Misión de Santo Domingo de la Frontera (1775-1839)

Serie Misiones de Baja California

Entrada Misión de Santo Domingo de la Frontera / Foto de: Héctor Mejorado de la Torre

Información general:

Fundada el 30 de agosto de 1775 por los padre dominicos Manuel García y Miguel Hidalgo. Originalmente se localizaba a 12 kilómetros del océano Pacífico y a 105 al norte de Nuestra Señora del Rosario, sin embargo, en 1798 fue necesario trasladarla al sitio actual, labor que le correspondió al padre Jorge Coello, ya que el abastecimiento de agua era más constante en el nuevo sitio. En 1782 la población indígena se estimó en 79 almas y para 1828 en 200 contando la población de San Pedro Mártir  de Verona que se trasladó a esta misión.  Las constantes epidemias causaron una decadencia en la población provocando el abandono permanente en 1839. Su producción agrícola se basó en el cultivo de maíz, fríjol, trigo, garbanzo, olivo, higueras, granados, peras y nopales. También contaban con crianza de caballos, burros, ovejas, cabras y vacas.

Complejo misional:

Instalada en el cañón de Santo Domingo el complejo lo integraban la capilla, las habitaciones, una cocina, los talleres de carpintería y albañilería, el granero y la fragua. Además contaba con canales o acequias, horno o calera y dos zanjas recubiertas de cemento utilizadas para curtir las pieles. Pertenecían a su jurisdicción las visitas de San Telmo, San Ramón y Camalú, así como la ranchería de San Simón. La comida que diariamente se repartía a los indígenas era un poco de atole en la mañana, al medio día trigo o maíz hervido en agua y por la noche, nuevamente atole. En los días de fiesta se les suministraba un poco de carne. Además, los frailes les proporcionaban vestimenta que consistía en un calzón de manta y a las mujeres una falda del mismo material.

Restos de las paredes / Foto de: Héctor Mejorado de la Torre

Pueblos originarios de la región:

Algunos autores establecen la existencia de un grupo lingüístico al que reconocen como ñakipa, que estuvo relacionado con los diegueños. Es probable que fueran un grupo pequeño en relación con los otros indígenas de la región, lo que les impidió permanecer como grupo definido.

            Estaban organizados en bandas patriarcales, cuyo número difícilmente llegaba a cien individuos, eran autónomas y seminómadas dedicados a la recolección, a la pesca y a la caza. La dependencia a los recursos naturales los obligaba a movilizarse constantemente, trasladándose según la época a los lugares donde podían sobrevivir hasta que fuera necesario.

Medio ambiente:

Se encuentra ubicada en una zona de clima desértico costero en los litorales del océano Pacífico. A su llegada los misioneros se encontraron con una vegetación diversa como guayules, cactus, erizo, maguey o agave, vidrío, siempreviva manzanita y chamizo.

            La fauna también era variada pues se podía encontrar puma, venado, conejo, liebre, coyote, rata y ratón chapulín, además de las especies marinas como el abulón, almeja, nutria y una diversidad de peces.

Distintivo:

Había siete lugares costeros donde abundaban las nutrias y focas marinas, uno de ellos era la bahía de San Quintín, jurisdicción de la misión de Santo Domingo. Por tal motivo, fue un objetivo importante a nivel internacional por las pieles capturadas por los indígenas quienes alentados por los contrabandistas dejaban la misión para ir a cazar a los anfibios.

Entrada a la capilla / Foto de: Héctor Mejorado de la Torre

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