Misión de Nuestra Señora del Santísimo Rosario de Viñadaco (1774 – 1828)

Serie Misiones de Baja California

Por Héctor Mejorado de la Torre

Taller de Historia de Tecate, A.C.

Primer sitio donde se construyó la misión de Nuestra señora del Santísimo Rosario de arriba (1774 – 1802)
Foto de: Héctor Mejorado de la Torre

Información general:

Fue la primera misión fundada por los dominicos, el 20 de julio de 1774 por el padre presidente Vicente Mora y el padre Francisco Galisteo, siendo éste el primer ministro residente. En 1802, con el fraile Raymundo Escolá como encargado de la misión, fue necesario trasladar el establecimiento corriente abajo pues las constantes inundaciones provocaron epidemias y daños en el conjunto misional.  En 1776 la población indígena se calculó en 577 almas y descendió a 150 en 1828  orillando a su abandono definitivo. Su producción agrícola se basó en el cultivo de maíz, fríjol, trigo, cebada, higueras y viñedos. También contaban con crianza de caballos, burros, mulas, ovejas, cabras y cerdos.

Segundo sitio donde se construyó la misión de Nuestra señora del Santísimo Rosario de abajo (1802-1828)
Foto de: Héctor Mejorado de la Torre

Complejo misional:

La primera misión la conformaban tres edificios y un amplio patio con una barda perimetral que los protegía, el complejo principal estaba constituido por la iglesia, oratorio, almacén, cocina, forja, un conjunto de veintiocho habitaciones y el cuarto de tejer, al lado este del patio se encontraban los dormitorios para los indígenas. Además contaba con cárcel, cuartel militar y con cinco torres ubicadas en puntos estratégicos a lo largo de los muros.

Al trasladar la misión al segundo sitio, la construcción fue de una proporción menor, contaba con un conjunto principal formado por la iglesia, la sacristía y varios cuartos usados como dormitorios. Además existía un edificio al borde del terreno, un corral, patio, y separado el cuartel militar, una fragua, talleres de carpintería, albañilería, almacén así como unos cuartos para hilados y tejidos.

Las rancherías de Santo Domingo, Santa Rosa, El Socorro, Cava, El Rosario, Santo Tomás, San José, Fiel, Domingo, Macapá y Agustín eran parte de su jurisdicción misional.

            Los indios en la misión cultivaban los campos comunes, cuyas cosechas se colocaban enteramente en manos de los misioneros para ser distribuidos según las necesidades. Los nativos solteros dormían en casas o dormitorios con separación de sexos y supervisados por un anciano de confianza.

restos de paredes / Foto de: Héctor Mejorado de la Torre

Pueblos originarios de la región:

La misión quedó ubicada en la amplia zona de influencia cochimí. Existían diferentes grupos con semejanzas culturales, entre otros rasgos compartían una misma familia lingüística conocida como yumana-peninsular. Los misioneros nombraron a las comunidades indígenas de acuerdo a la misión a la que pertenecían.

            Se establecían temporalmente en torno de un aguaje. La duración de estas estancias dependía de la disponibilidad de agua y de alimentos según las diferentes épocas del año. Dividían el año en seis partes en función de la abundancia o carencia de los frutos que podían recolectar y de las inclemencias del tiempo.

            Los hombres cazaban, pescaban y fabricaban arcos y flechas, mientras que las mujeres preparaban los alimentos, acarreaban leña y fabricaban tejidos.

Medio ambiente:

Ubicada en la parte noroeste del Desierto de Vizcaíno y cerca del océano Pacífico.  Por sus características climáticas los misioneros se encontraron con una región menos inhóspita y con más agua que en otras partes del desierto. Su flora se componía de matorral desértico: guayule, yuca, vidrío, siempreviva, aliso,  agave, cirio, ocotillo y en los lugares con mayor humedad bosques  de sauces, tule, carrizo y junco.  Mientras que su fauna la conformaban los reptiles, diversidad de serpientes, conejos, liebres, venado bura, gato montés, coyote, puma, tuza, topo, ardilla y borrego cimarrón entre otros.

Distintivo:

La misión estaba ubicada en un sitio donde el agua era permanente y tenía un campo fértil, esto influyó para que los nativos de la región aceptaran ser bautizados siempre y cuando se les asegurara el abastecimiento de alimento y se les permitiera vivir en sus propias tierras según narran los misioneros.

Entrada a la Misión de Nuestra señora del Santísimo Rosario de abajo (1802-1828)
Foto de: Héctor Mejorado de la Torre

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