PIONEROS COLONIZADORES Y ESPACIOS DE OCUPACIÓN

Por Emilio Sanchez Perez

Cronista de la ciudad de Tecate

Hay que tener presente, que estos datos fueron producto de la metodología oral, narrados como verdaderos. Lo que ahora nos queda claro, es que estas dependencias están ubicadas en terrenos de los Villagrana que tuvieron en propiedad las parcelas 12 y 13. Desde luego, esto nos compromete a saber en cuál de los predios estaban instaladas las granjas, ya que el objetivo en nada varió: Producir en beneficio del pueblo.

n la edición anterior se publicó el plano que corresponde a la parcela número 14, donde se desarrolló el rancho de Don Ramón Contreras Preciado. Al investigar qué colonias o qué fraccionamientos se asentaron en el predio, nos dimos cuenta que muchos años atrás y muy recientemente, se ha cometido el error de acreditarle a la familia Contreras, la donación del espacio que ocupa La Casa de la Cultura y otras instituciones culturales, así como algunas dependencias federales de gobierno.

Como ya lo hemos dado a conocer en otras ocasiones, uno de los principales asentamientos fue la popular “Colonia Militar”. La que sus pobladores orgullosamente refiriéndose a este espacio la nombran o mencionan como “La Mili”.

Ampliación militar, es una  segunda sección que inicia a la caída del pequeño cerro rumbo al Este, donde están construidas las últimas casas. A partir de estas viviendas, se aprecia una planicie convertida temporalmente en espacios deportivos.

El bulevar Colosio divide dos históricos predios, que tienen como referencia el cerro del “Lobo” conocido con el nombre cerro de “La Nopalera”. Hacia el Oeste quedó el “Rancho Contreras” y al Este, el “Rancho El Descanso”, que fue propiedad del militar José de Gracia Félix (Personaje del que escribiremos brevemente, sobre su arribo a Tecate).

Otro de los puntos de este predio en referencia, es el parque de la Colonia Guajardo, donde se ubica la Estación de Policía.

Pasando el río cercano a los campos de fútbol,  se encuentra una lanzadera, sólo que ésta opera con camiones de carga pesada, propiedad al parecer de la familia González.

A corta distancia del río Tecate nació “Quinta Herminia”, un complejo habitacional, con sello de distinción de elegancia para la época. Fue en su tiempo un proyecto muy ambicioso, planeado por el señor Angulo y la señora Mini (su esposa).  La idea fue construir  cierta cantidad de casas para rentarlas, lo que vendría a representar el bienestar familiar en el futuro.

El señor Angulo era un funcionario público en Estados Unidos, por lo que sus servicios eran muy bien remunerados y contaba  con el recurso económico para la inversión. La señora Mini era propietaria de la tierra -herencia de los abuelos-, lo que permitió que el plan  fuera coronado con éxito.

Como referencia en el presente, “Quinta Herminia”, proyecto de sueños y esperanza está rodeada de añejas palmeras, arboledas eucalípticas y árboles de otras especies, situada entre la calle Zaragoza y privada “Quinta Herminia” (Nombre que honra la memoria de uno de sus propietarios), dejando como testimonio lo hecho en el pasado.

Patrimonio de un presente, en sí, esto fue lo que logramos encontrar en el espacio de ocupación de la parcela número 14 del señor Ramón Contreras Preciado. Predio en el que aun como buenos administradores, sus herederos cuentan con algunos espacios para la venta.

Uno de los grandes anhelos de la señora Emilia (Nieta de don Ramón), fue que algún día las autoridades fijaran la vista en aquellos hombres  que acortaron distancia desde su lugar de origen en carretas, caballo y mula; en busca de un espacio de  paz para vivir al lado de sus familias, con las que en su mayoría hicieron el viaje y que dieron origen al hoy convertido Pueblo Mágico de Tecate.

Cada uno de estos hombres tiene el mérito según su aportación. Unos recibieron tierras y las vendieron, otros las abandonaron.

Doña Emilia Romero, murió sin ver cristalizado su sueño de que se les hiciera justicia a los fundadores del pueblo, entre ellos su abuelo (quien es un claro ejemplo de aquellos pioneros que se arraigaron  a estas tierras). 

Ojalá, en alguno de los espacios que están baldíos, pendientes por construir en la parcela número 14, se le dé un rinconcito en una calle, cancha deportiva o un fraccionamiento que lleve el nombre de “Don Ramón Contreras Preciado”; que se inmortalice la memoria de este personaje.

Me platicaba doña Emilia Romero, a quien recuerdo con mucho cariño, que cuando a su abuelo le señalaban  algún error cometido, sacaba a relucir su frase favorita “No soy monedita de oro de veinte dólares para caerle bien a todos”

José de Gracia Félix.

Militar de carrera, según testimonios nació en Álamos Sonora, en el año de 1820, a finales de la década de 1870.

Viajó a Tecate en compañía de su esposa, Juana Villa y sus hijos: Francisco, Margarita y Luis, nacidos en Los Ángeles Alta California, respectivamente en los años 1870, 1872 y 1874. En Tecate, nacieron Sixto, en 1880; Benito, en 1883 y Paz, en 1884.

Don José de Gracia Félix, recibió del gobierno la parcela número 17 que formaba parte del censo de las 54 parcelas que integraba inicialmente la Colonia Agrícola de Tecate. Con una superficie de 85.50 hectáreas, colindando al Norte con las parcelas numero 15 (propiedad de don Antonio Solís), donde se encuentra el panteón municipal número 1 “San Ignacio” (que oficialmente este sería el nombre correcto). Hacia el mismo rumbo, también colindaba con la parcela 16 que le perteneció al señor Jesús Félix (cuñado de Joaquín Murrieta “El Patrio”)

Lo anterior, lo afirman fuentes consultadas; hacia el Este tenía como vecino a Juan de Dios Ortega, que contaba con el dominio de la parcela número 18. En cuanto al Sur, era limitado por terrenos codificados como bienes nacionales; el Oeste lo limitaba la parcela número 14 (propiedad ni más ni menos que de su yerno don Ramón Contreras Preciado, que le diera 7 nietos al contraer matrimonio con su hija Margarita).

El predio originalmente llevó el nombre “El Descanso”, donde florecieron las colonias “El Descanso”, “Ampliación Descanso” y una fracción de la colonia Cucapá. En estos asentamientos, se cuenta con la “Casa del Migrante”, oficinas de gobierno, Partida Militar, un comercio muy bien desarrollado, así como un templo católico a donde acuden todos los feligreses que profesan esa religión.

Justo detrás del recinto católico, en una pequeña loma estaba el panteón familiar de Los Félix, del que poco o nada importó a las autoridades  cuando les fue notificado de su existencia. Y no fue sino hasta el 2016, cuando las máquinas al rebajar el cerro, dejaron al descubierto algunas tumbas. Con reserva a la verdad, me atrevo afirmar que en ese panteón fue sepultado el sonorense de profesión militar, José de Gracia Félix, que falleció en Tecate el 14 de julio de 1896.    

LA NOMENCLATURA COMO INSTRUMENTO PARA PRESERVAR LA MEMORIA HISTORICA DE TECATE

Por Emilio Sánchez Pérez

Cronista de la ciudad de Tecate

Motivado por las dos propuestas relacionadas con este  tema próximas a exponer, por el regidor Alfonzo Cortez Ramírez,  las cuales consisten en cambiar el nombre al Gimnasio Municipal Gustavo Díaz Ordaz, por el “2 de Octubre”, y la segunda sustituir parcialmente el nombre de Callejón Libertad, por el de “Callejón del Músico” que comprende el espacio que ocupa entre la calle Lázaro Cárdenas del Rio y Pascual Ortiz Rubio, primeramente felicito al regidor por su iniciativa, pero es necesario que el pueblo  conozca su historia.

Abordar el tema es remontarnos al año de 1917, que es cuando tiene inicio oficialmente La Nomenclatura, que nace a la par con el primer periodo de los ayuntamientos, ocupando el cargo como presidente municipal el señor Roque Santana Sandoval, el primer trazo urbano fue realizado por los ingenieros Enrique Gil y Ernesto Ferrer, supervisada y autorizada por el primer urbanista que llego a Tecate, el señor Gonzalo Garita. Con una distribución de 21 manzanas, cuatro avenidas principales que corren de este a oeste y llevaron inicialmente las cuatro primeras letra del abecedario. La “A” conocida como la Hidalgo, la “B” avenida Juárez, la “C” Revolución, y la “D” avenida México, las calles transversales quedaron numéricamente registradas del uno al ocho.

La nomenclatura original quedo intacta hasta la llegada en 1919, del ingeniero Luis Pavón, quien le agrego al plano otros elementos como el señalamiento de terrenos vendidos, la avenida “A” se convirtió en Libertad, la numero uno cambio a calle Benito Juárez.

En 1923 Tecate pierde la autonomía municipal situándose en la nueva categoría de Delegación, es en este periodo que surge la brillante idea de que las calles llevaran el nombre de los pioneros  colonizadores, finalmente al mérito a sus esfuerzos y fundadores de este pueblo se les hizo justicia, destacan entre ellos don Ramón Salazar López, que dono el terreno para la construcción del parque Miguel Hidalgo, don José María Villagrana, primer profesor que llego a Tecate que vertió su talento en enseñar a leer y escribir a los niños y niñas hijos de los colonos.

En 1947 por orden de la autoridad se propone que las calles, callejones, inmuebles fechas que recuerden hechos históricos de nuestra patria deben llevar el nombre de héroes nacionales y personas que se hayan distinguido por sus méritos en bien de la comunidad. En este periodo la calle Libertad se suplió por Miguel Hidalgo, la calle “B” que fugazmente en un tiempo llevo el nombre de Reforma, se convirtió en avenida Juárez, la “C” en Revolución y la “D” en avenida México, acompañados con sus respectivos callejones, Libertad, Reforma y Madero, iconos y patrimonio intangible orgullo de nuestro Pueblo Mágico, con una antigüedad aproximada de 74 años, las calles que las cruzan de sur a norte entroncan con la México que corre paralela a línea internacional quedaron bautizadas         con el nombre que actualmente tienen de personajes que han ocupado la silla presidencial de nuestra República Mexicana, en todo este embrollo aparentemente la historia y el patrimonio pese a que no estaba regulado por alguna ley,  fue respetado por la comunidad que vivía como una sola familia.

En cuanto a las propuestas motivo de este trabajo, sugiero en  estos términos ser muy cuidadosos en el momento de tomar una decisión, en la primera comparto la iniciativa del regidor de eliminar la figura del expresidente Gustavo Díaz Ordaz, puesto que fue en  su periodo que se cometieron esos atropellos, conocida  como La Matanza de Tlatelolco o La Matanza del “2 de Octubre” nombre que se propone lleve el inmueble. Me di a la tarea de investigar un poco de los hechos ocurridos en  esas fechas de que si algún tecatense  fue víctima en el desarrollo del acontecimiento por fortuna todo fue negativo, por lo que me sumo a lo escrito por el Maestro Héctor Mejorado de la Torre, coordinador del Taller de Historia de Tecate A. C. que debía pensarse en un deportista que haya destacado local, nacional e internacionalmente, poniendo en la cima el nombre de Tecate, merito que lo haría acreedor  a que en premio el Gimnasio Municipal  lleve su nombre.

La segunda propuesta considerada la más delicada por el riesgo que se corre de aprobar el cambio de nombre al legendario e icónico Callejón Libertad, sustituido por el Callejón del Músico, hay que tener presente que esta vialidad tiene sello o etiqueta de aquellos hombres que nos dejaron como herencia el espacio del que hoy cómodamente estamos disfrutando, por lo que mutilar este espacio es tanto como no darle un valor a la historia y de paso un daño al patrimonio intangible, que  forman parte de nuestra identidad.

Si de algo ayuda a la propuesta, cito el periodo presidencial del señor Arcadio Amaya Campa, que ayudo a la fundación de la Colonia Guajardo, promovida por los lideres Armando Abarca y don Jesús Guevara, al recién nuevo asentamiento se fueron a vivir, CHILO el acordeonista del pueblo, el trio Ensueño integrado por los hermanos Flores, el Mariachi Tecate, Odilón López “El Maraquero” El Tacataca excelente grupo norteño conocido popularmente por el nombre Los Chachalacas, tenían su nombre artístico del cual no recuerdo y Virginia Domínguez “El Falsete de Oro” mote ganado por su hermosa voz en el programa Jueves de Aficionados. Esto dio origen a que en una enorme piedra al centro de la actual calle principal, había un letrero que textualmente decía Bienvenido a Hollywood, y desde luego que también en honor a ellos la parroquia de la colonia lleva el nombre de Santa Cecilia, patrona de los músicos, hay que pensar en un espacio digno de lo bonito de su oficio, pero sin lastimar la historia y el patrimonio cultural.

Pensémoslo muy bien al momento de emitir el voto, pero lo más aberrante de la Nomenclatura en Tecate, fue lo que sucedió en el trienio administrativo del XVl ayuntamiento, que por una decisión equivocada el pueblo de Tanama, con una historia de más de doscientos años, de tajo de un día para otro se le cambio el nombre por el de Delegación Nueva Colonia Hindú.

Expuesto lo anterior queda abierto al público para que emita su opinión.

Como apoyo a este trabajo y lo escrito por el Maestro Héctor Mejorado de la Torre, damos las gracias por este medio a CAREM (CAMINO REAL MISIONERO) representado por el señor Hernán Ibáñez Bracamontes, en el mismo tenor al Licenciado Alfonso Caballero Barragán, por sus valiosos consejos que nos impulsan a continuar por los senderos de lo que nos gusta hacer.

Venta de la primera uva (audio 3)

Silvestre Flores Salazar nos cuenta como su padre Silvestre Flores inició el cultivo de vid en los terrenos del Rancho Flores, donde actualmente se localiza el fraccionamiento El Pedregal. Aprovechó un cerdito que otorgó el gobierno para ese fin.

La primera cosecha se la vendió al señor Pedro Pedroarenas, propietario del Rancho San Valentín ubicado rumbo a Mexicali. Estudios recientes nos dicen que no fue el primero en producir vino en Tecate, sin embargo no se le resta el merito por invertir en este negocio en una época donde se empezaba a elevar el consumo de bebidas alcohólicas en la frontera.

Recuerda la génesis de la industria vitivinícola en Tecate. Algunos de los personajes José Vázquez o el Señor Álvarez Quezada quien trabajó para Cervecería y posteriormente produjo vino y el brandy Gloria.

Este audio forma parte de: La memoria del Pueblo Mágico, proyecto del Taller de Historia de Tecate, A.C. en colaboración con el Instituto de Investigaciones Históricas –UABC. Relato extraído del libro La gente al pie del Cuchuma. Memoria Histórica de Tecate, de Bibiana Santiago Guerrero (2001),  Dirección del proyecto a cargo de Héctor Mejorado de la Torre, producción de audio Brenda J. Arana Padilla.

Venta de la primera uva (audio 3). La memoria del Pueblo Mágico

Duración 2:29

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Las mañanitas de San Juan (audio 1)

Entrevista a Ángel Benigno González Valencia. Nació en 1907 en el Rancho González, tercera generación de la colonia de Tecate. Nos platica sobre las principales fiestas que se organizaban en el poblado. El 23 de Junio, 5 de mayo, 16 de septiembre y año nuevo.

La principal era el día de San Juan, la organizaban los 3 Juanes, entre ellos Don Juan Adams. Los rancheros mandaban matar reses para hacer barbacoa, traían cerveza de Mexicali, vino de San Valentín, se organizaban carreras de caballos, baile y canto al son de la guitarra y el violín.

En Febrero de 1918 se puso la primera piedra del Parque (Miguel Hidalgo) y se convirtió en el punto de reunión para las  fiestas cívicas y comunitarias.

Este audio forma parte de: La memoria del Pueblo Mágico, proyecto del Taller de Historia de Tecate, A.C. en colaboración con el Instituto de Investigaciones Históricas –UABC. Relato extraído del libro La gente al pie del Cuchuma. Memoria Histórica de Tecate, de Bibiana Santiago Guerrero (2005),  Dirección del proyecto a cargo de Héctor Mejorado de la Torre, producción de audio Brenda J. Arana Padilla.

La mañanitas de San Juan (audio 1), La memoria del Pueblo Mágico

Duración 3:11

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El Rancho Flores (audio 2)

Entrevista a Silvestre Flores Salazar. Nació en Tecate, Baja California el 21 de abril de 1935. Hijo de Silvestre Flores y Leonor Salazar, ambos nacidos en Jalisco. El matrimonio se ve obligado a emigrar a Estados Unidos por la violencia desatada durante la Revolución Mexicana. Después de permanecer varios años trabajando en el país vecino, un accidente y la entrada de E.U. a la Segunda Guerra Mundial regresan a México en 1941, instalándose de manera definitiva en el pueblo fronterizo de Tecate, lugar donde  adquirió un predio de 90 hectáreas, al que llamó Rancho Flores. Ya en la década de 1950, el Gobierno del naciente estado de Baja California le compró algunas de esas hectáreas, para urbanizarlas, es ahí donde se trazó la Colonia Braulio Maldonado.

Este audio forma parte de: La memoria del Pueblo Mágico, proyecto del Taller de Historia de Tecate, A.C. en colaboración con el Instituto de Investigaciones Históricas –UABC. Entrevista realizada por Bibiana Santiago Guerrero en 2001, Dirección del proyecto a cargo de Héctor Mejorado de la Torre, producción de audio Brenda J. Arana Padilla.

El Rancho Flores,  (audio 2), La memoria del Pueblo Mágico.

Duración del audio: 4:16

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Tecate como delegación municipal de Mexicali (1923 – 1925)

 

Por Héctor Mejorado de la Torre

    La categoría administrativa de Tecate ha pasado por sección, subdelegación, delegación y municipalidad en diversas etapas de su historia. Es conocido que en dos ocasiones ha ostentado la categoría de Municipalidad. La primera de ellas fue por decretó de Esteban Cantú en marzo de 1917 y la segunda a partir de 1954 derivada del establecimiento del estado de Baja California.

      El municipio de Tecate, en su primera época, funcionó del 8 de marzo de 1917 al 10 de enero de 1923, fecha en la que José Inocente Lugo, Gobernador del Distrito Norte de la Baja California decretó la supresión del municipio y anexión como Delegación al Municipio de Mexicali.

     El presupuesto de egresos de la municipalidad de Tecate necesario para funcionar durante 1922 ascendió a 30,594 pesos. De ellos, los ramos con mayor recurso asignado eran Mejoras Materiales e Instrucción Pública por ser los indicados para el financiamiento de la construcción de edificios municipales y del recinto escolar; seguido por Ayuntamiento, Secretaría Municipal y Seguridad Urbana en donde se contemplaba el sueldo del presidente, secretario, un agente y agentes auxiliares.

     En 1921, la población de Baja California era de 23,537 y en el municipio de Tecate de 1,016; de ellos 493 radicaban en el poblado, el resto en los ranchos y rancherías aledañas. Los ingresos que dicha población generaba por concepto de licencias, permisos e impuestos no eran suficientes para sostener el aparato administrativo y los servicios públicos dependientes del ayuntamiento.

     Por tal motivo, el gobernador del Distrito decretó la supresión del Municipio de Tecate y su anexión al Municipio de Mexicali conservando la jurisdicción territorial que en aquel momento le correspondía. Los argumentos expuestos para tal determinación fueron que la municipalidad carecía de las rentas propias suficientes para su sostenimiento; la renuncia de los regidores electos antes de tomar posesión de su cargo por considerar que el proceso electoral presentó deficiencias, lo cual daría origen a la imposibilidad de integrar legalmente el nuevo ayuntamiento; y por último, los desacuerdos que se presentaron entre los pobladores de Tecate como consecuencia de su erección como ayuntamiento.

    En el decreto se estableció que el Ayuntamiento de Mexicali, por medio de una Comisión recibiría a las autoridades existentes en el Municipio suprimido, su gobierno, administración y hacienda para nombrar al delegado municipal correspondiente, y de ser posible se convocara a un plebiscito a fin de procurar satisfacer las aspiraciones populares.

     Es importante mencionar que en aquellos años las elecciones municipales se realizaban cada año, es así como esta efímera etapa en la que Tecate fue delegación de Mexicali correspondió a los ayuntamientos presididos por Juan Loera, quien confrontó divisiones y enfrentamientos entre los regidores lo que trajo como consecuencia su desconocimiento y sustitución por Rafael G. Rosas, quien en ese momento se desempeñaba como vicepresidente;  seguido por Ramón A. Pesqueira quien recibió el apoyo del general Abelardo L. Rodríguez; y en 1925  después de una lección conflictivas la designación de Presidente Municipal recayó en Miguel Vildósola quien también tuvo que gobernar en un ambiente político tenso y conflictivo.

     Por decreto del Congreso de la Unión con fecha del 15 de octubre de 1925 se instituyó nuevamente el municipio de Tijuana, con  su cabecera en la misma población de Tijuana a la que se le dio el nombre de Zaragoza y se anexó Tecate como sección municipal.

Informe de Manuel Sánchez Facio y la colonia mexicana de 1888

Buscando alguna documentación para explicar el crecimiento de Tecate encontramos el informe que a continuación usted podrá leer. Nos da pistas sobre la cantidad de población y los conflictos que se tenían en aquel tiempo con la tenencia de la tierra. Es importante mencionar que este informe fue enviado al Secretario de Relaciones Exteriores desde San Diego, California el 4 de junio de 1888, es decir, hace 130 años.

El informe está dividido en tres partes, para mayor claridad dice Sánchez Facio. La primera corresponde a los establecimientos proyectados en la zona adquirida por las Compañía Internacional Mexicana de Colonización; la segunda a la Colonia de Tecate, ubicada en la línea divisoria de México y Estados Unidos, que debe su origen a las leyes del 14 de marzo de 1861 y 14 de Diciembre de 1874, y la tercera, la colonia minera que maneja la Compañía Francesa denominada “El Boleo”, situada en el puerto de Santa Rosalía.

En la segunda parte del informe, Sánchez Facio dice que la ley del 14 de Marzo de 1861, elaborada especialmente para Baja California, dispuso en su artículo 7º que se entregasen gratis hasta dos caballerías de tierras baldías a los habitantes pobres del territorio con la condición de poblarlas y cultivarlas, y en el 9º determinó la aplicación de dos porciones de veinte sitios de ganado mayor cada una, inmediatas  a la frontera, para la formación de dos colonias compuestas de mexicanos residentes en el territorio cedido a los Estados Unidos que quisieran repatriarse y establecerse en la localidad de acuerdo con el reglamento que el Gobiernos expidiese sobre la materia.

También comenta que este decreto fue estéril pues no  se obtuvieron los resultados esperados, por ello fue necesario publicar otra ley complementaria en 14 de diciembre de 1874, para facilitar y allanar las dificultades e irregularidades en que hubieran incurrido los ocupantes hasta entonces radicados en el lugar. En ella se estimula la donación gratuita de los títulos de propiedad.

La ley anterior creó una comisión que funcionó por algún tiempo, levanto el plano de la Colonia de Tecate cuya extensión era de un rectángulo de 33,500 metros de base por 10,475 de altura. El área correspondiente a estos factores es de 35,112 hectáreas, 20 aras, equivalente a una de las fracciones de veinte sitios designados en la ley de 1861.

En este informe hace una descripción de la Colonia Tecate. El aspecto de esta región es atractivo y denota bastante fertilidad. El clima es dulce y aunque las lluvias son escasas están reemplazadas por rocíos, abundantes y neblinas que mantienen el ambiente en un estado de constante humedad. La configuración del terreno depende de una serie de alturas ondulantes cuyo rumbo general corren de Oriente a Poniente, desprendiéndose de la cordillera peninsular de la cual constituye pequeñas contribuciones. Entre sus laderas se extienden los valles cuya latitud es muy variable, pero que dejan siempre entre si planicies de regular extensión capaces de buenos cultivos. Donde se alojan los pobladores de la colonia en diferentes estancias que se denominan: La Puerta, Tanamá, Tecate, San José, San Valentín, El Salto y Cañada Verde.

El padrón que se formó el 23 de Abril, durante la visita que hice al lugar en compañía del Señor Orozco resultaron inscritos ochenta y seis  vecinos, la mayor parte padres de familia. De ellos 15 tenían sus títulos de propiedad recientemente registrados por el Comisionado que fue de la Secretaría de Fomento, Máximo Barragán.

Nos dice que el aislamiento en que está la colonia explica también su decadencia. Que la vía de comunicación que la enlaza con el interior de la Península empalma en la Estación del Carrizo, situada en el camino de Tijuana, a unos 36 kilómetros de Tijuana en la línea divisoria y a 105 o 110 de Ensenada. De esta estación a Tecate hay una distancia de 25 a 30 kilómetros de un camino escabroso y apenas delineado, sobre el cual corren accidentadamente algunos vehículos.

Manuel Sánchez Facio finaliza esta parte del informe diciendo: Para dar por terminado lo relativo a ese grupo, debo cumplir el especial encargo, que los mexicanos que lo componen desean hacer llegar al conocimiento de los Supremos Poderes de la Nación. Los pobladores de la pequeña colonia se honran al presentarse a esos poderes, el testimonio de su respeto y adhesión.

La fundación de Tecate durante la última década del siglo XIX. (parte 2)

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El pasado 18 de octubre del año en curso, publicamos la primera parte de la Propuesta que da sustento histórico a la fecha de fundación de nuestra ciudad. En esta segunda entrega el Mtro. Jorge Martínez Zepeda analiza los documentos existentes (hasta ese momento) y los argumentos que dan forma a su propuesta.

LA FUNDACIÓN DE TECATE EN LA ÚLTIMA DÉCADA DEL SIGLO XIX

 Jorge Martínez Zepeda

Maestro en Historia

 En la desolada región de Tecate, ya en la década de los setenta, poco a poco se fue colonizando y el ejemplo lo tenemos en 1872, siendo juez local en San Valentín Ambrosio González procreó con Rosalía Romo a Lerdo González Romo, nacido el 10 de enero, el matrimonio estaba “casado canónicamente, ambos de raza mexicana no indígena”.[1] Otro nacimiento, ya en el rancho de Tecate fue el de Elisa Romo Montejo, hija de Antonio Romo y Concepción Montejo, nacida el 14 de mayo de 1872, Antonio Romo junto con Jorge, Juan, Manuel y Jesús Romo aparecen como solicitantes o propietarios de terrenos en Tecate, en 1876. También en este lugar nació Rafael Valencia Bustamante, hijo de Jesús Valencia y Eulalia Bustamante, el 27 de agosto de 1873. Curiosamente 19 años después Jesús Valencia aparecería como fundador de Tecate en 1892, al igual que el juez local Ambrosio González.[2]

Tal vez una de las razones por lo que no prosperó la Colonia Agrícola de Tecate, [la de Fiacro Quijano en 1876] fue por los levantamientos indígenas en la región. El informe de José María Villagrana desde el Real del castillo [septiembre 2 de 1876] nos habla del levantamiento de las tribus indígenas de las rancherías de las Juntas, Jacumé, Valentín, San José, Tejí y el mezquite Pobre en Tecate, en que más de 600 indios se levantaron con 250 “Armas de Fusiles y Rifles”. Este levantamiento fue sofocado gracias a la intervención como mediadores por parte de las autoridades del General Nécua y Juan Meléndrez.[3] El levantamiento se debió a que el juez de paz de Tecate tenía detenidos a “tres indios para investigación sobre el plagio y muerte de blanco”, al considerar el asunto incorrecto los indígenas los liberaron. Parece ser que el referido juez, es el mismo que tuvo problemas con un grupo de norteamericanos que quisieron liberar, sin lograrlo, a los extranjeros Cariah Elliot y Andrés Elliot acusados de “haber dado muerte a dos mexicanos desconocidos, a quienes también se les acusaba de ladrones, según el parte del C. Juez Local de Tecate”.[4]

En el Archivo Histórico de la Dirección General de Terrenos Nacionales se localizan 42 expedientes sobre Tecate del año de 1876,[5] probablemente de los cien colonos que menciona el licenciado. Canalizo al ministro de fomento. De los 42 solicitantes sólo identificamos a Pablo, Pedro y Juan de Dios Ortega, Jesús Valencia, Jesús Félix y Joaquín Verdugo, mismos que aparecen como colonos en 1892.[6]

El general Biviano Dávalos en su Informe sobre el estado que guarda la frontera… de 1873, describe las postas entre San Diego, California y Yuma, Arizona; encontrándose algunas en territorio nacional, como la de Tecate: “2ª. la llamada Tecate que contiene casa, restaurante y comercio con acopio de granos y pastos”.[7]

En otro documento del mismo año el general Dávalos amplía la información:

En Puerta Tecate hay únicamente una casa donde vive una familia americana, la cual [se mantiene] del poco ganado que hay en valle de Tecate, que contienen algo de pastura y agua. Puerta Tecate es la principal depresión existente en la región montañosa, la cual, viniendo de Baja California se extiende en una dirección nor-noroeste.

Parece ser el paso más fácil para el ferrocarril que se está considerando entre San Diego y el fuerte Yuma.

Cada uno de estos ranchos, Tecate, San José y Valentín tienen una o dos casas de apariencia pobre, sus dueños, como todos los de las montañas, se dedican a la crianza de ganado vacuno.[8]

Como complemento de lo anterior hay que decir que en 1873 Jacobo Blanco levantó un Plano de la Baja California en donde aparece la “Puerta de Tecate” localizada a 9 kilómetros al sur de la línea divisoria, mientras que el “Rancho de Tecate” se situaba  6 kilómetros al noroeste y curiosamente 9 kilómetros distante de la línea internacional (al sur de los cerros Cuchumá y de la Panocha).

Antes de continuar, es pertinente hacer algunas aclaraciones en torno a la historia, para ello consultamos a Pierre Vilar, en su Iniciación al vocabulario del análisis histórico donde plantea lo siguiente:

Lo que hace posible la historia es la coexistencia y la combinación del testimonio subjetivo que nos cuenta lo que pretendían hacer los actores de la historia política, con el documento objetivo (no sólo restos y objetos, sino cifras conservadas, escritos redactados por razones prácticas y no para ilustrar una minoría dirigente).[9]

También dice que para hacer una historia científica se requiere de preocupación crítica y constructiva:

1) La preocupación crítica, que consiste en no aceptar la existencia de un hecho, la autenticidad de un texto, hasta después de verificaciones minuciosas.

2) La preocupación constructiva, que consiste en elegir determinado tipo de hechos, en confrontarlos y en buscar las confrontaciones, con el fin de resolver un problema planteado por el pasado humano… Seamos, pues, prudentes en nuestra búsqueda de los orígenes. Pero no seríamos historiadores si nos olvidamos de anotar, evitando a la vez cuidadosamente todo anacronismo, cada paso adelante del conocimiento.[10]

El aspecto geográfico es fundamental para definir la historia de Tecate, puesto que cosas distintas son las rancherías fundadas en la Cañada de Tecate, otra cosa es el rancho de Tecate, y otra el municipio, sin olvidar cronológicamente el surgimiento de cada asentamiento como por ejemplo la Colonia Agrícola de Tecate que incluía Tecate, San José, San Valentín, Tanamá, Cañada Verde y Nacho Güero, y por otra parte merecen especial mención los asentamientos indígenas de la zona localizados en Tejí, Las Juntas, Japá, Jacumé, Milcuatay, etc.

Ahora bien, desde otra perspectiva centrando la atención en la fundación de Tecate, diremos que estamos hablando del rancho de Tecate, para no perdernos, y que al momento de establecerse o concesionarse en 1833, no hubo una posesión continua, debido entre otras cosas a la situación política de la frontera y a los levantamientos indígenas constantes que merecen un estudio aparte. Lo único que consta, es que de 1854 a 1862 José Mogort y familia si estuvieron habitando el lugar.

Por otra parte, tenemos los intentos de formar la Colonia Agrícola de Tecate, que con apoyo y las facilidades que otorgaba el gobierno para colonización, se aprovechó tal circunstancia que trajo como consecuencia el deslinde y notificación de la Cañada de Tecate en 1876, por el Ing. Fiaco Quijano, que encontró en esta extensa zona más de 100 colonos (quizás sea más apropiado decir rancheros). Desafortunadamente mucho se menciona de esta colonia y poco se conoce de su desarrollo y quiénes fueron sus colonos.

La única concesión que conocemos es lo que otorgó Porfirio Díaz el 18 de agosto de 1879 a Jesús Demara que es un título de propiedad: “Del terreno situado en la colonia de Tecate y en la extensión de ochenta y cinco hectáreas cincuenta y ocho áreas, cuarenta y siete centiáreas, siendo sus linderos: al norte la línea divisoria de E. U., al sur baldíos, al este con terreno denunciado por Francisco Zapata y al oeste con el de Trujillo”. [11]

De la década de los ochentas encontramos poca información un ejemplo es el informe del comisionado americano Tte. Thomas W. Simona, sobre la cuestión de límites con México que menciona “El vado del río Tecate” sin embargo, nos dejó una descripción de Campo, California, lugar que servía de abastecimiento a las rancherías de Tecate, y dice: “Campo es una pequeña colonia en un bonito valle cerca del nacimiento del río Tecate [hoy seco] Allí hay varios ranchos, una tienda, oficina de correos, herrerías, carrocería, un molino para granos, etc., todo perteneciente a los hermanos Gaskill. Tienen éstos también una línea telefónica a San Diego, sirviéndose de la antigua línea telegráfica del gobierno para este objeto”. [12] En 1887 hay un nuevo proyecto para establecer dos colonias de mexicanos repatriados, una en Tecate y otra en Tijuana, afortunadamente el proyecto que contenía 22 artículos fue rechazado al advertir los peligros de colonizar a la ligera.[13] Otra fuente es el Archivo Público de la Propiedad y de Comercio de Ensenada que registra la compraventa de terrenos a Jesús Félix,[14] F. Mitchel,[15] Manuel Demara, Ana García de Smith, Ricardo Orozco, Ismael Sánchez,[16] y Praxedis Godínez.[17]

Entrando el año de 1888 tenemos más información sobre Tecate al levantarse el censo de población, ordenado por el general Luis Emeterio Torres, quien sugirió a las autoridades federales que se tomara como fecha de fundación de la referida colonia el 2 de abril de 1888. Esta fecha la propone con fines de elogiar al general Porfirio Díaz, el héroe del 2 de abril.

Enrique Krauze, en su obra Porfirio Díaz. Místico de la Autoridad dice que:

El 2 de abril de 1867 se apunta el triunfo mayor de su larga carrera militar: la toma de Puebla. Sus panejiristas registrarían esa fecha en el calendario de las glorias de la nación, pero según diversos testimonios, en aquel episodio contó más la habilidad política de Díaz que su estrategia militar…la toma de Puebla duró 15 minutos…de acuerdo con testigos presénciales, el general Díaz “compró sus oropeles del 2 de abril con plata constante y sonante”.[18]

El único inconveniente en la fecha propuesta es que nuevamente estamos hablando de toda la Colonia Agrícola de Tecate sin conocer estudio alguno que nos permita saber si los colonos realmente habitaron uno o varios lugares, puesto que una cosa son las solicitudes de tierra o los compradores y otra los que realmente la habitaron. Desde otro ángulo, hay que destacar que la posesión formal o la colonización con títulos se dio en 1892, con los colonos que se quedaron. Los argumentos son los siguientes: primero que tenemos el “Mapa de la Colonia de Tecate, Baja California [con la] distribución practicada en los terrenos de los valles de Tecate, San José, Valentín, Javier, Nacho Güero, Tanamá y Cañada Verde”, fechado en octubre de 1892 [la declinación magnética fue observada el 30 de septiembre], en el que se incluye la lista de los colonos, nombres de los mismos y superficie asignada.

Analizando el referido mapa tenemos que de 54 colonos, doce eran ya propietarios con sus respectivos títulos, cubriendo una superficie de 874.20 hectáreas (20.37%) y con los 43 solicitantes (79.62%) pedían una superficie de 34,240.10 hectáreas, haciendo un total de 35,112.30 hectáreas.

Los propietarios con títulos fundadores de Tecate fueron por lo tanto, Teofilo Noris, Jesús Valencia, Jesús Demara. Josefa de Villagrana, Jesús Félix, José de Gracia Félix, Juan de Dios Ortega, Pedro Ortega, Pablo Ortega, Valdez, Ramón Sánchez, Ambrosio González y Joaquín Verdugo en quienes está la sangre y raíz fundadora de Tecate, sin olvidar desde luego a los indígenas de la región y a quines les antecedieron en la colonización.

Otro argumento es que el 27 de noviembre de 1892 José María Villagrana levantó un censo de la Colonia Agrícola de Tecate, con miras a formar un padrón electoral. El total de habitantes fue de 229 (125 eran adultos y 104 niños menores de 15 años). Aquí detectamos 36 familias tecatenses y a 39 integrantes de la colonia agrícola, según el plano de 1892. Las familias son: Sandoval, Demara, Félix, Contreras, Ortega, Martínez, Gortari, Salazar, Soto, Béjar, Arguilez, Morales, Grijalva, Díaz, Silva, Caperon, Carmelo, Chávez, Samaniego, Castro, Monje, López, Gallego, Valenzuela, Espinosa, González, León, Cota, Murrieta, Federico, Downey, Valencia, Villagrana y Flores.

Respecto al día se propuso el 12 de octubre por ser una fecha de gran tradición en la cultura nacional y para coincidir, este año con la conmemoración del Quinto Centenario del Descubrimiento de América que bajo el lema de “Encuentro de dos mundos” que está conmemorándose en todos los países de habla hispana. Precisamente nuestro Instituto ha desarrollado un ciclo de conferencias mensuales con este motivo, que ha despejado muchas dudas sobre tan controvertido acontecimiento.

Los nacidos en 1892 fueron Pedro Arguilez Béjar (nació el 14 de mayo en cañada Verde); Petra Béjar Agreda (nació en Tecate el 29 de junio); Juan Molina Méndez (24 de junio); Eleazar Monreal Romero (10 de febrero); Francisco Feliz Morales (31 de marzo) y Máxima Downey Ortega (29 de mayo). El 7 de octubre del año citado se casaron en el Rancho Las Juntas Bernardo Arguilez y Carmen Salazar.[19]  Con lo que reafirmamos que en 1892 ya había población permanente en Tecate y que se había consolidado el proceso de colonización iniciado en los años 60’s del siglo xix.[20]

En la década de los noventa se habla de Tecate en el informe de 1893 sobre la llegada a puerta de Tecate de una comisión para reconocer la línea divisoria México – Estados Unidos, aquí se menciona al juez de paz de Tecate, sin decir su nombre.[21] Posteriormente Jacobo Blanco, ingeniero en jefe de la Comisión de Límites recorrió la región para delimitar la zona libre en el Valle de las Palmas y Tecate.[22] O también el informe de Valentín Gama desde el campamento de Jacumba en que informa de la exploración hasta cerro de Tecate.[23] Otro ejemplo es el nombramiento de José María Villagrana como profesor de la escuela de niños de Tecate,[24] sin olvidar el informe de Agustín Sangines de 1894,[25] documentación que en su conjunto nos permitiera escribir la historia de Tecate.

Finalmente a manera de conclusión podemos decir lo siguiente: primero, que la región de Tecate estuvo habitada desde tiempos remotos por indígenas, muchas de las etnias subsisten a la fecha. Se requiere fomentar las investigaciones arqueológicas y antropológicas para un mejor conocimiento de nuestras culturas aborígenes; segundo, que del periodo misional, en 1775 se tiene la primera referencia escrita en la que se habla de los indígenas de la región; tercera, que entrando el siglo xix, en 1820 aun durante la etapa misional se registró en San Diego, la defunción de Juan de los Santos “de la ranchería de Tetecate” que corrobora la presencia indígena en Tecate; cuarto, que el primer título de propiedad de Tecate fue otorgado por el Jefe Político de ambas Californias José María Echeandia, a José Bandini, título que se perdió en el incendio de 1835. Bandini falsificó el título por lo que perdió sus derechos mismos que adquirió José Mogort, como ya se mencionó; quinto, que las leyes y decretos de colonización tiene como finalidad poblar la basta extensión de la frontera, situación que sin embrago no se logró entre otras cosas por la inestabilidad política del país y el cambio constante de autoridades, lo que se agravó por la lejanía de nuestra península con el centro de la nación y lo primitivo de los sistemas de comunicación (carreteras, diligencias, barcos, etc.); sexto, que el proceso de colonización de la región de Tecate se formalizó al quedarse algunos colonos y propietarios particulares que después de la segunda mitad del siglo xix se asentaron en las distintas rancherías a lo largo de la cañada de Tecate. Este proceso terminó en 1892, al fraccionarse y titularse a 54 familias la cañada de Tecate, que aparecen registradas las familias que poseían títulos de propiedad de 1876. Además en 1892, José María Villagrana, levantó un censo de la Colonia Agrícola de Tecate en que se refleja la existencia de un núcleo de población que da origen precisamente a su fundación.

 

[1] Pablo L. Martínez, op. cit., p. 799.

[2] Idem

[3] Archivo General de la Nación (en adelante agn), Gobernación, Legajo 1262, caja 1542, expediente 5, copia en iih –uabc, Ref. iih: 1876.15 [14.26].

[4] agn, Gobernación, volumen 3,  año 1877, expediente 18, fojas 7 – 8, copia en iih – uabc,  Ref. IIH: 1877.20 [17.58].

[5] Fechado en Tijuana el 21 de septiembre de 1876, citado por Adalberto Walther Meade, Op. Cit., p. 34.

[6] Índice proporcionado por el Lic. Alonso, copia en el iih – uabc.

[7] agn, Archivo General de la Nación, caja 315, foja 2, copia en iih – uabc, Ref. IIH: Exp. 143/1 [3.18].

El texto dice: “se disputan el terreno como propiedad particular la testamentaria de D. Abel Stearns con títulos de concesión de Dn. Pio Pico, ex gobernador de ambas Californias, Dn. P. M. Lugo con títulos de traslación de dominios y D. Antonio L. Sosa como denunciante conforme a la Ley de Baldíos [del] 20 de julio de 1863”.

[8] Ila Álvarez, Document No. 35: A map marker’s store of his journey from San Diego to the sea of Cortez, San Diego: Corral of The Westerners, 1878, pp. 125 – 129.

[9] Pierre Vilar, Iniciación al vocabulario del análisis histórico, México, editorial Grijalvo, 1988, pp.29, 30, 33 y 35.

[10] Idem.

[11] Documento del autor

[12] agn, Límites México – Estados Unidos, caja 4, exp. 7, foja 170, copia en iih – uabc.  Ref. IIH: [1.11].

[13] agn, Gobernación, volumen 246, sección 2ª 888 (13), expediente 20, copia en iih – uabc, Ref. IIH: 1887.40 [27.1].

[14] Título de adjudicación de un Terreno en la Colonia de Tecate expedido a favor de Jesús Félix en el Índice del Registro Público de la Propiedad del Partido Judicial de Ensenada del Territorio Norte de la Baja California. Instrumentos Públicos 1880 – 1909, registro28, 23 de diciembre de 1885, Colección Donald Chaput, en el iih – uabc.

[15] Título primordial de un terreno ubicado en Tecate expedido a favor de Ana García de Smith y F. Mitchell, Ibídem, registro 19, 2 de julio de 1889.

[16]Venta de terreno ubicado en Tecate propiedad de Ana García de Smith a favor de Ricardo Orozco e Ismael Sánchez en el Índice del Registro Público de la Propiedad y de Comercio del Partido Judicial de Ensenada del Territorio Norte de la Baja California. Documentos Privados 1882 – 1906, registro 62, 2 de julio de 1889,  Colección Donald Chaput, en el iih – uabc.

[17] Venta de terreno en la Colonia de Tecate propiedad de Praxedis G. de Torres a favor de Josefa M. de Villagrana, Ibídem,  registro 150, 10 de julio de 1890.

[18] Enrique Krauze, Porfirio Díaz. Místico de la autoridad, México, Fondo de Cultura Económica, 1987, pp. 18-19.

[19] Pablo L. Martínez, Op. Cit., pp.

[20] Por otra parte analizando la Guía familiar de Baja California… de Pablo L. Martínez encontramos que de 1860 a 1891 nacieron en Tecate 69 niños (en 31 años) y en 1892 seis niños, y de 1893 a 1900 nacieron 53, o sea que en siete años como fruto de la colonización hubo más nacimientos en Tecate. También localizamos 15 matrimonios de 1892 a 1900 y 6 defunciones de 1873  a 1898.

[21] agn, Límites México-Estados Unidos, Caja 4,  Expediente 21, copia en el iih- uabc, Ref. iih: [2.5].

[22] agn, Límites México-Estados Unidos,  Caja 31,  Expediente 1, Fojas 298 y 299, copia en iih- uabc, Ref. iih: [3.27].

[23] agn, Límites México-Estados Unidos, Caja 32,  Expediente 1,  Fojas 467v y 488v, copia en iih – uabc,  Ref. iih: [2.37].

[24] agn, Gobernación, Volumen 339,  Sección 2ª,   Expediente 12; y agn, Gobernación, Volumen 2,  Año 1893,  Expediente 23, copia en iih – uabc con la referencia  iih: 1895.5 [31.32] e iih: 1893.13 [30.17] respectivamente.

[25] agn, Archivo General de la Nación, Caja 315, copia en iih – uabc, Ref. iih: Exp. 206 [4.19].

 

La fundación de Tecate durante la última década del siglo XIX. (parte 1)

La Sociedad de Investigaciones Históricas de Tecate, en 1990, organizó el 2do. Simposio de Tecate con el objetivo de definir la fecha de fundación de la ciudad de Tecate. En él se dieron cita connotados historiadores de la región y se presentaron varias propuestas. El Comité encargado de evaluar y valorar cada una de ellas decidió que era la propuesta titulada “La fundación de Tecate en la última década del siglo xix”, realizada por Jorge Martínez Zepeda, en aquel año Director del Instituto de Investigaciones Históricas – UABC.

El Taller de Historia de Tecate, A.C. ha logrado recuperar dicha propuesta y nos parece pertinente darla a conocer a la comunidad en el marco del 125 aniversario de la fundación de Tecate. Este es un documento importante y de referencia inevitable para comprender las motivaciones para seleccionar el 12 de octubre de 1892 como fecha de fundación.

Por último, es necesario anotar que la propuesta manifiesta el mes de octubre de 1892 como mes y año de fundación basándose en el plano de la Colonia Agrícola de Tecate. Como dicho plano carece de día, el Comité en consenso con los historiados participantes decidieron asignarle el día 12, fecha en la que se conmemora el Día de la Raza o el Descubrimiento de América, día emblemático para la historia de nuestro continente.

A continuación se transcribe la propuesta que el Mtro. Jorge Martínez Zepeda presentó en el Segundo Simposio de Historia de Tecate, llevado a cabo durante julio de 1990.

 

LA FUNDACIÓN DE TECATE EN LA ÚLTIMA DÉCADA DEL SIGLO XIX

Jorge Martínez Zepeda

Maestro en Historia

A manera de antecedentes diremos que los primeros habitantes de lo que hoy conocemos como Tecate, tienen su origen miles de años atrás. La presencia indígena en la región dejó muchas muestras de su existencia, prueba de ello son las múltiples manifestaciones de pinturas rupestres y petrograbados que se encuentran diseminados en el área de los objetos arqueológicos como puntas de flechas, morteros y fragmentos de vasijas, etc. Desafortunadamente estos grupos indígenas no dominaron la escritura por lo que se les conoce como culturas “ágrafas” sin dejarnos testimonio escrito de su pasado.

Ya en el siglo xviii encontramos el primer documento sobre esta zona. Fray Francisco Garcés, anotó en su diario de 1775 interesantes comentarios etnográficos [después de veintinueve largas jornadas, el 6 de diciembre] a su paso por lo que hoy es el valle de Mexicali, donde menciona a los indígenas del lugar y los de la nación Jalchedum que habitaban entre la nación yuma hasta el puerto de San Diego, incluyendo desde luego la región de Tecate.

A principios del siglo xix  fray Fernando Martín anotó en el Libro de defunciones de la Misión de San Diego de Alcalá (1775 – 1825) el fallecimiento de Juan de los Santos, adulto de La ranchería de Tecate muerto el 6 de junio de 1820:

 

En 6 días del mes de junio de 1820 en el cementerio de la iglesia de esta Misión de San Diego, di sepultura eclesiástica al cuerpo del adulto llamado Juan Santos de la ranchería TETECATE perteneciente a La Punta, el cual fue bautizado in periculo mortis, y para que conste lo firmo ut supra.
2961

Juan de los Santos

Adulto de

La Punta

Fray Fernando Martín[1]

Hay que hacer mención que aparece aquí el nombre de  “la ranchería Tetecate, perteneciente a La Punta” que por error quizás de fray Fernando Martín quien escribió “Tetecate” en vez “de Tecate”. En el Libro de bautizos de la Misión de San Diego de Alcalá (1771 – 1846), Fray Vicente Pascual Oliva registró las partidas 6960, 6961 y 6962, el 7 de agosto de 1840 “en la iglesia de la misión de San Diego bauticé y puse los santos oleos a las tres adultas…” destacando la partida 6962, en cuyo margen izquierdo menciona a “Luisa adulta de Tecate”, el texto dice:

Ytem a otra adulta como de 20 años de edad llamada de gentila Capillai, de la ranchería  Melcuatay, perteneciente a Seguan a la que nombra Luisa, viuda de gentil; fue madrina de las tres María Murillo señora hija de Brijida Murillo y Juana Berdugo a quien advertí sus obligaciones y firmé:
6962

Luisa

Adulta

de Tecate

Fray Vicente Pascual Oliva [2]

Luisa Capillai era de la ranchería Melcuatay, que aparece registrado al noroeste de San Valentín al cruzar la línea divisoria[3] y que al margen del acta de bautizo aparece claramente “Luisa adulta de Tecate.”  El testimonio del bautizo de la gentil Capillai, bautizada como Luisa, corrobora formalmente la presencia indígena en Tecate, ya que Luisa, nació en esta zona por 1820.

En cuanto a la tenencia de la tierra, tenemos que el Teniente Coronel José María Echeandía, comandante y jefe de las Californias, otorgó a Juan Bandini el rancho de Tecate en 1833, según documento localizado por Lourdes Romero Navarrete, en la Biblioteca Huntington.[4]

Otra fuente viene a ser la Descripción del Partido Norte de la Baja California… de José Matías Moreno, que hace referencia del Rancho Tecate:

Concedido por el Jefe Político de ambas Californias Don José María Echeandía, a José Bandini (español), en la extensión de un sitio de ganado mayor. Este terreno, se compone de dos hermosas cañadas que tienen agua, pastos, maderas y tierras de cultivo, y componen un área de cuatro leguas.[5]

Curiosamente estas dos hermosas cañadas corresponden al “diseño de la cañada de Tecate” que acompañó a la solicitud de José Mogort, que residía en San Valentín, también conocido como Rancho Tecate, que comprendía desde el Rancho La Puerta hasta Cañada Verde.

Pablo L. Martínez recopiló un Libro de registros de fierros del municipio de la Frontera. Partido Norte, localizado en la Sociedad de Historia de San Diego, en que Agustín Mancilla y Gamboa, alcalde constitucional de la frontera “confirma derechos de propiedad sobre fierro y señal extendido a Juan Bandini, por el ayuntamiento de Los Ángeles, el 8 de junio de 1838”

Bancroft nos dice que Juan Bandini (hijo de José Bandini) nación en Lima, Perú en 1800, posiblemente vino a California en 1819 o 1821. Su vida pública empieza en 1827 – 28 como miembro de la diputación ocupando varios puestos públicos[6] y aparece prácticamente en todas las revueltas e intrigas que se generaron en su tiempo desde Los Ángeles a San Diego y de San Diego a Santo Tomás, sin olvidar Ensenada, Misión de Guadalupe y Tecate.

Al retomar a Tecate tenemos que según Adalberto Walter Meade en su conocida obra Tecate. Cuarto municipio, este lugar fue concesionado a Juan Bandini.

Antes de ser depuesto [Echendía] y sustituido en 1830 por el teniente coronel Manuel Victoria, otorgó a Juan Bandini la concesión de tierras que solicitó en la cañada de Tecate.[7]

Hasta este momento nos hemos referido a Juan Bandini y José Bandini como propietarios de Tecate, aquí hay que aclarar que tanto Walther Meade  como Bancroft confunden a Juan Bandini hijo, con José Bandini padre (nacido en Andalucía, España en 1771), propietario original de Tecate hasta su muerte en el Rancho de Santa Ana, California en 1841, quedando como heredero Juan Bandini (Juan Lorenzo Bruno Bandini), que muy esporádicamente se encargaba de los asuntos del referido rancho.

José Matías Moreno, desde San Diego, Alta California, escribió un informe el 24 de enero de 1852 y dice de Bandini:

Don Juan Bandini, hombre funesto para México, cuya historia política es demasiado pública a quien le conviene mantener el desorden en la frontera para vivir sobre la ruina de los mexicanos y afianzar a su favor el pingüe terreno de la nación de N. S. de Guadalupe que obtiene contra las leyes de México…En todos sus planes y amaños tienen aquí por consejero a don Juan Bandini…Principal caudillo de aquellas intentonas, se halla ligado por vínculos de familia e interés con los norteamericanos, y al saber que yo denunciaba al gobierno de mi país, sus miras ambiciosas y reprobadas, sería, repito, victima de la mas atroz venganza, estando, como estamos aquí, sin la menor protección.[8]

Sin olvidar también que Bandini aparece por todos lados ocupado de su actividad política, llamémosle así, olvidándose de su rancho de Tecate habitado por José Mogort.

Adalberto Walter Meade en Tecate. Cuarto municipio, al hablar de la Colonia Agrícola de Tecate se remonta a 1861, en que el presidente Benito Juárez, decretó el establecimiento de ésta:

El 14 de marzo de ese mismo año fue promulgada una ley especial para Baja California. En su artículo 7º disponía que se entregaran gratis hasta dos caballerías de tierras baldías a los habitantes pobres del territorio, con la condición de poblarlas y cultivarlas. En el artículo 9º determinó la aplicación de dos fracciones de 20 sitios de ganado mayor cada uno, inmediatos a la frontera, para la formación de dos colonias compuestas de mexicanos residentes en el territorio cedido a los Estados Unidos que quisieran repatriarse y establecerse en la localidad, de acuerdo con el reglamento que el gobierno expidiese sobre la materia.[9]

Desafortunadamente este decreto como otros que se dieron en la época y debido principalmente a las convulsiones políticas no prosperaron, puesto que sólo conocemos el caso de José Mogort, del que hablamos posteriormente.

Otro ejemplo que corrobora lo antes dicho es el famoso proyecto de ley de “Pueblo Bahía Juárez” presentado ante el Congreso de la Unión el 2 de febrero de 1872 y que consistía en declarar pueblo a El Sauzal de Camacho, al norte de la Bahía de Ensenada que no prosperó.[10]

José Mogort, en septiembre 25 de 1861 desde Tecate solicitó al gobernador de la península esta propiedad, que poseía desde 1854, diciendo que:

No habiendo el interesado [José Bandini] tomado la posesión jurídica, ni satisfecho el canon territorial como también por haber ocupado el terreno sólo por temporalidades; y hallarse ya sin derecho a él por el completo abandono en que hace mucho tiempo le tiene…[por otra parte] el señor subjefe político don José María Oñate se copió el título por haberlo encontrado falso, y en consecuencia el señor Bandini fue sometido a una sumaria remitiendo esto, y el dicho título a esa capital, declarando desde luego como nacional el terreno de Tecate.[11]

El documento es de suma importancia por varios motivos: primero, señala que Oñate encontró el título de Tecate falso, efectivamente el título original se quemó en 1835, por lo que bandini incurrió en delito al falsificarlo. Segundo, por ir acompañado de un “diseño de la Cañada de Tecate que solicita José Mogort en la extensión de cinco sitios de ganado mayor” y por mencionar que José Mogort era ciudadano mexicano por naturalización. Efectivamente se registró el 16 de noviembre de 1861, manifestando ser “de 48 años, soltero, ranchero. Se le extendió constancia en La Grulla”.[12] Posteriormente se casó con la “gentila” Candelaria Tállez, con quien procreó a María Isabel Mogort Tállez, que nació el 15 de enero de 1862, en el rancho de Tecate, de donde eran residentes y fue registrada en San Vicente el 30 de enero de1862.[13]

Volviendo al “diseño de Tecate”, este menciona las Sierras del Norte y del Sur, el arroyo de Tecate, dos lomas, un llano donde se situaba al norte la casa o el rancho de Tecate y al este un aguaje, que nosotros deducimos se localizaba [según el plano de Tecate del ingeniero Fiacro Quijano de 1876], en el Rancho San Valentín, entre los caminos a la tienda de Milcuatay y el camino del fuerte Yuma. Deducimos esto al hacer trabajo de campo, además de tomar en cuenta que en 1861 José Matías Moreno menciona los terrenos de San Valentín y Tanamá “Concedido por el Jefe Político don José Castro al súbdito español José Mogort, en la extensión de dos sitios de ganado mayor cuyo terreno, tiene aguas, pastos, madera y tierras de agricultura”.[14] Por lo que suponemos que este fue precisamente el rancho donde originalmente se asentó el Rancho Tecate por así decirlo el propio José Mogort:

Desde el año de 1854 en que me avecindé en esta frontera me finqué y establecí en el paraje llamado Tecate, a donde como un pacífico labrador he permitido trabajando, cuyo terreno perteneció anteriormente al súbdito español José Bandini en la extensión de un sitio de ganado mayor… y yo solicite, teniendo los suficientes bienes semovientes con los que hasta hoy se halla poblado y amparado dicho terreno, y por haberlo poseído hace algún tiempo… Tecate septiembre 25 de 1861.[15]

José Matías Moreno, Subprefecto del Partido Norte, avaló a Mogort al manifestar que es:

Uno de los buenos vecinos de esta frontera, honrado, laboriosos y no hay perjuicio de tercero sobre el terreno que solicita, pues son ciertas las razones que expone para obtenerlo, por haber vivido en el, y habiendo tenido poblado y amparado en los bienes de su propiedad que contienen en ganado mayor.[16]

Aquí hay que destacar que José Mogort, tuvo una posición legal [y de hecho] del rancho de Tecate que se casó con la “gentila” Candelaria Tállez, indígena natural de Tecate y que su hija María Isabel Mogort Tállez, nació en Tecate.

Algo que nos inquieta es que no volvamos a saber nada de José Mogort y familia ya que el 15 de febrero de 1869 Luis G. Sosa, hermano de Antonio L. Sosa, el antiguo correo y presidente municipal, denunció el terreno de Tecate[17] y que poco le duró el gusto, al morir accidentalmente antes del 15 de agosto de 1871.[18]En la desolada región de Tecate, ya en la década de los setenta, poco a poco se fue colonizando y el ejemplo lo tenemos en 1872, siendo juez local en San Valentín Ambrosio González procreó con Rosalía Romo a Lerdo González Romo, nacido el 10 de enero, el matrimonio estaba “casado canónicamente, ambos de raza mexicana no indígena”.[1] Otro nacimiento, ya en el rancho de Tecate fue el de Elisa Romo Montejo, hija de Antonio Romo y Concepción Montejo, nacida el 14 de mayo de 1872, Antonio Romo junto con Jorge, Juan, Manuel y Jesús Romo aparecen como solicitantes o propietarios de terrenos en Tecate, en 1876. También en este lugar nació Rafael Valencia Bustamante, hijo de Jesús Valencia y Eulalia Bustamante, el 27 de agosto de 1873. Curiosamente 19 años después Jesús Valencia aparecería como fundador de Tecate en 1892, al igual que el juez local Ambrosio González.[2]

Tal vez una de las razones por lo que no prosperó la Colonia Agrícola de Tecate, [la de Fiacro Quijano en 1876] fue por los levantamientos indígenas en la región. El informe de José María Villagrana desde el Real del castillo [septiembre 2 de 1876] nos habla del levantamiento de las tribus indígenas de las rancherías de las Juntas, Jacumé, Valentín, San José, Tejí y el mezquite Pobre en Tecate, en que más de 600 indios se levantaron con 250 “Armas de Fusiles y Rifles”. Este levantamiento fue sofocado gracias a la intervención como mediadores por parte de las autoridades del General Nécua y Juan Meléndrez.[3] El levantamiento se debió a que el juez de paz de Tecate tenía detenidos a “tres indios para investigación sobre el plagio y muerte de blanco”, al considerar el asunto incorrecto los indígenas los liberaron. Parece ser que el referido juez, es el mismo que tuvo problemas con un grupo de norteamericanos que quisieron liberar, sin lograrlo, a los extranjeros Cariah Elliot y Andrés Elliot acusados de “haber dado muerte a dos mexicanos desconocidos, a quienes también se les acusaba de ladrones, según el parte del C. Juez Local de Tecate”.[4]

En el Archivo Histórico de la Dirección General de Terrenos Nacionales se localizan 42 expedientes sobre Tecate del año de 1876,[5] probablemente de los cien colonos que menciona el licenciado. Canalizo al ministro de fomento. De los 42 solicitantes sólo identificamos a Pablo, Pedro y Juan de Dios Ortega, Jesús Valencia, Jesús Félix y Joaquín Verdugo, mismos que aparecen como colonos en 1892.[6]

El general Biviano Dávalos en su Informe sobre el estado que guarda la frontera… de 1873, describe las postas entre San Diego, California y Yuma, Arizona; encontrándose algunas en territorio nacional, como la de Tecate: “2ª. la llamada Tecate que contiene casa, restaurante y comercio con acopio de granos y pastos”.[7]

En otro documento del mismo año el general Dávalos amplía la información:

 

En Puerta Tecate hay únicamente una casa donde vive una familia americana, la cual [se mantiene] del poco ganado que hay en valle de Tecate, que contienen algo de pastura y agua. Puerta Tecate es la principal depresión existente en la región montañosa, la cual, viniendo de Baja California se extiende en una dirección nor-noroeste.

Parece ser el paso más fácil para el ferrocarril que se está considerando entre San Diego y el fuerte Yuma.

Cada uno de estos ranchos, Tecate, San José y Valentín tienen una o dos casas de apariencia pobre, sus dueños, como todos los de las montañas, se dedican a la crianza de ganado vacuno.[8]

 

Como complemento de lo anterior hay que decir que en 1873 Jacobo Blanco levantó un Plano de la Baja California en donde aparece la “Puerta de Tecate” localizada a 9 kilómetros al sur de la línea divisoria, mientras que el “Rancho de Tecate” se situaba  6 kilómetros al noroeste y curiosamente 9 kilómetros distante de la línea internacional (al sur de los cerros Cuchumá y de la Panocha).

 

Antes de continuar, es pertinente hacer algunas aclaraciones en torno a la historia, para ello consultamos a Pierre Vilar, en su Iniciación al vocabulario del análisis histórico donde plantea lo siguiente:

 

Lo que hace posible la historia es la coexistencia y la combinación del testimonio subjetivo que nos cuenta lo que pretendían hacer los actores de la historia política, con el documento objetivo (no sólo restos y objetos, sino cifras conservadas, escritos redactados por razones prácticas y no para ilustrar una minoría dirigente).[9]

 

También dice que para hacer una historia científica se requiere de preocupación crítica y constructiva:

 

1) La preocupación crítica, que consiste en no aceptar la existencia de un hecho, la autenticidad de un texto, hasta después de verificaciones minuciosas.

2) La preocupación constructiva, que consiste en elegir determinado tipo de hechos, en confrontarlos y en buscar las confrontaciones, con el fin de resolver un problema planteado por el pasado humano… Seamos, pues, prudentes en nuestra búsqueda de los orígenes. Pero no seríamos historiadores si nos olvidamos de anotar, evitando a la vez cuidadosamente todo anacronismo, cada paso adelante del conocimiento.[10]

 

El aspecto geográfico es fundamental para definir la historia de Tecate, puesto que cosas distintas son las rancherías fundadas en la Cañada de Tecate, otra cosa es el rancho de Tecate, y otra el municipio, sin olvidar cronológicamente el surgimiento de cada asentamiento como por ejemplo la Colonia Agrícola de Tecate que incluía Tecate, San José, San Valentín, Tanamá, Cañada Verde y Nacho Güero, y por otra parte merecen especial mención los asentamientos indígenas de la zona localizados en Tejí, Las Juntas, Japá, Jacumé, Milcuatay, etc.

Ahora bien, desde otra perspectiva centrando la atención en la fundación de Tecate, diremos que estamos hablando del rancho de Tecate, para no perdernos, y que al momento de establecerse o concesionarse en 1833, no hubo una posesión continua, debido entre otras cosas a la situación política de la frontera y a los levantamientos indígenas constantes que merecen un estudio aparte. Lo único que consta, es que de 1854 a 1862 José Mogort y familia si estuvieron habitando el lugar.

Por otra parte, tenemos los intentos de formar la Colonia Agrícola de Tecate, que con apoyo y las facilidades que otorgaba el gobierno para colonización, se aprovechó tal circunstancia que trajo como consecuencia el deslinde y notificación de la Cañada de Tecate en 1876, por el Ing. Fiaco Quijano, que encontró en esta extensa zona más de 100 colonos (quizás sea más apropiado decir rancheros). Desafortunadamente mucho se menciona de esta colonia y poco se conoce de su desarrollo y quiénes fueron sus colonos.

La única concesión que conocemos es lo que otorgó Porfirio Díaz el 18 de agosto de 1879 a Jesús Demara que es un título de propiedad: “Del terreno situado en la colonia de Tecate y en la extensión de ochenta y cinco hectáreas cincuenta y ocho áreas, cuarenta y siete centiáreas, siendo sus linderos: al norte la línea divisoria de E. U., al sur baldíos, al este con terreno denunciado por Francisco Zapata y al oeste con el de Trujillo”. [11]

De la década de los ochentas encontramos poca información un ejemplo es el informe del comisionado americano Tte. Thomas W. Simona, sobre la cuestión de límites con México que menciona “El vado del río Tecate” sin embargo, nos dejó una descripción de Campo, California, lugar que servía de abastecimiento a las rancherías de Tecate, y dice: “Campo es una pequeña colonia en un bonito valle cerca del nacimiento del río Tecate [hoy seco] Allí hay varios ranchos, una tienda, oficina de correos, herrerías, carrocería, un molino para granos, etc., todo perteneciente a los hermanos Gaskill. Tienen éstos también una línea telefónica a San Diego, sirviéndose de la antigua línea telegráfica del gobierno para este objeto”. [12] En 1887 hay un nuevo proyecto para establecer dos colonias de mexicanos repatriados, una en Tecate y otra en Tijuana, afortunadamente el proyecto que contenía 22 artículos fue rechazado al advertir los peligros de colonizar a la ligera.[13] Otra fuente es el Archivo Público de la Propiedad y de Comercio de Ensenada que registra la compraventa de terrenos a Jesús Félix,[14] F. Mitchel,[15] Manuel Demara, Ana García de Smith, Ricardo Orozco, Ismael Sánchez,[16] y Praxedis Godínez.[17]

Entrando el año de 1888 tenemos más información sobre Tecate al levantarse el censo de población, ordenado por el general Luis Emeterio Torres, quien sugirió a las autoridades federales que se tomara como fecha de fundación de la referida colonia el 2 de abril de 1888. Esta fecha la propone con fines de elogiar al general Porfirio Díaz, el héroe del 2 de abril.

Enrique Krauze, en su obra Porfirio Díaz. Místico de la Autoridad dice que:

 

El 2 de abril de 1867 se apunta el triunfo mayor de su larga carrera militar: la toma de Puebla. Sus panejiristas registrarían esa fecha en el calendario de las glorias de la nación, pero según diversos testimonios, en aquel episodio contó más la habilidad política de Díaz que su estrategia militar…la toma de Puebla duró 15 minutos…de acuerdo con testigos presénciales, el general Díaz “compró sus oropeles del 2 de abril con plata constante y sonante”.[18]

 

El único inconveniente en la fecha propuesta es que nuevamente estamos hablando de toda la Colonia Agrícola de Tecate sin conocer estudio alguno que nos permita saber si los colonos realmente habitaron uno o varios lugares, puesto que una cosa son las solicitudes de tierra o los compradores y otra los que realmente la habitaron. Desde otro ángulo, hay que destacar que la posesión formal o la colonización con títulos se dio en 1892, con los colonos que se quedaron. Los argumentos son los siguientes: primero que tenemos el “Mapa de la Colonia de Tecate, Baja California [con la] distribución practicada en los terrenos de los valles de Tecate, San José, Valentín, Javier, Nacho Güero, Tanamá y Cañada Verde”, fechado en octubre de 1892 [la declinación magnética fue observada el 30 de septiembre], en el que se incluye la lista de los colonos, nombres de los mismos y superficie asignada.

Analizando el referido mapa tenemos que de 54 colonos, doce eran ya propietarios con sus respectivos títulos, cubriendo una superficie de 874.20 hectáreas (20.37%) y con los 43 solicitantes (79.62%) pedían una superficie de 34,240.10 hectáreas, haciendo un total de 35,112.30 hectáreas.

Los propietarios con títulos fundadores de Tecate fueron por lo tanto, Teofilo Noris, Jesús Valencia, Jesús Demara. Josefa de Villagrana, Jesús Félix, José de Gracia Félix, Juan de Dios Ortega, Pedro Ortega, Pablo Ortega, Valdez, Ramón Sánchez, Ambrosio González y Joaquín Verdugo en quienes está la sangre y raíz fundadora de Tecate, sin olvidar desde luego a los indígenas de la región y a quines les antecedieron en la colonización.

Otro argumento es que el 27 de noviembre de 1892 José María Villagrana levantó un censo de la Colonia Agrícola de Tecate, con miras a formar un padrón electoral. El total de habitantes fue de 229 (125 eran adultos y 104 niños menores de 15 años). Aquí detectamos 36 familias tecatenses y a 39 integrantes de la colonia agrícola, según el plano de 1892. Las familias son: Sandoval, Demara, Félix, Contreras, Ortega, Martínez, Gortari, Salazar, Soto, Béjar, Arguilez, Morales, Grijalva, Díaz, Silva, Caperon, Carmelo, Chávez, Samaniego, Castro, Monje, López, Gallego, Valenzuela, Espinosa, González, León, Cota, Murrieta, Federico, Downey, Valencia, Villagrana y Flores.

Respecto al día se propuso el 12 de octubre por ser una fecha de gran tradición en la cultura nacional y para coincidir, este año con la conmemoración del Quinto Centenario del Descubrimiento de América que bajo el lema de “Encuentro de dos mundos” que está conmemorándose en todos los países de habla hispana. Precisamente nuestro Instituto ha desarrollado un ciclo de conferencias mensuales con este motivo, que ha despejado muchas dudas sobre tan controvertido acontecimiento.

Los nacidos en 1892 fueron Pedro Arguilez Béjar (nació el 14 de mayo en cañada Verde); Petra Béjar Agreda (nació en Tecate el 29 de junio); Juan Molina Méndez (24 de junio); Eleazar Monreal Romero (10 de febrero); Francisco Feliz Morales (31 de marzo) y Máxima Downey Ortega (29 de mayo). El 7 de octubre del año citado se casaron en el Rancho Las Juntas Bernardo Arguilez y Carmen Salazar.[19]  Con lo que reafirmamos que en 1892 ya había población permanente en Tecate y que se había consolidado el proceso de colonización iniciado en los años 60’s del siglo xix.[20]

En la década de los noventa se habla de Tecate en el informe de 1893 sobre la llegada a puerta de Tecate de una comisión para reconocer la línea divisoria México – Estados Unidos, aquí se menciona al juez de paz de Tecate, sin decir su nombre.[21] Posteriormente Jacobo Blanco, ingeniero en jefe de la Comisión de Límites recorrió la región para delimitar la zona libre en el Valle de las Palmas y Tecate.[22] O también el informe de Valentín Gama desde el campamento de Jacumba en que informa de la exploración hasta cerro de Tecate.[23] Otro ejemplo es el nombramiento de José María Villagrana como profesor de la escuela de niños de Tecate,[24] sin olvidar el informe de Agustín Sangines de 1894,[25] documentación que en su conjunto nos permitiera escribir la historia de Tecate.

Finalmente a manera de conclusión podemos decir lo siguiente: primero, que la región de Tecate estuvo habitada desde tiempos remotos por indígenas, muchas de las etnias subsisten a la fecha. Se requiere fomentar las investigaciones arqueológicas y antropológicas para un mejor conocimiento de nuestras culturas aborígenes; segundo, que del periodo misional, en 1775 se tiene la primera referencia escrita en la que se habla de los indígenas de la región; tercera, que entrando el siglo xix, en 1820 aun durante la etapa misional se registró en San Diego, la defunción de Juan de los Santos “de la ranchería de Tetecate” que corrobora la presencia indígena en Tecate; cuarto, que el primer título de propiedad de Tecate fue otorgado por el Jefe Político de ambas Californias José María Echeandia, a José Bandini, título que se perdió en el incendio de 1835. Bandini falsificó el título por lo que perdió sus derechos mismos que adquirió José Mogort, como ya se mencionó; quinto, que las leyes y decretos de colonización tiene como finalidad poblar la basta extensión de la frontera, situación que sin embrago no se logró entre otras cosas por la inestabilidad política del país y el cambio constante de autoridades, lo que se agravó por la lejanía de nuestra península con el centro de la nación y lo primitivo de los sistemas de comunicación (carreteras, diligencias, barcos, etc.); sexto, que el proceso de colonización de la región de Tecate se formalizó al quedarse algunos colonos y propietarios particulares que después de la segunda mitad del siglo xix se asentaron en las distintas rancherías a lo largo de la cañada de Tecate. Este proceso terminó en 1892, al fraccionarse y titularse a 54 familias la cañada de Tecate, que aparecen registradas las familias que poseían títulos de propiedad de 1876. Además en 1892, José María Villagrana, levantó un censo de la Colonia Agrícola de Tecate en que se refleja la existencia de un núcleo de población que da origen precisamente a su fundación.

[1] Pablo L. Martínez, op. cit., p. 799.

[2] Idem

[3] Archivo General de la Nación (en adelante agn), Gobernación, Legajo 1262, caja 1542, expediente 5, copia en iih –uabc, Ref. iih: 1876.15 [14.26].

[4] agn, Gobernación, volumen 3,  año 1877, expediente 18, fojas 7 – 8, copia en iih – uabc,  Ref. IIH: 1877.20 [17.58].

[5] Fechado en Tijuana el 21 de septiembre de 1876, citado por Adalberto Walther Meade, Op. Cit., p. 34.

[6] Índice proporcionado por el Lic. Alonso, copia en el iih – uabc.

[7] agn, Archivo General de la Nación, caja 315, foja 2, copia en iih – uabc, Ref. IIH: Exp. 143/1 [3.18].

El texto dice: “se disputan el terreno como propiedad particular la testamentaria de D. Abel Stearns con títulos de concesión de Dn. Pio Pico, ex gobernador de ambas Californias, Dn. P. M. Lugo con títulos de traslación de dominios y D. Antonio L. Sosa como denunciante conforme a la Ley de Baldíos [del] 20 de julio de 1863”.

[8] Ila Álvarez, Document No. 35: A map marker’s store of his journey from San Diego to the sea of Cortez, San Diego: Corral of The Westerners, 1878, pp. 125 – 129.

[9] Pierre Vilar, Iniciación al vocabulario del análisis histórico, México, editorial Grijalvo, 1988, pp.29, 30, 33 y 35.

[10] Idem.

[11] Documento del autor

[12] agn, Límites México – Estados Unidos, caja 4, exp. 7, foja 170, copia en iih – uabc.  Ref. IIH: [1.11].

[13] agn, Gobernación, volumen 246, sección 2ª 888 (13), expediente 20, copia en iih – uabc, Ref. IIH: 1887.40 [27.1].

[14] Título de adjudicación de un Terreno en la Colonia de Tecate expedido a favor de Jesús Félix en el Índice del Registro Público de la Propiedad del Partido Judicial de Ensenada del Territorio Norte de la Baja California. Instrumentos Públicos 1880 – 1909, registro28, 23 de diciembre de 1885, Colección Donald Chaput, en el iih – uabc.

[15] Título primordial de un terreno ubicado en Tecate expedido a favor de Ana García de Smith y F. Mitchell, Ibídem, registro 19, 2 de julio de 1889.

[16]Venta de terreno ubicado en Tecate propiedad de Ana García de Smith a favor de Ricardo Orozco e Ismael Sánchez en el Índice del Registro Público de la Propiedad y de Comercio del Partido Judicial de Ensenada del Territorio Norte de la Baja California. Documentos Privados 1882 – 1906, registro 62, 2 de julio de 1889,  Colección Donald Chaput, en el iih – uabc.

[17] Venta de terreno en la Colonia de Tecate propiedad de Praxedis G. de Torres a favor de Josefa M. de Villagrana, Ibídem,  registro 150, 10 de julio de 1890.

[18] Enrique Krauze, Porfirio Díaz. Místico de la autoridad, México, Fondo de Cultura Económica, 1987, pp. 18-19.

[19] Pablo L. Martínez, Op. Cit., pp.

[20] Por otra parte analizando la Guía familiar de Baja California… de Pablo L. Martínez encontramos que de 1860 a 1891 nacieron en Tecate 69 niños (en 31 años) y en 1892 seis niños, y de 1893 a 1900 nacieron 53, o sea que en siete años como fruto de la colonización hubo más nacimientos en Tecate. También localizamos 15 matrimonios de 1892 a 1900 y 6 defunciones de 1873  a 1898.

[21] agn, Límites México-Estados Unidos, Caja 4,  Expediente 21, copia en el iih- uabc, Ref. iih: [2.5].

[22] agn, Límites México-Estados Unidos,  Caja 31,  Expediente 1, Fojas 298 y 299, copia en iih- uabc, Ref. iih: [3.27].

[23] agn, Límites México-Estados Unidos, Caja 32,  Expediente 1,  Fojas 467v y 488v, copia en iih – uabc,  Ref. iih: [2.37].

[24] agn, Gobernación, Volumen 339,  Sección 2ª,   Expediente 12; y agn, Gobernación, Volumen 2,  Año 1893,  Expediente 23, copia en iih – uabc con la referencia  iih: 1895.5 [31.32] e iih: 1893.13 [30.17] respectivamente.

[25] agn, Archivo General de la Nación, Caja 315, copia en iih – uabc, Ref. iih: Exp. 206 [4.19].

 

 

 

[1] Libro de defunciones de la Misión de San Diego de Alcalá (1775 – 1825), partida 2961,  rollo 582, Acervo de Microfilm del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Autónoma de Baja California (en adelante iih-uabc).

[2] Libro de bautizos de la Misión de San Diego de Alcalá (1771 – 1846), partida 6962,  rollo 582, Acervo de Microfilm del iih-uabc.

[3] Según el plano de la Colonia de Tecate levantado por Fiacro Quijano en 1876. Incluido en Adalberto Walther Meade, Tecate. Cuarto municipio, Mexicali, uabc, 1985, p. 32.

[4] Ibídem, pp.15 y 16.

[5] “Descripción del Partido Norte de la Baja California por José Matías Moreno.1861”, en Fuentes documentales para la historia de Baja California, Introducción y notas de David Piñera Ramírez y Jorge Martínez Zepeda, Mexicali, Centro de Investigaciones Históricas unam – uabc [en adelante cih unam – uabc], diciembre de 1984, año 1, número 2, p. 27.  En el texto se menciona a José Bandini, padre de Juan Lorenzo Bruno Bandini [Juan Bandini], como propietario de Tecate.

[6] Ibidem, Bancroft.

[7] Adalberto Walther Meade, Op. Cit., p. 15 – 16.

[8] Fondo Pablo Herrara Carrillo, Caja 1, expediente 33, documento 256, fojas 738 – 742, copia en iih – uabc, referencia iih: [1.58].

[9] Adalberto Walther Meade, Op. Cit., p. 30.

[10] “Isla Guadalupe y otros documentos”, en Fuentes documentales para la historia de Baja California, Introducción y notas de Jorge Martínez Zepeda, Mexicali, cih unam – uabc,  diciembre de 1985, año 2, número 4, pp. 9, 16 – 18.

[11] Boletín del Archivo Histórico “Pablo L. Martínez” de Baja California Sur, La Paz, abril de 1982, año 3, núm. 7, pp. 5-9.

[12] Pablo L. Martínez, Guía familiar de la Baja California 1700 – 1900, México, Editorial Baja California, 1965, p. 785.

[13] Ibídem, p. 791. Investigando en el Registro Civil de Ensenada localizamos el acta que textualmente dice: En la congregación de San Vicente a los treinta días del mes de enero de mil ochocientos sesenta y dos ante los testigos de asistencia ciudadanos Guadalupe Marrón y Manuel Duarte se me dio fe que en el Rancho de Tecate nació una niña el día quince del corriente mes a las cuatro de la mañana del mismo día, hija natural del español José Mogor, ciudadano mexicano por naturalización, y de María Candelaria Talliz gentila, ambos vecinos de esta frontera y avecindada en el mismo Rancho de Tecate; a quien le puse por nombre María Isabel, y en constancia yo infrascrito Juez del estado Civil de la municipalidad de esta frontera de la Baja California, lo firmé en el mismo lugar y fecha, doy fe Pedro Duarte Guadalupe Marrón    Manuel Duarte.

[14] “Descripción del Partido Norte de la Baja California por José Matías Moreno.1861”…, op. cit., p. 27.

[15] Boletín del Archivo Histórico…, op. cit., pp. 5-9.

[16] Idem.

[17] Antonio Padilla Corona, Inventario del Juzgado de Distrito de Tijuana, proyecto del iih-uabc, próximo a publicar.

[18] Amado Aguirre, Documentos para la historia de Baja California, México, cih unam – uabc, 1977, p. 126.

La Romería de verano: una fiesta católica tecantense

Por Héctor Mejorado de la Torre

Por definición, la romería es una fiesta popular que se celebra en el campo inmediato a alguna ermita o santuario.[1] Podemos inferir que por su naturaleza este acontecimiento no sería posible sin la presencia de un templo y las personas que los conforman. El hilo conductor de este texto es la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, ubicada en el centro histórico de Tecate a unos paso del Parque Miguel Hidalgo, Palacio Municipal y la planta cervecera Heineken. Su construcción dio origen a una de las fiestas más importantes de la ciudad. En este trabajo se pretende dar a conocer los elementos de carácter demográfico, urbano y religioso que permitieron el nacimiento, desarrollo y consolidación de la fiesta.

Antecedentes

En las primeras décadas del siglo XX la población tecatense no pasó de los 566 habitantes,[2] esto permitió que el culto religioso católico se realizara en las casas de los feligreses, quienes en una mesa improvisaban el altar, encendían velas y acomodaban alguna imagen religiosa. Los sacerdotes venían principalmente del poblado de Tijuana a la celebración dominical y eventualmente realizaban bautizos y matrimonio, sin embargo, era práctica común que para  estos y otros servicios los interesados se desplazaran a los poblados vecinos de Tijuana o San Diego. Durante el trascurso de la década de los cuarenta, Tecate alcanzó una tasa de crecimiento del 16.9 por ciento anual,[3] como  consecuencia se creó la necesidad de construir un templo capaz de albergar a la creciente población.

Es así, como un grupo de mujeres organizó ventas de comida, colectas y otras actividades que les permitió generar un fondo pro-construcción de la capilla. El logro de esta empresa se debió en mucho a la participación activa de la población y al apoyo de los comerciantes que hicieron donativos en dinero o en especie para la preparación de los alimentos, dejando una mayor ganancia. Del Tecate de los años cuarenta el Sr. José Manuel Jasso Peña rememora:

Lo que yo puedo recordar de ese entonces, es que Tecate era una comunidad que estaba despertando, con una población demasiado pequeña, lo que nos daba la oportunidad de conocernos absolutamente todos, conocíamos a las abuelas, a los papás, a los tíos, nos conocíamos toda la muchachada. Era una sociedad muy unida, participativa, por ejemplo, para lograr determinadas cosas como el mejoramiento del parque central, el mejoramiento de la iglesia y el mejoramiento de la escuela primaria.[4]

En esos años se consolidó como espacio público más importante lo que ahora es el centro de la ciudad, acotado al oeste por la calle Venustiano Carranza, al este por la Emiliano Portes Gil, al norte por la Ave. México y al sur por La Libertad (actual Ave. Miguel Hidalgo). En esa área se concentraron la escuela, la oficina de correo, la delegación, las primeras industrias, los comercios y el parque que se convirtió en el espacio idóneo para las fiestas patrias, los bailes, encuentros deportivos, y actos cívicos. A mediados de los años cuarenta, sobre la Ave. Libertad y en el extremo sur de la calle Presidente Lázaro Cárdenas, se edificó primero la Estación Misional Santa María y en la década de los cincuenta se construyó, a su costado, la Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, que por ubicarse en el centro histórico y por el creciente número de la comunidad católica, se trasformó en un centro importante de reunión de los tecatenses.

Al instituirse la iglesia y contar con un sacerdote permanente se diversificaron las actividades religiosas y se les dio un mayor énfasis a días festivos marcados en el calendario litúrgico católico, entre ellos, el jueves y viernes Santos.  Durante estos días, después de la ceremonia religiosa, era tradición reunirse en el patio de la iglesia para comer, debido a que parte de los asistentes venía de los ranchos aledaños. Así mismo, el día de la virgen de Guadalupe, el 12 de diciembre, se realizaba, entre otras actividades, una peregrinación y una kermes.[5] Por otra parte, en Navidad y Año Nuevo, se acostumbraba a asistir primero a la ceremonia y después continuar con la fiesta familiar, en este sentido Don Manuel Cota Serrano comentó:

En aquel tiempo toda la gente venía aquí a la iglesia, la única iglesia que había, la de Guadalupe. Toda la gente, de todos los ranchos ahí se concentraba. En Semana Santa no había ningún comerciante en ninguna parte, ni tiendas abiertas, pero no había religiones, ninguna otra.[6]

Durante el periodo de 1930 a 1950 la población creció de 566 a 6,162 habitantes [7] y la capacidad de la iglesia se vio superada rápidamente, es por eso que en 1952 y 1953, se reanudaron las actividades con el objetivo de reunir los fondos necesarios para la construcción de una nueva iglesia. En esa ocasión las personas que tomaron la iniciativa fueron María Santana, Magdalena Ferreiro de Rico, Elva de Ferreiro, Velia Zúñiga de Ferreiro, Jesusita de Sánchez, Esther de Adame, las hermanas Rebelín y Cecilia de Jasso quienes en época de verano organizaron una kermes en el patio de la iglesia para que la concurrencia cooperara como lo habían hecho tiempo atrás.

Inicia la tradición: de kermes a romería

En aquellos años, el párroco José Socorro Pérez reunió a las personas más activas y de mayor presencia en la comunidad tecatense y expuso la idea de llevar a cabo una romería. Esta consistió en la celebración de una misa inaugural y posteriormente salir a bendecir los antojitos y alimentos que se consumieron durante la convivencia: tostadas, tamales, sopes, tacos dorados, flautas, pozole, menudo, birria, carnitas de puerco, aguas frescas y refrescos; no podían faltar los juegos de lotería, tómbola, aros, registro civil y cárcel; las jovencitas vestidas de gitanas leían la mano y las niñas vendían flores a los enamorados; además de actividades artísticas, para ello se abrió el espacio para el canto, la declamación y la danza, presentaciones que en gran medida fueron apoyadas por las alumnas del Colegio “José María Salvatierra”.  A este respecto el Sr. José Manuel Jasso señala:

Esa romería la encabezó el padre Socorro precisamente para hacerse de fondos y mejorar la iglesia central. La primera iglesia que tuvimos aquí en Tecate es la quie está hoy en día a un lado de la iglesia central, se le conoce como capilla. Con los fondos de la romería se construye la iglesia que está contigua a la capilla.[8]

La coordinación general de la Romería de Verano quedó en manos del sacerdote, además, se formó un comité organizador constituido por un presidente, secretario, tesorero y dos vocales que se encargó de buscar el patrocinio de los comerciantes y de la población, acondicionó los espacios para cada actividad, y dos vocales que se encargó de conseguir el patrocinio de los comerciantes y de la población, acondicionó los espacios para cada actividad, y organizó a los voluntarios que atendieron los puestos y adornaron con detalles mexicanos el área para los eventos artísticos. La romería inició el sábado 24 de junio de 1954, día de San Juan, y se prolongó hasta el domingo siguiente, en donde se mezcló el bullicio de la fiesta y la solemnidad de la misa, pues el patio del templo fue el espacio principal del festejo expandiéndose a la Ave. Libertad y calle Lázaro Cárdenas. Así lo comenta la Sra. Rosa Martha del Ángel de Apodaca:

Empezó el 24 de junio, el día de San Juan, en 1954, lo sé porque yo lo escribí. El padre platicó con algunas señoras que fueron organizadoras y fundadoras, la profesora Velia Zúñiga de Ferreiro, las señoras Clementina Rico, Gabriela de Adame, Magdalena de Rico y la Señora Percerbaut, su esposo fue el primer presidente del comité. Pero todo el pueblo cooperaba.[9]

En ese mismo año a Tecate le otorgaron el nombramiento de municipio y se inició la construcción del Palacio Municipal sobre la calle Pte. Ortiz Rubio de esta manera los centros político, recreativo y religioso quedaron ubicados en la misma sección consolidando la importancia de la zona.

 El periodo de 1960 – 1980: de la fiesta entre amigos a la fiesta del pueblo.

Al concluir el Programa Bracero se dio una fuerte repatriación de conciudadanos provenientes de Estados Unidos y la frontera fue un lugar propicio para buscar trabajo y establecerse, además de la migración constante de personas provenientes del sur del país con el anhelo de encontrar mejores oportunidades de vida. En las décadas de los sesenta y setenta la tasa de crecimiento poblacional fue de 8.81 y 5.1 por ciento respectivamente, en veinte años la población se quintuplicó, pasó de 6,162 habitantes en 1960 a 30,540 en 1980[10] y la población urbana pasó de 59.7 por ciento en 1950 a 78.3 por ciento en 1980.[11] Población que entre otros efectos fue extendiendo la mancha urbana y formó nuevas colonias como la Braulio Maldonado, Loma Alta, Aldrete (Hoy Guajardo), Espinoza, Hacienda y Bella Vista; y en las más antiguas como la Zona Centro, Frac. Romero, Col Downey, Moderna,  Federal y Militar; poco a poco los terrenos baldíos fueron ocupados por casas habitación, comercios e industrias.

Como resultado, los espacios dedicados a la diversión y esparcimiento fueron absorbidos por la urbanización, reduciendo las actividades recreativas a lugares y eventos específicos. En este periodo empiezan a ser menos frecuente los bailes en el parque, las carreras de caballos y los días de campo bajo algún encino. Es así como las Fiestas Patrias, la Feria Tecate en Marcha y la Romería de Verano se convierte en los únicos espacios de diversión familiar de la ciudad. La romería dejó de ser la gran fiesta entre amigos y se transformó en la fiesta del pueblo, ese fue el cambio más significativo de esta etapa, los asistentes conocidos eran menos y los visitantes más, pues se daban cita personas de Mexicali, Tijuana, Ensenada y San Diego. Ahora, las mujeres y los hombres que en 1954 eran jóvenes toman los lugares de sus padres, madres, abuelos y abuelas. Así, la tradición de organizar y colaborar de manera activa continuó estado en las familias de mayor arraigo en la ciudad, mientras que los recién llegados se incorporaron a la parte artística y la enriquecieron con una variedad de canciones, danzas y composiciones típicas de sus lugares de origen.

A mediados de los sesenta se realizó por primera vez la elección de la Reina de la Romería. Para esto era necesario que las candidatas de entre catorce y veintidós años se registraran con meses de anticipación y empezaran a vender votos, estos eran pequeños boletos que tenían un valor económico, la que mayor número de votos vendiera y en consecuencia lograra acumular la mayor cantidad de dinero era la ganadora. De esta manera, el domingo de romería era la misa de coronación. En 1979, aprovechando el marco del Año Internacional de Niño, se incorporó la Reina Infantil, representada por una niña de cuatro a seis años. En aquella ocasión se aprovechó un certamen desarrollado previamente por las escuelas de la localidad, en donde la ganadora fue la entonces niña Miriam Apodaca, siendo a petición del párroco Rafael Magaña la primera reina infantil de la Romería. En los años subsecuentes el proceso de selección sería por sorteo.

El periodo de 1980 a 2004: la Romería de Verano y la fragmentación de la comunidad parroquial.

La estructura organizacional del comité se mantiene hasta la actualidad, siendo un elemento importante para que esta fiesta continúe. El comité se mantiene subordinado a la coordinación del párroco en turno, sin embargo, es el primero el que cuenta con la experiencia y los contactos necesarios para año con año reorganizar el evento. El número de grupos parroquiales y de sus miembros se incrementó durante estas décadas hecho que benefició la diversificación de alimentos y diversiones; el incrementó de voluntarios para el armado, decorado y atención en los diferentes puestos también se vio favorecido.

En este periodo, las opciones que se ofrecen también presentaron algunos cambios, además de los puestos de comida y bebidas, se incorporaron juegos como tiro al blanco con dardos o rifle de municiones, el chapuzón, juegos mecánicos y otros que son comunes en las ferias. El programa artístico en su mayoría siguió estando conformado por miembros de la comunidad, mariachis, tríos e imitadores y en algunos años se trajeron grupos musicales de las ciudades vecinas.

En lo religioso continúa la tradición de la misa inaugural, la bendición de los puestos y las misa de coronación. Sin embrago, los sacerdotes del momento incorporaron o eliminaron actos de acuerdo a sus preferencias o a la necesidad, de esta manera se aprovechó el marco de los festejos para realizar primeras comuniones, matrimonios comunitarios, procesiones, bautizos y presentaciones, sin que necesariamente dichos actos quedaran como parte de la tradicional romería y se vieran en la necesidad de repetir los mismos eventos al año siguiente.

Para 1980 la población del municipio de Tecate había ascendido a 30, 540, aunque de ellos solamente 23,900 habitantes radicaban en la ciudad, el resto en la zona rural. En los próximos diez años la población del municipio se incrementó en setenta por ciento más, es decir, a 51,557 habitantes; al inicio del nuevo siglo, Tecate contaba con una población de 77,795 de ellos 52,394 vivían en la ciudad y el resto en la zona rural.  El constante crecimiento de la población trajo como consecuencia la necesidad de fundar nuevas parroquias en diferentes áreas de la ciudad: La Sagrada Familia (1981) en la Colonia Espinoza, Inmaculada Concepción de María en la Colonia Loma Alta, Santa Cecilia en la Colonia Guajardo y San Judas Tadeo en la Colonia Cuauhtémoc. Esto provocó una fragmentación de los feligreses miembros de la comunidad de la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe quienes durante varias décadas habían pertenecido a una sola parroquia y que de manera directa o indirecta habían colaborado en la Romería de Verano, al incorporarse a las nacientes parroquias replicaron el mismo patrón en sus comunidades el día del Santo Patrono, como lo dicta la tradición católica al rededor del mundo. Lo anterior dio la oportunidad para que otras personas se integraran a la organización y que en la romería se renovara la fila de voluntarios.

Durante la década de los noventa la cultura de la vida sana y con ello el ejercicio se popularizó. Una forma de vida que hasta ese momento se había mantenido en las elites, en la década de los noventa, gracias a los medios de comunicación se empezó a masificar, permeando otros estratos sociales, así se abrieron los primeros gimnasios y se crearon los primeros clubs de corredores; esto también se vio reflejado en las actividades de la romería, para finalizar el milenio se implementó una carrera atlética de 5 kilómetros y caminata.

El periodo de 2005 a la actualidad: Cambios y continuidades

A través de los años la Romería de Verano ha ido cambiando. Algunas cosas permanecen otras han evolucionado. Quedaron atrás la lotería, el registro civil, la cárcel, el chapuzón y otros juegos que en su momento fueron el deleite de los asistentes, poco a poco fueron desapareciendo esos juegos para dar mayor cabida a la venta de alimentos y bebidas.

El talento artístico local sigue siendo un pilar importante en el programa y las actividades de la Romería. Las danzas, el folclor y la música ahora son presentadas por los grupos de estudiantes de la Casa de la Cultura, la Escuela de Artes de la UABC y el Centro Estatal de las Artes; sin olvidarnos de aquellos que por afición han creado sus grupos de música norteña, rock y otros géneros musicales. Sin embargo, en esta etapa cada vez con mayor participación, se han incluido grupos o solistas profesionales. En su mayoría son artistas con reconocimiento regional con amplia trayectoria o aquellos que empiezan su carrera artística y se van abriendo paso en el mundo de la música.

El crecimiento acelerado de la población también ha modificado el ambiente familiar de la Romería. Una kermes que inició con la comunidad parroquial, para la comunidad parroquial, ahora es una fiesta tradicional de Tecate a la que asisten personas de todo el municipio y de lugares aledaños. Cada año es más concurrida, pero también cada vez hay menos conocidos.

A partir de los noventa, las instituciones de cultura empezaron a tener mayor presencia entre la comunidad. A lo largo de esos años, poco a poco han ido generando un público asiduo a eventos culturales como conciertos, exposiciones, obras de teatro, espectáculos de danza, entre otros. Lo anterior provocó que en el 2005, la Romería de Verano, intentara incorporar una semana de la cultura. La idea original era tener un programa cultural previo al inicio de la Romería. Dedicar un día para una actividad cultural, conciertos de música clásica, danza, conferencias, historia, etc.

La semana cultural permanece hasta la actualidad, con ciertos vaivenes. Este proyecto no ha logrado robustecerse y consolidarse; sin embargo, siguen manteniendo la esencia de durante esa semana dedicar un espacio a la difusión de la cultura y la historia.

En conclusión encontramos que la Romería de Verano por su esencia es una fiesta que en cuya organización, ahora como en 1954, queda a cargo de los diversos grupos parroquiales y miembros de la comunidad la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe.

Así mismo, podemos decir que son cuatro los elementos que han permitido que la romería se convierta en una tradición: Primero, la gran afluencia feligreses que asisten a los diversos actos religiosos en la Parroquia de Guadalupe, aunque ahora existen otras parroquias, está sigue siendo la iglesia más importante de la ciudad, permitiéndole contar con un número considerable de simpatizantes que prestan sus servicios o brindan su apoyo económico. Segundo, su céntrica ubicación permite el fácil acceso desde cualquier punto de la ciudad y la convierte en paso recurrente para cualquier persona que transita por la misma. Tercero, la escasez de lugares de diversión que hasta la fecha existe en Tecate permiten que la Romería de Verano siga siendo una fiesta que igual convoca a los jóvenes que buscan un espacio para salir de la rutina, a las familias que llevan a sus hijos a los juegos y los abuelos que regresan para recordar viejos tiempos. Por último, el objetivo principal de la Romería, desde sus inicios hasta la actualidad es la obtención de recursos económicos que permitan construir, mejorar y mantener la infraestructura de la iglesia y sus servicios. En los primeros años de este nuevo milenio una nueva necesidad surgió, construir la Casa del Migrante y mantenerla funcionando, objetivo que se logró en poco tiempo, con mucho esfuerzo de la comunidad. El mantener objetivos en beneficio para la comunidad y el que la población en general y los feligreses en particular puedan ver su esfuerzo y colaboración materializado en obras ha sido un elemento importante para la consolidación de la Romería de Verano.


[1] Gran Espasa Ilustrado, diccionario enciclopédico, Madrid, España, Espasa Calpe, S.A., 1997.

[2] Rodolfo Cruz Piñeiro y Elmira Ybáñez Zepeda, “La dinámica demográfica de Tecate”, en Paul Ganster, et. al. (comps.), Tecate, Baja California: Realidades y desafíos de una comunidad mexicana fronteriza, San Diego, Calif., San Diego State University Press – Institute for Refgional Studies of the Californias, 2002, p. 21.

[3] Ibidem, p. 24.

[4] Entrevista realizada a José Manuel Jasso Peña por Leticia Bibiana Santiago Guerrero, el 17 de mayo de 2001, Acervo Documental del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Autónoma de Baja California (en adelante ad-iih-uabc), Archivo de la Palabra, ref. pho–tct /1 / 37 (1).

[5] Entrevista realizada a Rosa Martha del Ángel de Apodaca por Leticia Bibiana Santiago Guerrero, el 9 de abril del 2001, ad-iih-uabc, Colección Archivo de la Palabra, ref. pho–tct /1 / 23 (1).

[6] Entrevista realizada a Manuel Cota Serrano por Héctor Mejorado de la Torre, el 28 de mayo de 1998. La trascripción se encuentra en el ad-iih-uabc, forma parte de los trabajos presentados en el Taller de Historia Oral de la Escuela de Humanidades de la uabc.

[7] Rodolfo Cruz Piñeiro y Elmira Ybáñez Zepeda, “La dinámica…”, op.cit., p.24.

[8] Entrevista realizada a José Manuel Jasso Peña por Leticia Bibiana Santiago Guerrero, el 17 de mayo de 2001, ad-iih-uabc, Archivo de la Palabra, ref. pho–tct /1 / 37 (1).

[9] Entrevista realizada a Rosa Martha del Ángel de Apodaca por Leticia Bibiana Santiago Guerrero, el 9 de abril del 2001, AD-IIH-UABC, Colección Archivo de la Palabra, ref. PHO–TCT /1 / 23 (1).

[10] Cruz Piñeiro, Rodolfo y Elmira Ybáñez Zepeda, “La dinámica…, op. cit., p. 21.

[11] García Leos, Norma y Guillermo B. Álvarez de la Torre, “Vivienda y servicios públicos”, en Catalina Velázquez Morales (coord.), Baja California. Un presente con historia, tomo ii, Mexicali, uabc, 2002, pp.325 y 329.