Estudios regionales: poder y burguesía

Por Leticia Bibiana Santiago Guerrero[1]

En la historiografía mexicana se fue consolidando la historia regional, que junto con el análisis del siglo XIX y principios del XX ofrecieron nuevos conocimientos, esto hacia la década de los ochenta. En estos momentos fue importante acercase al conocimiento de los mercados regionales que se configuraron en el marco de la apertura de los puertos mexicanos desde los inicios del periodo independiente.

Por otra parte, los estudios de la industria en México durante el porfiriato realizados bajo un enfoque de historia nacional, en menor medida, fomentaron el estudio de las empresas industriales particulares en el contexto de la nueva historia regional. Aunque de manera escasa, se inició con los estudios de la burguesía porfiriana y posrevolucionaria. El indagar acerca de los orígenes de la oligarquía decimonónica dio como resultado estudios de la presencia extranjera en México y sus industriales más representativos. Sin embargo, sería hasta la década de los años noventa cuando los estudios de la “Burguesía” empezarían a tener presencia en nuestra academia.

Los pocos investigadores que se aproximaron a la “Burguesía” u “Oligarquía” lo hicieron tomando como eje de análisis principal, para entender las estrategias de acumulación de riqueza de esta clase social, el vínculo oligarquía y poder político, el cual era una práctica fundamental para construir un emporio de negocios tanto comerciales como industriales. Asimismo, la pertenencia a un grupo étnico como los vínculos de parentesco se empezaron a tomar en cuenta para entender el éxito en los negocios. Las problemáticas de este momento historiográfico giraban alrededor de: ¿Por qué en el porfiriato se configuró una oligarquía tan reducida? ¿Cuáles eran las estrategias de acumulación que se derivaban de la vinculación oligarquía-poder político? ¿Qué pasó con la oligarquía decimonónica en el México posrevolucionario? ¿Cómo explicar su sobrevivencia? ¿Cuál fue su relación ahora con el gobierno posrevolucionario? ¿Cuál fue la relación de los militares triunfantes de la Revolución Mexicana y el desarrollo económico? ¿El papel que jugó la nueva burguesía en el proyecto de industrialización y modernización del País?

El trabajo pionero que coordinó Ciro Cardoso, en 1978, La formación de la burguesía en México siglo XIX, estimuló un poco el estudio acerca de las oligarquías y la burguesía al presentar ensayos sobre indagaciones de casas comerciales y hombres de negocios. Asimismo, los trabajos de Mario Cerutti, como el de Burguesía y capitalismo en Monterrey, 1850-1910, de 1983; el de Leticia Gamboa, Los empresarios de ayer. El grupo dominante en la industria textil de Puebla, 1906-1929 de 1985, entre otros. Por su parte, entre los que abordan el periodo posrevolucionario se encuentra el de Mario Ramírez Rancaño, “Los políticos empresarios” publicado en 1982, y el de Alicia Hernández Chávez, ”Militares y negocios en la Revolución Mexicana” de 1984.


A finales de la década de los ochentas, Rosenzweig, señalaba que en México durante el porfiriato en el ámbito social, se reestructuraron las clases dominantes al fusionarse en ellas la antigua aristocracia criolla con la nueva burguesía mercantil e intermediaria y con los inversionistas extranjeros, asimilando en un escaso número a los próceres civiles y militares del Estado liberal; y que el control de la riqueza se consolidaba en manos de esta clase dominante. Simultáneamente, desde la historia económica estadounidense sobre México, Stephen Haber, publicó en 1989, Industria y subdesarrollo. La industrialización de México, 1890-1940, (Edición en español 1992). El autor se pregunta por los obstáculos a la industrialización y enfoca su estudio en las grandes empresas del porfiriato. En cuanto a los negociantes los caracterizó también como un estrecho grupo vinculado a la política porfiriana. Por ello, explora la relación entre empresarios y gobierno y su impacto sobre el desarrollo económico. Encontrando que los industriales a partir de su relación con el gobierno seguían estrategias de supervivencia como: La protección comercial que se traducía en protección arancelaria y privilegios gubernamentales. Bajo ese marco, lograron conformar sus empresas en estructuras monopólicas u oligapolicas manifestándose en una concentración industrial. No obstante, señala que estas estrategias no lograban compensar los altos costos que generaba la asimetría entre tecnología y mercado y la baja productividad de los trabajadores, de esta manera explica las bajas tasas de ganancia que encontró en sus cálculos para las pocas grandes empresas porfirianas.

Un trabajo innovador fue el de Enrique Cárdenas, en su libro titulado La industrialización mexicana durante la Gran Depresión, publicado en 1987, (1995 1er reimpresión) presenta el conjunto de repercusiones que acarreó la Gran Depresión estadounidense sobre las economías latinoamericanas. Introduce en la mesa de discusión que al caer las exportaciones de México, se dinamizaron los mercados internos y se sentaron las bases para la acumulación de capital productivo en el País. Sin embargo, al no existir políticas públicas definidas del gobierno posrevolucionario el crecimiento industrial fue caótico y produjo efectos nocivos a largo plazo. No obstante el autor ubica un cierto desarrollo industrial a principios de la década de los años treinta y como consecuencia de la crisis del 29.

En la historiografía económica mexicana la década de los ochenta fue un despegue en los estudios de las empresas decimonónicas y sin duda se privilegió el vínculo burguesía y poder político como una estrategia fundamental para entender el éxito en los negocios. En la siguiente década en los estudios de las empresas y de los negociantes de manera paulatina pero relativamente se incrementaron e incorporaron nuevas herramientas de análisis.


[1] Se desempeñó como Investigadora del Instituto de Investigaciones Históricas de la UABC.  Escribió la obra histórica más completa que hasta el momento se tiene sobre  esta ciudad titulada: La gente al pie del  Cuchuma. Memoria histórica de Tecate.  

Colonia Braulio Maldonado. Un acercamiento a su fundación

Por Héctor Mejorado de la Torre

La casa de mis padres se construyó en uno de aquellos predios donde el espacio no era problema, con 15 metros de frente y 30 de profundidad era más que suficiente para construir casa, pila para el agua, cuarto para las herramientas, cochera y patios con árboles frutales como pera, granada, durazno, olivo y parras de uva. En la entrada principal tenía un porche desde donde podíamos observar una gran extensión de terreno poblado de vides plantadas en el Rancho Flores. Con el tiempo la mancha urbana consumió ese bello paisaje que tan poca importancia le di en mi infancia, en la que me tocó ser testigo del cambio de vocación de un poblado rural que aspiraba a ser ciudad y con ello la desaparición paulatina de la vid y el olivo.

EL RANCHO FLORES

 Silvestre Flores Flores, originario de Jalisco, nació en 1902 en Temastian. Con el inicio de la Revolución mexicana, los ataques, robos, altercados entre ejércitos enemigos y en general con la violencia desatada en algunas regiones nuestro país se vio en la necesidad de migrar a Estados Unidos  a la edad de 17 años. Allá se reunió con su hermano Francisco. Un par de ocasiones cambió su lugar de residencia hasta asentarse de manera permanente en San Diego, California. Ahí se despeñó en diversos trabajos, con la mala fortuna de tener un accidente que lo dejó imposibilitado para seguir realizando su actividad laboral, sin embargo, la compañía le pagó una indemnización que años más adelante le serán de gran utilidad. Dicho inconveniente le dio la oportunidad de dedicarse a nuevas actividades entre ellas dedicó su tiempo a aprender inglés y mecánica automotriz.

La crisis económica de 1929 lo sorprendió ya casado con Leonor Salazar y con su hijo Juan, la escases de trabajo lo obligó a trasladarse a Tecate en 1930. Al regresar a tierra mexicana, trajo consigo el dinero suficiente para adquirir un predio de aproximadamente noventa hectáreas en este poblado fronterizo, colindando con los ranchos Guajardo, González y Downey. Aquí se dedicó a la mecaniza automotriz, pero todavía eran pocos los vehículos que transitaban en este poblado, así que fue necesario dedicarse al curtido de pieles las que eran vendidas a los vaqueros de los ranchos vecinos. Años más adelante previo a la segunda guerra mundial ingresará al negocio de la venta de gasolina.

LA URBANIZACIÓN

El 16 de enero de 1952 se fundó el Estado libre y soberano de Baja California, acto seguido se convocó a la elección del Congreso Constituyente, al finalizar su gestión se inició la campaña política para la elección del primer Gobernador, es así como el 1 de diciembre de 1953 tomó posesión el Lic. Braulio Maldonado Sandez. En el periodo de 1940 a 1950, casi se triplicó la población de Baja California y se volvió a duplicar en la década siguiente. Tecate presentó la misma tendencia e hizo necesaria la lotificación de los ranchos que se fueron transformando en colonias y fraccionamientos en la segunda mitad del siglo XX.

En la década de los 50’s los sindicatos afiliados a la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC) y a la Confederación de Trabajadores de México (CTM), quienes le habían dado su apoyo en la campaña, le solicitaron al Gobernador del Estado, emanado del Partido Revolucionario Institucional, los dotara de terrenos para darles techo a sus familias y con ello asegurar su patrimonio. Al llegar a la Gubernatura, Braulio Maldonado Sandez le encomendó al Ing. Cesar Baylón Chacón negociar el precio del predio, así lo recuerda el Sr. Silvestre Flores Salazar:

“Los terrenos donde querían fundar la colonia Braulio Maldonado eran de mi apá y entraron en contacto con Baylón Chacón que era el ingeniero de la ciudad y tenía que estar al tanto con Braulio. Entonces Baylón fue y habló con mi papá y le dijo: “Oye, quiere Braulio que vayas con él para hablar sobre el terreno, que quiere ver como se ponen de acuerdo, a ver si le vendes”, y  mi apá le dijo: “Tan lejos está de aquí pa’allá como de allá pa’ca, que si quiere que venga, aquí estoy”

Es así como Braulio Maldonado visitó al Sr. Silvestre lores en su gasolinera Santa Fe y acordaron el precio y la mecánica en la que se realizaría la compra-venta.

La colonia Braulio Maldonado se distribuyó en 120 lotes de 450 metros cada uno, repartidos en 8 manzanas. De acuerdo con el plano la colonia estaba delimitada al norte, por la calle Baja California; al sur, calle Colima; al este, calle Michoacán (calle que nunca se abrió por el gran desnivel de terreno, posiblemente el habilitarlos hubiera encarecido el proyecto) y al oeste, por la calle Venustiano Carranza arteria que conectó con el centro de la ciudad (actualmente es la Calle Dr. Arturo Guerra Flores). En dirección de norte a sur se localizan las calles Baja California, Sonora, Sinaloa, Nayarit y Colima; y de este a oeste Michoacán, Jalisco y Dr. Arturo Guerra Flores, que dicho sea de paso, no son familiares.

En la actualidad la colonia ha presentado cambios generacionales. Los primeros propietarios en su mayoría han fallecido y los inmuebles están habitados por alguno de los hijos, es decir por la segunda generación. También forman parte de la comunidad quienes adquirieron los predios a los primeros propietarios durante la década de los 80 y 90.   Aunque es una de las colonias antiguas de Tecate, fue hasta los noventas que se pobló casi por completo. El que todavía estuvieran predios deshabitados en décadas anteriores a la mencionada frenó servicios como la pavimentación.

Si bien es cierto que la colonia Braulio Maldonado se fundó gracias  a la solicitud de los líderes y miembros de los gremios sindicales, no fue un requisito pertenecer a alguno de ellos para tener acceso a la compra; sin embargo, se mantuvo la premisa de pertenecer al sector popular.  

Los proyectos ferroviarios en Baja California y su eventual fracaso a finales del siglo XIX

Por Karelia Guadalupe Murguía Pinzón[1]

Así como el billete de ferrocarril se valora de acuerdo con la longitud del viaje a que da derecho, así el dinero se valora según la cantidad de poder adquisitivo inmediato que proporcione.”

― Alfred Marshall

En este breve artículo abordaremos las causas que llevaron la creación de una vía ferroviaria en Baja California durante el siglo XIX, así como el porqué de su inevitable fracaso. Muchas fueron las causas que se presentaron como oportunidades para el desarrollo de dicho proyecto. Si bien este siglo presentó grandes aspiraciones por el progreso, mediante la implementación de un plan que modernizara las rutas comerciales y redujera el tiempo de transporte, también fue testigo de fracasos en varias partes del país. Pues bien, lo anterior abre la pauta para cuestionarse ¿cuáles fueron las causas ocasionaron que no se concretara dicha obra? Por otro lado, está el asunto económico y social ¿De dónde salía el dinero? ¿Era subsidiado por el gobierno? ¿Qué beneficios se pretendían obtener en la creación de vías ferroviarias? 

Durante el siglo XIX, Baja California no contaba con una gran cantidad de pobladores. Sin embargo, estas poblaciones se encontraban en una zona geográfica privilegiada, pues contaban con bahías que permitían el comercio marítimo y, por ello, el establecimiento de puertos que permitieran el acceso a la península. Por otro lado, se debe tomar en cuenta que la frontera con Estados Unidos representaba un gran beneficio y la oportunidad de establecer comercio entre ambas naciones.

Aunque esto represente un beneficio, tómese en cuenta que la extensión territorial de la Baja es bastante larga y por ello, un tanto difícil la comunicación entre las diferentes poblaciones que en ella existían. Hilarie J. Heath en su artículo “El malogrado proyecto del ferrocarril peninsular del Distrito Norte de Baja California, 1887-1892” analiza uno de los proyectos más ambiciosos pensados para conexión de dichos asentamientos fue la creación de una vía ferroviaria que abarcara desde California, Estados Unidos y cruzara toda Baja California hasta la bahía de Los Ángeles en la costa del Golfo. Por ello, nos dice:

“En 1887 se firmó un contrato entre el gobierno mexicano y la Compañía Internacional, una empresa de deslinde y colonización de capital estadounidense, para la construcción de un ferrocarril en la península de Baja California”.

Estas inversiones se dieron, más que nada, por parte de empresas estadunidenses con la idea de que el ferrocarril supondría una mayor inversión para el auge industrial mexicano. La mayoría de los proyectos ferroviarios se dieron durante el modernismo implementado por Porfirio Díaz, quién pretendía un crecimiento de redes ferroviarias, así como el desarrollo urbano y la modernización de vías y caminos de transporte.

Dicho proyecto se inició en 1860 mediante la colaboración de la Lower California Company. Dicha empresa, había obtenido las concesiones para el desarrollo y la colonización en la península, la cual había sido otorgada durante el periodo presidencial de Benito Juárez a Jacob P. Leese. Con ello se daba inicio en el año de 1866 a la colonización y construcción de caminos ferroviarios, los cuales traerían beneficios entre ambos países tanto en los aspectos económicos, como en el aumento de población de la península.

Durante el año de 1887 se firmó un acuerdo en el que participaron representantes de la International Company of Mexico y el gobierno mexicano, en el que se concedían los permisos para la construcción de cuatro rutas ferroviarias que conformarían las rutas de Tijuana-Bahía de los Ángeles, Tijuana-Puerto Isabel, Puerto Isabel-Magdalena (Sonora) y, finalmente, de Magdalena-Paso del Norte (Chihuahua).

Con todo, las construcciones de dichas vías provocarían un cambio en el paisaje, así como consecuencias por la constante explotación y el transporte de las materias primas y otros productos. Lamentablemente, dicho proyecto no se llevó a cabo, pues para los años de 1891 y 1892, sólo se habían construido 27 kilómetros de vías que habían iniciado en la bahía de San Quintín.

Gresham Chapman, John en el libro  La construcción del ferrocarril mexicano (1837-1880) menciona que la segunda vez que se otorgó una concesión en México fue para la construcción de la ruta México-Veracruz, siendo la primera en llevarse a la realidad, pues la anterior concesión, había resultado en un fracaso y por ello no se llevó a cabo ninguna construcción.  En general, la tierra que se autorizara para la construcción de dichas vías, no debía ocupar caminos ya existentes. Así mismo, se fijaron límites a las tarifas para el transporte de artículos de productos nacionales, siendo los impuestos más altos los aplicados a las mercancías importadas.

Las concesiones que habían sido adquiridas por los estadounidenses, pronto se vieron en manos de compañías inglesas que heredado dichos permisos. Es por ello que los planes de colonización se vieron afectados y los avances en ellos, se dio de manera lenta y gradual. Los fracasos ferroviarios se dieron en todo el país, no sólo en Baja California. La diferencia radica en los programas de colonización y los constantes cambios de manos de las concesiones otorgadas a las compañías extranjeras.

Sin embargo, esas no fueron las únicas causas. Consideremos que en el territorio peninsular está conformado por una flora, fauna y clima desértico. Por ello, no era posible mantener condiciones de vida optimas en determinados puntos, pues el acceso a dichas poblaciones requería un gran esfuerzo y tiempo, pues cada uno se encontraba distanciado de los otros por muchos kilómetros.

Finalmente, he de decir que, si bien el proyecto ferroviario no prosperó debido a las causas anteriormente mencionadas, lo que sí tuvo éxito fue el proyecto colonizador que venía de la mano con las construcciones de las vías. Sin embargo, para finales del siglo XIX se reconoció que era necesario conectar la Baja California con el resto del país de algún modo y otro. También quedó bastante claro que las complicaciones de desplazamiento eran una constante difícil para los mismos habitantes.

Si bien se hicieron intentos de retomar la idea de crear vías que conectaran las poblaciones y ofrecieran sus beneficios de comercio, el proyecto quedó desfasado y no se completó. Por otro lado, actualmente se han propuestos nuevos proyectos con miras de retomar dichos planes, pero ahora con la intención de conectar las ciudades de Tijuana, Tecate y San Diego para un mayor aprovechamiento de los límites fronterizos y mejorar así los tratos comerciales entre California y Baja California.


[1] La autora es estudiante de la Licenciatura en Historia en la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Baja California.

Proceso de industrialización en la frontera norte. Vaivenes de programas y vínculos bilaterales

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Esteban Urías Rodríguez[1]

El siglo xx se ha caracterizado por una serie de acontecimientos a nivel internacional que terminaron por influenciar la forma de organización política de México. Se entiende que las relaciones con el país vecino han sido determinantes a la hora de implementar medidas que garanticen el bien de la nación y mantenga a flote los intereses individuales y generales de cada uno de los gobiernos. Con el paso de los años, este vínculo ha cambiado en la medida en que cada uno, de forma unilateral, ha optado por ejercer una posición que muchas veces no coincide, y el caso de la industrialización de la frontera norte no fue la excepción.

A mediados de los cincuenta, México se prestaba a la estimulación financiera del lado de un modelo de organización política y económica sin precedentes, esto debido al desarrollo estabilizador desde los años cuarenta, que va desde la presidencia de Adolfo Ruiz Cortines hasta la de Gustavo Díaz Ordaz, y en base al modelo isi, es decir, la Industrialización por Sustitución de Importaciones para fomentar el consumo local. Sin embargo, no respondía totalmente a las necesidades de la frontera norte debido, entre otras razones, a “la poca disponibilidad de productos e insumos nacionales y a la limitada competitividad en términos de precio, calidad y disponibilidad frente a los productos de importación provenientes de California”.[2]

¿Proteccionismo o desarrollo colectivo?

A partir de los sesenta, la instauración de la industria maquiladora en la frontera norte, resultado de los procesos de producción a nivel internacional, trae consigo toda una reestructuración inversionista y de desarrollo económico, desde luego, en pro de la industrialización de esta extensión territorial. De este modo, el gobierno federal realizó una serie de programas para promover el desarrollo industrial, preferentemente para el vínculo con los mercados externos. El primero de ellos es el Programa Nacional Fronterizo (Pronaf), una implementación en 1961 que buscó fortalecer los vínculos económicos con California, con el fin de promover los productos nacionales en la franja fronteriza, por encima de los productos de importación, impulsando la industrialización en la región.

A sabiendas de la conclusión del Programa Bracero y del Pronaf, el gobierno mexicano federal se dio a la tarea de crear un nuevo programa para la frontera norte que respondiera a la incipiente elevada mano de obra, dando paso al Programa de Industrialización Fronterizo (pif) en 1965. Éste tenía como objetivo continuar con dicho desarrollo, además de ser precursor de la maquiladora en la región, dando como resultado la conformación del programa de la Industria Maquiladora de Exportación (ime), para la industria del ensamble y exportación en la frontera norte. Gracias a estos dos programas las empresas norteamericanas podían llegar a México a hacer ensamble o transformación de sus productos en el país, libres de impuestos y menor costo de mano de obra, para reexportarse a Estados Unidos.

La proximidad del pif a los mercados norteamericanos, han robustecido el supuesto de que la frontera mexicana se ha convertido en una ubicación favorecida por muchas industrias norteamericanas que tratan de reubicar sus operaciones en el extranjero mientras continúan sirviendo a los mercados de los Estados Unidos.[3]

Para los años setentas, se percibe una estabilidad económica debido al alza de los precios del petróleo, por lo que el gasto público y recursos de la federación se basarían en su explotación. El gobierno mexicano aprovechó dicha estabilidad para implementar la Ley para la inversión mexicana y regular la inversión extranjera, apoyando el desarrollo industrial de la región y limitando a los inversionistas extranjeros, referente a la obtención de acciones hasta un cuarenta y nueve por ciento.

Para 1974 se promulgaría el Decreto de utilidad nacional a las pequeñas y medianas industrias de la franja fronteriza norte y zonas y perímetros libres del país, con el fin de incentivar a las empresas industriales de producción local y mejorar la relación entre regiones fronterizas

Si bien la cercanía con California ha sido una fuente permanente de oportunidades de negocios para inversionistas interesados en proveer bienes y servicios a empresas y residentes de Estados Unidos, los Programas de Industrialización Fronteriza (pifg), Maquilador (pm) y de Comercialización fronteriza (pcf), han conformado en diversas etapas una ambiente institucional propicio para el aprovechamiento de dichas oportunidades.[4]

De lo regional a lo nacional

En base a la recopilación narrativa de estos programas para fomentar el desarrollo industrial en la frontera norte, se puede comprender que los intereses nacionales no estaban adecuados a los fronterizos por distintas cuestiones. En primera instancia porque esta relación de interdependencia entre los estados del sur de Estados Unidos y la frontera norte, en donde la competencia, regularización y resoluciones son un marco característico en este proceso de industrialización para ambas fronteras. Así mismo, esta relación se ve inestable en cuanto al nivel de desarrollo económico entre países, pues México difícilmente podía competir contra Estados Unidos aún en sus años de mayor apogeo.   

[…] las relaciones internacionales entre los países, reflejadas en su frontera común (sobre todo cuando estos países tienen un grado desigual de desarrollo económico), son relaciones de asociación y competencia, donde el proteccionismo o la apertura de la economía, en su conjunto o en sus fronteras, ocurre en función de la afectación de los intereses de los distintos grupos empresariales nacionales.[5]

Habría que tomar en cuenta la devaluación del peso en 1976 durante la presidencia de Luis Echeverría, que trajo consigo deterioros financieros,  o el excesivo gasto público y el déficit fiscal, los constantes préstamos que incentivaron la deuda externa y la latente reducción nuevamente del precio del petróleo en 1981. David Piñera menciona esta diversificación de mercado en relación a Estados Unidos:

La capacidad de la economía del sur de Estados Unidos para satisfacer las necesidades del mercado fronterizo y las dificultades de la producción nacional para competir en precio y calidad constituyen factores importantes para explicar el surgimiento de un empresariado comercial sumamente ágil y agresivo.[6]

Bajo la tutela de una competencia internacional, los empresarios podían hacer uso de maquinaria y materias primas para disminuir los costos de producción y vender dichos productos por encima del precio habitual, pero no sobrepasando el de la competencia para obtener ganancias, estrategias que las empresas estadounidenses utilizaban sobre el comercio exterior. Por otro lado, la situación en México tenía sus repercusiones, aunado al recurrente sentido nacionalista.

[…] así como éstos pueden recurrir al mecanismo del comercio exterior para colocar su excedentes y acceder a nuevos mercados, sobre todo si los productos son altamente competitivos, las políticas proteccionistas pueden nulificar el mecanismo de la competitividad de las mercancías dl exterior para proteger el desarrollo de los proyectos nacionales, como resulta ser el caso del proyecto de la industrialización mexicana.[7]

Por este latente mercado que Estados Unidos buscaba explotar, México se vio en la necesidad de construir barreras para evitar el desplazamiento de la producción nacional por encima de la extranjera, en base a medidas proteccionistas como los programas para el fomento de la industrialización de la frontera norte a partir de mediados de los sesenta. Sin embargo, las relaciones entre el gobierno mexicano y el estadounidense se verion opacadas por una serie de problemáticas que surgieron en esta mista etapa. Había una serie de asuntos regionales o estrictamente bilaterales como el petróleo, comercio, narcotráfico, nacionalización de la banca y el aparente “clima de confianza” que ya daban indicios del “fin de la relación especial”.

Por otro lado, se manifestó en los sesentas el problema del sistema hidráulico en el estado Arizona, que tenía como objetivo eliminar la salinidad del agua para fomentar la producción agrícola, pero terminaron en el río Gila, que conectaba con el Río Colorado, el cual daba abasto a los estados de Baja California y Sonora. Esto afectó la producción agrícola del lado mexicano, principalmente de la producción del algodón. Dicha situación se agravó y no encontró solución hasta décadas más tarde.

Así mismo, en los años setenta se presentó la denominada Operación Intercepción, una implementación de Estados Unidos que estaba enfocada a la exhaustiva revisión en la franja fronteriza, lo que afectó el intercambio comercial y el vínculo con el gobierno mexicano. Para los ochentas, dicha situación tornó un rumbo parecido cuando entró en vigor la Ley Simpson-Rodino, la cual buscaba regularizar la inmigración ilegal.

En una temporalidad de veinte años, las diversas proyecciones que ambos países pretendieron realizar ante el mercado internacional serían un factor determinante a la hora de la reestructuración de las implementaciones de desarrollo en la franja fronteriza. En pocas palabras, los vaivenes de este desarrollo industrial y los vínculos con el país vecino se ven obstruidos en diversas ocasiones por la reformulación legislativa de fomento a la frontera norte, intervalo de la inestabilidad económica y la política unilateral estadounidense, en cuanto figura alimentadora de los intereses económicos individuales, y la política mexicana en tanto discrepante con la política exterior y las medidas proteccionistas que buscaba desenvolver.

[1] El autor es alumno de la Licenciatura en Historia, Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Baja California.

[2] Piñera, D. «Baja California, cien años de la Revolución Mexicana»  Cap. 15.

[3] Suárez, L. «El ciclo del proceso manufacturero y la industrialización de la frontera mexicano-norteamericana» Pág. 228.

[4] Ocegueda, J. «Comercio y crecimiento económico en Baja Californi» a Pág. 112.

[5] Mungaray, A. «El mercado de la frontera norte y las políticas de integración del consumo fronterizo a la producción nacional» Pág. 229.

[6] Piñera, D. «Baja California, cien años de la Revolución Mexicana»

[7] Mungaray, A. «El mercado de la frontera norte y las políticas de integración del consumo fronterizo a la producción nacional» Pág. 229.

Estación Misional Santa María de Tecate. 77 aniversario de su fundación

por Héctor Mejorado de la Torre

Con una sencilla pero representativa exposición de cinco fotografías en gran formato,se conmemoró el 77 aniversario de la fundación de la Estación Misional Santa María de Tecate, mejor conocida por la comunidad católica local, como El Sagrario de la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe. El 15 de agosto

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de 1941, fecha litúrgica en la que se celebra la fiesta de la Asunción de la Virgen María, el Vicario Apostólico de Baja California expidió el documento en el que autorizó el inicio a las funciones de la estación misional, con pila bautismal, archivo y sello propios.

El recinto fue edificado gracias ala inquietud, esfuerzo, trabajo y patrocinio de la sociedad tecatense de la época, quien se organizó para obtener los permisos necesarios, recabar los fondos y adquirir los materiales para su construcción. Sin embargo, este proceso no fue fácil debido a que se enfrentó a diversos obstáculos políticos, sociales y religiosos en el marco del México pos-revolucionario y la lucha cristera.

El 27 de octubre de 1921, un grupo de vecinas del poblado de Tecate, entre ellas Luisa de Guilbert, Amada Talamantes, Ana S. Viuda de Escudero, Juanade Villarreal, María Ruíz de Rebelín, María T. de Gilbert, Rosario de Contreras, Genoveva de Contreras, Eloísa de Morales, Trinidad de Villarreal y Soledad Ángulos, le exigieron al presidente municipal en turno la solicitud, a quien por ley correspondiera, de autorizar la apertura de un templo católico en este poblado. Después de redactar y enviar los oficios correspondientes a las diversas instancias gubernamentales que deberían dar el visto bueno y anuencia, el 13 de diciembre de 1921, un día después de los festejos a la Virgen de Guadalupe, llegó el oficio de aprobación firmado por Plutarco Elías Calles, entonces Secretario de Gobernación.

Es curioso este dato pues Plutarco Elías Calles, quien se desempeñó como Secretario de Gobernación de diciembre de 1920 a septiembre de 1923, durante el gobierno de Álvaro Obregón, y tomara la Presidencia de la República de 1924 a 1928, fuera quien otorgó el permiso para la apertura del templo de Tecate, porque durante su gobierno, el 14 de junio de 1928, expidió una ley adicional que se conoce como la “Ley Calles”, rompiendo de tal manera la relación Iglesia – Estado.

En ella, limitó el número de sacerdotes en cada entidad federativa, estableció que todos los sacerdotes del país deberían registrarse con cada presidente municipal y solamente podrían ejercer sus funciones quienes tuvieran una licencia otorgada por el Congreso de la Unión o el Congreso del estado correspondiente, acto que la Iglesia no vio con buenos ojos al suponer que era la puerta para que el estado se involucrara en los asuntos eclesiásticos, dado que hasta ese momento habían logrado mantener su autonomía con respecto a los intereses del estado mexicano.

La negativa de la Iglesia para acatar lo establecido en dicha Ley trajo como consecuencia la persecución a los servidores del clero, la clausura de templos, capillas, conventos y la expulsión de sacerdotes extranjeros. Ante esta situación, en julio de 1926, el episcopado mexicano ordenó la suspensión de todos los actos de carácter religioso. Con esto daría inicio el movimiento armado conocido como Guerra Cristera. Si bien es cierto que el escenario de dicho enfrentamiento fueron los estados del centro del país, los efectos repercutieron de manera importante en las actividades que se realizaban para la construcción de la Estación Misional en Tecate.

La Guerra Cristera trajo como consecuencia que las actividades religiosas en el Distrito Norte de la Baja California se vieran disminuidas y en buena parte del territorio anuladas. Quienes vivían en poblados fronterizos tenían la posibilidad de asistir a los cultos religiosos en los pueblos vecinos del lado norteamericano, pero las actividades de construcción de templo fueron canceladas.

Al finalizar el conflicto, en 1929, las actividades poco a poco se fueron restableciendo,sin embargo, las políticas del estado mexicano pos-revolucionario ante el culto católico seguían siendo hostiles e intentaban mostrar una población libre de elegir diversas opciones religiosas, mermando las filas de la feligresía católica del Distrito Norte. Por esta razón, en Tecate se constituyó la Sociedad de Damas Católicas, cuyo objetivo era el organizar las diversas actividades de recaudación de fondos en pro de la construcción de la capilla. El manifestar abiertamente su propósito les trajo como consecuencia estar en la mira de las autoridades del Distrito Norte y de Gobernación a nivel federal. Su trabajo fue obstruido, limitado y cuestionado por dichas autoridades. El argumento era que los sacerdotes radicados en Baja California y los templos en funcionamiento eran más que suficientes para la cantidad de población, pero no se tomaba en cuenta lo árido de la geografía y la distancia que separaba una población de otra.

Después de tanto hostigamiento, las Damas Católicas decidieron de manera estratégica modificar su nombre al de “Sociedad Recreativa de Damas de Tecate” y su objetivo era la construcción de un salón de baile para representaciones teatrales. Y, en efecto, está acción fue su mejor representación teatral, debido a que les permitió continuar con las actividades de recaudación de recursos económicos y les permitiera avanzar en la construcción del templo.

Transcurrían los años y el proyecto no se lograba concretar, y no fue hasta el 24 de marzo de 1941, cuando la población había incrementado, las primera industrias estaban trabajando, como la Compañía Mexicana de Malta y Aceites Vegetales de Tecate, y por tanto la situación económica había mejorado, que Alberto V. Aldrete Jr., María Luisa R. de Aldrete y el Prof. José E. Amador, solicitaran al gobierno la autorización para abrir un templo de culto católico. Dicha petición iba acompañada de 400 firmas de residentes de Tecate que profesaban el culto católico. Es así como el 15 de agosto de 1941, el Vicario Apostólico de Baja California expidió el documento en el que autorizó iniciará funciones la estación misional Santa María de Tecate.

La exposición de las cinco fotografías de gran formato que usted podrá apreciar montadas en la cerca de la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, es un reconocimiento a las personas de la comunidad que a base de esfuerzo, trabajo y tenacidad lograron la construcción y apertura del primer templo católico de Tecate. Como ustedes saben, desde hace años se está pugnando por que dicho inmueble sea reconocido como Patrimonio Cultural de Baja California, y si bien el edificio debe de cumplir con requerimientos arquitectónicos específicos, lo más importante es que sea un recordatorio del legado de voluntad y compromiso que generaciones pasadas dejaron en beneficio de su comunidad, y de las generaciones futuras.

Septiembre, mes de la patria

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Por Héctor Mejorado de la Torre

Hemos iniciado el mes patrio, llamado así por albergar en sus días acontecimientos de gran importancia para nuestro país. El primero de ellos es la Batalla de Chapultepec, suscitada el 13 de septiembre de 1847 contra las tropas norteamericanas. Tras la fallida defensa tomó fuerza la heroica actuación de los cadetes del Colegio Militar, en especial de Juan de la Barrera, Juan Escutia, Agustín Melgar, Fernando Montes de Oca, Vicente Suárez y Francisco Márquez a quienes las crónicas y las versiones oficiales los convirtieron en iconos de valentía, arrojo y amor por la patria. Los Niños Héroes demostraron con su vida el fervor patrio y lo expresado en la Estrofa IV de nuestro Himno Nacional Mexicano, si bien es cierto que los jóvenes cadetes no llegaron a escucharlo debido a que se tocó por primera vez en 1854,  dieron muestra de lo expresado por su autor, el poeta potosino Francisco González Bocanegra: ¡Patria! ¡Patria! Tus hijos te juran / exhalar en tus aras su aliento, / si el clarín con su bélico acento / los convoca a lidiar con valor.

El segundo acontecimiento y la más importante conmemoración del calendario cívico nacional es lo acontecido la madrugada del 16 de septiembre de 1810, el Grito de Dolores, también llamado el Grito de Independencia. Esta acción representa el inicio del movimiento de la lucha de independencia, que se extendería a lo largo de 11 años. Existen diferentes versiones sobre lo expresado por el cura Miguel Hidalgo y Costilla. Manuel Abad y Queipo nos dice que lo escuchado aquella mañana por los feligreses reunidos en el atrio de la Iglesia de Dolores, Guanajuato fue: “¡Viva nuestra madre santísima de Guadalupe!, ¡viva Fernando VII y muera el mal gobierno!”;  Diego de Bringas asegura que fue: “¡Viva la América!, ¡viva Fernando VII!, ¡viva la religión y mueran los gachupines!”; mientras que Juan Aldama manifiesta que gritó “¡Viva Fernando VII!, ¡viva América!, ¡viva la religión y muera el mal gobierno!” y Servando Teresa de Mier rescata que el grito fue “¡Viva Fernando VII y la Virgen de Guadalupe!”. Sin poder identificar cuál sea la versión correcta, lo importante y trascendental es que con él se marca el inicio del movimiento independentista.

 De acuerdo con algunas crónicas se ha determinado que la primera vez que se recordó ese acontecimiento fue el 16 de septiembre de 1812, por el General Ignacio López Rayón en el edificio Chapitel del poblado de Huichapan. Pero fue hasta 1824, con el presidente Guadalupe Victoria que se realizará por primera vez en Palacio Nacional, a partir de ahí está conmemoración se realiza año con año, con excepción del 16 de septiembre de 1847, fechan en la que Palacio Nacional estuvo ocupado por el ejército norteamericano y ondeó la bandera de Estado Unidos.

En la actualidad el Grito de Independencia de realiza la noche del 15 de septiembre, algunos escritores han difundido la idea que este cambio fue realizado por el General Porfirio Díaz, quien gobernó de 1876 a 1910, con la intención de que coincidiera con su cumpleaños. Sin embargo, hay registros que expresan que Maximiliano de Habsburgo, quien fue emperador de México de 1863 a 1867, ya acostumbraba a realizarlo la noche previa al 16 de septiembre. Sin embargo, Artemio del Valle Arizpe en su libro El Palacio Nacional de México, asegura que el presidente Antonio López de Santa Anna quien decidió cambiar la conmemoración de “El Grito” a la noche del 15 de septiembre.

Cada representante del gobierno en quien recae el honor de dar el “Grito de Independencia” le imprime su toque personal, así también cada región, municipio, poblado lo conmemoran de diversas maneras: Sin embargo, no pueden faltar los adornos verde, blanco y rojo, las banderas de todos tamaños, papel picado con imágenes del escudo nacional, Miguel Hidalgo y Costilla, José María Morelos y Pavón, Josefa Ortiz de Domínguez, Juan Aldama y Vicente Guerrero por mencionar algunos. La gastronomía nacional se pone de manifiesto con las tostadas, tacos, flautas, sopes, pozole, menudo; las aguas frescas y las bebidas nacionales por excelencia, tequila, mezcal y la cerveza; de fondo musical el mariachi deleitándonos con el Jarabe Tapatío, El son de la negra, La marcha de Zacatecas, La Bikina, Jesusita en Chihuahua, Las Alazanas y muchas más.

El tercer acontecimiento, el 27 de septiembre de 1821 entró el Ejercito Trigarante a la ciudad de México, encabezado por Agustín de Iturbide y Vicente Guerrero, llamado así por representar  las tres garantías del Plan de Iguala: Religión católica, única aceptada en el país naciente; Independencia y Unión de todos los bandos independentistas en contra de la corona española. Con este acontecimiento se consumó la lucha de Independencia,. Por lo general esta fecha la pasamos por alto o pocos la conocen, el mismo calendario de fiestas cívicas la menosprecia y poco difunde. Sin embargo, es la fecha a partir de la cual México se proclama como una nación independiente.

Septiembre es el mes patrio. Hay que conmemorar los diferentes acontecimientos que han marcado el destino de nuestra nación, pero sin olvidar que son nuestras acciones, omisiones y decisiones de hoy las que forjaran el México del mañana.

La Casa de Piedra. Un tesoro oculto abrigado entre montañas

Por Emilio Sánchez Pérez

Esta singular obra ubicada en la delegación de La Rumorosa, iconográficamente se une a un grupo de antiguas construcciones que se han venido edificando paulatinamente con el transcurrir de los años, dando origen a una emblemática colonización de montaña.

Las primeras casas se empezaron a construir en un campamento al que le dieron  acertadamente el nombre de Campo Alaska en función de las fuertes nevadas invernales que se generaban cada año, el sitio fue ocupado por personal que tuvo a cargo el trazo del Camino Nacional, que comunicó las poblaciones de Mexicali, Tecate y Tijuana, inaugurado el 18 de marzo de 1918.

Años más tarde el general Álvaro Obregón presidente de la República Mexicana, designó como jefe político del Distrito Norte de la Baja California, al también general Abelardo L. Rodríguez, quien a la toma de su cargo el 31 de octubre de 1923, por la benevolencia del clima, mandó construir en el sitio Campo Alaska del poblado de La Rumorosa la escuela primaria  Agustina R. de Rodríguez, el Cuartel Militar y las Oficinas de Gobierno donde despachó por periodos de cinco meses al año, hasta el término de su administración.

La consolidación de La Rumorosa en su desarrollo sin duda lo determina la inauguración de la carretera federal número dos celebrada el 5 de mayo de 1952, con la apertura del nuevo acceso, el Campo Alaska mermó en su población, un buen número de sus habitantes cambio de solar se ubicaron cercanos a la carretera, el transporte de carga y autobuses de pasajeros se intensificaron donde proliferaron, los establecimientos comerciales, gasolineras, restaurantes y pequeñas tiendas de abarrotes.

Son los sitios arqueológicos qué conservan el arte rupestre, petrograbados, veredas y senderos del pasado, que complementan el encanto de este pueblo que emerge en la montaña entre rocas y coníferas, a esta amalgama de elementos de la iconografía de la Rumorosa pertenece  La Casa De Piedra.

De esta obra se han escrito no menos de diez artículos, el año 2018 es en el que se muestra el mayor interés por despejar la incógnita que precise el año de su construcción y a quien le perteneció.

Se le atribuye al exgobernador Braulio Maldonado Sandez, quien la utilizaba para fiestas con mujeres bellas y jugadas de baraja donde se apostaban grandes cantidades de dinero; el charro cantor Jorge Negrete oriundo de la entidad donde “La vida no vale nada” también entró a la jugada, del que se dice haberla  mandado hacer para la hermosa mujer de Álamos Sonora María Félix ”La Doña”.

No podía faltar un político en el ajo ya ven, dicen que en ese negocio es cuando más sobran los pesos, que hacen y deshacen ¿será? Lo cierto es que a don Luís Echeverría Álvarez, lo asocian con “la Doña” en este nidito oculto entre rocas, a decir verdad esto está muy distante de la realidad.

La estancia de Marilyn Monroe en la misteriosa casa es tan increíble como las descripciones que se le han dado al sitio nombrándola como , la casa de los lamentos, la casa endiablada, la casa embrujada y la casa de los espantos, seguramente esto le sucede a quienes no andan muy bien de su conciencia o son susceptibles a tales visiones, que se espantan con su propia sombra.

Alfonso Capone, conocido popularmente como Al Capone nació el 17 de enero de 1899, en Brooklyn Nueva York, contrabandista, asesino, desalmado, hombre al que había que temerle, tras la eliminación de cada uno de los lideres, acérrimos  rivales en los negocios turbios, quedo libre el territorio para hacer lo que le viniera en gana, a este hombre lo sitúan también en el escenario de La Casa De Piedra, lo que resulta incongruente, los periodos están a treinta años aproximadamente uno del otro, hágame usted el favor, es el colmo, pero muy bien reza el dicho “De lo que hay se gasta.”

De los trabajos escritos en torno a La Casa De Piedra el más convincente es el aportado por el doctor Ernesto Sosa Rocha, a quien se le reconoce su labor que  por un periodo de más 26 años ha dedicado su tiempo al rescate de la historia en esta región, de sus hallazgos, expone  que la construcción fue echa entre 1952-1953, datos que coinciden en lo dicho pon el señor Alfredo Morales, en la entrevista hecha el día 16 del presente mes, en la que inicia diciendo: “Mi papa Modesto nació en Tototlan Jalisco, donde fue cabeza de rurales, siendo comisariado ejidal represento a los campesinos de su pueblo en una reunión nacional celebrada en Guadalajara, donde conoció a Braulio, muy afines en su trato, le confiesa que las elecciones para gobernador están muy próximas  y que su deseo era contender, invitándolo a formar parte de su equipo, don Modesto acepto la invitación, sé adelanto a baja california, donde la familia lo alcanzo tiempo después, dos años  estuvo muy cerca como guardia del gobernador, por razones personales le pidió cambio de funciones, fue colocado como recaudador en la caseta de cobros que estaba instalada en el pueblo de la Rumorosa, y afirmando a la vez que cuando ellos llegaron La Casa de Piedra ya existía”, por lo que se estima que la fecha citada por el doctor Sosa es correcta.

Sin embargo tanto el ingeniero Oscar Sánchez como el doctor Sosa prestigiados historiadores, otorgan todo mérito y crédito en favor del ingeniero Manuel Ramírez Vázquez, de ser el propietario de la casa que mando construir cuando fue gerente general  del Distrito de Riego Número 14, en la ciudad de Mexicali en el periodo de 1958 a 1959, con la intención de contar con un lugar de descanso de paz alejado de todo bullicio con clima agradable, propio, generado por la naturaleza, también lo confirma su hija menor de la forma siguiente:  “Hola soy Vecani Ramírez   efectivamente mi padre la mando construir  y sigue siendo el dueño de esos terrenos, nosotros desafortunadamente  no tenemos dinero para recuperar o restaurar la casa, lo único que tenemos como herencia es llevar su apellido  y sentirnos orgullosas de ser sus hijas”.

Lo interesante propiamente dicho  es que la casa  corresponde al orden de la “Arquitectura Orgánica” termino que acuño  el estadounidense Frank Floyd Wright, que consiste en el desarrollo urbano en armonía con la naturaleza, es decir donde participa el potencial humano que agrega otros elementos  sin modificar los recursos  naturales.

La Geología es otra de las ciencias que se ha empleado en el municipio por personal especializado determinando también  que la mayoría de las rocas si no es que la totalidad, científicamente están en el orden de las Granodioriticas, la que comúnmente se conoce en Tecate como la piedra de granito, a ese orden pertenecen las que forman La Casa De Piedra situadas en un rango  de antigüedad entre los 50 y 70 millones de años por lo que sería un crimen no respetar este legado de la naturaleza.

 

Tecate como delegación municipal de Mexicali (1923 – 1925)

 

Por Héctor Mejorado de la Torre

    La categoría administrativa de Tecate ha pasado por sección, subdelegación, delegación y municipalidad en diversas etapas de su historia. Es conocido que en dos ocasiones ha ostentado la categoría de Municipalidad. La primera de ellas fue por decretó de Esteban Cantú en marzo de 1917 y la segunda a partir de 1954 derivada del establecimiento del estado de Baja California.

      El municipio de Tecate, en su primera época, funcionó del 8 de marzo de 1917 al 10 de enero de 1923, fecha en la que José Inocente Lugo, Gobernador del Distrito Norte de la Baja California decretó la supresión del municipio y anexión como Delegación al Municipio de Mexicali.

     El presupuesto de egresos de la municipalidad de Tecate necesario para funcionar durante 1922 ascendió a 30,594 pesos. De ellos, los ramos con mayor recurso asignado eran Mejoras Materiales e Instrucción Pública por ser los indicados para el financiamiento de la construcción de edificios municipales y del recinto escolar; seguido por Ayuntamiento, Secretaría Municipal y Seguridad Urbana en donde se contemplaba el sueldo del presidente, secretario, un agente y agentes auxiliares.

     En 1921, la población de Baja California era de 23,537 y en el municipio de Tecate de 1,016; de ellos 493 radicaban en el poblado, el resto en los ranchos y rancherías aledañas. Los ingresos que dicha población generaba por concepto de licencias, permisos e impuestos no eran suficientes para sostener el aparato administrativo y los servicios públicos dependientes del ayuntamiento.

     Por tal motivo, el gobernador del Distrito decretó la supresión del Municipio de Tecate y su anexión al Municipio de Mexicali conservando la jurisdicción territorial que en aquel momento le correspondía. Los argumentos expuestos para tal determinación fueron que la municipalidad carecía de las rentas propias suficientes para su sostenimiento; la renuncia de los regidores electos antes de tomar posesión de su cargo por considerar que el proceso electoral presentó deficiencias, lo cual daría origen a la imposibilidad de integrar legalmente el nuevo ayuntamiento; y por último, los desacuerdos que se presentaron entre los pobladores de Tecate como consecuencia de su erección como ayuntamiento.

    En el decreto se estableció que el Ayuntamiento de Mexicali, por medio de una Comisión recibiría a las autoridades existentes en el Municipio suprimido, su gobierno, administración y hacienda para nombrar al delegado municipal correspondiente, y de ser posible se convocara a un plebiscito a fin de procurar satisfacer las aspiraciones populares.

     Es importante mencionar que en aquellos años las elecciones municipales se realizaban cada año, es así como esta efímera etapa en la que Tecate fue delegación de Mexicali correspondió a los ayuntamientos presididos por Juan Loera, quien confrontó divisiones y enfrentamientos entre los regidores lo que trajo como consecuencia su desconocimiento y sustitución por Rafael G. Rosas, quien en ese momento se desempeñaba como vicepresidente;  seguido por Ramón A. Pesqueira quien recibió el apoyo del general Abelardo L. Rodríguez; y en 1925  después de una lección conflictivas la designación de Presidente Municipal recayó en Miguel Vildósola quien también tuvo que gobernar en un ambiente político tenso y conflictivo.

     Por decreto del Congreso de la Unión con fecha del 15 de octubre de 1925 se instituyó nuevamente el municipio de Tijuana, con  su cabecera en la misma población de Tijuana a la que se le dio el nombre de Zaragoza y se anexó Tecate como sección municipal.

La Segunda Guerra Mundial en el Territorio Norte de la Baja California (1941 a 1945)

Por José Enrique Coazitl Flores

La Segunda Guerra Mundial es la coyuntura histórica que propició cambios considerables alrededor del mundo, que influyó en las dinámicas sociales a nivel internacional. Cuando se menciona la participación que México desempeñó en tal enfrentamiento bélico, se explica la influencia que alcanzó dicho conflicto bélico en los diversos aspectos concernientes al país mexicano. Uno de ellos, para puntualizar como se fue desarrollando dicho proceso, es la política presidencial, de acuerdo con Rodríguez Aviñoa,[1] fue la política de neutralidad adoptada por Lázaro Cárdenas durante los años anteriores al conflicto mundial, a pesar de las acciones hostiles que llevaron a cabo los países del eje en zonas que consideraban importantes para su política expansionista. Este tipo de decisiones, es claramente notado como menciona Cruz García,[2] cuando el ex Presidente Lázaro Cárdenas apoya a la República española, esto como respuesta a la derecha mexicana. De igual forma en el país, como menciona Rodríguez Aviñoa,[3] durante esos años, la opinión pública mantenía simpatía por la potencias del eje, como la conservación de las relaciones diplomáticas y comerciales con los mencionados países.

          No se puede entender la actividad dentro del Territorio Norte de la Baja California, sin abordar la postura política, quien demarca las directrices que seguirá la nación a lo largo de los años, es por ello que bajo el mando de Cárdenas, no hubo mayor opinión para recriminar las acciones del eje, esto, porque la política interior era de mayor importancia que la exterior. Esto cambia al nombrarse Presidente a Manuel Ávila Camacho, que durante el conflicto, la postura del gobierno mexicano, junto con la opinión de la prensa, fueron cambiando conforme los sucesos de la guerra, como con las acciones políticas llevadas a cabo por los países beligerantes durante las movilizaciones que generaban las constantes batallas en el Este de Europa, como en el viejo oriente, entre otras medidas que hacían las dichas facciones. De acuerdo con Stout,[4] una de las resoluciones impuestas a los ciudadanos japoneses, alemanes e italianos que residían dentro del país fue su movilización a campos de concentración, esto para vigilar sus comportamientos.

          Durante los años de la guerra, el nombre oficial del ahora estado, fue Territorio Norte de la Baja California, puesto que era un lugar que había sido impulsado para el desarrollo económico y social, en los años anteriores, sin embargo, al estallar la guerra, la amenaza japonesa incrementó el interés por proteger y poner interés en la zona. Una de las manera de mantener a la población informada, era mediante los periódicos, que a su vez, mantenían líneas políticas concernientes a su editorial, esto, para ganar lectores adeptos, por ello recurrían a diversas formas de escritura. De acuerdo con Trujillo,[5] el periodismo de 1920 a 1940 mantuvo dificultades para poder consolidarse en la región, varios periódicos circularon sin tener mucho éxito, sin embargo ese periodo fue la plataforma de despegue de la disciplina periodística, esto se debió a que los periodistas locales afinaron sus armas escriturales y obtuvieron  experiencia para perdurar con sus empresas.

 Contexto

          Al ser nombrado Presidente Manuel Ávila Camacho en 1940, pretendía unificar a la nación mediante su proclama de Unidad Nacional, con ello pretendía unificar a todos los sectores bajo su mando, campesinos, obreros, políticos, militares, maestros, estudiantes y al pueblo en general, esto para generar el crecimiento que se había detenido por las constantes conflictos que interiormente se habían generado por las disputas para conseguir el poder. En el marco de la SGM, México se declaró neutral y procedió a incautar barcos de las potencias del eje que se encontraban en puertos mexicanos,[6]

          Mediante se va desarrollando el conflicto bélico en Europa y Asia, México mantiene sus relaciones diplomáticas con Estados Unidos, que se había vuelto frágil por la expropiación petrolera, llevada a cabo por Lázaro Cárdenas durante su mandato. Esto propició que se reorientara la economía mexicana y se estrechara la relación con el país vecino del norte. Ya que benefició en la exportación de materias primas a Estados Unidos y a países que lo necesitasen, de igual forma Estados Unidos se convirtió en el principal proveedor de productos manufacturados, aunado a lo anterior, hay que considerar el programa braceros que se reactivó para proporcionar mano de obra en las industrias que fabricaban lo necesario para la guerra.

          En Tijuana, el diario vespertino que comunicaba noticias respecto a la guerra y de lo que pasaba en el entorno social, cultural, político y de diversa índole, fue “El Heraldo, en 1941 se funda por el señor Rubén D. Luna, de origen Salvadoreño. Se menciona este aspecto, debido que en su primera editorial, abiertamente expresa que será en favor de promocionar el ideal nacional y que alentará el informar al público, para que crezca el patriotismo.  De acuerdo con Gruel (2013), otro periódico llamado, “El Cóndor”, criticaba una opinión del diputado Carl Hinshaw, quién optó por comentar sobre la compra de la Baja California, esto para evitar que la península fuese tomada y usada para prácticas que pusieran en riesgo la integridad del pueblo estadounidense.

La Segunda Guerra Mundial en el Territorio Norte de la Baja California

Al ser una zona de interés, por la cercanía con el océano Pacífico, se generó la incertidumbre por alguna invasión o desembarco de las tropas japonesas, por ello, se eligió como Comandante de la Zona Militar del Pacífico a el general Lázaro Cárdenas, esto en 1941,[7] con dicha medida se intentó demostrar que el gobierno mexicano era capaz de enfrentar cualquier ataque y de poder salvaguardar su soberanía.[8]  La comandancia se estableció en Ensenada, aunque posteriormente se pasó a Mazatlán, Sinaloa. Su misión era preparar y organizar la zona en caso de que se generará alguna intromisión extranjera.[9] Uno de los ejemplos de la opinión de la prensa como difusor de información para la población, la hace una nota periodística de “El Heraldo de Baja California”, que menciona la inclinación del gobierno mexicano hacía acciones políticas del eje que son impositivas:

          La secretaria de relaciones exteriores rechazó ayer, con energía, la demanda contenida en una nota que el gobierno de Alemania envió al nuestro consistiendo dicha demanda en que México debería protestar ante el gobierno de los Estados Unidos por las listas negras formadas en Washington en las cuales figuran los nombres de algunas negociaciones alemanas establecidas en nuestra República. Por la forma imperativa en que está redactada la nota alemana, el gobierno mexicano la tachó de amenazante e inaceptable en todos sentidos. El secretario de Relaciones Lic. Ezequiel Padilla, hizo públicas las notas cambiadas entre nuestra cancillería y el ministro de Alemania. Baron Rudt Von Collenberg.[10]

         Ese tipo de notas predominaron a lo largo del periodo de la guerra, recriminando acciones del eje y apoyando las decisiones del gobierno nacional, para generar interés en dichos temas. Algo común, fueron los recurrentes apagones a cierta hora de la noche, para evitar algún tipo de bombardeo parte de la aviación japonesa, debido a la cercanía con el puerto de San Diego.[11]  De igual manera, las poblaciones del territorio, se organizaron en comités de defensa civil, para prevenir algún percance. Por medio del Presidente Manuel Ávila Camacho, en Mexicali, se inició con la preparación de insertar en el Servicio Militar Obligatorio a las personas que estuvieran en el rango de los 18 a los 45 años.[12]

       En la medida que avanzaba el conflicto bélico, también crecía el interés y necesidades militares por invertir en la península, el gobierno mexicano se vio obligado a mejorar la infraestructura pública en la entidad. Para 1942, se proyectó en Ensenada, la construcción de un muelle y un edificio que albergara oficinas federales y además de un cuartel para infantería de Marina.[13]

         Las anteriores medidas ayudaron a que el crecimiento del territorio fuera benéfico, puesto que el gobierno siguió invirtiendo y apoyando en la red comunicaciones y generación de trabajo para preparar y desarrollar la zona en cuestiones de una posible invasión.

Conclusión

        Se mantuvo un propósito y objetivo, en la zona del Territorio Norte de la Baja California, respecto a decisiones políticas y sociales en las cuales influyó el ambiente de amenaza militar sobre la península. Ante tal situación, la participación ciudadana, gubernamental y de la prensa fue fundamental para que se permitiera hacer uso de un discurso que se va apegando con las medidas de la “Unidad Nacional”, ya que de esa forma, se invirtió en la zona y permite que los periódicos emitan las noticias que fueron generando un ambiente de nacionalismo, es decir, que se sienta el apego con una identidad mexicana, ya que siendo una país soberano, le compete tomar sus decisiones en beneficio de sus conciudadanos. Es por ello que la Presidencia toma la responsabilidad de informar al público en general y de ser su representante ante el contexto internacional, mediante sus medidas políticas y su interacción con la población. De igual forma, contribuye la relación que México mantuvo con su país vecino, los Estados Unidos, que se fue encaminando en la obtención de facilidades económicas para lograr una mejoría en la economía interna, dando a cambio, un respaldo a medias en las decisiones internacionales estadounidenses, esto por la postura de mantener una vida política independiente, sin embargo, esa decisión fue la más apta debido a la amenaza mundial que representaba Japón en la zona del pacífico y aliarse con los Estados Unidos fue una dura decisión, puesto que sería estar bajo otra potencia, igual de amenazante. El territorio se benefició del contexto de la guerra debido a como se fueron desarrollando y acoplando los diversos factores que influyeron en dicha zona.

 

Fuentes:

Van Dijk, Teun. El discurso como estructura y proceso, Gedisa editorial, 2001.

Gruel, Víctor M. “Prensa y nacionalismo en Baja California durante la Segunda Guerra Mundial”, Estudios Fronterizos, nueva época, vol. 14, núm. 27, enero-junio de 2013, 151-181

Rodríguez Aviñoá, Pastora, La prensa Nacional frente a la intervención de México en la Segunda Guerra Mundial, p 252.

Domínguez Chávez, Humberto y Carrillo Aguilar, Rafael Alfonso, El cambio de rumbo en el gobierno de Manuel Ávila Camacho (1940-1946),  2009

Velázquez Morales, Catalina, Consecuencias de la Segunda Guerra Mundial en Baja California, XX simposio de historia regional, 2001

García Cruz, Mauricio, La segunda Guerra Mundial en México: los movimientos sociales y la consolidación del régimen (1939-1945), Tesis para optar por el grado de Doctor en Historia. UNAM, 2010

Stout, Joseph A. Estados Unidos y México durante la Segunda Guerra Mundial, El trato a japoneses, alemanes e italianos.

El Heraldo de Baja California, 1 de agosto de 1941.

Notas al pie:

[1] Rodríguez Aviñoá, Pastora, La prensa Nacional frente a la intervención de México en la Segunda Guerra Mundial, p 252.

[2] García Cruz, Mauricio, La segunda Guerra Mundial en México: los movimientos sociales y la consolidación del régimen (1939-1945), Tesis para optar por el grado de Doctor en Historia. UNAM, 2010. P 121

[3] Rodríguez Aviñoá, Pastora, La prensa Nacional frente a la intervención de México en la Segunda Guerra Mundial, p 254.

[4] Stout, Joseph A. Estados Unidos y México durante la Segunda Guerra Mundial, El trato a japoneses, alemanes e italianos, p. 72

[5] Muñoz, Gabriel Trujillo. L canción del Progreso, Vida y milagros del periodismo bajacaliforniano. Tijuana Editorial Narva. 2000. Pág 413

[6] Domínguez Chávez, Humberto y Carrillo Aguilar, Rafael Alfonso, El cambio de rumbo en el gobierno de Manuel Ávila Camacho (1940-1946),  2009, pág. 3.

[7] Velázquez Morales, Catalina, Consecuencias de la Segunda Guerra Mundial en Baja California, XX simposio de historia regional, 2001, pág., 17.

[8] Ibídem, pág. 17.

[9] Ibídem, pág. 17.

[10] 1 de agosto de 1941, El Heraldo de Baja California.

[11] Velázquez Morales, Catalina, Consecuencias de la Segunda Guerra Mundial en Baja California, XX simposio de historia regional, 2001, pág. 20.

[12] Ibídem, página 20.

[13] Ibídem, página 21.

La erección del estado de Baja California

Por Armando De la Cruz Santos[1]

Antecedentes

Desde 1821 hasta 1952, Baja California fue un territorio sujeto a los poderes centrales, su organización política fue evolucionando a la medida de sus necesidades. Con la separación de la Alta California tras la guerra con Estados Unidos, el 25 de abril de 1850 el Territorio de la Baja California se dividió en dos Partidos, el Norte y el Sur, bajo el mando de un Jefe Político nombrado por el supremo gobierno. El 14 de diciembre de 1887 se expidió un decreto que modificó su estatus de Partido a  Distrito Norte y Sur manteniendo su extensión territorial sin cambios, siendo gobernados cada uno por un jefe político.

En 1929 Álvaro Obregón elimina los municipios mediante la Ley Orgánica del Distrito y Territorios federales, pasando a ser Delegaciones. En ese año se formó el primer Comité Pro-Estado de Baja California, presidido por el Gral. Miguel Santacruz e integrado por Ricardo Romania, Alfonso Cota, entre otros, para formar con el mismo propósito el Partido Acción Cívica.

En 1930 un grupo de bajacalifornianos que estudiaban en la Cd. de México sugirieron al Poder Legislativo el cambio político de toda la península, ya que por separado ninguno de los dos Distritos llenaban los requisitos para convertirse en Estado. Ellos eran Braulio Maldonado Sandez, Rafael Osuna, Guillermo Caballero Sosa, Francisco Dueñas Montes, Ángel Martínez Ovando y Domingo Carballo

El Congreso de la Unión expidió un decreto que modificó el Art. 43 de la Constitución, con lo cual Baja California pasó de Distrito a Territorio Norte de la Baja California. Lo mismo sucede con la Baja California Sur. Se formó en Tijuana el Partido Pro Estado Libre con Guillermo Medina Amor, Rafael Quijano, Manuel Acosta Meza, Antonio Morales Tamborrel y Alberto Amador.

Durante el gobierno del Coronel Rodolfo Sánchez Taboada se forma un nuevo Comité Pro-Estado integrado por el Ing. Julio Dávila, el Sr. Enrique Paulín y el Sr. Arturo M. Escandón por Tijuana; El Dr. Fausto A Ramírez y el Ing. Leandro Rivera por Mexicali; los Sres. Jesús Sobarzo, Miguel Santos Torres y Jaime S. Prado por Ensenada; así como Jesús Gracia Fimbres y Fernando Appel Carrillo por Tecate.

Durante la gestión gubernamental del Lic. Alfonso García González, se integra el Consejo Territorial del Comité Pro Estado presidido por el Dr. Gustavo Aubanel Vallejo, como Vice-presidente el Sr. Julio Dunn Legaspi y como Secretario el Sr. Carlos M. Kennedy. A su vez se crearon comités locales, participando en una intensa labor durante treinta años un total de 29 ciudadanos, hasta conseguir la reforma constitucional que hizo de Baja California el Estado 29.

 

Desarrollo

El presidente Miguel Alemán anunció en su informe que:

…el Territorio Norte de Baja California por razón de su población y de su capacidad económica para subsistir, satisface las condiciones exigidas por la fracción segunda del artículo 73 de la Constitución General de la República y por ello el ejecutivo promoverá ante vuestra soberanía la erección del estado libre y soberano, de dicha porción territorial integrante de la federación.

El decreto expedido por Miguel Alemán y aprobado por el Congreso el 31 de diciembre del año anterior, el cual reformó los artículos 43 y 45 constitucionales mediante los cuales el Territorio Norte de la Baja California se integra a la Federación como Estado con la misma extensión territorial y límites correspondientes. Se envía a la Cámara de Diputados una serie de disposiciones complementarias para la constitución del Estado de Baja California.

El gobernador del Territorio, Alfonso García González es designado gobernador provisional del nuevo estado y encargado de dirigir la transformación política. Tiempo después lanza la convocatoria para la elección de los siete diputados constituyentes. Los distritos electorales eran Mexicali, 1o. y 2o.; Valle de Mexicali 3o.; Tecate y parte del valle de Mexicali, 40; Tijuana 5 y 6o. y Ensenada 7o.

La apertura de sesión del Congreso Constituyente tiene lugar en el Cine Curto de Mexicali. Se realizaron las primeras elecciones en el Estado. Los partidos contendientes fueron el Partido Revolucionario Institucional, el Partido Acción Nacional, la Federación de Partidos del Pueblo y la Unión Nacional Sinarquista.

Se llevan a cabo las elecciones de Gobernador y 1a Legislatura en el Estado, primeras elecciones en México en que votan las mujeres. Los candidatos a gobernador participantes fueron Dr. Francisco Cañedo Lizárraga por el PAN, Braulio Maldonado por el PRI y Maurilio Vargas por el FPP; resultando ganadores, tanto en la gubernatura como en las diputaciones, los candidatos del PRI. Cabe señalar que por la reforma constitucional de 1953, Aurora Jiménez de Palacios fue la primera representante femenina por Baja California al Congreso de la Unión.

Se promulga la Constitución Política del Estado de Baja California

Se puede decir que la fundación del municipio de Tijuana se dio a inicios del siglo XX. Debido a que se le consideraba una pequeña sección municipal. Esto hizo que se convirtiera en el año de 1901 en la primera subprefectura del municipio. Fue hasta el año de 1925 cuando se le cambió el nombre por el de Zaragoza, aunque no fue del agrado de la gente, por lo que continúa prevaleciendo el original. es hasta el año de 1953, al crearse el estado de Baja California, cuando se funda el municipio de Tijuana, con cabecera en esta Ciudad. El acelerado proceso de urbanización de Tijuana se ha debido principalmente a la  ubicación fronteriza que tiene. Esto hace que se vuelva en una ciudad migrante.

Con respecto a Mexicali que  perteneció al Municipio de Ensenada como una sección municipal adscrita a Los Algodones y después como cabecera de sección Fue hasta el 4 de Noviembre de 1914 cuando el entonces jefe político Mayor Baltazar Avilés decreta la municipalidad de Mexicali convocando a elecciones para formar el primer ayuntamiento, mismo que fue encabezado por Francisco L. Montejano. De 1927 a 1930 el Ayuntamiento de Mexicali se mantuvo como consejo y de 1930 a 1952 como delegación, hasta que Baja California deja de ser territorio para convertirse en el estado 29.

Se hace municipio Tecate, el 8 de marzo de 1917. Se crea porque que se visualiza a estas tierras como un nuevo centro de riqueza para México para que le pudiera sacar provecho. Principalmente en la agricultura, minería e industria, con su primera aparición de la Fábrica de Harinas.

Tiempo antes el gobernador hizo que se juntara el territorio con Mexicali. Pero fue el 29 de diciembre de 1953, se constituye nuevamente el municipio, al amparo de la Ley Orgánica decretada en esa fecha, con cabecera en la ciudad del mismo nombre y las delegaciones Valle de la Palmas y La Rumorosa.

El 15 de mayo de 1882 se dice la fecha oficial de la fundación de Ensenada, por decreto del Presidente Don Porfirio Díaz declara que la cabecera del partido norte de Baja California pasa del Real del Castillo a Ensenada de Todos Santos. Ante el creciente auge del Territorio de la Baja California, por decreto presidencial del general Díaz, de 14 de diciembre de 1887, la península se dividió en dos distritos: Sur y Norte, y Ensenada fue designada cabecera de este último.10​ En 1915 Ensenada deja de ser cabecera de distrito para ser trasladada a Mexicali. En el año de 1930 El distrito Norte cambia a territorio constituido por 3 delegaciones: MexicaliTijuana y Ensenada. El 16 de enero de 1952 se publica el decreto de Creación del Estado de Baja California con cuatro Municipios: Mexicali, Tecate, Tijuana y Ensenada.

En 1950 se promueve la formación del poblado de Rosarito,  elaborando un plano que trazaba las calles. En 1964, los vecinos solicitan ante el Presidente López Mateos, el cambio de régimen ejidal al de propiedad privada. De esta manera se expiden títulos de propiedad a los posesionarios de los lotes y así se funda el centro de población de Rosarito.

 

Conclusión

Como se puede ver en el presente ensayo, se notó como para que el Distrito norte de la baja california se convirtiera en Estado, tuvieron que pasar muchas cosas. Hacer los comités Pro-Estado hubo varios, juntas para que se hiciera Estado. La mayoría de la gente ya estaba harta de que los gobernadores de del distrito norte fueran mandados por el presidente de la república. Fue hasta 1953, que se convierte en el Estado número 29 de la República Mexicana.

Por último me pareció muy interesante el tema que escogí para realizar mi ensayo. Esto es debido a que a pesar de que llevo muchos años viviendo aquí, desconocía la historia de nuestro Estado y de los municipios. Ahora me parece muy relevante el saber más sobre sus historias. Además de que cada municipio tuvo que pasar por muchas trabas para llegar a convertirse en uno.

[1] Estudiante de la Licenciatura en Historia en la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Autónoma de Baja California