esta frontera me finqué y establecí en el paraje llamado Tecate, a donde como un pacífico labrador he permitido trabajando, cuyo terreno perteneció anteriormente al súbdito español José Bandini en la extensión de un sitio de ganado mayor… y yo solicite, teniendo los suficientes bienes semovientes con los que hasta hoy se halla poblado y amparado dicho terreno, y por haberlo poseído hace algún tiempo… Tecate septiembre 25 de 1861.[15]

José Matías Moreno, Subprefecto del Partido Norte, avaló a Mogort al manifestar que es:

Uno de los buenos vecinos de esta frontera, honrado, laboriosos y no hay perjuicio de tercero sobre el terreno que solicita, pues son ciertas las razones que expone para obtenerlo, por haber vivido en el, y habiendo tenido poblado y amparado en los bienes de su propiedad que contienen en ganado mayor.[16]

Aquí hay que destacar que José Mogort, tuvo una posición legal [y de hecho] del rancho de Tecate que se casó con la “gentila” Candelaria Tállez, indígena natural de Tecate y que su hija María Isabel Mogort Tállez, nació en Tecate.

Algo que nos inquieta es que no volvamos a saber nada de José Mogort y familia ya que el 15 de febrero de 1869 Luis G. Sosa, hermano de Antonio L. Sosa, el antiguo correo y presidente municipal, denunció el terreno de Tecate[17] y que poco le duró el gusto, al morir accidentalmente antes del 15 de agosto de 1871.[18]En la desolada región de Tecate, ya en la década de los setenta, poco a poco se fue colonizando y el ejemplo lo tenemos en 1872, siendo juez local en San Valentín Ambrosio González procreó con Rosalía Romo a Lerdo González Romo, nacido el 10 de enero, el matrimonio estaba “casado canónicamente, ambos de raza mexicana no indígena”.[1] Otro nacimiento, ya en el rancho de Tecate fue el de Elisa Romo Montejo, hija de Antonio Romo y Concepción Montejo, nacida el 14 de mayo de 1872, Antonio Romo junto con Jorge, Juan, Manuel y Jesús Romo aparecen como solicitantes o propietarios de terrenos en Tecate, en 1876. También en este lugar nació Rafael Valencia Bustamante, hijo de Jesús Valencia y Eulalia Bustamante, el 27 de agosto de 1873. Curiosamente 19 años después Jesús Valencia aparecería como fundador de Tecate en 1892, al igual que el juez local Ambrosio González.[2]

Tal vez una de las razones por lo que no prosperó la Colonia Agrícola de Tecate, [la de Fiacro Quijano en 1876] fue por los levantamientos indígenas en la región. El informe de José María Villagrana desde el Real del castillo [septiembre 2 de 1876] nos habla del levantamiento de las tribus indígenas de las rancherías de las Juntas, Jacumé, Valentín, San José, Tejí y el mezquite Pobre en Tecate, en que más de 600 indios se levantaron con 250 “Armas de Fusiles y Rifles”. Este levantamiento fue sofocado gracias a la intervención como mediadores por parte de las autoridades del General Nécua y Juan Meléndrez.[3] El levantamiento se debió a que el juez de paz de Tecate tenía detenidos a “tres indios para investigación sobre el plagio y muerte de blanco”, al considerar el asunto incorrecto los indígenas los liberaron. Parece ser que el referido juez, es el mismo que tuvo problemas con un grupo de norteamericanos que quisieron liberar, sin lograrlo, a los extranjeros Cariah Elliot y Andrés Elliot acusados de “haber dado muerte a dos mexicanos desconocidos, a quienes también se les acusaba de ladrones, según el parte del C. Juez Local de Tecate”.[4]

En el Archivo Histórico de la Dirección General de Terrenos Nacionales se localizan 42 expedientes sobre Tecate del año de 1876,[5] probablemente de los cien colonos que menciona el licenciado. Canalizo al ministro de fomento. De los 42 solicitantes sólo identificamos a Pablo, Pedro y Juan de Dios Ortega, Jesús Valencia, Jesús Félix y Joaquín Verdugo, mismos que aparecen como colonos en 1892.[6]

El general Biviano Dávalos en su Informe sobre el estado que guarda la frontera… de 1873, describe las postas entre San Diego, California y Yuma, Arizona; encontrándose algunas en territorio nacional, como la de Tecate: “2ª. la llamada Tecate que contiene casa, restaurante y comercio con acopio de granos y pastos”.[7]

En otro documento del mismo año el general Dávalos amplía la información:

 

En Puerta Tecate hay únicamente una casa donde vive una familia americana, la cual [se mantiene] del poco ganado que hay en valle de Tecate, que contienen algo de pastura y agua. Puerta Tecate es la principal depresión existente en la región montañosa, la cual, viniendo de Baja California se extiende en una dirección nor-noroeste.

Parece ser el paso más fácil para el ferrocarril que se está considerando entre San Diego y el fuerte Yuma.

Cada uno de estos ranchos, Tecate, San José y Valentín tienen una o dos casas de apariencia pobre, sus dueños, como todos los de las montañas, se dedican a la crianza de ganado vacuno.[8]

 

Como complemento de lo anterior hay que decir que en 1873 Jacobo Blanco levantó un Plano de la Baja California en donde aparece la “Puerta de Tecate” localizada a 9 kilómetros al sur de la línea divisoria, mientras que el “Rancho de Tecate” se situaba  6 kilómetros al noroeste y curiosamente 9 kilómetros distante de la línea internacional (al sur de los cerros Cuchumá y de la Panocha).

 

Antes de continuar, es pertinente hacer algunas aclaraciones en torno a la historia, para ello consultamos a Pierre Vilar, en su Iniciación al vocabulario del análisis histórico donde plantea lo siguiente:

 

Lo que hace posible la historia es la coexistencia y la combinación del testimonio subjetivo que nos cuenta lo que pretendían hacer los actores de la historia política, con el documento objetivo (no sólo restos y objetos, sino cifras conservadas, escritos redactados por razones prácticas y no para ilustrar una minoría dirigente).[9]

 

También dice que para hacer una historia científica se requiere de preocupación crítica y constructiva:

 

1) La preocupación crítica, que consiste en no aceptar la existencia de un hecho, la autenticidad de un texto, hasta después de verificaciones minuciosas.

2) La preocupación constructiva, que consiste en elegir determinado tipo de hechos, en confrontarlos y en buscar las confrontaciones, con el fin de resolver un problema planteado por el pasado humano… Seamos, pues, prudentes en nuestra búsqueda de los orígenes. Pero no seríamos historiadores si nos olvidamos de anotar, evitando a la vez cuidadosamente todo anacronismo, cada paso adelante del conocimiento.[10]

 

El aspecto geográfico es fundamental para definir la historia de Tecate, puesto que cosas distintas son las rancherías fundadas en la Cañada de Tecate, otra cosa es el rancho de Tecate, y otra el municipio, sin olvidar cronológicamente el surgimiento de cada asentamiento como por ejemplo la Colonia Agrícola de Tecate que incluía Tecate, San José, San Valentín, Tanamá, Cañada Verde y Nacho Güero, y por otra parte merecen especial mención los asentamientos indígenas de la zona localizados en Tejí, Las Juntas, Japá, Jacumé, Milcuatay, etc.

Ahora bien, desde otra perspectiva centrando la atención en la fundación de Tecate, diremos que estamos hablando del rancho de Tecate, para no perdernos, y que al momento de establecerse o concesionarse en 1833, no hubo una posesión continua, debido entre otras cosas a la situación política de la frontera y a los levantamientos indígenas constantes que merecen un estudio aparte. Lo único que consta, es que de 1854 a 1862 José Mogort y familia si estuvieron habitando el lugar.

Por otra parte, tenemos los intentos de formar la Colonia Agrícola de Tecate, que con apoyo y las facilidades que otorgaba el gobierno para colonización, se aprovechó tal circunstancia que trajo como consecuencia el deslinde y notificación de la Cañada de Tecate en 1876, por el Ing. Fiaco Quijano, que encontró en esta extensa zona más de 100 colonos (quizás sea más apropiado decir rancheros). Desafortunadamente mucho se menciona de esta colonia y poco se conoce de su desarrollo y quiénes fueron sus colonos.

La única concesión que conocemos es lo que otorgó Porfirio Díaz el 18 de agosto de 1879 a Jesús Demara que es un título de propiedad: “Del terreno situado en la colonia de Tecate y en la extensión de ochenta y cinco hectáreas cincuenta y ocho áreas, cuarenta y siete centiáreas, siendo sus linderos: al norte la línea divisoria de E. U., al sur baldíos, al este con terreno denunciado por Francisco Zapata y al oeste con el de Trujillo”. [11]

De la década de los ochentas encontramos poca información un ejemplo es el informe del comisionado americano Tte. Thomas W. Simona, sobre la cuestión de límites con México que menciona “El vado del río Tecate” sin embargo, nos dejó una descripción de Campo, California, lugar que servía de abastecimiento a las rancherías de Tecate, y dice: “Campo es una pequeña colonia en un bonito valle cerca del nacimiento del río Tecate [hoy seco] Allí hay varios ranchos, una tienda, oficina de correos, herrerías, carrocería, un molino para granos, etc., todo perteneciente a los hermanos Gaskill. Tienen éstos también una línea telefónica a San Diego, sirviéndose de la antigua línea telegráfica del gobierno para este objeto”. [12] En 1887 hay un nuevo proyecto para establecer dos colonias de mexicanos repatriados, una en Tecate y otra en Tijuana, afortunadamente el proyecto que contenía 22 artículos fue rechazado al advertir los peligros de colonizar a la ligera.[13] Otra fuente es el Archivo Público de la Propiedad y de Comercio de Ensenada que registra la compraventa de terrenos a Jesús Félix,[14] F. Mitchel,[15] Manuel Demara, Ana García de Smith, Ricardo Orozco, Ismael Sánchez,[16] y Praxedis Godínez.[17]

Entrando el año de 1888 tenemos más información sobre Tecate al levantarse el censo de población, ordenado por el general Luis Emeterio Torres, quien sugirió a las autoridades federales que se tomara como fecha de fundación de la referida colonia el 2 de abril de 1888. Esta fecha la propone con fines de elogiar al general Porfirio Díaz, el héroe del 2 de abril.

Enrique Krauze, en su obra Porfirio Díaz. Místico de la Autoridad dice que:

 

El 2 de abril de 1867 se apunta el triunfo mayor de su larga carrera militar: la toma de Puebla. Sus panejiristas registrarían esa fecha en el calendario de las glorias de la nación, pero según diversos testimonios, en aquel episodio contó más la habilidad política de Díaz que su estrategia militar…la toma de Puebla duró 15 minutos…de acuerdo con testigos presénciales, el general Díaz “compró sus oropeles del 2 de abril con plata constante y sonante”.[18]

 

El único inconveniente en la fecha propuesta es que nuevamente estamos hablando de toda la Colonia Agrícola de Tecate sin conocer estudio alguno que nos permita saber si los colonos realmente habitaron uno o varios lugares, puesto que una cosa son las solicitudes de tierra o los compradores y otra los que realmente la habitaron. Desde otro ángulo, hay que destacar que la posesión formal o la colonización con títulos se dio en 1892, con los colonos que se quedaron. Los argumentos son los siguientes: primero que tenemos el “Mapa de la Colonia de Tecate, Baja California [con la] distribución practicada en los terrenos de los valles de Tecate, San José, Valentín, Javier, Nacho Güero, Tanamá y Cañada Verde”, fechado en octubre de 1892 [la declinación magnética fue observada el 30 de septiembre], en el que se incluye la lista de los colonos, nombres de los mismos y superficie asignada.

Analizando el referido mapa tenemos que de 54 colonos, doce eran ya propietarios con sus respectivos títulos, cubriendo una superficie de 874.20 hectáreas (20.37%) y con los 43 solicitantes (79.62%) pedían una superficie de 34,240.10 hectáreas, haciendo un total de 35,112.30 hectáreas.

Los propietarios con títulos fundadores de Tecate fueron por lo tanto, Teofilo Noris, Jesús Valencia, Jesús Demara. Josefa de Villagrana, Jesús Félix, José de Gracia Félix, Juan de Dios Ortega, Pedro Ortega, Pablo Ortega, Valdez, Ramón Sánchez, Ambrosio González y Joaquín Verdugo en quienes está la sangre y raíz fundadora de Tecate, sin olvidar desde luego a los indígenas de la región y a quines les antecedieron en la colonización.

Otro argumento es que el 27 de noviembre de 1892 José María Villagrana levantó un censo de la Colonia Agrícola de Tecate, con miras a formar un padrón electoral. El total de habitantes fue de 229 (125 eran adultos y 104 niños menores de 15 años). Aquí detectamos 36 familias tecatenses y a 39 integrantes de la colonia agrícola, según el plano de 1892. Las familias son: Sandoval, Demara, Félix, Contreras, Ortega, Martínez, Gortari, Salazar, Soto, Béjar, Arguilez, Morales, Grijalva, Díaz, Silva, Caperon, Carmelo, Chávez, Samaniego, Castro, Monje, López, Gallego, Valenzuela, Espinosa, González, León, Cota, Murrieta, Federico, Downey, Valencia, Villagrana y Flores.

Respecto al día se propuso el 12 de octubre por ser una fecha de gran tradición en la cultura nacional y para coincidir, este año con la conmemoración del Quinto Centenario del Descubrimiento de América que bajo el lema de “Encuentro de dos mundos” que está conmemorándose en todos los países de habla hispana. Precisamente nuestro Instituto ha desarrollado un ciclo de conferencias mensuales con este motivo, que ha despejado muchas dudas sobre tan controvertido acontecimiento.

Los nacidos en 1892 fueron Pedro Arguilez Béjar (nació el 14 de mayo en cañada Verde); Petra Béjar Agreda (nació en Tecate el 29 de junio); Juan Molina Méndez (24 de junio); Eleazar Monreal Romero (10 de febrero); Francisco Feliz Morales (31 de marzo) y Máxima Downey Ortega (29 de mayo). El 7 de octubre del año citado se casaron en el Rancho Las Juntas Bernardo Arguilez y Carmen Salazar.[19]  Con lo que reafirmamos que en 1892 ya había población permanente en Tecate y que se había consolidado el proceso de colonización iniciado en los años 60’s del siglo xix.[20]

En la década de los noventa se habla de Tecate en el informe de 1893 sobre la llegada a puerta de Tecate de una comisión para reconocer la línea divisoria México – Estados Unidos, aquí se menciona al juez de paz de Tecate, sin decir su nombre.[21] Posteriormente Jacobo Blanco, ingeniero en jefe de la Comisión de Límites recorrió la región para delimitar la zona libre en el Valle de las Palmas y Tecate.[22] O también el informe de Valentín Gama desde el campamento de Jacumba en que informa de la exploración hasta cerro de Tecate.[23] Otro ejemplo es el nombramiento de José María Villagrana como profesor de la escuela de niños de Tecate,[24] sin olvidar el informe de Agustín Sangines de 1894,[25] documentación que en su conjunto nos permitiera escribir la historia de Tecate.

Finalmente a manera de conclusión podemos decir lo siguiente: primero, que la región de Tecate estuvo habitada desde tiempos remotos por indígenas, muchas de las etnias subsisten a la fecha. Se requiere fomentar las investigaciones arqueológicas y antropológicas para un mejor conocimiento de nuestras culturas aborígenes; segundo, que del periodo misional, en 1775 se tiene la primera referencia escrita en la que se habla de los indígenas de la región; tercera, que entrando el siglo xix, en 1820 aun durante la etapa misional se registró en San Diego, la defunción de Juan de los Santos “de la ranchería de Tetecate” que corrobora la presencia indígena en Tecate; cuarto, que el primer título de propiedad de Tecate fue otorgado por el Jefe Político de ambas Californias José María Echeandia, a José Bandini, título que se perdió en el incendio de 1835. Bandini falsificó el título por lo que perdió sus derechos mismos que adquirió José Mogort, como ya se mencionó; quinto, que las leyes y decretos de colonización tiene como finalidad poblar la basta extensión de la frontera, situación que sin embrago no se logró entre otras cosas por la inestabilidad política del país y el cambio constante de autoridades, lo que se agravó por la lejanía de nuestra península con el centro de la nación y lo primitivo de los sistemas de comunicación (carreteras, diligencias, barcos, etc.); sexto, que el proceso de colonización de la región de Tecate se formalizó al quedarse algunos colonos y propietarios particulares que después de la segunda mitad del siglo xix se asentaron en las distintas rancherías a lo largo de la cañada de Tecate. Este proceso terminó en 1892, al fraccionarse y titularse a 54 familias la cañada de Tecate, que aparecen registradas las familias que poseían títulos de propiedad de 1876. Además en 1892, José María Villagrana, levantó un censo de la Colonia Agrícola de Tecate en que se refleja la existencia de un núcleo de población que da origen precisamente a su fundación.

[1] Pablo L. Martínez, op. cit., p. 799.

[2] Idem

[3] Archivo General de la Nación (en adelante agn), Gobernación, Legajo 1262, caja 1542, expediente 5, copia en iih –uabc, Ref. iih: 1876.15 [14.26].

[4] agn, Gobernación, volumen 3,  año 1877, expediente 18, fojas 7 – 8, copia en iih – uabc,  Ref. IIH: 1877.20 [17.58].

[5] Fechado en Tijuana el 21 de septiembre de 1876, citado por Adalberto Walther Meade, Op. Cit., p. 34.

[6] Índice proporcionado por el Lic. Alonso, copia en el iih – uabc.

[7] agn, Archivo General de la Nación, caja 315, foja 2, copia en iih – uabc, Ref. IIH: Exp. 143/1 [3.18].

El texto dice: “se disputan el terreno como propiedad particular la testamentaria de D. Abel Stearns con títulos de concesión de Dn. Pio Pico, ex gobernador de ambas Californias, Dn. P. M. Lugo con títulos de traslación de dominios y D. Antonio L. Sosa como denunciante conforme a la Ley de Baldíos [del] 20 de julio de 1863”.

[8] Ila Álvarez, Document No. 35: A map marker’s store of his journey from San Diego to the sea of Cortez, San Diego: Corral of The Westerners, 1878, pp. 125 – 129.

[9] Pierre Vilar, Iniciación al vocabulario del análisis histórico, México, editorial Grijalvo, 1988, pp.29, 30, 33 y 35.

[10] Idem.

[11] Documento del autor

[12] agn, Límites México – Estados Unidos, caja 4, exp. 7, foja 170, copia en iih – uabc.  Ref. IIH: [1.11].

[13] agn, Gobernación, volumen 246, sección 2ª 888 (13), expediente 20, copia en iih – uabc, Ref. IIH: 1887.40 [27.1].

[14] Título de adjudicación de un Terreno en la Colonia de Tecate expedido a favor de Jesús Félix en el Índice del Registro Público de la Propiedad del Partido Judicial de Ensenada del Territorio Norte de la Baja California. Instrumentos Públicos 1880 – 1909, registro28, 23 de diciembre de 1885, Colección Donald Chaput, en el iih – uabc.

[15] Título primordial de un terreno ubicado en Tecate expedido a favor de Ana García de Smith y F. Mitchell, Ibídem, registro 19, 2 de julio de 1889.

[16]Venta de terreno ubicado en Tecate propiedad de Ana García de Smith a favor de Ricardo Orozco e Ismael Sánchez en el Índice del Registro Público de la Propiedad y de Comercio del Partido Judicial de Ensenada del Territorio Norte de la Baja California. Documentos Privados 1882 – 1906, registro 62, 2 de julio de 1889,  Colección Donald Chaput, en el iih – uabc.

[17] Venta de terreno en la Colonia de Tecate propiedad de Praxedis G. de Torres a favor de Josefa M. de Villagrana, Ibídem,  registro 150, 10 de julio de 1890.

[18] Enrique Krauze, Porfirio Díaz. Místico de la autoridad, México, Fondo de Cultura Económica, 1987, pp. 18-19.

[19] Pablo L. Martínez, Op. Cit., pp.

[20] Por otra parte analizando la Guía familiar de Baja California… de Pablo L. Martínez encontramos que de 1860 a 1891 nacieron en Tecate 69 niños (en 31 años) y en 1892 seis niños, y de 1893 a 1900 nacieron 53, o sea que en siete años como fruto de la colonización hubo más nacimientos en Tecate. También localizamos 15 matrimonios de 1892 a 1900 y 6 defunciones de 1873  a 1898.

[21] agn, Límites México-Estados Unidos, Caja 4,  Expediente 21, copia en el iih- uabc, Ref. iih: [2.5].

[22] agn, Límites México-Estados Unidos,  Caja 31,  Expediente 1, Fojas 298 y 299, copia en iih- uabc, Ref. iih: [3.27].

[23] agn, Límites México-Estados Unidos, Caja 32,  Expediente 1,  Fojas 467v y 488v, copia en iih – uabc,  Ref. iih: [2.37].

[24] agn, Gobernación, Volumen 339,  Sección 2ª,   Expediente 12; y agn, Gobernación, Volumen 2,  Año 1893,  Expediente 23, copia en iih – uabc con la referencia  iih: 1895.5 [31.32] e iih: 1893.13 [30.17] respectivamente.

[25] agn, Archivo General de la Nación, Caja 315, copia en iih – uabc, Ref. iih: Exp. 206 [4.19].

 

 

 

[1] Libro de defunciones de la Misión de San Diego de Alcalá (1775 – 1825), partida 2961,  rollo 582, Acervo de Microfilm del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Autónoma de Baja California (en adelante iih-uabc).

[2] Libro de bautizos de la Misión de San Diego de Alcalá (1771 – 1846), partida 6962,  rollo 582, Acervo de Microfilm del iih-uabc.

[3] Según el plano de la Colonia de Tecate levantado por Fiacro Quijano en 1876. Incluido en Adalberto Walther Meade, Tecate. Cuarto municipio, Mexicali, uabc, 1985, p. 32.

[4] Ibídem, pp.15 y 16.

[5] “Descripción del Partido Norte de la Baja California por José Matías Moreno.1861”, en Fuentes documentales para la historia de Baja California, Introducción y notas de David Piñera Ramírez y Jorge Martínez Zepeda, Mexicali, Centro de Investigaciones Históricas unam – uabc [en adelante cih unam – uabc], diciembre de 1984, año 1, número 2, p. 27.  En el texto se menciona a José Bandini, padre de Juan Lorenzo Bruno Bandini [Juan Bandini], como propietario de Tecate.

[6] Ibidem, Bancroft.

[7] Adalberto Walther Meade, Op. Cit., p. 15 – 16.

[8] Fondo Pablo Herrara Carrillo, Caja 1, expediente 33, documento 256, fojas 738 – 742, copia en iih – uabc, referencia iih: [1.58].

[9] Adalberto Walther Meade, Op. Cit., p. 30.

[10] “Isla Guadalupe y otros documentos”, en Fuentes documentales para la historia de Baja California, Introducción y notas de Jorge Martínez Zepeda, Mexicali, cih unam – uabc,  diciembre de 1985, año 2, número 4, pp. 9, 16 – 18.

[11] Boletín del Archivo Histórico “Pablo L. Martínez” de Baja California Sur, La Paz, abril de 1982, año 3, núm. 7, pp. 5-9.

[12] Pablo L. Martínez, Guía familiar de la Baja California 1700 – 1900, México, Editorial Baja California, 1965, p. 785.

[13] Ibídem, p. 791. Investigando en el Registro Civil de Ensenada localizamos el acta que textualmente dice: En la congregación de San Vicente a los treinta días del mes de enero de mil ochocientos sesenta y dos ante los testigos de asistencia ciudadanos Guadalupe Marrón y Manuel Duarte se me dio fe que en el Rancho de Tecate nació una niña el día quince del corriente mes a las cuatro de la mañana del mismo día, hija natural del español José Mogor, ciudadano mexicano por naturalización, y de María Candelaria Talliz gentila, ambos vecinos de esta frontera y avecindada en el mismo Rancho de Tecate; a quien le puse por nombre María Isabel, y en constancia yo infrascrito Juez del estado Civil de la municipalidad de esta frontera de la Baja California, lo firmé en el mismo lugar y fecha, doy fe Pedro Duarte Guadalupe Marrón    Manuel Duarte.

[14] “Descripción del Partido Norte de la Baja California por José Matías Moreno.1861”…, op. cit., p. 27.

[15] Boletín del Archivo Histórico…, op. cit., pp. 5-9.

[16] Idem.

[17] Antonio Padilla Corona, Inventario del Juzgado de Distrito de Tijuana, proyecto del iih-uabc, próximo a publicar.

[18] Amado Aguirre, Documentos para la historia de Baja California, México, cih unam – uabc, 1977, p. 126.

La Romería de verano: una fiesta católica tecantense

Por Héctor Mejorado de la Torre

Por definición, la romería es una fiesta popular que se celebra en el campo inmediato a alguna ermita o santuario.[1] Podemos inferir que por su naturaleza este acontecimiento no sería posible sin la presencia de un templo y las personas que los conforman. El hilo conductor de este texto es la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, ubicada en el centro histórico de Tecate a unos paso del Parque Miguel Hidalgo, Palacio Municipal y la planta cervecera Heineken. Su construcción dio origen a una de las fiestas más importantes de la ciudad. En este trabajo se pretende dar a conocer los elementos de carácter demográfico, urbano y religioso que permitieron el nacimiento, desarrollo y consolidación de la fiesta.

Antecedentes

En las primeras décadas del siglo XX la población tecatense no pasó de los 566 habitantes,[2] esto permitió que el culto religioso católico se realizara en las casas de los feligreses, quienes en una mesa improvisaban el altar, encendían velas y acomodaban alguna imagen religiosa. Los sacerdotes venían principalmente del poblado de Tijuana a la celebración dominical y eventualmente realizaban bautizos y matrimonio, sin embargo, era práctica común que para  estos y otros servicios los interesados se desplazaran a los poblados vecinos de Tijuana o San Diego. Durante el trascurso de la década de los cuarenta, Tecate alcanzó una tasa de crecimiento del 16.9 por ciento anual,[3] como  consecuencia se creó la necesidad de construir un templo capaz de albergar a la creciente población.

Es así, como un grupo de mujeres organizó ventas de comida, colectas y otras actividades que les permitió generar un fondo pro-construcción de la capilla. El logro de esta empresa se debió en mucho a la participación activa de la población y al apoyo de los comerciantes que hicieron donativos en dinero o en especie para la preparación de los alimentos, dejando una mayor ganancia. Del Tecate de los años cuarenta el Sr. José Manuel Jasso Peña rememora:

Lo que yo puedo recordar de ese entonces, es que Tecate era una comunidad que estaba despertando, con una población demasiado pequeña, lo que nos daba la oportunidad de conocernos absolutamente todos, conocíamos a las abuelas, a los papás, a los tíos, nos conocíamos toda la muchachada. Era una sociedad muy unida, participativa, por ejemplo, para lograr determinadas cosas como el mejoramiento del parque central, el mejoramiento de la iglesia y el mejoramiento de la escuela primaria.[4]

En esos años se consolidó como espacio público más importante lo que ahora es el centro de la ciudad, acotado al oeste por la calle Venustiano Carranza, al este por la Emiliano Portes Gil, al norte por la Ave. México y al sur por La Libertad (actual Ave. Miguel Hidalgo). En esa área se concentraron la escuela, la oficina de correo, la delegación, las primeras industrias, los comercios y el parque que se convirtió en el espacio idóneo para las fiestas patrias, los bailes, encuentros deportivos, y actos cívicos. A mediados de los años cuarenta, sobre la Ave. Libertad y en el extremo sur de la calle Presidente Lázaro Cárdenas, se edificó primero la Estación Misional Santa María y en la década de los cincuenta se construyó, a su costado, la Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, que por ubicarse en el centro histórico y por el creciente número de la comunidad católica, se trasformó en un centro importante de reunión de los tecatenses.

Al instituirse la iglesia y contar con un sacerdote permanente se diversificaron las actividades religiosas y se les dio un mayor énfasis a días festivos marcados en el calendario litúrgico católico, entre ellos, el jueves y viernes Santos.  Durante estos días, después de la ceremonia religiosa, era tradición reunirse en el patio de la iglesia para comer, debido a que parte de los asistentes venía de los ranchos aledaños. Así mismo, el día de la virgen de Guadalupe, el 12 de diciembre, se realizaba, entre otras actividades, una peregrinación y una kermes.[5] Por otra parte, en Navidad y Año Nuevo, se acostumbraba a asistir primero a la ceremonia y después continuar con la fiesta familiar, en este sentido Don Manuel Cota Serrano comentó:

En aquel tiempo toda la gente venía aquí a la iglesia, la única iglesia que había, la de Guadalupe. Toda la gente, de todos los ranchos ahí se concentraba. En Semana Santa no había ningún comerciante en ninguna parte, ni tiendas abiertas, pero no había religiones, ninguna otra.[6]

Durante el periodo de 1930 a 1950 la población creció de 566 a 6,162 habitantes [7] y la capacidad de la iglesia se vio superada rápidamente, es por eso que en 1952 y 1953, se reanudaron las actividades con el objetivo de reunir los fondos necesarios para la construcción de una nueva iglesia. En esa ocasión las personas que tomaron la iniciativa fueron María Santana, Magdalena Ferreiro de Rico, Elva de Ferreiro, Velia Zúñiga de Ferreiro, Jesusita de Sánchez, Esther de Adame, las hermanas Rebelín y Cecilia de Jasso quienes en época de verano organizaron una kermes en el patio de la iglesia para que la concurrencia cooperara como lo habían hecho tiempo atrás.

Inicia la tradición: de kermes a romería

En aquellos años, el párroco José Socorro Pérez reunió a las personas más activas y de mayor presencia en la comunidad tecatense y expuso la idea de llevar a cabo una romería. Esta consistió en la celebración de una misa inaugural y posteriormente salir a bendecir los antojitos y alimentos que se consumieron durante la convivencia: tostadas, tamales, sopes, tacos dorados, flautas, pozole, menudo, birria, carnitas de puerco, aguas frescas y refrescos; no podían faltar los juegos de lotería, tómbola, aros, registro civil y cárcel; las jovencitas vestidas de gitanas leían la mano y las niñas vendían flores a los enamorados; además de actividades artísticas, para ello se abrió el espacio para el canto, la declamación y la danza, presentaciones que en gran medida fueron apoyadas por las alumnas del Colegio “José María Salvatierra”.  A este respecto el Sr. José Manuel Jasso señala:

Esa romería la encabezó el padre Socorro precisamente para hacerse de fondos y mejorar la iglesia central. La primera iglesia que tuvimos aquí en Tecate es la quie está hoy en día a un lado de la iglesia central, se le conoce como capilla. Con los fondos de la romería se construye la iglesia que está contigua a la capilla.[8]

La coordinación general de la Romería de Verano quedó en manos del sacerdote, además, se formó un comité organizador constituido por un presidente, secretario, tesorero y dos vocales que se encargó de buscar el patrocinio de los comerciantes y de la población, acondicionó los espacios para cada actividad, y dos vocales que se encargó de conseguir el patrocinio de los comerciantes y de la población, acondicionó los espacios para cada actividad, y organizó a los voluntarios que atendieron los puestos y adornaron con detalles mexicanos el área para los eventos artísticos. La romería inició el sábado 24 de junio de 1954, día de San Juan, y se prolongó hasta el domingo siguiente, en donde se mezcló el bullicio de la fiesta y la solemnidad de la misa, pues el patio del templo fue el espacio principal del festejo expandiéndose a la Ave. Libertad y calle Lázaro Cárdenas. Así lo comenta la Sra. Rosa Martha del Ángel de Apodaca:

Empezó el 24 de junio, el día de San Juan, en 1954, lo sé porque yo lo escribí. El padre platicó con algunas señoras que fueron organizadoras y fundadoras, la profesora Velia Zúñiga de Ferreiro, las señoras Clementina Rico, Gabriela de Adame, Magdalena de Rico y la Señora Percerbaut, su esposo fue el primer presidente del comité. Pero todo el pueblo cooperaba.[9]

En ese mismo año a Tecate le otorgaron el nombramiento de municipio y se inició la construcción del Palacio Municipal sobre la calle Pte. Ortiz Rubio de esta manera los centros político, recreativo y religioso quedaron ubicados en la misma sección consolidando la importancia de la zona.

 El periodo de 1960 – 1980: de la fiesta entre amigos a la fiesta del pueblo.

Al concluir el Programa Bracero se dio una fuerte repatriación de conciudadanos provenientes de Estados Unidos y la frontera fue un lugar propicio para buscar trabajo y establecerse, además de la migración constante de personas provenientes del sur del país con el anhelo de encontrar mejores oportunidades de vida. En las décadas de los sesenta y setenta la tasa de crecimiento poblacional fue de 8.81 y 5.1 por ciento respectivamente, en veinte años la población se quintuplicó, pasó de 6,162 habitantes en 1960 a 30,540 en 1980[10] y la población urbana pasó de 59.7 por ciento en 1950 a 78.3 por ciento en 1980.[11] Población que entre otros efectos fue extendiendo la mancha urbana y formó nuevas colonias como la Braulio Maldonado, Loma Alta, Aldrete (Hoy Guajardo), Espinoza, Hacienda y Bella Vista; y en las más antiguas como la Zona Centro, Frac. Romero, Col Downey, Moderna,  Federal y Militar; poco a poco los terrenos baldíos fueron ocupados por casas habitación, comercios e industrias.

Como resultado, los espacios dedicados a la diversión y esparcimiento fueron absorbidos por la urbanización, reduciendo las actividades recreativas a lugares y eventos específicos. En este periodo empiezan a ser menos frecuente los bailes en el parque, las carreras de caballos y los días de campo bajo algún encino. Es así como las Fiestas Patrias, la Feria Tecate en Marcha y la Romería de Verano se convierte en los únicos espacios de diversión familiar de la ciudad. La romería dejó de ser la gran fiesta entre amigos y se transformó en la fiesta del pueblo, ese fue el cambio más significativo de esta etapa, los asistentes conocidos eran menos y los visitantes más, pues se daban cita personas de Mexicali, Tijuana, Ensenada y San Diego. Ahora, las mujeres y los hombres que en 1954 eran jóvenes toman los lugares de sus padres, madres, abuelos y abuelas. Así, la tradición de organizar y colaborar de manera activa continuó estado en las familias de mayor arraigo en la ciudad, mientras que los recién llegados se incorporaron a la parte artística y la enriquecieron con una variedad de canciones, danzas y composiciones típicas de sus lugares de origen.

A mediados de los sesenta se realizó por primera vez la elección de la Reina de la Romería. Para esto era necesario que las candidatas de entre catorce y veintidós años se registraran con meses de anticipación y empezaran a vender votos, estos eran pequeños boletos que tenían un valor económico, la que mayor número de votos vendiera y en consecuencia lograra acumular la mayor cantidad de dinero era la ganadora. De esta manera, el domingo de romería era la misa de coronación. En 1979, aprovechando el marco del Año Internacional de Niño, se incorporó la Reina Infantil, representada por una niña de cuatro a seis años. En aquella ocasión se aprovechó un certamen desarrollado previamente por las escuelas de la localidad, en donde la ganadora fue la entonces niña Miriam Apodaca, siendo a petición del párroco Rafael Magaña la primera reina infantil de la Romería. En los años subsecuentes el proceso de selección sería por sorteo.

El periodo de 1980 a 2004: la Romería de Verano y la fragmentación de la comunidad parroquial.

La estructura organizacional del comité se mantiene hasta la actualidad, siendo un elemento importante para que esta fiesta continúe. El comité se mantiene subordinado a la coordinación del párroco en turno, sin embargo, es el primero el que cuenta con la experiencia y los contactos necesarios para año con año reorganizar el evento. El número de grupos parroquiales y de sus miembros se incrementó durante estas décadas hecho que benefició la diversificación de alimentos y diversiones; el incrementó de voluntarios para el armado, decorado y atención en los diferentes puestos también se vio favorecido.

En este periodo, las opciones que se ofrecen también presentaron algunos cambios, además de los puestos de comida y bebidas, se incorporaron juegos como tiro al blanco con dardos o rifle de municiones, el chapuzón, juegos mecánicos y otros que son comunes en las ferias. El programa artístico en su mayoría siguió estando conformado por miembros de la comunidad, mariachis, tríos e imitadores y en algunos años se trajeron grupos musicales de las ciudades vecinas.

En lo religioso continúa la tradición de la misa inaugural, la bendición de los puestos y las misa de coronación. Sin embrago, los sacerdotes del momento incorporaron o eliminaron actos de acuerdo a sus preferencias o a la necesidad, de esta manera se aprovechó el marco de los festejos para realizar primeras comuniones, matrimonios comunitarios, procesiones, bautizos y presentaciones, sin que necesariamente dichos actos quedaran como parte de la tradicional romería y se vieran en la necesidad de repetir los mismos eventos al año siguiente.

Para 1980 la población del municipio de Tecate había ascendido a 30, 540, aunque de ellos solamente 23,900 habitantes radicaban en la ciudad, el resto en la zona rural. En los próximos diez años la población del municipio se incrementó en setenta por ciento más, es decir, a 51,557 habitantes; al inicio del nuevo siglo, Tecate contaba con una población de 77,795 de ellos 52,394 vivían en la ciudad y el resto en la zona rural.  El constante crecimiento de la población trajo como consecuencia la necesidad de fundar nuevas parroquias en diferentes áreas de la ciudad: La Sagrada Familia (1981) en la Colonia Espinoza, Inmaculada Concepción de María en la Colonia Loma Alta, Santa Cecilia en la Colonia Guajardo y San Judas Tadeo en la Colonia Cuauhtémoc. Esto provocó una fragmentación de los feligreses miembros de la comunidad de la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe quienes durante varias décadas habían pertenecido a una sola parroquia y que de manera directa o indirecta habían colaborado en la Romería de Verano, al incorporarse a las nacientes parroquias replicaron el mismo patrón en sus comunidades el día del Santo Patrono, como lo dicta la tradición católica al rededor del mundo. Lo anterior dio la oportunidad para que otras personas se integraran a la organización y que en la romería se renovara la fila de voluntarios.

Durante la década de los noventa la cultura de la vida sana y con ello el ejercicio se popularizó. Una forma de vida que hasta ese momento se había mantenido en las elites, en la década de los noventa, gracias a los medios de comunicación se empezó a masificar, permeando otros estratos sociales, así se abrieron los primeros gimnasios y se crearon los primeros clubs de corredores; esto también se vio reflejado en las actividades de la romería, para finalizar el milenio se implementó una carrera atlética de 5 kilómetros y caminata.

El periodo de 2005 a la actualidad: Cambios y continuidades

A través de los años la Romería de Verano ha ido cambiando. Algunas cosas permanecen otras han evolucionado. Quedaron atrás la lotería, el registro civil, la cárcel, el chapuzón y otros juegos que en su momento fueron el deleite de los asistentes, poco a poco fueron desapareciendo esos juegos para dar mayor cabida a la venta de alimentos y bebidas.

El talento artístico local sigue siendo un pilar importante en el programa y las actividades de la Romería. Las danzas, el folclor y la música ahora son presentadas por los grupos de estudiantes de la Casa de la Cultura, la Escuela de Artes de la UABC y el Centro Estatal de las Artes; sin olvidarnos de aquellos que por afición han creado sus grupos de música norteña, rock y otros géneros musicales. Sin embargo, en esta etapa cada vez con mayor participación, se han incluido grupos o solistas profesionales. En su mayoría son artistas con reconocimiento regional con amplia trayectoria o aquellos que empiezan su carrera artística y se van abriendo paso en el mundo de la música.

El crecimiento acelerado de la población también ha modificado el ambiente familiar de la Romería. Una kermes que inició con la comunidad parroquial, para la comunidad parroquial, ahora es una fiesta tradicional de Tecate a la que asisten personas de todo el municipio y de lugares aledaños. Cada año es más concurrida, pero también cada vez hay menos conocidos.

A partir de los noventa, las instituciones de cultura empezaron a tener mayor presencia entre la comunidad. A lo largo de esos años, poco a poco han ido generando un público asiduo a eventos culturales como conciertos, exposiciones, obras de teatro, espectáculos de danza, entre otros. Lo anterior provocó que en el 2005, la Romería de Verano, intentara incorporar una semana de la cultura. La idea original era tener un programa cultural previo al inicio de la Romería. Dedicar un día para una actividad cultural, conciertos de música clásica, danza, conferencias, historia, etc.

La semana cultural permanece hasta la actualidad, con ciertos vaivenes. Este proyecto no ha logrado robustecerse y consolidarse; sin embargo, siguen manteniendo la esencia de durante esa semana dedicar un espacio a la difusión de la cultura y la historia.

En conclusión encontramos que la Romería de Verano por su esencia es una fiesta que en cuya organización, ahora como en 1954, queda a cargo de los diversos grupos parroquiales y miembros de la comunidad la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe.

Así mismo, podemos decir que son cuatro los elementos que han permitido que la romería se convierta en una tradición: Primero, la gran afluencia feligreses que asisten a los diversos actos religiosos en la Parroquia de Guadalupe, aunque ahora existen otras parroquias, está sigue siendo la iglesia más importante de la ciudad, permitiéndole contar con un número considerable de simpatizantes que prestan sus servicios o brindan su apoyo económico. Segundo, su céntrica ubicación permite el fácil acceso desde cualquier punto de la ciudad y la convierte en paso recurrente para cualquier persona que transita por la misma. Tercero, la escasez de lugares de diversión que hasta la fecha existe en Tecate permiten que la Romería de Verano siga siendo una fiesta que igual convoca a los jóvenes que buscan un espacio para salir de la rutina, a las familias que llevan a sus hijos a los juegos y los abuelos que regresan para recordar viejos tiempos. Por último, el objetivo principal de la Romería, desde sus inicios hasta la actualidad es la obtención de recursos económicos que permitan construir, mejorar y mantener la infraestructura de la iglesia y sus servicios. En los primeros años de este nuevo milenio una nueva necesidad surgió, construir la Casa del Migrante y mantenerla funcionando, objetivo que se logró en poco tiempo, con mucho esfuerzo de la comunidad. El mantener objetivos en beneficio para la comunidad y el que la población en general y los feligreses en particular puedan ver su esfuerzo y colaboración materializado en obras ha sido un elemento importante para la consolidación de la Romería de Verano.


[1] Gran Espasa Ilustrado, diccionario enciclopédico, Madrid, España, Espasa Calpe, S.A., 1997.

[2] Rodolfo Cruz Piñeiro y Elmira Ybáñez Zepeda, “La dinámica demográfica de Tecate”, en Paul Ganster, et. al. (comps.), Tecate, Baja California: Realidades y desafíos de una comunidad mexicana fronteriza, San Diego, Calif., San Diego State University Press – Institute for Refgional Studies of the Californias, 2002, p. 21.

[3] Ibidem, p. 24.

[4] Entrevista realizada a José Manuel Jasso Peña por Leticia Bibiana Santiago Guerrero, el 17 de mayo de 2001, Acervo Documental del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Autónoma de Baja California (en adelante ad-iih-uabc), Archivo de la Palabra, ref. pho–tct /1 / 37 (1).

[5] Entrevista realizada a Rosa Martha del Ángel de Apodaca por Leticia Bibiana Santiago Guerrero, el 9 de abril del 2001, ad-iih-uabc, Colección Archivo de la Palabra, ref. pho–tct /1 / 23 (1).

[6] Entrevista realizada a Manuel Cota Serrano por Héctor Mejorado de la Torre, el 28 de mayo de 1998. La trascripción se encuentra en el ad-iih-uabc, forma parte de los trabajos presentados en el Taller de Historia Oral de la Escuela de Humanidades de la uabc.

[7] Rodolfo Cruz Piñeiro y Elmira Ybáñez Zepeda, “La dinámica…”, op.cit., p.24.

[8] Entrevista realizada a José Manuel Jasso Peña por Leticia Bibiana Santiago Guerrero, el 17 de mayo de 2001, ad-iih-uabc, Archivo de la Palabra, ref. pho–tct /1 / 37 (1).

[9] Entrevista realizada a Rosa Martha del Ángel de Apodaca por Leticia Bibiana Santiago Guerrero, el 9 de abril del 2001, AD-IIH-UABC, Colección Archivo de la Palabra, ref. PHO–TCT /1 / 23 (1).

[10] Cruz Piñeiro, Rodolfo y Elmira Ybáñez Zepeda, “La dinámica…, op. cit., p. 21.

[11] García Leos, Norma y Guillermo B. Álvarez de la Torre, “Vivienda y servicios públicos”, en Catalina Velázquez Morales (coord.), Baja California. Un presente con historia, tomo ii, Mexicali, uabc, 2002, pp.325 y 329.

Arturo Aguilera Aguilera “El Poeta” (1932 – 1992)

 

Por Emilio Sanchez Perez

Irapuato es una ciudad relativamente joven, su fundación data del siglo XIX, fechada el 15 de Febrero de 1893, considerada esta la fecha oficial, en base a la cual tradicionalmente se realizan  eventos para conmemorar el aniversario de su nacimiento. El 17 de Noviembre del mismo año, se le corona con la categoría de ciudad, esto generó una fuente de polémica entre los historiadores y grupos que tomaron partido en ambos bandos argumentando cada uno por su lado tener la razón, unos apoyando la del 15 de Febrero y otros la del 17 de Noviembre.

Otras fuentes que fortalecen históricamente esta región es el (Argena) Archivo General de la Nación y el Archivo Histórico de la ciudad, donde se localiza original y copia respectivamente del registro de las Mercedes de Tierra para fundar las estancias, concedidas a los colaboradores de  Hernán Cortés, después de haberse consumado la conquista de México en 1521. De las cuales en torno a esta ciudad son las Mercedes que recibieron en beneficio por sus servicios a la Nueva España, los Españoles  Francisco Hernández el 30 de Abril de 1556 y Don Francisco de Lemus el 6 de Enero de 1576.

Irapuato cabecera municipal que unida a sus ocho comunidades integran el municipio y a la vez forman parte del fértil valle del Bajío Guanajuatense y así como Celaya ciudad que pertenece a la misma entidad federativa le da identidad la Dulcería Mexicana y en Especial su rica cajeta, lo es para Irapuato el cultivo de las fresas mundialmente conocidas.

Entre los atractivos turísticos, Históricos y Culturales que este Municipio ofrece se encuentra su Catedral de impresionante Arquitectura, donde veneran a su santo patrono de singular nombre, La Virgen de Nuestra Señora de “La Limpia”.

Irapuato ciudad de fuerte riqueza industrial, de comercio y de fértiles campos agrícolas, es la tierra donde nació Don Arturo  Aguilera Aguilera “ El Poeta” en el año de 1932 , lugar en el que vivió su niñez y parte de su adolescencia.

El tiempo de asistir a la escuela había llegado para  recibir la enseñanza de los números y las primeras letras,  las posibilidades de estudiar eran optimas solo la situación de no contar con el apoyo de la figura paterna, guía tan necesaria para dirigir los primeros pasos cuando niño es la que nunca existió, siempre vivió  en el amparo y  cuidado  de su señora madre Locadia y bajo el techo de la abuela materna Natividad que con mucho amor les ofrecía, en ese tenor se desarrollaba la vida del poeta, en esos tiempos existía en la ciudad la empresa de cigarros El Águila que contaba con escuela particular para que los hijos de los trabajadores asistieran a clases, ahí trabajaba Don Enrique Vargas en el área de máquinas haciendo trabajo de mantenimiento que unido a Doña Lucia Aguilera lo inscribieron como hijo en esa institución educativa para niños privilegiados, en la  cuál a duras penas curso los tres primeros años de instrucción primaria, El tiempo seguía su curso el niño con el don de poeta continuaba firme aprovechando los estudios para no defraudar a los empresarios de la fábrica Tabacalera “El Águila” y sus tutores por la oportunidad que muy generosamente le habían brindado, un día sorpresivamente por razón desconocida abandono la escuela tal vez cohibido, acomplejado por los ropajes humildes de este personaje alternando con niños bien vestidos hijos de familias de alto linaje, o quizás a esa edad temprana la decepción amorosa que Toñita le causo fue el amor de su vida y fuente de inspiración, así lo consignaba en sus composiciones poéticas cuando escribía

En un ambiente de paz así se desarrollaba la vida del personaje, viviendo en el amparo de Doña Locadia su señora madre y bajo el  techo abrigador de la señora Natividad abuelita materna del poeta.

Doña Lucia Aguilera Arriaga, tía del poeta un personaje de nuestro pueblo, que no se debe olvidar y tenerla presente en la memoria para algunos Doña Lucy para otros La Nana, así la conocían los niños y profesores en la cooperativa de la escuela Boca Negra, donde miro pasar el tiempo y ser testigo de muchas graduaciones que generaban felicidad y tristeza a la vez por la inevitable despedida, disfrutaba de los alegres recreos y mirando jugar a la chamacada y momentos de descanso, nunca negó un favor cuando le pedían fiado, un dulce, un caramelo, una torta o un taco dorado, ella era Doña Lucy o la Nana. La que cada año como buena hija visitaba en la ciudad de Irapuato a su mama Natividad.

En esos traslados frecuentes El Poeta pide permiso a la Señora Locadia progenitora de sus días para viajar con su tía Lucia a explorar nuevos horizontes.

Después del permiso concedido, las recomendaciones y bendiciones emitidas con el gran amor de madre, Doña Locadia vio partir a su vástago el único hijo que había concebido, corría el año de 1944, en esos lejanos tiempos había un tren que unía a dos ciudades la de Irapuato y Guadalajara, por la situación geográfica las familias que ocupaban los bajíos, el de Guanajuato y el de sus vecinos los Michoacanos, les era muy adecuada esta ruta para trasladarse a la capital Tapatía, al llegar a esta gran ciudad se presentaban dos opciones para viajar en tren, una era abordar el Ferrocarril denominado “La Bala” nombre recibido por la rapidez en su servicio.

La otra era comprar el derecho de viajar más económicamente y que por lo tardado en hacer el recorrido de la Perla Tapatía a la Baja California, ese tren era  conocido popularmente con el nombre de “La Burra” y “El Macho Prieto”, La demora de ese ferrocarril consistía en que además de los carros exclusivos para pasajeros, le agregaban  otros vagones para transportar ganado vacuno, caballar o de otra especie, que trasladaban de una región a otra, lo que provocaba que al llegar a las estaciones de entrega se tardaban más de lo necesario.

Guadalajara  ha sido por mucho tiempo el punto intermedio de varios estados de la República Mexicana a donde llegan familias para trasladarse a la franja fronteriza del norte, integrada esta por  Los Algodones, la ciudad de Mexicali, Tecate, y Tijuana, antesala de todos aquellos que aspiran encontrar fortuna en los Estados Unidos de Norteamérica.

Esta fue la ruta que un día de 1944 recorrió en tren El Poeta y su tía Lucia, abordado en la ciudad de Guadalajara, teniendo como destino la cálida ciudad de Mexicali, a partir de este puerto fronterizo. Los caminos de acero en este viaje pasaron a la historia, el nuevo tramo a recorrer según los testimonios recibidos lo hicieron en camioneta así se les llamaba a los pequeños autobuses que recorrían la región, nombre que ostentaron hasta a mediados aproximadamente de la década de los años sesenta, para el periodo que se está tocando seguramente les  tocó vivir la odisea de subir La Rumorosa cuando era un camino de terracería ya que la carretera federal numero dos fue inaugurado ya pavimentada totalmente en el año de 1952.

De la Sierra Alta conocida con ese nombre así La Rumorosa, pocos kilómetros hacían falta para que Doña Lucia y “El Poeta” llegaran a su destino, entre el poblado ya citado y Tecate había un punto donde los camiones hacían su descanso oficial, para subir y bajar pasajeros, este se encontraba en el Rancho Nacho Güero, del cual fue propietario en el siglo XIX, El Sonorense Don Epifanio Gallego López, frente a este Histórico Rancho, a la vera del camino antigua ruta de “Las Diligencias” se localizaba a la señora Rosario Gallego Agreda “Doña Chayo” propietaria de un local donde ofrecía los deliciosos guisos con el sazón Sonorense acompañados de la tortilla de harina y el rico café de Talega.

Al llegar a este lugar, se dirigieron a pie y a paso de bestia hasta el Rancho Canoítas donde ya los esperaban sus familiares, literalmente este rancho propiedad de Don Néstor López Quijada, fue el cuartel de entrada y salida del “Poeta” donde se estableció por muchos años, aquí encontró el rol de trabajo en el que se desenvolvió el resto de sus días y donde experimento la rudeza de las actividades del campo.

Fue Leñero en la sierra Juárez, con el señor Feliciano Mata Fernández, conocido este personaje en el pueblo como “Chano Mata”, esta fuente de trabajo que ya de la historia casi se olvida, fue capaz de mantener por varias décadas su vigencia, sustento básico para que de ella se obtuvieran algunos ingresos y llegara el alimento a los hogares de muchas familias.

Fue peón de ordeña y procesador de quesos, trabajo en estos oficios en los ranchos de Don Raúl, Enrique y Alejandro Arguilez, en Cañada del sol colaboro con el Señor Rodolfo González Mata, para el poeta nada se le dificultaba lo mismo hacia esos quehaceres que pegar ladrillo y emplastarlo, tenía el conocimiento para localizar las corrientes de agua subterráneas y saber dónde hacer las perforaciones que abastecieran de agua lo suficiente el Rancho, sí el terreno era duro o se le atravesaban piedras, conocía también el uso de la pólvora con su cañuela y la capsula preparada como él le llamaba no había obstáculo que se le resistiera, como recuerdo de su obra quedan aún pozos en algunos ranchos.

Era un hombre carismático de esas personas que son bien aceptadas, nostálgico meditabundo con la mirada perdida sin rumbo, talvez pensando en su señora madre, o el añorado terruño o en su amada Toñita, a veces se le sorprendía caminando por las calles hablando solo, no eran más que expresiones poéticas de su gran talento que de esa manera se desahogaba. Se refugiaba por muchos meses en los ranchos  a cumplir con sus labores cotidianas, al regresar al pueblo ya lo esperaba su palomilla fiel, sus amigos Rodolfo Gallego y Mario Brambila “La Chiva” y otros que de la memoria se olvidan, eran buenos para la tomada, para ellos disfrutar de los manjares era el sabroso vino mezcal y el popular tequila.

En una noche bohemia en los bares de Tijuana los parroquianos disfrutaron del talentoso poeta, que los mantuvo atentos platicando, en versos entre copa y copa hasta muy entrada la madrugada, otro día por la mañana el personaje ocupaba en un diario la primera plana exaltando cualidades de un poeta provinciano.

Era un ser humano bueno, atento, educado todo un caballero, sus valores y cualidades le permitían ganarse el aprecio y estimación de la gente. Se inspiró en la mujer, en la autora de su vida, en su Toñita de labios sabor a fresa, en la Virgen Guadalupana en su  querido Tecate, en el Señor Talavera, un hombre espigado, alto y flaco, un ser muy bondadoso lo que expresaba el poeta que a nadie le negaba un taco.

Hizo rimas de las aves y de la hermosa naturaleza del campo a la que le puso fondo musical con su guitarra bajo viejos encinales. El diez de Mayo era un día muy especial no había hora señalada ni protocolo de autoridades para que el poeta subiera al viejo kiosco de concreto del parque Miguel Hidalgo, para homenajear a la autora de sus días ausente y a las madres de Tecate presentes, era la voz de un hombre que amo estas tierras y el calor de su gentes, con la humildad y sencillez que lo caracterizaba daba inicio el homenaje, que entre frase y frase quebrantaban lo más sensible de su ser, sin contener las lágrimas que rodaban lentamente bañando su moreno rostro.

Con frecuencia ocupaba las celdas de la cárcel, o cada vez que la autoridad le daba la gana, no todos los ingresos eran en calidad de preso sino algunas veces eran para que el poeta les declamara, para conmemorar las fiestas de Independencia un año, el poeta estaba detenido, eran las once o doce de la noche de un Quince de Septiembre, llego el momento en que por tradición o costumbre por el Presidente Municipal y la Reina de las fiestas patrias ese día liberaban a los presos, al salir el poeta muy agradecido tendió la mano para saludar al presidente, al cual según los testimonios no correspondió, para algunos que observaron la gráfica lo tomaron como un desaire, para otros el poeta estaba declamándole al presidente.

El delito del poeta es haber caído en el hábito de la tomada, que en ocasiones caminando por las calles en voz alta expresaba sus bellas composiciones esto era causa para recluirlo por horas pero al fin detenido.

Una gran cantidad de poesías las guardaba como gran tesoro  su prima Tere, un día el pide para venderlo a un gringo, quien iba a pensar que ese sería el primer paso que lo encaminaba a la muerte, por ese dinero recibido fue golpeado y despojado  y padecer mucho hasta perder la vida.   El material jamás fue recuperado no hubo respaldo alguno, no había copias escritas hoy se publica un poco de lo que se ha encontrado.

Pueblo Tecate

En el pueblo de Tecate

Yo lo he andado navegando

Y Tecate me ha tratado

Como la pluma volando

 

Es un pueblito bonito

No se le puede negar

En el pueblo de Tecate

Es un solo suspirar

 

Donde yo he andado llorando

Llorando mi soledad

Por los recuerdos que tengo

Hay que tristeza me da

 

A dios pueblo de Tecate

Ventanas y corredores

Donde se aguardan recuerdo

Y se olvidan los rencores.

 

10 de Mayo

Despierta madre despierta

Mira que te estoy cantando

Hoy por ser el 10 de Mayo

Yo te estoy felicitando

 

Con el corazón herido

Y mis ojos llorando

Al ver lo malo que he sido

Y tú me estas esperando

 

Con el corazón abierto

Y tus labios pronunciando

La bendición de tu hijo

Donde el anda navegando

Ya estoy aquí Madrecita

Ya vengo yo a consolarte

Con este ramo de rosas

Que vengo yo a regalarte.

Soledad Chávez Mora 1906-2006, “Cholita”

historia

Por Emilio Sánchez Pérez

Caurio es una pequeña población prehispánica que  actualmente cuenta con una población de 1879 habitantes según el censo de población del 2016, y señala su ubicación en la relación de los pueblos en el plano de  Carapan, escrito en el Siglo XVI, controlados en la época por el casicazgo para el pago de tributos al Gran Señor de Michoacán.

En apoyo a la antigüedad del pueblo  Hortelius integra en su plano de 1578 al lugar con el nombre de San Pedro Cabrío, esto ha hecho pensar colectivamente que fue por la devoción al Apóstol y por la gran cantidad de ganado caprino que los Rancheros tuvieron en algún tiempo, la comida típica del lugar es la rica birria de chivo, siendo este un elemento más que fortalece el nombre consignado por el Cartógrafo.

Caurio de Guadalupe en cuanto a este nombre no hay duda  que desde los inicios de la construcción del recinto católico fueron pensados a la veneración del Santo Patrono del Pueblo La Virgen de Guadalupe, a la que le celebran la fiesta cada año que inicia el 12 de Diciembre y termina el 16 del mismo mes, a la que acuden los residentes que viven en el extranjero y los nacionales que también añoran el regreso al amado Terruño.

Caurio de Guadalupe tierra del Valiente Valuxan Indio Purépecha descendiente de las primeras civilizaciones, lugar pintoresco de migrantes de gente trabajadora, de calles rectas y curvas de altos portales, con muros de fuertes viguetas, antiguas construcciones de  adobe y rojizos tejados,  cuatro barrios le dan forma al pueblo El Teco, El Centro la Loma y El Pachizal. De aquí fue originaria Cholita, donde nació un viernes santo 12 de Abril de 1906, en el paso´ su niñez y adolescencia al lado de sus padres Don Francisco Chávez García  y Doña San Juana Mora Valencia personajes de campo y hogar respectivamente, su mama murió a los 92 años su papa muere a su regreso  al pueblo un poco después de haber cumplido un contrato como bracero en los Estados Unidos.

Fueron tres de familia a la muerte de los padres los dos hermanos tomaron camino a Tecate, Cholita lo hizo después acompañada de su esposo, quien a su llegada encontró trabajo en la construcción de los Almacenes Nacionales al término de la obra, se quedó como descargador y cargador, allí llegaban los  trenes con carga de granos, maíz, trigo y mucha cebada.

Cholita: Cuando llegue a Tecate no había presidente luego llego Don Eufrasio que con mucho tino guio al pueblo, muy bueno ese señor, Don Arcadio otro de los buenos presidentes, cuando había fiesta o algo así salían al parque convivían con la gente hoy los otros no tienen ese sentir con la gente pobre, no quieren ni que les de el aire se la llevan encerrados o no sé dónde, yo creo nomas inventando cobros, cuando Don Arcadio salía al parque llamaba a los vendedores ya era El Paletero, El Chiclero o el Panadero o todo aquel que vendiera algo él le decía a la gente vamos a comer hasta que se acabe, un hombre muy sencillo por eso El Pueblo lo quería mucho.

Yo trabaje como ya le dije con Don Jaime y su esposa Teresita propietarios de la Tortillería “La Casita Blanca” que estaba en el callejón Libertad adelantito del taller de reparación de zapatos La Pasadita, casi atrás enfrentito de La Familia Baca, éramos seis las que trabajábamos, Pascuala, Angelita Lemus, Amelia Natalia, Octavia y yo, nos poníamos todas alrededor de un comal ovalado testaleando y torteando cada una con su metate se entraba desde las cinco de la mañana hasta después de medio día que era la hora de la comida, se usaba mucho la leña de encino.

Toño un jovencito que muy temprano o desde un día anterior por la tarde ponía el nixtamal, para las seis de la mañana ya había mucha tortilla, se vendía por docena, Toño a esa hora o más temprano, tomaba su bicicleta  y amarraba el cajón en la parrilla para entregar a las tiendas y para algunas familias de entrega especial, se hacían tortillas para tacos, enchiladas y las normales para todo tipo de clientela, también se hacían listas de clientes con numero para que no se adelantara nadie, las calles eran de tierra Toño en tiempo de lluvias, se doblaba su pantalón para no mojarse de lodo y era una de dar vueltas todo el día pedaleando hasta cumplir con la misión de entrega nadie se quejaba de su trabajo.

La casita blanca fue para mí la primera tortillería no recuerdo otra, luego pusieron otras las de Don Severo la de Desideria Appel y la de Don Marcelino Contreras que fue el primero que puso maquinaria.

Don Jaime y Teresita vendieron el negocio a Don Pablo y Consuelito, me invitaron a La Paz para hacer lo mismo porque decían que aquí en Tecate las mejores tortillas las hacia yo, pos yo no sé nada eso decía la gente.

Con los nuevos patrones no fue los mismo querían pesar hasta El Testal, “Es la bolita de masa que se requiere para hacer una tortilla,” me salí y me fui a la tortillería de Don Marcelino.

Tecate era como un ranchito, casitas de adobe y madera y siembra en sus alrededores, las calles de tierra y muchos caminos por todas partes, por donde quisiera uno atravesaba, para llegar a un lado pronto lo hacíamos.

Hoy Mi Amiga Angelita y yo solo recordamos con cariño aquellos años vividos, al lado de amigas y compañeras de trabajo la generosidad de los patrones que tuvimos, las personas que nos apoyaron comprando las tortillas que hacíamos, que con nuestro humilde que hacer en algo ayudamos a este pueblo, y desde que llegue estoy aquí  como una piedra en un pozo no me he movido, aquí acabe mis pulmones haciendo tortillas a mano.

Cuatro años antes de morir en Enero 3 del 2006 con amor y respeto Cholita  así recordó al pueblo y a sus gentes.

“El Quelele”

perro

Por Emilio Sánchez Pérez

¿Quién fue El Quelele?, Enigmático personaje del que muy poco se sabe de él, la historia empieza a correr allá por el año de 1955, en las calles del viejo Mexicali, Azueta Reforma, Lerdo, Obregón y Altamirano, este fue el escenario donde “El Quelele” distribuía como voceador los periódicos, La Voz de La Frontera, El Extra y La Opinión, en el cual también nació y dio a conocer su popular frase “Ora si trai Quelele, aquí dice, ni modo de borrarle”.

Eran las calles de nutrido transito su campo de trabajo, donde había que sortear el peligro al que se exponía, ofreciendo los ejemplares para que el pueblo se enterara muy temprano de la noticia del día, en esa cálida ciudad por su clima y lo amable de su gente, todo era diferente, el comercio a diferencia de Tecate, Tijuana, Rosarito y Ensenada que estaban dolarizadas Mexicali operaba en pesos, la mercancía en sus tiendas las exhibía en moneda mexicana.

En esta tierra de aires provincianos vivió un tiempo “El Quelele”, donde nadie conoció su nombre ni de qué lugar hizo su arribo, cierto día por las calles que cotidianamente recorría sorpresivamente fue a tropellado, huyendo de los carros decidió buscar nuevos horizontes, tras el abandono de la ciudad del oro blanco (El Algodón)  y la de las ricas flautas, llego al pacifico pueblo de Tecate, en el que muy pocos residentes contaban con ese medio de transporte, comentan que la gente se divertía contando los carros que por aquí pasaban.

Por el perfil de indigente pero un hombre muy trabajador, pronto se relaciono fue aceptado como un miembro más del grupo que formaban Francisco “El Pisaquedito”, José Refugio Pérez “La Burra”, Domingo Calles “El Indio Mingo” y otros más que de la memoria se olvidan, en aquellos años no había puentes ni túneles donde esconderse, eran personas prudentes  se alejaban del caserío se reunían en las vías del tren, a compartir lo que habían comprado individual o colectivamente en los licores San Francisco número uno y numero dos propiedad de Don Pepe Vásquez o en los Licores “El As” de la esquina Plutarco Elías Calles con Avenida Benito Juárez, el grupo esporádicamente aumentaba con la visita de los socios honorarios, El Pomponio pintor de brocha gorda, El Golondrino o Golondrio, Ebanista  o Carpintero de reconocido prestigio.

Se agregaban también algunas damas con el mismo perfil y oficio, era un grupo que se caracterizaba por ser hospitalario a todos les daba la bienvenida por igual, se repartía y compartía, la botella pasaba de mano en mano algunas veces no alcanzaba a dar la vuelta  por la voracidad y garganta del socio en turno, que se prendía de ella poniendo en práctica aquel dicho que decía “Por si no te vuelvo a ver”, los que esperaban, inquietos como sedientos en un desierto se dejaban escuchar “Déjame un buche un buchito no te la vayas acabar”, las reuniones no fueron de un café mañanero o de un atardecer, eran con la clásica Pepsicola, alcohol de 96 grados, tequila, Ron o mezcal, era un grupo homogéneo de comunes intereses, el que le brindo amistad al fuereño.

Personaje de condición humilde en el vestir, de chamarra larga desgastada, para hacerle frente al crudo frio invierno o de camisa suelta sin fajarse, se vestía con sencillez según la época del año, a veces muy trajeado y bien boleado, en la descripción que le hizo Don Víctor Manuel Peñalosa Beltrán, en el libro de su autoría titulado “Ecos del Cuchuma” eran las oscuras mañanas invernales una silueta de baja estatura en densa oscuridad se  desplazaba con rumbo a la central camionera, era “El Quelele” que en ese lugar recibía las pacas de periódicos para dar inicio a la distribución y jornada del día por las calles de Tecate de escaso tráfico, en poco tiempo logro captar la atención por la especial forma de pregonar la noticia, la alteraba o la inventaba con tal de llevar unos pesos a su bolsillo.

Una ocasión gritando dio la noticia murió El Comandante de la Policía varias veces lo repetía, a lo que alguien le reclamo oye Quelele El Comandante Huerta no murió él está allí, si pero no el de aquí fue el de Chihuahua, sólo por referir un lugar, rápido le daba solución.

A quien más sino al Quelele se ocurrían estas puntadas cuando a propósito pasaba por la comandancia expresaba “En Tecate ya no hay rateros sólo quedan los Policías” con una mano abrazaba sus periódicos y la otra la ponía en la boca caminando con dirección al parque se reía en forma sarcástica se escuchaba el ja, ja, ja los policías solo se concretaban a decir viejo….

Recuerdo que hace 12 años en el rastreo de elementos para fortalecer la identidad del personaje, en una de las entrevistas se logró al fin recibir testimonialmente el nombre al que respondía, Alfredo Varela originario del Estado de Tamaulipas, relacionándolo a la vez en parentesco con la artista Yolanda Varela, así mismo en días recientes se amplió la investigación con relación a su fallecimiento en los archivos municipales, la búsqueda fue en vano no se encontró nada, por la premura del tiempo el proyecto se suspendió para otra mejor ocasión.

Conocí al Quelele de bolero y voceador en 1961, cuando estas actividades las realizaba en el Parque Miguel Hidalgo, en ese entonces mi trabajo consistía en ejercer la Talabartería en un taller que estaba en trastienda del Emporio, propiedad de Don Amilcar Morales Diaz, por la cercanía de los dos puntos fue la razón de identificar al personaje.

En 1959 Don Fidencio Almonte Ramirez, compro una fracción del Rancho San Francisco,  lo que conocemos actualmente con el nombre de Fraccionamiento San Fernando en 1962 de la calle Presidente Rodríguez 252 la familia con la que vivía se mudó a formar parte de la fundación de ese asentamiento habitacional, para esas fechas ya trabajaba en el mismo oficio con el señor Manuel Ceceña Romero, para llegar a esa fuente de trabajo se hacía por una vereda que con el tiempo se fue marcando, era un camino que diariamente recorría por la necesidad de mi trabajo, se pasaba por los terrenos que ocupa la Universidad y por un costado del campo de béisbol hasta llegar al rio que aún no había sido dragado, era un terreno casi plano, al cruzar la vía del tren, había un álamo bajo el cual estaba un carro yonkeado, era el aposento donde descansaba y ocupaba para dormir por las noches El Quelele, ubicado atrás de la cantina El Club Tecate propiedad de Don Antonio Chavarin Naranjo, con el que trabajo El Quelele aproximadamente por 10 años, haciendo mandados y la limpieza del local.

Ironías de la vida eran los años que cubrían la década de 1960, El Quelele había llegado a Tecate años antes, huyendo de los carros y fue lamentablemente en ese periodo que dentro de un carro expiro.

Ha transcurrido más de medio siglo de su muerte y aún sigue vigente el recuerdo en la memoria de los Tecatenses, a los que dejo como herencia su clásica frase con la que se inmortalizo.

“Ora si trai Quelele, aquí dice, ni modo de borrarle”. Con gratitud por su aportación a mis amigos, Ismael Chavarin Rebolleado, Alfonso Flores El Muñeco, Enrique Gallego Acosta a Don Andrés Bañuelos Hernandez.