Historias detrás de un libro. La entidad donde vivo. Baja California. Tercer grado

Por Héctor Mejorado de la Torre

Hace diez años tuve el honor de ser invitado a formar parte del equipo de autores para el libro de texto La entidad donde vivo. Baja california. Tercer grado. La indicación fue clara, se requería que le nuevo libro de Historia y Geografía de la entidad tuviera menos información que su antecesor, más ilustraciones y actividades de aprendizaje.

Para lograr la meta el equipo se conformó por siete personas: la Coordinación general del proyecto la asumió María del Socorro Acevedo Ramírez, Licenciada en Historia con Maestría en Educación; la Coordinación editorial y cuidado de la edición recayó en Elba Elizabeth Sánchez González, recién egresada de la Licenciatura en Comunicación pero créame usted que realizó su tarea de manera extraordinaria; la investigación y redacción estuvo a cargo de Jesús T. Zavala Pulido, Thania Cristal Ayala Salazar, Patricia Nungaray González, Fabiola Díaz Guzmán y Héctor Mejorado de la Torre. De ellos, los cuatro primeros Licenciados en Educación Primaria con algunos años de experiencia, además Jesús, Thania y Patricia con Maestría en Psicoterapia de Niños; en mi caso Licenciado en Historia y por mi trabajo con buen conocimiento de los acervos fotográficos y documentales, no experto en el tema, pero lo suficiente para ubicar el material necesario, por ello también me asignaron la tarea de la Investigación Iconográfica.

Como usted pude ver, era un equipo experto en sus áreas de trabajo, pero ninguno con experiencia en diseño editorial. Con una cámara fotográfica en calidad de préstamo, unos vales de gasolina y ganas, eso sí, muchas ganas de cumplir exitosamente este compromiso iniciamos está labor a prueba y error. Con el tiempo acotado, sin presupuesto, pero con la bendición de las autoridades federales y estatal del sistema educativo, iniciamos la aventura.

Fueron meses de arduo trabajo, después de cumplir con nuestras jornadas laborales continuábamos con la redacción del libro, desde luego que también tuvimos que sacrificar fines de semana para cumplir con los tiempos.

Tengo que reconocer que a mí me tocó la tarea más placentera. Visitar algunos acervos fotográficos y documentales para obtener las imágenes requeridas, pero conforme los bloques del libro avanzaron y la información fue más contemporánea me vi en la necesidad de tomar la cámara – aquella que ISEP nos facilitó en calidad de préstamo -, subirme a mi carro y recorrer las cabeceras de los 5 municipios del estado para tomar las fotografías necesaria. Desafortunadamente el tiempo y el presupuesto no alcanzó para recorrer los extensos municipios de Ensenada y Mexicali.

Sin embargo, unos años antes (2008) el Instituto de Investigaciones Históricas inició un extraordinario proyecto -en el marco del Bicentenario del inicio de la lucha de Independencia y el Centenario del inicio de la Revolución – la producción de una serie de documentales que dieran cuenta de las diferentes etapas de la historia de Baja California. Para ello fue necesario recorrer la península para filmar en los lugares icónicos de la historia regional. La ruta estuvo a cargo del Mtro. Jorge Martínez Zepeda, Investigador del Instituto, en dicha expedición tuve la fortuna de ser el chofer designado. Con mochila al hombro, una pequeña cámara digital, varias tarjetas de memoria y un arsenal de baterías tuve la oportunidad de fotografiar las misiones, los paisajes naturales, la flora, la fauna, amaneceres y atardeceres en diversos puntos de la península sin saber qué año y medio después me serian de gran apoyo en el proyecto del libro de texto.

Posteriormente, en diciembre de 2009 realizamos un recorrido familiar también a lo largo de la península, con ello acrecenté el acervo fotográfico iniciado un año atrás, imágenes que ilustrarían algunas de las páginas del libro de texto La entidad donde vivo. Baja california. Tercer grado.

Conforme el trabajo avanzó nos dimos cuenta que el entusiasmo y trabajo extra no era suficiente, era necesario elaborar mapas, ilustraciones y sobre todo el diseño del libro. Prácticamente sin el apoyo de las autoridades educativas estatales del momento y sin presupuesto empezamos a ampliar el equipo editorial con la colaboración de amigos y familiares quienes se sumaron al esfuerzo donando su tiempo y su trabajo.

Se integraron Javier David Parra Orona y Alejandra Moreno Acevedo, jóvenes que tuvieron la responsabilidad del Diseño gráfico y formación editorial; José Antonio García Nieta, también diseñador, se encargó de la cartografía. Así, como si fuera un curso intensivo de diseño editorial el trabajo fue avanzando y tomando forma.

Conforme los días pasaban nos enfrentamos a otro contratiempo, nos faltaba material gráfico para ilustrar algunos. Con el tiempo encima y sin la tecnología que hoy en día tenemos en materia de internet y redes sociales -hace diez años la manera más rápida de comunicación era el correo electrónico, las plataformas de mensajes eran muy incipientes y tenían varias limitaciones-, nuevamente las redes de amistades con talento para dibujar nos sacaron del apuro. Roxana Díaz Guzmán, Roberto Zea Macarty, Angélica Ivonne Larraguibel Castro, Alejandro Jara López, Diana Andrea Fuentes Salinas y German Rubio Sierra tomaron sus lápices, pinceles, colores y dejaron correr su imaginación sobre sus lienzos para obsequiar hermosas ilustraciones que se pueden apreciar a lo largo del libro del texto.

Con el tiempo casi por finalizar y todavía con la falta de imágenes nos dimos a la tarea de buscar fotógrafos locales y lanzar un grito de auxilio a los amigos profesores, quizá fue la experiencia más satisfactoria de esta aventura. Así fue como Edgar Lima, Eduardo Luis Prieto Valle, Enrique Fuentes, Francisco Buelna y muchos más respondieron al llamado.   La respuesta fue inmediata, los profesionales de la fotografía cedieron su trabajo, profesionistas y docentes aficionados a la lente nos hicieron llegar sus recuerdos, instantes de tiempo capturados con su cámara que poco a poco empezaron a llenar los espacios vacíos de La entidad donde vivo. Baja california. Tercer grado. Está de más decir que la meta se cumplió en tiempo y forma gracias a todos los colaborador

A diez años de distancia, este 2020, parte de este equipo hemos tenido el honor de ser convocados nuevamente para la elaboración del nuevo libro de texto de tercer año de primaria. Es así como en este momento de pandemia y sin salir de casa hemos trabajando en esta nueva aventura que próximamente verá la luz. Quizá en diez años les comparta como ha sido esta experiencia. 

Proceso de industrialización en la frontera norte. Vaivenes de programas y vínculos bilaterales

samuel-zeller-14256-unsplash
Photo by Samuel Zeller on Unsplash 

Esteban Urías Rodríguez[1]

El siglo xx se ha caracterizado por una serie de acontecimientos a nivel internacional que terminaron por influenciar la forma de organización política de México. Se entiende que las relaciones con el país vecino han sido determinantes a la hora de implementar medidas que garanticen el bien de la nación y mantenga a flote los intereses individuales y generales de cada uno de los gobiernos. Con el paso de los años, este vínculo ha cambiado en la medida en que cada uno, de forma unilateral, ha optado por ejercer una posición que muchas veces no coincide, y el caso de la industrialización de la frontera norte no fue la excepción.

A mediados de los cincuenta, México se prestaba a la estimulación financiera del lado de un modelo de organización política y económica sin precedentes, esto debido al desarrollo estabilizador desde los años cuarenta, que va desde la presidencia de Adolfo Ruiz Cortines hasta la de Gustavo Díaz Ordaz, y en base al modelo isi, es decir, la Industrialización por Sustitución de Importaciones para fomentar el consumo local. Sin embargo, no respondía totalmente a las necesidades de la frontera norte debido, entre otras razones, a “la poca disponibilidad de productos e insumos nacionales y a la limitada competitividad en términos de precio, calidad y disponibilidad frente a los productos de importación provenientes de California”.[2]

¿Proteccionismo o desarrollo colectivo?

A partir de los sesenta, la instauración de la industria maquiladora en la frontera norte, resultado de los procesos de producción a nivel internacional, trae consigo toda una reestructuración inversionista y de desarrollo económico, desde luego, en pro de la industrialización de esta extensión territorial. De este modo, el gobierno federal realizó una serie de programas para promover el desarrollo industrial, preferentemente para el vínculo con los mercados externos. El primero de ellos es el Programa Nacional Fronterizo (Pronaf), una implementación en 1961 que buscó fortalecer los vínculos económicos con California, con el fin de promover los productos nacionales en la franja fronteriza, por encima de los productos de importación, impulsando la industrialización en la región.

A sabiendas de la conclusión del Programa Bracero y del Pronaf, el gobierno mexicano federal se dio a la tarea de crear un nuevo programa para la frontera norte que respondiera a la incipiente elevada mano de obra, dando paso al Programa de Industrialización Fronterizo (pif) en 1965. Éste tenía como objetivo continuar con dicho desarrollo, además de ser precursor de la maquiladora en la región, dando como resultado la conformación del programa de la Industria Maquiladora de Exportación (ime), para la industria del ensamble y exportación en la frontera norte. Gracias a estos dos programas las empresas norteamericanas podían llegar a México a hacer ensamble o transformación de sus productos en el país, libres de impuestos y menor costo de mano de obra, para reexportarse a Estados Unidos.

La proximidad del pif a los mercados norteamericanos, han robustecido el supuesto de que la frontera mexicana se ha convertido en una ubicación favorecida por muchas industrias norteamericanas que tratan de reubicar sus operaciones en el extranjero mientras continúan sirviendo a los mercados de los Estados Unidos.[3]

Para los años setentas, se percibe una estabilidad económica debido al alza de los precios del petróleo, por lo que el gasto público y recursos de la federación se basarían en su explotación. El gobierno mexicano aprovechó dicha estabilidad para implementar la Ley para la inversión mexicana y regular la inversión extranjera, apoyando el desarrollo industrial de la región y limitando a los inversionistas extranjeros, referente a la obtención de acciones hasta un cuarenta y nueve por ciento.

Para 1974 se promulgaría el Decreto de utilidad nacional a las pequeñas y medianas industrias de la franja fronteriza norte y zonas y perímetros libres del país, con el fin de incentivar a las empresas industriales de producción local y mejorar la relación entre regiones fronterizas

Si bien la cercanía con California ha sido una fuente permanente de oportunidades de negocios para inversionistas interesados en proveer bienes y servicios a empresas y residentes de Estados Unidos, los Programas de Industrialización Fronteriza (pifg), Maquilador (pm) y de Comercialización fronteriza (pcf), han conformado en diversas etapas una ambiente institucional propicio para el aprovechamiento de dichas oportunidades.[4]

De lo regional a lo nacional

En base a la recopilación narrativa de estos programas para fomentar el desarrollo industrial en la frontera norte, se puede comprender que los intereses nacionales no estaban adecuados a los fronterizos por distintas cuestiones. En primera instancia porque esta relación de interdependencia entre los estados del sur de Estados Unidos y la frontera norte, en donde la competencia, regularización y resoluciones son un marco característico en este proceso de industrialización para ambas fronteras. Así mismo, esta relación se ve inestable en cuanto al nivel de desarrollo económico entre países, pues México difícilmente podía competir contra Estados Unidos aún en sus años de mayor apogeo.   

[…] las relaciones internacionales entre los países, reflejadas en su frontera común (sobre todo cuando estos países tienen un grado desigual de desarrollo económico), son relaciones de asociación y competencia, donde el proteccionismo o la apertura de la economía, en su conjunto o en sus fronteras, ocurre en función de la afectación de los intereses de los distintos grupos empresariales nacionales.[5]

Habría que tomar en cuenta la devaluación del peso en 1976 durante la presidencia de Luis Echeverría, que trajo consigo deterioros financieros,  o el excesivo gasto público y el déficit fiscal, los constantes préstamos que incentivaron la deuda externa y la latente reducción nuevamente del precio del petróleo en 1981. David Piñera menciona esta diversificación de mercado en relación a Estados Unidos:

La capacidad de la economía del sur de Estados Unidos para satisfacer las necesidades del mercado fronterizo y las dificultades de la producción nacional para competir en precio y calidad constituyen factores importantes para explicar el surgimiento de un empresariado comercial sumamente ágil y agresivo.[6]

Bajo la tutela de una competencia internacional, los empresarios podían hacer uso de maquinaria y materias primas para disminuir los costos de producción y vender dichos productos por encima del precio habitual, pero no sobrepasando el de la competencia para obtener ganancias, estrategias que las empresas estadounidenses utilizaban sobre el comercio exterior. Por otro lado, la situación en México tenía sus repercusiones, aunado al recurrente sentido nacionalista.

[…] así como éstos pueden recurrir al mecanismo del comercio exterior para colocar su excedentes y acceder a nuevos mercados, sobre todo si los productos son altamente competitivos, las políticas proteccionistas pueden nulificar el mecanismo de la competitividad de las mercancías dl exterior para proteger el desarrollo de los proyectos nacionales, como resulta ser el caso del proyecto de la industrialización mexicana.[7]

Por este latente mercado que Estados Unidos buscaba explotar, México se vio en la necesidad de construir barreras para evitar el desplazamiento de la producción nacional por encima de la extranjera, en base a medidas proteccionistas como los programas para el fomento de la industrialización de la frontera norte a partir de mediados de los sesenta. Sin embargo, las relaciones entre el gobierno mexicano y el estadounidense se verion opacadas por una serie de problemáticas que surgieron en esta mista etapa. Había una serie de asuntos regionales o estrictamente bilaterales como el petróleo, comercio, narcotráfico, nacionalización de la banca y el aparente “clima de confianza” que ya daban indicios del “fin de la relación especial”.

Por otro lado, se manifestó en los sesentas el problema del sistema hidráulico en el estado Arizona, que tenía como objetivo eliminar la salinidad del agua para fomentar la producción agrícola, pero terminaron en el río Gila, que conectaba con el Río Colorado, el cual daba abasto a los estados de Baja California y Sonora. Esto afectó la producción agrícola del lado mexicano, principalmente de la producción del algodón. Dicha situación se agravó y no encontró solución hasta décadas más tarde.

Así mismo, en los años setenta se presentó la denominada Operación Intercepción, una implementación de Estados Unidos que estaba enfocada a la exhaustiva revisión en la franja fronteriza, lo que afectó el intercambio comercial y el vínculo con el gobierno mexicano. Para los ochentas, dicha situación tornó un rumbo parecido cuando entró en vigor la Ley Simpson-Rodino, la cual buscaba regularizar la inmigración ilegal.

En una temporalidad de veinte años, las diversas proyecciones que ambos países pretendieron realizar ante el mercado internacional serían un factor determinante a la hora de la reestructuración de las implementaciones de desarrollo en la franja fronteriza. En pocas palabras, los vaivenes de este desarrollo industrial y los vínculos con el país vecino se ven obstruidos en diversas ocasiones por la reformulación legislativa de fomento a la frontera norte, intervalo de la inestabilidad económica y la política unilateral estadounidense, en cuanto figura alimentadora de los intereses económicos individuales, y la política mexicana en tanto discrepante con la política exterior y las medidas proteccionistas que buscaba desenvolver.

[1] El autor es alumno de la Licenciatura en Historia, Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Baja California.

[2] Piñera, D. «Baja California, cien años de la Revolución Mexicana»  Cap. 15.

[3] Suárez, L. «El ciclo del proceso manufacturero y la industrialización de la frontera mexicano-norteamericana» Pág. 228.

[4] Ocegueda, J. «Comercio y crecimiento económico en Baja Californi» a Pág. 112.

[5] Mungaray, A. «El mercado de la frontera norte y las políticas de integración del consumo fronterizo a la producción nacional» Pág. 229.

[6] Piñera, D. «Baja California, cien años de la Revolución Mexicana»

[7] Mungaray, A. «El mercado de la frontera norte y las políticas de integración del consumo fronterizo a la producción nacional» Pág. 229.

La erección del estado de Baja California

Por Armando De la Cruz Santos[1]

Antecedentes

Desde 1821 hasta 1952, Baja California fue un territorio sujeto a los poderes centrales, su organización política fue evolucionando a la medida de sus necesidades. Con la separación de la Alta California tras la guerra con Estados Unidos, el 25 de abril de 1850 el Territorio de la Baja California se dividió en dos Partidos, el Norte y el Sur, bajo el mando de un Jefe Político nombrado por el supremo gobierno. El 14 de diciembre de 1887 se expidió un decreto que modificó su estatus de Partido a  Distrito Norte y Sur manteniendo su extensión territorial sin cambios, siendo gobernados cada uno por un jefe político.

En 1929 Álvaro Obregón elimina los municipios mediante la Ley Orgánica del Distrito y Territorios federales, pasando a ser Delegaciones. En ese año se formó el primer Comité Pro-Estado de Baja California, presidido por el Gral. Miguel Santacruz e integrado por Ricardo Romania, Alfonso Cota, entre otros, para formar con el mismo propósito el Partido Acción Cívica.

En 1930 un grupo de bajacalifornianos que estudiaban en la Cd. de México sugirieron al Poder Legislativo el cambio político de toda la península, ya que por separado ninguno de los dos Distritos llenaban los requisitos para convertirse en Estado. Ellos eran Braulio Maldonado Sandez, Rafael Osuna, Guillermo Caballero Sosa, Francisco Dueñas Montes, Ángel Martínez Ovando y Domingo Carballo

El Congreso de la Unión expidió un decreto que modificó el Art. 43 de la Constitución, con lo cual Baja California pasó de Distrito a Territorio Norte de la Baja California. Lo mismo sucede con la Baja California Sur. Se formó en Tijuana el Partido Pro Estado Libre con Guillermo Medina Amor, Rafael Quijano, Manuel Acosta Meza, Antonio Morales Tamborrel y Alberto Amador.

Durante el gobierno del Coronel Rodolfo Sánchez Taboada se forma un nuevo Comité Pro-Estado integrado por el Ing. Julio Dávila, el Sr. Enrique Paulín y el Sr. Arturo M. Escandón por Tijuana; El Dr. Fausto A Ramírez y el Ing. Leandro Rivera por Mexicali; los Sres. Jesús Sobarzo, Miguel Santos Torres y Jaime S. Prado por Ensenada; así como Jesús Gracia Fimbres y Fernando Appel Carrillo por Tecate.

Durante la gestión gubernamental del Lic. Alfonso García González, se integra el Consejo Territorial del Comité Pro Estado presidido por el Dr. Gustavo Aubanel Vallejo, como Vice-presidente el Sr. Julio Dunn Legaspi y como Secretario el Sr. Carlos M. Kennedy. A su vez se crearon comités locales, participando en una intensa labor durante treinta años un total de 29 ciudadanos, hasta conseguir la reforma constitucional que hizo de Baja California el Estado 29.

 

Desarrollo

El presidente Miguel Alemán anunció en su informe que:

…el Territorio Norte de Baja California por razón de su población y de su capacidad económica para subsistir, satisface las condiciones exigidas por la fracción segunda del artículo 73 de la Constitución General de la República y por ello el ejecutivo promoverá ante vuestra soberanía la erección del estado libre y soberano, de dicha porción territorial integrante de la federación.

El decreto expedido por Miguel Alemán y aprobado por el Congreso el 31 de diciembre del año anterior, el cual reformó los artículos 43 y 45 constitucionales mediante los cuales el Territorio Norte de la Baja California se integra a la Federación como Estado con la misma extensión territorial y límites correspondientes. Se envía a la Cámara de Diputados una serie de disposiciones complementarias para la constitución del Estado de Baja California.

El gobernador del Territorio, Alfonso García González es designado gobernador provisional del nuevo estado y encargado de dirigir la transformación política. Tiempo después lanza la convocatoria para la elección de los siete diputados constituyentes. Los distritos electorales eran Mexicali, 1o. y 2o.; Valle de Mexicali 3o.; Tecate y parte del valle de Mexicali, 40; Tijuana 5 y 6o. y Ensenada 7o.

La apertura de sesión del Congreso Constituyente tiene lugar en el Cine Curto de Mexicali. Se realizaron las primeras elecciones en el Estado. Los partidos contendientes fueron el Partido Revolucionario Institucional, el Partido Acción Nacional, la Federación de Partidos del Pueblo y la Unión Nacional Sinarquista.

Se llevan a cabo las elecciones de Gobernador y 1a Legislatura en el Estado, primeras elecciones en México en que votan las mujeres. Los candidatos a gobernador participantes fueron Dr. Francisco Cañedo Lizárraga por el PAN, Braulio Maldonado por el PRI y Maurilio Vargas por el FPP; resultando ganadores, tanto en la gubernatura como en las diputaciones, los candidatos del PRI. Cabe señalar que por la reforma constitucional de 1953, Aurora Jiménez de Palacios fue la primera representante femenina por Baja California al Congreso de la Unión.

Se promulga la Constitución Política del Estado de Baja California

Se puede decir que la fundación del municipio de Tijuana se dio a inicios del siglo XX. Debido a que se le consideraba una pequeña sección municipal. Esto hizo que se convirtiera en el año de 1901 en la primera subprefectura del municipio. Fue hasta el año de 1925 cuando se le cambió el nombre por el de Zaragoza, aunque no fue del agrado de la gente, por lo que continúa prevaleciendo el original. es hasta el año de 1953, al crearse el estado de Baja California, cuando se funda el municipio de Tijuana, con cabecera en esta Ciudad. El acelerado proceso de urbanización de Tijuana se ha debido principalmente a la  ubicación fronteriza que tiene. Esto hace que se vuelva en una ciudad migrante.

Con respecto a Mexicali que  perteneció al Municipio de Ensenada como una sección municipal adscrita a Los Algodones y después como cabecera de sección Fue hasta el 4 de Noviembre de 1914 cuando el entonces jefe político Mayor Baltazar Avilés decreta la municipalidad de Mexicali convocando a elecciones para formar el primer ayuntamiento, mismo que fue encabezado por Francisco L. Montejano. De 1927 a 1930 el Ayuntamiento de Mexicali se mantuvo como consejo y de 1930 a 1952 como delegación, hasta que Baja California deja de ser territorio para convertirse en el estado 29.

Se hace municipio Tecate, el 8 de marzo de 1917. Se crea porque que se visualiza a estas tierras como un nuevo centro de riqueza para México para que le pudiera sacar provecho. Principalmente en la agricultura, minería e industria, con su primera aparición de la Fábrica de Harinas.

Tiempo antes el gobernador hizo que se juntara el territorio con Mexicali. Pero fue el 29 de diciembre de 1953, se constituye nuevamente el municipio, al amparo de la Ley Orgánica decretada en esa fecha, con cabecera en la ciudad del mismo nombre y las delegaciones Valle de la Palmas y La Rumorosa.

El 15 de mayo de 1882 se dice la fecha oficial de la fundación de Ensenada, por decreto del Presidente Don Porfirio Díaz declara que la cabecera del partido norte de Baja California pasa del Real del Castillo a Ensenada de Todos Santos. Ante el creciente auge del Territorio de la Baja California, por decreto presidencial del general Díaz, de 14 de diciembre de 1887, la península se dividió en dos distritos: Sur y Norte, y Ensenada fue designada cabecera de este último.10​ En 1915 Ensenada deja de ser cabecera de distrito para ser trasladada a Mexicali. En el año de 1930 El distrito Norte cambia a territorio constituido por 3 delegaciones: MexicaliTijuana y Ensenada. El 16 de enero de 1952 se publica el decreto de Creación del Estado de Baja California con cuatro Municipios: Mexicali, Tecate, Tijuana y Ensenada.

En 1950 se promueve la formación del poblado de Rosarito,  elaborando un plano que trazaba las calles. En 1964, los vecinos solicitan ante el Presidente López Mateos, el cambio de régimen ejidal al de propiedad privada. De esta manera se expiden títulos de propiedad a los posesionarios de los lotes y así se funda el centro de población de Rosarito.

 

Conclusión

Como se puede ver en el presente ensayo, se notó como para que el Distrito norte de la baja california se convirtiera en Estado, tuvieron que pasar muchas cosas. Hacer los comités Pro-Estado hubo varios, juntas para que se hiciera Estado. La mayoría de la gente ya estaba harta de que los gobernadores de del distrito norte fueran mandados por el presidente de la república. Fue hasta 1953, que se convierte en el Estado número 29 de la República Mexicana.

Por último me pareció muy interesante el tema que escogí para realizar mi ensayo. Esto es debido a que a pesar de que llevo muchos años viviendo aquí, desconocía la historia de nuestro Estado y de los municipios. Ahora me parece muy relevante el saber más sobre sus historias. Además de que cada municipio tuvo que pasar por muchas trabas para llegar a convertirse en uno.

[1] Estudiante de la Licenciatura en Historia en la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Baja California

El perímetro libre, un anhelo de los fronterizos.

Abelardo
Gral. Abelardo L. Rodríguez

Por Héctor Mejorado de la Torre

El perímetro libre que se implementó en 1933 en Tijuana y Mexicali fue un primer intento por regular los productos que deberían ser exentos de gravamen, sin embargo, estos se fueron modificando a través del tiempo como resultado de las presiones de los grupos de comerciantes y empresarios locales.

La dinámica económica y las necesidades del mercado en Baja California durante la primera mitad del siglo XX se encuentra mayormente vinculada a los Estados Unidos de América que a la economía nacional. Es así como en este periodo las actividades empresariales se modificaron favoreciendo el auge de algunos sectores productivos y el declive de otros.

Las actividades económicas desarrolladas durante las tres primeras décadas se caracterizaron por la creación de empresas de servicios, los  empresarios invirtieron su capital en negocios relacionados con la venta de bebidas alcohólicas, casas de juego, garitos y demás actividades encaminadas a satisfacer las necesidades de los visitantes extranjeros y nacionales.

En este periodo acontecimientos internacionales modificaron la dinámica económica regional y se refleja directamente los sectores de inversión. La Primera Guerra Mundial favoreció la economía agrícola del Valle de Mexicali por la demanda de algodón y las leyes prohibicionistas que se implementaron en algunas ciudades de estados Unidos durante la primera década del siglo XX resultó favorable para la economía local. En 1920 las leyes prohibicionistas se implementaron en todo el territorio estadounidense esto incrementaron las inversiones en estos giros en el Distrito Norte.

Durante 1920 y 1921 las autoridades locales por petición de los pobladores de Tijuana, Mexicali, Ensenada y Tecate enviaron oficios al Presidente Álvaro Obregón solicitando se implementara la zona libre en la región fronteriza, sin embargo, les fue negado. La crisis económica de 1929 tuvo un efecto negativo en el mercado local, la afluencia de visitantes disminuyó considerablemente. Algunas de la acciones realizadas por los Gobernadores del Distrito durante la década de  los 30´s  fue el apoyar la creación de colonias agrícolas en el Valle de Mexicali.

En 1930 una comisión compuesta por autoridades del Distrito Norte y por miembros de las Cámaras de Comercio de Tijuana, Ensenada y Mexicali viajaron a la ciudad de México para solicitar a presidente Pascual Ortiz Rubio  estableciera los perímetros libere o la creación de una zona libre. Le expusieron que esta acción traería una mayor afluencia de capital, incremento en los negocios y en la población, mayor inversión en bienes raíces; por otra parte el gobierno recibiría mayores ingresos por concepto de prediales, gravámenes sobre giro mercantil, industrial, impuesto predial, del timbre y otras cosas más. El gobierno se oponía a la aplicación de privilegios, pero la necesidad de reactivar la economía del Distrito Norte motivó al gobierno federal a pensar en alguna modalidad de perímetros libres que favoreciera a Baja California y no diera margen a que los demás estados fronterizos exigieran lo mismo.

Sin embargo, fue hasta el 30 de agosto de 1933 que el presidente Abelardo L. Rodríguez, quien conocía perfectamente la dinámica económica de la región bajacaliforniana intentó elaborar un decreto en el cual todos los productos, materias primas o mercancías de producción local quedaran protegidas contra la libre importación de sus similares esa sería la base sobre la que se aplicó los perímetros libres en Tijuana y Mexicali, pero por carecer de precisión tuvo que irse adecuando a base de la propia experiencia de su funcionamiento,

Los Chinos en Baja California

Chinos

 

Prof. José Luis Bobadilla Acosta

Francisco L. Yuen era un hombre de negocios presidente, aunque radicado en Baja California se mantuvo informado de lo que sucedía en China. Era  presidente del Partido Nacionalista Chino cuyo propósito era la reunificación de su país de origen, para ello realizaban diversas actividades con el objetivo de reunir fondos y enviarlos China. Su máximo líder era Sun Yat Sen. En contraparte estaban los miembros del Chee Kung Tong, grupo político que estaban a favor de un la monarquía. Los primeros con sede en Cantón, dimanaban la región sur y los segundos en Pekín controlaban el Norte de China. La mayoría de los migrantes chinos radicados en Baja California apoyaban o pertenecían uno de los dos grupos políticos.

Francisco L. Yuen fue asesinado el 28 de septiembre de 1924, en el andén de la estación de ferrocarril de Naco, Sonora, por Ramón Ley y Luis Huy, miembros de la logia “Chee Kung Tong” y autores de asesinatos contra socios del Partido Nacionalista Chino.

  1. C. Yullen, secretario general del Partido Nacionalista Chino, informó desde Nogales sobre el asesinato de Francisco L. Yuen a Álvaro Obregón.

No aparece nueva información sobre nuestro personaje hasta el año siguiente, cuando el Comité Pro Raza de Naco, Sonora, informa el 4 de octubre de 1924 que Francisco L. Yuen fue asesinado.

“Asesinatos que se han producido en algunos chinos del Partido Republicano, han determinado orden que giró este ejecutivo, quien tiene firme propósito poner fin esos sangrientos sucesos”.

Mientras los seguidores de la logia afirmaban que: “antes la colonia china era pacífica y que los desórdenes habían sido provocados por los revolucionarios de la Liga Nacionalista“.

El 14 de noviembre de 1924, un mes después de que Abelardo L. Rodríguez (35) enviara a las autoridades federales lo que supuestamente era el reglamento de la “Chee Kung Tong”, el Departamento Diplomático de la Secretaría de Relaciones Exteriores remitió al subsecretario de Gobernación, una copia del informe que la “Chee Kung Tong” de Mexicali había enviado a la legación de la capital, sobre las actividades de la Lung Sing Tong.