5 DE FEBRERO, PROMULGACIÓN DE LA CONSTITUCIÓN MEXICANA

Por: Profr. José Luis Bobadilla Acosta

Taller de Historia de Tecate, A. C.

CONSTITUCIÓN

La Constitución es la Ley fundamental de nuestro país.

ANTECEDENTES

  1. Constitución de Apatzingán

(22 de octubre de 1814).

CARACTERISTICAS

En ApatzingánJosé María Morelos publicó los Sentimientos de la Nación que establecen:

  • la soberanía recae en el pueblo.
  • una división tripartita del poder supremo,
  • organización de un legislativo representativo,
  • la presunción de inocencia,
  • el derecho de ser escuchado en un juicio
  • no ser castigado sin que preceda una ley escrita,
  • respeto a la propiedad,
  • libertad e igualdad,
  • abolición de la esclavitud.
  • Constitución Federal de los Estados Unidos Mexicanos
    (4 de octubre de 1824)

CARACTERÍSTICAS

  • Se establece la organización de gobierno federal pero no regula las garantías individuales.
  • División Política

Por ella queda dividido el país en 19 estados, 4 territorios y 1 Distrito Federal. Tendrá vigencia desde hoy hasta el 30 de abril de 1836 en que será sustituida por una Carta Magna de tipo centralista. Entre los firmantes se contó con Fray Servando Teresa de Mier.

5 de febrero de 1857

Esta nueva Constitución implanta:

  • una república federal, representativa y democrática.
  • Se crea un capítulo dedicado a las garantías individuales.
  • Establece libertad de enseñanza, de imprenta,
  • suprime tribunales especiales,
  • se institucionaliza definitivamente el amparo y
  • se seculariza el Estado.

BAJA CALIFORNIA

Al amparo de la Constitución de 1857, la Península de Baja California quedó considerada como territorio Federal, estableciéndose el Gobierno de éste en La Paz; a la vez se crea una Subprefectura en el Poblado de Santo Tomás.

  • CONSTITUCIÓN DE 1917

5 de febrero de 1917

Venustiano Carranza Garza, Imagen tomada de Wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Venustiano_Carranza

CARACTERÍSTICAS

Fue la primera Constitución de la historia que incluyó derechos sociales​, expresados en los artículos 3º., 27º, y 123º., producto de las demandas de las clases populares que protagonizaron la Revolución mexicana.

2018

La Administración Federal, que concluyó el 30 de noviembre del 2018, llevó a cabo no más ni menos, que:

11 reformas estructurales,

58 modificaciones a la Constitución Federal,

81 cambios en Leyes Secundarias y

3 nuevas Instituciones Oficiales.

Tecate, B. C., febrero 1 del 2021.

PIONEROS COLONIZADORES Y ESPACIOS DE OCUPACIÓN

Por Emilio Sanchez Perez

Cronista de la ciudad de Tecate

Hay que tener presente, que estos datos fueron producto de la metodología oral, narrados como verdaderos. Lo que ahora nos queda claro, es que estas dependencias están ubicadas en terrenos de los Villagrana que tuvieron en propiedad las parcelas 12 y 13. Desde luego, esto nos compromete a saber en cuál de los predios estaban instaladas las granjas, ya que el objetivo en nada varió: Producir en beneficio del pueblo.

n la edición anterior se publicó el plano que corresponde a la parcela número 14, donde se desarrolló el rancho de Don Ramón Contreras Preciado. Al investigar qué colonias o qué fraccionamientos se asentaron en el predio, nos dimos cuenta que muchos años atrás y muy recientemente, se ha cometido el error de acreditarle a la familia Contreras, la donación del espacio que ocupa La Casa de la Cultura y otras instituciones culturales, así como algunas dependencias federales de gobierno.

Como ya lo hemos dado a conocer en otras ocasiones, uno de los principales asentamientos fue la popular “Colonia Militar”. La que sus pobladores orgullosamente refiriéndose a este espacio la nombran o mencionan como “La Mili”.

Ampliación militar, es una  segunda sección que inicia a la caída del pequeño cerro rumbo al Este, donde están construidas las últimas casas. A partir de estas viviendas, se aprecia una planicie convertida temporalmente en espacios deportivos.

El bulevar Colosio divide dos históricos predios, que tienen como referencia el cerro del “Lobo” conocido con el nombre cerro de “La Nopalera”. Hacia el Oeste quedó el “Rancho Contreras” y al Este, el “Rancho El Descanso”, que fue propiedad del militar José de Gracia Félix (Personaje del que escribiremos brevemente, sobre su arribo a Tecate).

Otro de los puntos de este predio en referencia, es el parque de la Colonia Guajardo, donde se ubica la Estación de Policía.

Pasando el río cercano a los campos de fútbol,  se encuentra una lanzadera, sólo que ésta opera con camiones de carga pesada, propiedad al parecer de la familia González.

A corta distancia del río Tecate nació “Quinta Herminia”, un complejo habitacional, con sello de distinción de elegancia para la época. Fue en su tiempo un proyecto muy ambicioso, planeado por el señor Angulo y la señora Mini (su esposa).  La idea fue construir  cierta cantidad de casas para rentarlas, lo que vendría a representar el bienestar familiar en el futuro.

El señor Angulo era un funcionario público en Estados Unidos, por lo que sus servicios eran muy bien remunerados y contaba  con el recurso económico para la inversión. La señora Mini era propietaria de la tierra -herencia de los abuelos-, lo que permitió que el plan  fuera coronado con éxito.

Como referencia en el presente, “Quinta Herminia”, proyecto de sueños y esperanza está rodeada de añejas palmeras, arboledas eucalípticas y árboles de otras especies, situada entre la calle Zaragoza y privada “Quinta Herminia” (Nombre que honra la memoria de uno de sus propietarios), dejando como testimonio lo hecho en el pasado.

Patrimonio de un presente, en sí, esto fue lo que logramos encontrar en el espacio de ocupación de la parcela número 14 del señor Ramón Contreras Preciado. Predio en el que aun como buenos administradores, sus herederos cuentan con algunos espacios para la venta.

Uno de los grandes anhelos de la señora Emilia (Nieta de don Ramón), fue que algún día las autoridades fijaran la vista en aquellos hombres  que acortaron distancia desde su lugar de origen en carretas, caballo y mula; en busca de un espacio de  paz para vivir al lado de sus familias, con las que en su mayoría hicieron el viaje y que dieron origen al hoy convertido Pueblo Mágico de Tecate.

Cada uno de estos hombres tiene el mérito según su aportación. Unos recibieron tierras y las vendieron, otros las abandonaron.

Doña Emilia Romero, murió sin ver cristalizado su sueño de que se les hiciera justicia a los fundadores del pueblo, entre ellos su abuelo (quien es un claro ejemplo de aquellos pioneros que se arraigaron  a estas tierras). 

Ojalá, en alguno de los espacios que están baldíos, pendientes por construir en la parcela número 14, se le dé un rinconcito en una calle, cancha deportiva o un fraccionamiento que lleve el nombre de “Don Ramón Contreras Preciado”; que se inmortalice la memoria de este personaje.

Me platicaba doña Emilia Romero, a quien recuerdo con mucho cariño, que cuando a su abuelo le señalaban  algún error cometido, sacaba a relucir su frase favorita “No soy monedita de oro de veinte dólares para caerle bien a todos”

José de Gracia Félix.

Militar de carrera, según testimonios nació en Álamos Sonora, en el año de 1820, a finales de la década de 1870.

Viajó a Tecate en compañía de su esposa, Juana Villa y sus hijos: Francisco, Margarita y Luis, nacidos en Los Ángeles Alta California, respectivamente en los años 1870, 1872 y 1874. En Tecate, nacieron Sixto, en 1880; Benito, en 1883 y Paz, en 1884.

Don José de Gracia Félix, recibió del gobierno la parcela número 17 que formaba parte del censo de las 54 parcelas que integraba inicialmente la Colonia Agrícola de Tecate. Con una superficie de 85.50 hectáreas, colindando al Norte con las parcelas numero 15 (propiedad de don Antonio Solís), donde se encuentra el panteón municipal número 1 “San Ignacio” (que oficialmente este sería el nombre correcto). Hacia el mismo rumbo, también colindaba con la parcela 16 que le perteneció al señor Jesús Félix (cuñado de Joaquín Murrieta “El Patrio”)

Lo anterior, lo afirman fuentes consultadas; hacia el Este tenía como vecino a Juan de Dios Ortega, que contaba con el dominio de la parcela número 18. En cuanto al Sur, era limitado por terrenos codificados como bienes nacionales; el Oeste lo limitaba la parcela número 14 (propiedad ni más ni menos que de su yerno don Ramón Contreras Preciado, que le diera 7 nietos al contraer matrimonio con su hija Margarita).

El predio originalmente llevó el nombre “El Descanso”, donde florecieron las colonias “El Descanso”, “Ampliación Descanso” y una fracción de la colonia Cucapá. En estos asentamientos, se cuenta con la “Casa del Migrante”, oficinas de gobierno, Partida Militar, un comercio muy bien desarrollado, así como un templo católico a donde acuden todos los feligreses que profesan esa religión.

Justo detrás del recinto católico, en una pequeña loma estaba el panteón familiar de Los Félix, del que poco o nada importó a las autoridades  cuando les fue notificado de su existencia. Y no fue sino hasta el 2016, cuando las máquinas al rebajar el cerro, dejaron al descubierto algunas tumbas. Con reserva a la verdad, me atrevo afirmar que en ese panteón fue sepultado el sonorense de profesión militar, José de Gracia Félix, que falleció en Tecate el 14 de julio de 1896.    

Carta a Don Porfirio Díaz por repatriados mexicanos

Por Héctor Mejorado de la Torre

Don Porfirio Díaz

El valle de Tecate ha estado habitado de manera intermitente desde antes de la llegada de los misioneros que se asentaron posterior a las exploraciones españolas. Sin embargo, fue a partir del segundo tercio del siglo xix que la población no nativa empezó a crecer lentamente. Con el Tratado Guadalupe Hidalgo se dio fin a la Guerra México – Estados Unidos y se cedió gran parte del territorio nacional. Con ello inició la repatriación de familias a territorio mexicano, principalmente en los ahora estados fronterizos.

Mapa de los Estados Unidos de Méjico: según lo organizado y definido por las varias actas del congreso de dicha república y construido por las mejores autoridades. Rev. ed. New York : J. Disturnell, 1848. (Se marcan el territorio que México perdió con el Tratado Guadalupe – Hidalgo)
Tomado de: http://www.cronica.com.mx/notas/2018/1063405.html

            El documento que a continuación se transcribe es la carta enviada por J. M. Villagrana, Salvador Mendoza, Abraham Mendoza y Alejandro Morales a Don Porfirio Díaz, entonces Presidente de México, desde San Diego, California el 30 de agosto de 1890. En ella le manifestaron lo siguiente:

“…los terrenos de Tecate en la Baja California, por decreto especial reservó el Supremo Gobierno, hace muchos años, para la formación de una colonia de mexicanos, han sido ocupados desde un principio hasta la fecha por individuos de nuestra nacionalidad, de los cuales algunos lograron adquirir, por intervención del Jefe de la extinguida Comisión de Baldíos, el respectivo título de propiedad de las dos Caballerías de tierra con que el mismo Gobierno dispuso fueran agraciados los colonos; y el resto de esos individuos que no lograron tal oportunidad por haberse fincado posteriormente creen que con esto han adquirido sobre la porción que ocupan derechos de propiedad que en todo tiempo serán respetados; más como los que suscribimos ignoramos las razones en que estos señores se fundan para abrigar tal creencia, no obstante el deseo que tenemos de repatriarnos radicándonos en dicha colonia de Tecate nos hemos abstenido de verificarlo, antes de adquirir la plena seguridad de que los gastos y trabajos que emprendamos para formar allí el hogar de nuestras familias, sean garantizados con la posesión absoluta y legítima de las dos caballerías del terreno en que nos coloquemos, a cuyo fin nos hemos dirigido en solicitud de los necesarios informes; unos a uno de los agentes de colonización en la Ensenada otros a nuestro Cónsul en esta ciudad y alguno lo ha hecho también directamente a las Secretaría de Fomento sin conseguir, en ningún caso, resultado satisfactorio. El agente de colonizas dijo no poder resolver nada sobre el punto en consulta por falta de antecedentes; El señor Cónsul desde hace varios meses está esperando instrucciones de la Secretaría de Fomento a la que en distintas veces se las ha pedido por conducto de la de Relaciones y, por último, el señor Secretario de Fomento tampoco ha dado contestación a la carta a que antes aludimos.

En tales circunstancias y no dudando obtener de usted, a pesar de nuestra insignificancia una respuesta que inútilmente hemos buscado en otras fuentes, nos permitimos distraer a ustedes, por un momento, de sus altas atenciones para suplicarle se digne decirnos en contestación, si realmente podemos cada uno de los suscritos ocupar dos caballerías de terreno baldío en la repetida colonia de Tecate, contando con la seguridad de que no seremos arrojados de ellas más tarde con pérdida de nuestro tiempo, trabajo y sacrificios, o de otra manera cuales son los pasos que debemos dar para obtener de la Nación el título perfecto de propiedad sin tropezar con moratorias ni dificultades, insuperables siempre para personas tan pobres y de esfera tan humilde como nosotros.

Si como de la proverbial bondad de usted lo esperamos, nos proporciona la honra de atendernos suplicamos a usted se digne disponer que su superior resolución sea comunicada al primero de los suscritos  y aceptar la respetuosa estimación de sus muy atentos, obsecuentes y seguros servidores.”

Desde 1876 el Gobierno de Porfirio Díaz entregó títulos de propiedad a residentes en el valle de Tecate, sin embargo, varios de ellos abandonaron los predios y se marcharon en busca de mejor fortuna. Es así, como otras personas se asentaron sin contar con la propiedad legal de ellos. Como consecuencia, en 1892 fue necesario realizar un censo poblacional y levantar un plano de la Colonia de Tecate para posteriormente regularizar los predios y darles certeza legal a los nuevos pobladores. 

Los agentes de migración estadounidenses y la invisible línea fronteriza en 1906

Por Héctor Mejorado de la Torre

Corría el año de 1906, las principales poblaciones fronterizas de Baja California habían visto la luz algunos años atrás, la cantidad de población y desarrollo era dispar. Mientras Ensenada, capital del único ayuntamiento del Distrito Norte, ya tenía varios años de fundación, Tecate contaba con unas cuantas casas dispersas por su valle.

Ensenda, Distrito Norte de la Baja California (sirca 1906)
Tomada de: https://www.elvigia.net/general/2013/6/2/ensenada-1900-1937-115838.html

Quizá era la falta de población y los escasos representantes de la ley los factores que favorecieron que las autoridades norteamericanas cruzaran la indeterminada línea fronteriza. Lo anterior lo menciono porque en alguna ocasión, previa a 1906, la autoridad de Tecate solicitó al Gobierno Federal le hiciera el favor de informarle si el poblado a su cargo pertenecía a la República Mexicana o era territorio estadounidense. En su misiva explicó que el motivo de su confusión eran las acciones de un norteamericano avecindado en el poblado, que se empeñaba en pagar sus impuestos en San Diego argumentando que eso era lo correcto por ser territorio estadounidense.

Pero regresando al tema que hoy tratamos, hurgando en los archivos me encontré una carta enviada por el Cónsul de México en San Diego dirigida al Secretario de Relaciones Exteriores de la República Mexicana donde lo pone al tanto de las violaciones que constantemente cometían los agentes de migración de Estados Unidos al introducirse a territorio nacional por el poblado de Tijuana, por si fuera poco lo hacían “Perfectamente armados” con el objetivo de amedrentar a migrantes chinos para evitar que cruzaran a Estados Unidos. Ejercían actos de autoridad evidentemente fuera de su jurisdicción, hasta llegar al grado de tomar por asalto la diligencia del correo por sospechar que en ella se transportaban migrantes orientales.

Tomada de: https://www.facebook.com/Tijuana-Retrospectiva

Es pertinente recordar que los chinos había sufrido una importante persecución y posterior expulsión del Estado de Sonora, esto coincidió con el inicio de la construcción del ferrocarril San Diego – Arizona proyecto que requirió de una importante cantidad de  mano de obra, la que pretenderían cubrir los migrantes asiáticos.

El Jefe Político del Distrito Norte de la Baja California, el Coronel Celso Vega, un tanto condescendiente justificó las acciones de los agentes de migración estadounidense. El Coronel Vega le informó al Secretario de Gobernación que los barcos que llegaban al puerto de Ensenada procedentes de Guaymas, Mazatlán, Santa Rosalía y La Paz transportaban una considerable suma de Chinos que al poco tiempo se desaparecían del poblado encaminándose a los puntos más desérticos y menos custodiados de la frontera entre Baja California y California para cruzar al país vecino. Así pues, los agentes cumplen con las órdenes que sus superiores les dan intentando por todos los medios inhibir el acceso ilegal de chinos. 

Tomado de: https://www.reddit.com/

En junio de 1906, el gendarme José Amaya aprehendió al americano W. A. Hutchins por tratar de llevarse al ciudadano Juan Morales a territorio estadounidense por la fuerza. Amaya, avecindado en Tecate,  rindió su declaración ante el Comisario de Tecate, en ella narró cómo estando dentro de su casa, siendo aproximadamente las diez de la noche, escuchó dos detonaciones de arma de fuego. Acto seguido salió de su casa, montó su caballo y se dirigió hacia donde se habían escuchado los disparos, en la penumbra pudo distinguir cuatro individuos norteamericanos, esto lo dedujo porque entre ellos se comunicaban en idioma inglés. Tres de ellos escaparon, lograron cruzar la línea fronteriza, sin embargo, Hutchins no corrió con la misma suerte ya que fue sorprendido montado en su caballo sosteniendo las riendas del caballo de Juan Morales y ambos con pistola en mano. En ese momento procedió a arrestarlo y desarmarlo para presentarlo ante la autoridad correspondiente.

¿Pero que tiene en común los casos comentados aquí? Al leer la declaración del gendarme José Amaya nos enteramos que W. A. Hutchins era un agente de migración conocido en la región, lo que hace suponer que sus acompañantes que lograron escapar eran sus compañeros de trabajo quienes eran los encargados de perseguir chinos que se cruzaba de manera ilegal y que estaban intentado llevarse a Juan Morales a Territorio norteamericano porque haya tenía cuentas pendientes con la autoridad, se le acusaba de contrabando de chinos. Para este los fines de este artículo, es irrelevante si Juan Morales era culpable o inocente. Lo que hemos querido mostrar es que la línea fronteriza no representaba una barrera para los agentes norteamericanos pues la cruzaban cada vez que lo creían conveniente sin importar  los protocolos diplomáticos, pero por otro lado tampoco era un obstáculo para que los chinos cruzaran y los mexicanos hicieran acciones cuestionables y/o fuera de la ley.

Negociaciones y actividades para el fomento social y deportivo de Abelardo L. Rodríguez en el periodo de 1948

Por Karelia Murguía Pinzón

Gral. Abelardo L. Rodríguez
Periodo Presidencial: Septiembre de 1932 – noviembre de 1934

A partir de 1923, uno de los tantos participantes de los últimos años de la Revolución Mexicana, el General Abelardo L. Rodríguez asumió el cargo de gobernador de Baja California en donde era notorio la forma de operar de los funcionarios públicos, pues estos residían la mayor parte del tiempo en Estados Unidos para, posteriormente, dedicar una mínima cantidad de tiempo a cumplir con las actividades laborales que les correspondían dentro de México.

Posteriormente se le otorgó el cargo de la presidencia de México, en 1932, al ser elegido por voto unánime por el congreso de la Unión para desempeñar dicho cargo a modo de interinato al ser aceptada la renuncia de Pascual Ortiz Rubio. Si bien el Gral. Rodríguez no hizo carrera política desde abajo, este logró llegar a ejercer dicho cargo en base a su desempeño en el cargo de secretario en la Subsecretaría de Guerra y Marina en el año de 1931. Fue precisamente durante este periodo que se hicieron reformas a la constitución de 1917 y se re-instituyó la no reelección a fin de evitar dicha práctica en un futuro por otros presidentes.

Por otro lado, uno de los monumentos más emblemáticos de México, en materia cultural, es el Palacio de Bellas Artesel cual se venía construyendo desde la época del porfiriato y fue inaugurado hasta el año de 1934 por Abelardo L. Rodríguez. Posteriormente, inició su candidatura para ocupar la presidencia del estado de Sonora, en el año de 1943 en base a las solicitudes de la opinión pública y la insistencia por parte de conocidos del Gral. para que ocupara el cargo. Cabe mencionar que, a raíz de los puestos desempeñados a lo largo de su carrera militar y política (aunque el rehusara desempeñarse en la misma), se hizo de muchos conocidos con bastante influencia en diferentes sectores. Ya fueren económicos, comerciales, de índole personal, y aquellos que se desenvolvían en la política mexicana.

Región Baja California – Sonora

Por otro lado, se encontraban aquellos comerciantes y empresarios extranjeros que también le solicitaban, permisos, concesiones o invitaban al Gral. a ser parte de una asociación civil, inversionista o accionista de un club deportivo. En este último caso, los más importantes fueron el Club de Golf México, Cemento Portland Nacional, S.A., Club Rotario de Hermosillo y el Club de Leones de Hermosillo. Así mismo, las relaciones del general eran tan amplias que, muchas veces, se le solicitaba que intercediera en ciertos asuntos, a fin de resolverlos.

El general, aun después de retirarse de las actividades políticas, seguía siendo considerado para la toma de decisiones en las actividades comerciales o de administración interna del estado de Sonora. Si bien el general vivía en El Sauzal, Ensenada para el año de 1948, la correspondencia con esta clase de solicitudes, era recurrente. No todas las misivas que eran recibidas tenían ese fin de solicitar algo al general, sino que también le eran enviados saludos, buenos deseos y obsequios.

Casa del Gral. Abelardo L. Rodriguez en El Sauzal, Baja California
Tomada de: http://www.ensenada.net/noticias/nota.php?id=47875

Es el caso del señor Alberto Cubillas, que solía mandarle una bolsa de bellotas como un obsequio ocasional. Sin embargo, el general no sabía realmente quién le había enviado tal regalo, pues estas llegaban a través del correo sin misiva alguna. Ello nos da un claro ejemplo de la alta estima en la que se tenía a Abelardo Rodríguez entre aquellos con quienes llegó a relacionarse a lo largo de su vida.

Sin duda, la relación más fuerte establecida por parte del general Rodríguez fue con el gobierno del Estado de Sonora.  A partir de ello, se dio una campaña en todo el Estado para la construcción de escuelas, aun cuando el presupuesto del estado presentaba una deficiencia endeble. Así pues, la campaña en contra del analfabetismo le resultó muy provechosa al gobierno del general, pues se redujo en un 4.5% el índice de neófitos en todo el estado. Así mismo, se instituyeron leyes que avalaban la creación de instituciones de crédito bancario para asegurar el pago mensual de los maestros que habían sido contratados para impartir la enseñanza al construirse escuelas en las partes más rurales de Sonora.

En cuanto a las relaciones interestatales los principales estados que figuran dentro de esta relación tripartita son: Sonora, Baja California y el Estado de México. La correspondencia con relación a la creación de instituciones, negocios, ventas, compras y el área deportiva, muestran claramente dicha cercanía entre dichos estados y su principal destinatario. Los empresarios más importantes en esta relación se encontraban en las ciudades de Hermosillo, Guaymas, Navojoa, Ciudad Obregón, en Sonora y Tijuana en Baja California.

Por parte del Club Rotario de Hermosillo, tenemos que se le avisa al general con respecto a formación de la directiva del mismo club, en el cual se ha nombrado a Abelardo Rodríguez como el Presidente Honorario de dicha agrupación. A pesar de la ausencia de este, que se encontraba en su casa de El Sauzal, se le ofreció dicho cargo a pesar de la lejanía del asunto que se refiere. Es precisamente en la misiva enviada el 4 de agosto de 1948 en dónde se refiere dicho nombramiento.

Sin duda, las acciones del general para el fomento de los deportes en Sonora desde su radicación en Baja California son innegables. En todo caso, se le considera como uno de los mayores impulsores del Golf y del beisbol en dicho Estado. Por ello, siempre se le tuvo a bien considerado en los planes de los empresarios y todos aquellos que fungieron cargos dentro de estos complejos deportivos.

Dejando de lado las solicitudes y opiniones en base al ámbito deportivo de Sonora y el D.F. es necesario mencionar las constantes solicitudes que se le hacían al general con respecto a préstamos económicos a fin de solventar una deuda. Por otro lado, está también el caso de que se le solicitara empleo dentro de las embarcaciones que éste poseía en la bahía de Ensenada. Siendo el caso más peculiar el del señor Martín B. Dhal. Un hombre procedente de Noruega, que envía la misiva desde el Hotel Caesars, que actualmente está ubicado en la calle 5ta y Revolución en Tijuana.

Como se ha ido observando, estas solicitudes, si bien provienen de diferentes lugares, todas tienen como conexión directa al General. La reputación del general le precede en todo el país y llega más allá de México, llegando a traspasar fronteras. Con respecto a esto último, no cabe duda que al haber tenido una gran fortuna, el general constantemente recibía solicitudes de este tipo en las que, inclusive, se exponían de manera demasiado adulatoria, muchas veces para no ser contestadas por ese mismo motivo. 

Indudablemente, Abelardo L. Rodríguez dejó una gran influencia dentro de Sonora con sus obras y proyectos a la educación. En Baja California, con su impulso para la creación de comités de transportes públicos. Finalmente, el papel que desempeñó en el cargo de la presidencia interina del país, para reactivar la ley de no reelección y así no amancillar los objetivos que se habían perseguido por la revolución mexicana 30 años atrás. Se ganó el cariño de los sonorenses, los bajacalifornianos y promovió la industria en la frontera y dejó un legado dentro de la historia mexicana como uno de los personajes importantes que deben ser considerados para entender el desarrollo de los estados del norte y el centro del país.

Finalmente, las negociaciones que se hicieron con los empresarios extranjeros e internos, dieron las pautas para la industrialización de dichos estados en los que, esos esfuerzos, han dado tantos cambios a la vida fronteriza hasta como lo conocemos hoy en día. Considérese, también, el ámbito educativo, cultural, y económico que desarrollo durante sus periodos de gubernatura y de presidencia en el país

Pioneros colonizadores y espacios de ocupación (Parte 2)

Nevada de 1949, Tecate, Baja California.
Tomada de: Roberto Estrada/ El viejo Tecate (Facebook)

Por Emilio Sánchez Pérez / Cronista municipal de Tecate

En la primera entrega hicimos una somera narración sobre la región llamada Tecate por el pueblo nativo (así lo entendieron los misioneros y soldados) desde la fundación de la Misión de San Diego de Alcalá en 1769, a la que este territorio y los habitantes Kumiai que lo habitaban quedaron adscritos a su jurisdicción, hasta la consolidación de la Colonia agrícola de Tecate en 1892, año en que se realizó su plano con 54 predios. En esta segunda entrega damos una panorama general sobre la ubicación y propietarios de los predios, casas y negocios cercanos al actual primer cuadro de la ciudad.

Propietarios, predios y comercios

Teófilo Noris fue propietario de la parcela número 3 ubicada en la puerta y faldas del Cuchuma y la de mayor superficie de 190 hectáreas, don Teófilo le vendió el derecho a don Ignacio Federico, predio donde está asentado el rancho turístico La Puerta.

Jesús Valencia, propietario de la parcela número 10, en ella está ubicado el estadio Manuel Ceceña, la U.A.B.C, el parque Adolfo López Mateos, Colonia La Viñita y todo el espacio que ocupa el complejo industrial de cervecería, la parroquia de  Nuestra Señora de Guadalupe, las antiguas cantinas o comercios de la familia Santana, ubicadas entre Portes Gil y calle Miguel Hidalgo, como vecino distinguido de estos exitosos empresarios había una casita de madera habitada por su propietario el Griego Chale Vargues, donde descansaba los fines de semana después de marear por cinco días consecutivos con la preparación de tragos a los clientes que lo visitaban en un bar de San Diego, donde trabajaba. En general lo construido a partir de la calle Portes Gil, hasta la calle Carranza y delimitado al norte, por la avenida Hidalgo y al sur por el cauce de río.

Mapa 1. Ubicación del Lote 10 de Jesús Valencia y Lote 11, donde actualmente es el primer cuadro de la ciudad de Tecate

Por el mismo rumbo hacia el oeste se localiza el casco en pie de la construcción como mudo testigo de lo que fue el espacio donde don Alberto Tena Bonilla, almacenaba parte del vino producido en la empresa vitivinícola Bodegas Tanamá.

Entre Ortíz Rubio y carretera a Ensenada ocupaba la esquina el señor Loreto Chávez, con su gasolinera conocida con el mote, gasolinera el “Arbolito” que daba servicio a los carros que iban de paso y los pocos que había en la comunidad, la única calle principal para cruzar el pueblo, añejo camino de lejanos recuerdos donde dejaron su huella las diligencias que unieron los pueblos del este con los del oeste, luego la nomenclatura le puso sello lo etiquetó como avenida “A” posteriormente avenida libertad y actualmente avenida Miguel Hidalgo. La gasolinera del árbolito contaba con aquellas clásicas bombas graduadas numéricamente de arriba hacia abajo iniciando con el numero uno y descendiendo hasta el diez o veinte dependiendo de  la capacidad de la bomba, aquí no había pierde según lo que el cliente solicitara de combustible se veía claramente a través del cristal, vidrio o mica, que le estaban surtiendo legalmente el litro por litro y no el tan comentado fraude de pagar usted un precio por litro y le servían 800 mililitros.

Enseguida del predio de don Loreto Chávez había un lugar baldío que en un tiempo fue acondicionado como lugar de eventos conocido como Mi Ranchito, donde según testimonios se presentaron caravanas artísticas, bodas, 15 años, tardeadas y bailes de corte popular. El nuevo giro en el mismo lugar tenía un rostro juvenil fuente de sodas y aguas frescas, antojitos mexicanos, contaba con una enramada y fuera de ella había lugar para comer al aire libre o refrescarse con las bebidas que se expendían, a esta innovación se le llamó “El Golfito” que tenía un buen espacio en miniatura  para practicar este deporte, era muy frecuentado por jóvenes de ambos sexos por las tardes principalmente entre semana, sábado y domingo eran días con más libertad en compromisos en los que se aprovechaba para acudir y divertirse en las tardes y mañanas, había una sinfonola o diezera, que no dejaba de tocar los éxitos del momento que las parejas saltaban a la pista de baile a ejecutar sus mejores pasos a ritmo twist, rock and roll o bossa-nova, estos pesados muebles que traían la música por dentro también conocidos con el nombre de rockolas, las trajo de la ciudad de Tijuana don David Velásquez, fue la novedad en aquellos años de los cuarenta y tanta la aceptación de la gente que en cada café o restaurante por más pequeño que este fuera contaba con un aparato de estos para alegrarse el momento escuchando música, que solo era necesario depositarle diez centavos oro para escuchar una canción, o si prefería aprovechar la oferta había que ponerle una peseta la que por ese costo escuchaba tres melodías ahorrándose la nada despreciable cantidad de cinco centavos oro, lo que significaba el 50 % para comprar en la década de los sesenta un delicioso chocolate snickers, milkyway o cualquiera de esta línea.

El Golfito tuvo a su lado la grata compañía de la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe fundada en 1957 y La Estación Misional de Santa María de Tecate, fundada en 1941, hasta que este centro de diversión familiar cerró sus puertas. Vecinos de estos recintos católicos se localiza la familia González Mata, familiares de los pioneros colonizadores Valencia y González, forjadores de este pueblo.

Nevada de 1949, Tecate, Baja California.
Tomada de: Roberto Estrada/ El viejo Tecate (Facebook)

A partir de la  propiedad de la familia González y hasta la calle Plutarco Elías Calles se construyeron una serie de casas que en su estado original tenían al parecer la misma arquitectura o casi iguales, por lo que se  llegó a considerar esta zona iconográficamente por su singular arquitectura. En este icónico espacio habitacional lo ocupa por una parte el señor Javier Fimbres Durazo y familia, al igual que el popular charro Gómez, y en la esquina que forman las calles Hidalgo y Elías Calles, vive con su familia José Refugio González Guevara, que tiene como vecino en la siguiente esquina al señor Chacho Valencia, nieto de don Jesús Valencia, en esta misma parcela número diez, está la casa de madera icono de la ciudad donde vivió doña Margarita Sandez, a un lado de este inmueble se encuentra el edificio de la antes Nacional Cafetalera, fundada en el año de 1959, por el señor Pedro Collantes Valdivia, tras cervecería hacia el sur se localiza entre vías el edificio de la estación del ferrocarril, que aparece por primera vez en los anales de la historia el once de septiembre de 1914.

Casa donde vivió Margarita Sandez ubicada a escasos 30 metros de Cafetalera Nacional

Finalmente esta es una  breve parte de la historia que se desarrolló en la parcela número once propiedad de don Jesús Valencia, del que también  muy poco se conoce de él, se sabe que nació en el Estado de Sonora, pero dos pueblos están en la disyuntiva de su identidad, según entrevista realizada a uno de sus familiares de avanzada edad, narró que don Jesús nació en el pueblo de Barajitas, el segundo Estación de Llanos, en el rastreo de conseguir más información, logré enterarme que Barajitas no existe como pueblo, en tanto Estación de Llanos, es un pueblo pequeño de aproximadamente 2000 habitantes, que pertenece jurídicamente al municipio de Santa Ana, Sonora por lo que es muy probable que este sea el pueblo donde nació. Se unió en matrimonio con Eulalia Bustamante, entre sus hijos es notoria la participación de don Capracio Valencia, en la defensa de Tecate, en la invasión filibustera en 1911, a grado tal que el coronel Celso Vega lo invitó a colaborar muy de cerca, como hombre de su confianza para la entrega de todo tipo de correspondencia al lugar donde fuera necesario, cargo que no le fue difícil ejercer pues era un reconocido andador, recorriendo caminos, brechas, veredas y atajos.

Pues bien, esto es lo que al momento se pudo rescatar de este predio y de sus gentes para que conozcan al menos un poco de la historia de cómo fue evolucionando el pueblo.

Pioneros colonizadores y espacios de ocupación (Parte 1)

Por Emilio Sánchez Pérez / Cronista Municipal de Tecate

Fray Junipero Serra

Al arribo del misionero franciscano Fray Junípero Serra Ferrer, a la bahía de San Diego, y toma en conquista las tierras a nombre de la Corona Española, donde fundó el 16 de julio de 1769, la misión de San Diego de Alcalá, con la creación de estos recintos católicos, nacieron también los ranchos, que fueron espacios de uso para la agricultura y pastoreo de ganado.

La vida pastoral de esta misión franciscana, fue de 64 años, la primera fundada en la Alta California,  al perder la autosuficiencia y dejar de percibir apoyos, la mayoría sino es que en lo general las misiones entraron en un periodo de decadencia hasta llegar a la etapa final de este sistema de evangelización católico, como consecuencia y literalmente fue el tiro de gracia, la promulgación de la Ley de la Secularización de las Misiones, emitida el 17 de agosto de 1833, la que en sus preceptos contemplaba que los bienes misionales podían ser adquiridos y quedar en propiedad de la sociedad civil.

Cuatro meses después de su publicación Juan Bandini Blancas, el 14 de diciembre de 1833, se convierte en propietario del Rancho Tecate, que formaba  parte de los bienes de la  misión de San Diego de Alcalá, dos personas más fueron dueños de este extenso predio, que contaba con una  superficie de cinco sitios de ganado mayor, que colindaba al este con la Ranchería de Milkuatay, actualmente Campo California, y finalizaba en la Ranchería de San Isidro Ajolojol, ubicada hacia el este de Tecate, hoy en día conocido como el pueblo de Valle Redondo, de los otros personajes que también estuvieron en posesión del rancho en referencia, uno de los dos que lo tuvo a cargo en el año de 1862, fue el español José Mogort, naturalizado mexicano, registrado en La grulla, el 16 de noviembre de 1861, el último en poseerlo fue el guerrerense Luis G. Sosa, en el año de 1867, entre estos tres personajes cubrieron un período de 36 años, dedicados a la actividad de la agricultura y la ganadería, siendo este predio un ícono de la historia de Tecate, y uno de los espacios donde se dieron los primeros intentos de colonización u ocupación.

Juan Bandini Blancas

Al término del enfrentamiento bélico entre  México y los Estados Unidos de Norteamérica, llegó a su fin con la triste y el incalculable número de personas que perdieron la vida y más el robo del siglo en que los gringos se apoderaron más de la mitad de territorio mexicano, esto dio origen a que muchas familias que ocupaban ese espacio perdido con un patrón de vida por muchos años establecido, de pronto desconcertados sin saber a dónde dirigir sus pasos, Manuel José María de la Peña y Peña, presidente de la República Mexicana, literalmente como un bálsamo para la cura de sus males, publicó un decreto de repatriación con fecha 19 de agosto de 1848, con las siguientes instrucciones. Las familias radicadas en la Alta California, tenían la opción de elegir para vivir en el Estado de Baja California, o en el Estado de Sonora, y las establecidas en los Estados de Texas y Nuevo México, debían trasladarse a los Estados de Tamaulipas, Nuevo León y ocupar también los espacios al margen del Rio Bravo.

Tomado de https://www.bbc.com/mundo/noticias-46900171

El éxodo para esas familias, que lo perdieron todo se fundamenta en ese decreto, que fue base para emprender el viaje en caravana de carretas para llegar a la tierra prometida, a donde viajaron con la esperanza, el sueño y el anhelo de encontrar un espacio de paz, para empezar una nueva vida y conseguir el sustento para sus familias con las que hicieron el viaje.

Este pasaje histórico está muy limitado en información son pocos los datos aislados que hemos logrado encontrar, sin embargo se sabe que por  testimonios transmitidos en generaciones, como es el caso de la importante narración hecha por don Ramón Salazar López, al señor Alfredo Rebelin Ruiz, dando a conocer las penurias que tuvieron que pasar las familias para llegar a fundar el pueblo de Tecate. Lo  que sí es claro y con certeza se puede decir que las primeras oleadas migratorias llegaron al hoy Pueblo Mágico, mucho antes de que estuviera en proyecto la creación de la Colonia Agrícola de Tecate, en base a un informe enviado a las autoridades centrales del país, por el  inspector Manuel Sánchez Facio, donde se da conocer el temor que tienen los colonos de perder sus propiedades a causa de las compras desmedidas de terrenos por las empresas colonizadoras radicadas en la península de la Baja California.

Se transcribe parcialmente el texto con relación al informe, y la manera tan peculiar de como describe el inspector Sánchez Facio, el momento que estaban viviendo los colonos en esa época. 

 “Varios de ellos eran los restos de aquellos veteranos que hacía cuarenta años habían defendido la integridad del territorio nacional, y que, mutilados o decrépitos, no tenían ya ni la fuerza bastante para abandonar los hogares de donde quería expulsárseles. Otros, eran los valientes voluntarios que arrojaron del suelo de la península a los filibusteros que la invadieron en 1854 y que alimentaban la esperanza de legar a sus hijos el pedazo de patria que compraron con su sangre”. 

El clamor de estas tres generaciones se condensa en un solo voto, y era el de que la nación protegiera la tierra que ocupaban, con el triple derecho de la ley, de la lucha y del trabajo.

Para entender mejor el texto respecto a la palabra veteranos, se refiere aquellos que participaron en la lucha armada de 1846, y al término de la misma en 1847, retornaron a su patria, lo que demuestra que el tratado de Guadalupe Hidalgo o Tratado de Paz, fue letra muerta y sólo sirvió para 8 cosas, “Para nada” y para  7…….cosas más.

En cuanto a la invasión filibustera de 1854, México en esa época aún no se recuperaba del duro golpe que recibió en 1846, a grado tal que cualquier hijo de vecino, se atrevía a levantarle la mano faltándole al respeto como lo hizo en esa fecha William Walker, queriéndose apoderar de más territorio, pero en todas le salió el tiro por la culata o como se dice en el argot boxístico le dieron hasta con la cubeta, principalmente don José María Melendres el hijo predilecto del poblado de La Grulla, conocido actualmente como El Ejido Uruapan.

En base a las leyes la del 14 de marzo de 1861 y la del 14 de diciembre de 1874, se fundó la Colonia agrícola de Tecate, el 18 de agosto de 1879, previo a este importante acontecimiento encaminadas a su creación, se elaboró el plano que integró cinco ranchos que sirvieron de base para el asentamiento de la Colonia, San José, San Valentín, Cañada Verde, Tanamá y Nacho Güero, diseñado por Antonio Canalizo.

El segundo plano es uno de los de mayor importancia, dado que el Ingeniero Ismael Sánchez, hizo un trazo de 54 parcelas tazadas en caballerías, distribuidas a igual número de familias.

Con La creación de este valioso documento, que representa un amplio campo de estudio por la importancia de su contenido, permitiéndonos en el mayor de los casos la fácil ubicación de los predios y por quienes estaban  ocupados.

Plano que integra las 54 parcelas, que en próximos trabajos se hará el intento de hacer la descripción, de a quien le perteneció, que fraccionamiento, colonia o industria lo ocupó.  

Armando Aguilar Avilés: El Presi o El Diputado

Por Emilio Sánchez Pérez

En memoria de un amigo, Presidente Municipal de Tecate, de extracción obrera perteneciente a la Confederación de Trabajadores de México (C.T.M.),  líder innato, hombre leal y fiel a las siglas cetemistas de las que fue emanado, para dirigir por varias veces las masas más fuertes del obrerismo tecatense, firme en sus convicciones, luchó incansablemente por la unidad de los militantes del tricolor, al que perteneció hasta los últimos días de su existencia, mismo del que recibió el apoyo y la oportunidad de contender en las elecciones para presidente municipal en 1956. En este segundo periodo de los ayuntamientos fueron años, épocas y tiempos en los que se elegía a los mejores hombres, para llevar por el mejor de los senderos a su pueblo.

Fueron los obreros, agricultores, ganaderos, comerciantes, constructores, vitivinicultores, rancheros, indígenas y otras agrupaciones quienes lo llevaron a ocupar la silla presidencial Municipal durante el periodo de 1956 a 1959.

Los que conocieron a don Armando, por el aprecio que  le tenían lo llamaban El  Presi o El Diputado. Este distinguido personaje estén de acuerdo o no, de lo que hoy se escribe, gobernó en tiempos de vacas flacas, los sueldos de funcionarios eran raquíticos, el dinero era escaso y si hubo algunas gorditas no se supo donde estuvieron, nunca aparecieron.

Lo cierto que don Armando de obrero se fue a cumplir como presidente municipal, al término de su gestión administrativa, retornó a su antiguo trabajo, que por tres años había abandonado para cumplir con la misión, de guiar por el mejor de los destinos a un pueblo que depositó toda confianza en él, al cual según los testimonios no los defraudó, si bien es cierto que Armando era de un alegre vivir, se sabe que siempre cumplió con los deberes de autoridad y pese a que algunas veces le llevaban documentos a firmar a la cantina en deshoras de oficina, para Armando no había horario atendía sin distingo a toda persona que solicitaba de su atención, era hombre de carácter fuerte, pero quien si lo sacaba de sus casillas coloquialmente hablando era don José Osuna “El Canelo”, cuando le decía “Te acuerdas Armando cuando te llevaba los papeles de la gente, a la cantina para que los firmaras”, a risa forzada Armando contestaba “Ya vas a empezar con tus tonterías pinto…… Canelo”, fueron muy cuates, buenos amigos.

Armando es uno de los pocos o muchos presidentes según la lente con el que sea observado, que escapan a la guillotina de la crítica negativa, pues él no salió con los bolsillos llenos de billetes, ni señalado como terrateniente, sólo se le conoció una modesta casa de su propiedad donde vivió en compañía de su esposa y sus hijos, único patrimonio con el que contaban, una herencia que fue compartida equitativamente entre la familia en los momentos en que fue vendida, ubicada a un lado del puerto de entrada a la unión americana.

Los que conocieron a Armando lo recuerdan con aprecio por la claridad y limpieza con la que gobernó, pero ¿quién fue este personaje, que la mayoría de las veces se le veía vestido de botas, camisa, pantalón vaquero y elegante texana de lana?

Armando fue el hijo primogénito de una familia de cuatro, nació el 8 de septiembre de 1921, sus señores padres fueron don Alfonso Aguilar y doña María Avilés, en 1923 nació su hermano el popular Toto, de quien brevemente vale la pena recordar algo de su trayectoria, durante muchos años hasta sus últimos días, estuvo al frente del honorable cuerpo de bomberos de cervecería, siendo esta empresa la única que contaba con el mejor equipo de apaga-fuegos, con este equipo la población se sentía segura, ya que al ocurrir un siniestro el personal de vigilancia hacia accionar el silbatazo expulsando esbeltas y gruesas fumarolas en señal de que había que acudir en auxilio, cuando esto sucedía, El Toto en un pequeño Jeep se adelantaba a la bombera y sus hombres, para valorar la intensidad del incendio poder así adecuar estrategias de ataque al fuego, de manera tal, de no poner en riesgo la vida de ninguno de sus hombres.

Estos dos hermanos, tanto Armando como El Toto, nacieron en la colonia minera Santa Rosalía perteneciente a la empresa francesa El Boleo, don Alfonso, padre de estos niños ocupaba un digno cargo en la aduana marítima de Santa Rosalía, en la que laboró por un largo periodo, con el deseo de mejorar económicamente y conocer nuevos horizontes, pidió su traslado a la aduana de Mexicali, haciendo la ruta, Santa Rosalía como punto de partida, tocando a su paso el Puerto de Guaymas y descender en el desembarcadero  La Bomba, varios años de servicio presto en esta aduana de Mexicali, aquí en esta ciudad donde quedó encantado el Astro Rey, nacieron los otros dos miembros más de la familia, en 1925 nació Bertha, dos años después en 1927, nació doña Eva cinco años más tarde murió doña María, a falta de su ayuda idónea, compañera de muchos años don Alfonso tal vez sintiendo que algo le hacía falta, pidió en 1934, el cambio a la aduana de Tecate, donde Armando curso su instrucción primaria en la legendaria escuela Padre Kino, de Tecate, se trasladaron a Naco, Sonora pequeño pueblo donde don Alfonso siguió ejerciendo la carrera de aduanero, por su parte Armando estudiaba y trabajaba en las oficinas administrativas de correos, tiempo después logro integrarse como auxiliar en las oficinas de Migración.

La familia Aguilar Avilés no duraba mucho tiempo en las plazas a donde era trasladado don Alfonso dada su capacidad  frecuentemente era movido de lugar, estando en Sonora, le fueron solicitados los servicios para ocupar un puesto de importancia en la aduana de Tijuana, no sin antes de tomar el nuevo cargo, dejó instalada la familia en Tecate, confiando en que el pueblo era uno de los más pacíficos y seguros, aquí don Alfonso terminó su carrera como trabajador de aduanas, así también vivió en 1956, sus últimos días, año en que murió y Armando, su hijo se convirtió en el segundo presidente municipal de Tecate, periodo en el que le tocó recibir la visita de Adolfo López Mateos, presidente de la República Mexicana, en la que se aprovechó para solicitarle la terminación de la carretera Tecate a Ensenada.

Los últimos años de Don Armando como trabajador de cervecería fueron de estar a cargo de la reparación de los transportadores que estaban en el departamento de almacén de envases. A él se le debe también el haber levantado en su periodo Presidencial el monumento a la Madre.

La realización de este trabajo fue posible gracias a la colaboración del señor Rubén Ruiz Aguilar quien aportó el material gráfico consignado en esta publicación.

El Valle de las Palmas: La otra historia

Por Emilio Sánchez Pérez

Cronista Municipal de Tecate

Su nombre nace en el periodo colonial, cuando el territorio mexicano aún pertenecía a la Corona Española o vivía bajo el dominio del yugo español. En 1750, nació en España, José Joaquín de Arrillaga, brillante militar que destacó en el apoyo a La Corona Española, en el año de 1776 ya estaba colocado al servicio del presidio de San Miguel de Horcasitas en Sonora, por la notoria dedicación en su profesión castrense, se hizo acreedor a Tres ascensos en los años de 1778, 1780 y 1783 años más tarde fue trasladado a Loreto donde permaneció por algún tiempo, luego marchó a Monterey Alta California, donde hizo la propuesta de que el dinero que le correspondía a las tropas debía dárseles por adelantado, lo que según su juicio era garantía de prestar un buen servicio.

En 1793, regresó a Loreto, con el grado de Teniente Coronel y con el cargo de Gobernador de las Californias, por un periodo vigente de 1794 a 1800, fue precisamente entre estos años justo en 1796, que dio inicio en su primer viaje de exploración, con la encomienda de visitar Santa Catarina hasta el Rio Colorado, y no dejar de reconocer desde este punto  cada pueblo que existiera hasta el puerto de San Diego. Visitó también el puerto de San Felipe y las misiones de San Pedro Mártir y la de Santo Domingo. El nombre de José Joaquín de Arrillaga lo sitúan históricamente a nivel de los grandes exploradores de la península: tales como Juan de Ugarte, considerado el padre de la agricultura en la península de Baja California, Consag, Link y Taraval. Es en este tiempo de exploraciones realizadas por Arrillaga, que surgen nombres de parajes como Sangre de Cristo, La Grulla, San Marcos, valle de San Rafael, estos son solo algunos sitios de otros más que aparecieron  en la época.

Y no dude en nada usted amable lector, que el Valle de Las Palmas, fue otro de los parajes al que le puso nombre este explorador, ya que en el rastreo o búsqueda no se ha encontrado evidencia de algún otro personaje que haya explorado esta región, si este breve trabajo no convence, o no queda muy claro, es permitido que lo antes escrito quede como una mera hipótesis pendiente a resolver, lo que se intentará a continuación.

Como respaldo al texto debemos tener presente y muy fijo en la memoria que Tecate, como ranchería pertenecía eclesiásticamente a la orden franciscana desde el 16 de julio de 1769, fecha en que se fundó la Misión de San Diego de Alcalá, por el franciscano Fray Junípero Serra Ferrer, en tanto el paraje Rancho Tecate, se sumó al inventario de bienes  de la propia Misión, este es uno de los primeros datos localizados que nos dan luz para afirmar con respecto al paraje conocido como Valle de Las Palmas.

Una segunda información, no sólo nos acerca a una verdad histórica, sino que el nombre Valle de Las Palmas ya aparece plasmado en un documento oficial, cuando Doña María Carrillo de Fich y Doña María Guadalupe Estudillo solicitan con mucha seguridad los predios identificados con el nombre Valle de Las Palmas y El Mezquitito, ubicados en esa época en la jurisdicción de San Diego, de la  Baja California que suman entre los dos once sitios de ganado mayor, equivalente a 19,305 hectáreas, con fecha 26 de septiembre de 1845, aprobada la concesión el 3 de junio de 1846. Este documento, además de su importancia, nos refleja la seguridad de cuándo y por quien fue llamado Valle de Las Palmas y muestra a la vez con la fecha de la solicitud del predio, el Génesis de la colonización del pueblo y no 10 años más tarde como se ha venido publicando desde mucho tiempo atrás.

En 1856, el predio en mención entró en un periodo de disputa, fue solicitado por don Gabino  Aguilar y don José Antonio y Altamirano, para 1858, de don Gabino ya no se sabía nada de él, sin embargo don José Antonio y Altamirano, acompañado de los hermanos Salvador y Anastasio Villarino, volvieron a la carga no cesaban en su interés de ser los propietarios de ese gran Valle, que las veces que solicitaron el paraje, fueron las mismas que les fue negada, por encontrarse ocupado.

Seguramente para las Señoras Carrillo y Estudillo fue un gran descanso que el gobierno les confirmara el 8 de agosto de 1859 la legalidad de sus títulos, lo que por consecuencia les dio seguridad a la tenencia de la tierra. Pero ese romance fue efímero y fugaz, el chamuco metió la cola en la sopa, el jefe político Don José Castro, del que no se hablaba con  palabras perfumadas cuando se dirigían a él. Este personaje desde su trono hizo tronar sus chicharrones, dejando sin valor ni efecto la ratificación acordada el 8 de agosto de 1859,  y mediante la publicación del decreto con fecha 14 de marzo de 1861. Que afecto los bienes de estas damas y abrió las puertas a los soñadores que por muchos años anhelaron el predio Valle de Las Palmas. Que finalmente, según parece Altamirano y los hermanos Villarino, fueron favorecidos gracias a las maniobras del jefe político.

El predio en referencia de los once sitios de ganado mayor, hacia el año de 1886 le fue otorgado el 2 de junio a la Compañía Mexicana Internacional Colonizadora, por el presidente Porfirio Díaz, lo que hace pensar que las  señoras Carrillo y Estudillo se alejaron de todo interés de estas tierras y según parece murieron en el extranjero, pues en el año de 1872, se contrató un abogado para representar a los herederos de estas dos señoras.

La presencia de Don Emús T. Gilbert, en la región se remonta al 12 de noviembre de 1875, fecha en que recibe del Gobierno de La Paz la escritura que ampara el terreno de Valle de Las Palmas, importante documento que protocoliza el 6 de julio de 1876, en Real del Castillo, pueblo donde se localizaba la capital.

Pasado 10 años, Don Emús T. Gilbert, compró a don José Antonio y Altamirano y a su esposa Isabel, el sitio llamado Los Jacales o Rancho Viejo, estos nombres propios de un paraje, por lo general cuando se escribe de Valle de Las Palmas, siempre aparecen como tal, que bien vale la pena hacer una breve descripción al respecto y como se originaron.

Cuando llegaron los primeros pobladores encontraron un asentamiento de pequeñas casitas construidas de jaras, habitadas temporalmente por los indígenas que acudían cada temporada a la cosecha del fruto del mezquite que era parte de su alimentación, así nació el nombre de Los Jacales, en cuanto al Rancho Viejo, fue un término mal aplicado ya que a los asentamientos de todas estas etnias se les conocía como rancherías.

Como conclusión del artículo consignamos a continuación algunas aportaciones que pueden ser de beneficio para la historia de Tecate, razón por la cual titule Valle de Las Palmas “La Otra Historia”.

1. El nombre Valle de las Palmas nace en 1796 por el explorador José  Joaquín de Arrillaga.

2. La colonización de Valle de las Palmas surge en el año de 1845 y no como se ha venido publicando desde el año de 1855.

3. Respecto a lo publicado de la Colonia Agrícola de Tecate que fue fundada por Benito Juárez, cuando esta colonia se erige que fue en el año de 1879 este personaje ya había fallecido siete años antes siendo la fecha de su deceso el 18 de Julio de 1872.

4. Al arribo de Don Emús T. Gilbert a estas tierras del Valle de las Palmas adopto este nombre para su rancho ya que este ya había sido acuñado por el militar y explorador José Joaquín de Arrillaga en el año de 1796.

La fecha de fundación de Tecate y el contexto de su adjudicación

Por Héctor Mejorado de la Torre

El 14 de julio de 1990 se llevó a cabo el Segundo Simposio de Historia organizado por la Sociedad de Investigaciones Históricas de Tecate y el XIII Ayuntamiento, presidido por el Lic. Jesús Rubén Adame Lostanau  (1989 – 1992). Connotados historiadores de la región se dieron cita en el evento con el objetivo de definir la fecha de fundación de esta ciudad.

Se presentaron varias propuestas, de ellas, cuatro fueron las mejor estructuradas:  14 de diciembre de 1833, fecha en que José Figueroa, Comandante General y Jefe Superior Político de la Alta California le otorgó a Juan Bandini la concesión de la Cañada de Tecate, con una superficie de cinco sitios de ganado mayor; otra fue el 29 de octubre de 1876, basada en el Plano de la Colonia Agrícola de Tecate  levantado por el ingeniero Fiacro Quijano y en el que se incluyen los terrenos de Tecate, San José, San Valentín, Tanamá, Cañada Verde y Nacho Güero; una más fue el 2 de abril de 1888, basada en el censo de población, ordenado por el general Luis Emeterio Torres, quien sugirió a las autoridades federales que se tomara como fecha de fundación de la referida colonia el 2 de abril de 1888; y la presentada por Jorge Martínez Zepeda, Octubre de 1892 (sin día determinado), con base en el plano de Octubre de 1892 de la Colonia de Tecate y el censo levantado en la Colonia Agrícola de Tecate el 27 de noviembre de 1892 con miras a formar un padrón electoral.

Después de escuchar las propuestas, los argumentos y documentación histórica que sustentará lo presentado, el Comité Evaluador llegó a un acuerdo, la fecha de fundación de Tecate sería el 12 de octubre de 1892.

Algunas acotaciones

Primero, el acto de definir la fecha de fundación es objeto de historiar: Es un acontecimiento sociocultural que responde a motivaciones de la época.  Las ciudades y poblados de Baja California no cuentan con un acta de fundación como si la tienen las villas, poblados y ciudades fundadas durante el México Colonial. Tampoco existe un criterio estandarizado sobre los elementos que deben considerarse para determinar la fundación de una ciudad poscolonial, esto ha provocado que las fechas de fundación de la ciudad del estado no correspondan a una misma lógica en cuanto al origen y categoría de dichos elementos. Con lo anterior debemos reconocer que la fecha de fundación de Tecate es una creación, un acuerdo entre los interesados y conocedores de la historia de la región. Sin embargo, lo anterior debe de apegarse a un sustento histórico confiable, por ello era importante que las propuestas contaran con argumentos sólido, manejo de fuentes y consulta de archivo.

Esto nos da pie a nuestro segundo comentario, el acceso y la disponibilidad de la información imperante en 1990. En la actualidad Tecate no cuenta con un archivo histórico donde se resguarde la documentación que produce el ayuntamiento y aquella que se pueda recopilar en la comunidad. Quienes participaron en ese Segundo Simposio de Historia de Tecate con una propuesta de fundación se enfrentaron a la falta de archivos históricos municipales y estatales (que empezaran a funcionar entrado el siglo XXI) con acceso para los investigadores; además, buena parte de la documentación se encontraba dispersa y sin clasificar. Por lo general recurrieron a los archivos de California y al Acervo Documental del Instituto de Investigaciones Históricas.

Tercero, la próxima conmemoración de los 500 años del Descubrimiento de América (1492). Para ello, el gobierno federal estaba organizando  una serie de actividades culturales denominadas el Encuentro de Dos Mundos. El objetivo era conmemorar de manera reflexiva y critica esos quinientos años del contacto con el viejo mundo, teniendo un peso importante la historia. Acontecimiento que será tomado en cuenta en la propuesta de Jorga Martínez Zepeda para asignar el 12 como el día de la fundación.

Las propuestas

Como mencionamos al inicio de este artículo, fueron cuatro las propuestas mejor construidas y argumentas. Jorge Martínez Zepeda, sin la seguridad que otros colegas las pondrían sobre la mesa para su consideración, aunque seguramente lo intuía, argumentó en contra de ellas. En efecto, mostraron documentos oficiales como lo es la concesión de tierras a Juan Bandini en 1833 y el trazo de la Colonia Agrícola de Tecate del 29 de octubre de 1876, pero no mostraron indicios de poblamiento y de permanencia en el valle de Tecate. Elementos claves en los que se basó la propuesta ganadora.

Jorge Martínez Zepeda, con relación a la fecha de 1833, nos dice:

“Ahora bien, desde otra perspectiva centrando la atención en la fundación de Tecate, diremos que estamos hablando del rancho de Tecate, para no perdernos, y que al momento de establecerse o concesionarse en 1833, no hubo una posesión continua, debido entre otras cosas a la situación política de la frontera y a los levantamientos indígenas constantes que merecen un estudio aparte. Lo único que consta, es que de 1854 a 1862 José Mogort y familia sí estuvieron habitando el lugar.”

En efecto, Juan Bandini radicaba en San Diego, el Rancho Tecate lo utilizó para pastorear, en él solamente habitaban dos vaqueros responsables de cuidar el ganado. Nunca habito el lugar, mucho menos se inició poblado durante esos años. A este periodo, que va de 1833 al de 1876, lo podríamos llamar de gestación, porque no hay una población como tal.

Sobre la segunda propuesta, el Mtro. Jorge Martínez escribiría:

“Por otra parte, tenemos los intentos de formar la Colonia Agrícola de Tecate, que con apoyo y las facilidades que otorgaba el gobierno para colonización, se aprovechó tal circunstancia que trajo como consecuencia el deslinde y notificación de la Cañada de Tecate en 1876, por el Ing. Fiaco Quijano, que encontró en esta extensa zona más de 100 colonos (quizás sea más apropiado decir rancheros). Desafortunadamente mucho se menciona de esta colonia y poco se conoce de su desarrollo y quiénes fueron sus colonos.”

Con la apertura y organización de archivos y la documentación correspondiente hemos tenido accesos a información que fortalece la premisa del Jorge Martínez, es decir, existe decantación que prueba que se entregaron títulos de propiedad a colonos de Tecate, también ahora sabemos que de esos colonos algunos permanecieron en la colonia, sin embargo, también sabemos que para 1892 uno de los grandes problemas que enfrentaba la población es la falta de seguridad en la tenencia de la tierra, las irregularidades en la posesión y el abandono de los predios.

Sobre la tercera propuesta, 2 de abril de 1888, nos dirá:

“Entrando el año de 1888 tenemos más información sobre Tecate al levantarse el censo de población, ordenado por el general Luis Emeterio Torres, quien sugirió a las autoridades federales que se tomara como fecha de fundación de la referida colonia el 2 de abril de 1888. Esta fecha la propone con fines de elogiar al general Porfirio Díaz, el héroe del 2 de abril.

El único inconveniente en la fecha propuesta es que nuevamente estamos hablando de toda la Colonia Agrícola de Tecate sin conocer estudio alguno que nos permita saber si los colonos realmente habitaron uno o varios lugares, puesto que una cosa son las solicitudes de tierra o los compradores y otra los que realmente la habitaron.

Como podemos leer, el contraargumento es el mismo, falta de información y documentos que prueben que la población está habitando de manera permanente en la región.

Para finalizar ponemos la parte medular de la propuesta de Jorge Martínez Zepeda:

“Desde otro ángulo, hay que destacar que la posesión formal o la colonización con títulos se dio en 1892, con los colonos que se quedaron. Los argumentos son los siguientes: primero que tenemos el “Mapa de la Colonia de Tecate, Baja California [con la] distribución practicada en los terrenos de los valles de Tecate, San José, Valentín, Javier, Nacho Güero, Tanamá y Cañada Verde”, fechado en octubre de 1892 [la declinación magnética fue observada el 30 de septiembre], en el que se incluye la lista de los colonos, nombres de los mismos y superficie asignada.

      Analizando el referido mapa tenemos que de 54 colonos, doce eran ya propietarios con sus respectivos títulos, cubriendo una superficie de 874.20 hectáreas (20.37%) y con los 43 solicitantes (79.62%) pedían una superficie de 34,240.10 hectáreas, haciendo un total de 35,112.30 hectáreas.

      Los propietarios con títulos fundadores de Tecate fueron por lo tanto, Teófilo Noris, Jesús Valencia, Jesús Demara. Josefa de Villagrana, Jesús Félix, José de Gracia Félix, Juan de Dios Ortega, Pedro Ortega, Pablo Ortega, Valdez, Ramón Sánchez, Ambrosio González y Joaquín Verdugo en quienes está la sangre y raíz fundadora de Tecate, sin olvidar desde luego a los indígenas de la región y a quienes les antecedieron en la colonización.

      Otro argumento es que el 27 de noviembre de 1892 José María Villagrana levantó un censo de la Colonia Agrícola de Tecate, con miras a formar un padrón electoral. El total de habitantes fue de 229 (125 eran adultos y 104 niños menores de 15 años). Aquí detectamos 36 familias tecatenses y a 39 integrantes de la colonia agrícola, según el plano de 1892. Las familias son: Sandoval, Demara, Félix, Contreras, Ortega, Martínez, Gortari, Salazar, Soto, Béjar, Arguilez, Morales, Grijalva, Díaz, Silva, Caperon, Carmelo, Chávez, Samaniego, Castro, Monje, López, Gallego, Valenzuela, Espinosa, González, León, Cota, Murrieta, Federico, Downey, Valencia, Villagrana y Flores.

Respecto al día se propuso el 12 de octubre por ser una fecha de gran tradición en la cultura nacional y para coincidir, este año con la conmemoración del Quinto Centenario del Descubrimiento de América que bajo el lema de “Encuentro de dos mundos” que está conmemorándose en todos los países de habla hispana. Precisamente nuestro Instituto ha desarrollado un ciclo de conferencias mensuales con este motivo, que ha despejado muchas dudas sobre tan controvertido acontecimiento”.

Para concluir, la fecha de fundación de Tecate es un constructo basado en la documentación histórica a la que se tuvo acceso en 1990, la propuesta mejor articulada, documentada y con el manejo de las fuentes adecuado se perfiló para ser la seleccionada. Aunado a eso, el contexto histórico del momento y tener la posibilidad de empatar la conmemoración del V centenario del Encuentro de Dos Mundos con el centenario de la fundación de Tecate fue un factor importante para cargar el fiel de la balanza hacia la propuesta final.