Por Hector Mejorado de la Torre

En la primera entrega mencioné nueve elementos que considero forman parte de la  identidad comunitaria de los tecatenses: las piedras, el encino, el Cuchumá, la estación del ferrocarril, el parque Miguel Hidalgo con su kiosco, la estación misional Santa María de Guadalupe, la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, la Romería de Verano y el parque “Los Encinos”. En esta última entrega sobre el tema podré a su consideración el baile de Cuadrillas, el pan, la vid, el olivo, la cerveza y la planta cervecera.

Antes de iniciar con la segunda entrega me parece pertinente retomar un comentario que realizó uno de nuestros lectores. Hablando de las piedras que nos rodean, pase por alto que en nuestra comunidad estos elementos geográficos han dado nombre a colonias, caminos y ranchos, por ejemplo: Fraccionamiento El Pedregal, El paso del águila y Colonia Luis Echeverría Álvarez, mejor conocida como El Hongo, en referencia a una piedra ubicada en ese poblado.

Bien, dicho lo anterior continuamos con la segunda y última entrega sobre el tema en la cual pongo a su consideración los siguientes elementos: la vid, el olivo, el pan dulce, baile de las cuadrillas, la cerveza y la planta cervecera.

Hace unos 40 años atrás era normal ver en los patios y jardines de las casas parras de uva y olivos. El jardín de la casa de mis padres contaba con dos grandes parras que año con año nos favorecía con unas uvas grandes y verdes; y otra de ellas con uvas pequeñas y moradas. Nunca en mi familia se intentó hacer vino, eso sí aprovechábamos el fruto para hacer un delicioso y dulce jugo. Parte de los árboles de nuestro jardín, además de los granados, los duraznos, las peras, se encontraba el árbol de olivo.

De todos aquellos árboles, el único que continua en pie es el olivo. Durante la década de los 30 y 40 se popularizó el cultivo de la vid aquí en Tecate, para la producción de vino. Grandes extensiones de tierra estaba cubiertas por parras de uva y en menor medida de olivos, poco a poco fueron absorbidos por la mancha urbana, actualmente son el Fraccionamiento El Pedregal, Colonia Federal, Colonia Moderna y Colonia Downey. Este binomio tiene una explicación técnica, el olivo era plantado con el objetivo de crear una barrera protectora contra los fuertes vientos y así evitar, en lo posible, los daños a las parras. Esta tradición se fue desvaneciendo conforme la mancha urbana creció, las plantas fueron cortadas y cubiertas por el asfalto y el cemento. Sin embargo, con la Ruta del Vino y el nombramiento como Pueblo Mágico ha tomado un nuevo auge, con diferentes matices pero nuevamente la presencia de la vid y olivo empieza a regenerarse.

El pan de Tecate ha logrado posicionarse y mantener su prestigio a lo largo del tiempo. Aunque esto tiene sus asegunes (diría mi abuela), si bien es cierto que el pan de Tecate es conocido y buscado por los visitantes, la realidad es que se refieren específicamente a una panadería. Esta tradición empezó a gestarse a partir de 1969 cuando abrió sus puertas El Mejor Pan. Desde luego que no fue la primera que se instaló en el pueblo, pero quizá por su ubicación céntrica, sobre la avenida principal y desde luego su sabor rápidamente se posicionó en el gusto de la comunidad y los visitantes. Con el paso de los años El Mejor Pan de Tecate se ha ganado reconocimientos nacionales e internacionales. Esto no quiere decir que las demás panaderías instaladas en la localidad no tengan buen pan, de calidad y sabor, pero sin duda la que ha evolucionado presentando cada vez mayor variedad en su repostería, diversidad en sus materias primas y presentaciones es el Mejor Pan de Tecate. Llámelo usted mercadotecnia, publicidad, estrategia de ventas o visión empresarial pero es innegable que esta fama del pan tecatense se ha forjado sobre esa empresa icónica de la ciudad. En lo personal considero que el Ayuntamiento no ha logrado consolidar la fama que dicha panadería ha generado y con ello cobijar al resto de panaderías instaladas en el municipio. Se han realizado algunos intentos como Expo-pan o con mayor éxito en el Festival de Día de Muertos; sin embargo, todavía falta un evento donde el pan sea el objeto central de la convivencia y no un accesorio o acompañamiento.

La empresa icónica de la ciudad fue fundada en 1944, por Alberto V. Aldrete. Desde su apertura, Cervecería Tecate se involucró en la problemática de la comunidad, invirtió en tubería para agua potable, en pavimentación de calles y mantenimiento de carretera Tijuana – Ensenada, equipo de bomberos, consultorio médico, patrocinó al equipo de béisbol Los Cerveceros, además de ser una importante fuente de trabajo. Cuando fue adquirida por Cervecería Cuauhtémoc en 1954 continuó con la cercanía y patrocinio a la comunidad, en esa segunda etapa se se conformó la banda de música, el grupo de teatro, el equipo de charreada y diversos eventos deportivos y turísticos como el paseo Ciclista Tecate – Ensenada y la Pamplonada. Lo anterior propicio que la comunidad viera en la empresa una cercanía, pero sobre todo una reciprocidad y compromiso social. Vinculada a ella se encuentra la Cerveza Tecate, producto que tomó el nombre de la ciudad y que Cervecería Cuauhtémoc – Moctezuma posicionaron a nivel nacional e internacional. Como olvidar el clásico silbatazo que indicaba cambio de turno para los trabajadores y era el reloj de los tecatenses, como se narra en Good Morning Tecate, libro escrito por June Nay Summers después de su visita a nuestra ciudad en 1970.

La marca Tecate, ahora en su nueva etapa, como producto del grupo cervecero holandés Heineken tendrá una mayor presencia internacional. Al igual que el trinomio de la Estación Misional Santa María de Tecate, la Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe y la Romería de Verano del que hablamos en la primera entrega, el binomio de cervecería y cerveza Tecate son inseparables. Con la ampliación y modernización de la planta Tecate esta empresa continúa posicionándose como una de las más importantes de la región y la cerveza Tecate en sus diversas presentaciones como el producto embajador de nuestra ciudad. Sin embargo, a diferencia de las primeras décadas, ahora es una empresa distante de la comunidad. Por ultimo, considero que sería una gran aportación contar con el Museo de la Cerveza o con el Museo de la Industria Cervecera de Baja California en nuestro municipio.

 Para concluir deseo dejar constancia de un elemento que se perdió en la zona urbana pero que permaneció vivo en los ranchos y zona rural entre las antiguas familias que transmitieron de generación en generación este baile que ahora puedo considerar un icono de nuestra comunidad, las Cuadrillas. Baile traído por los migrantes franceses e ingleses que llegaron a radicar a los alrededores de la actual ciudad de Tecate durante el siglo XIX. Su nombre viene de cuadro, por las figuras que los bailarines deben formar en el transcurso de la danza. Desde luego que con el tiempo, el cambio de lugar y las nuevas condiciones el bailable adquirió su propia personalidad, siendo muy diferente al original. Sin embargo, las Cuadrillas eran bailadas en las fiestas mientras los músicos interpretaban las melodías que le daban sentido a cada uno de los movimientos. Desde la década de los 80 del siglo pasado, los residentes del Valle de las Palmas iniciaron el esfuerzo por recordar ese baile tradicional, con el paso de los años se han constituido varios grupos con el objetivo de representar en espacios culturales, fiestas escolares y fiestas del pueblo el baile de Las Cuadrillas.

Seguramente usted estará pensando en eventos como Cocinarte, el festival del Día de los Muertos y el desfile de las luces. Lo dejo a su consideración, quizá en otra ocasión le exprese porque fueron omitidos. Con esto termino el recuento de los elementos identitarios de Tecate que a mi parecer han formado parte de nuestra cotidianidad. Le recuerdo que es un esbozo, una aproximación, una propuesta sobre los elementos que nos dan identidad a la comunidad tecatense, usted tiene la última palabra. El objetivo es invitarlo a reflexionar sobre el tema y que nos comparta su opinión.