por Héctor Mejorado de la Torre

Con una sencilla pero representativa exposición de cinco fotografías en gran formato,se conmemoró el 77 aniversario de la fundación de la Estación Misional Santa María de Tecate, mejor conocida por la comunidad católica local, como El Sagrario de la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe. El 15 de agosto

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de 1941, fecha litúrgica en la que se celebra la fiesta de la Asunción de la Virgen María, el Vicario Apostólico de Baja California expidió el documento en el que autorizó el inicio a las funciones de la estación misional, con pila bautismal, archivo y sello propios.

El recinto fue edificado gracias ala inquietud, esfuerzo, trabajo y patrocinio de la sociedad tecatense de la época, quien se organizó para obtener los permisos necesarios, recabar los fondos y adquirir los materiales para su construcción. Sin embargo, este proceso no fue fácil debido a que se enfrentó a diversos obstáculos políticos, sociales y religiosos en el marco del México pos-revolucionario y la lucha cristera.

El 27 de octubre de 1921, un grupo de vecinas del poblado de Tecate, entre ellas Luisa de Guilbert, Amada Talamantes, Ana S. Viuda de Escudero, Juanade Villarreal, María Ruíz de Rebelín, María T. de Gilbert, Rosario de Contreras, Genoveva de Contreras, Eloísa de Morales, Trinidad de Villarreal y Soledad Ángulos, le exigieron al presidente municipal en turno la solicitud, a quien por ley correspondiera, de autorizar la apertura de un templo católico en este poblado. Después de redactar y enviar los oficios correspondientes a las diversas instancias gubernamentales que deberían dar el visto bueno y anuencia, el 13 de diciembre de 1921, un día después de los festejos a la Virgen de Guadalupe, llegó el oficio de aprobación firmado por Plutarco Elías Calles, entonces Secretario de Gobernación.

Es curioso este dato pues Plutarco Elías Calles, quien se desempeñó como Secretario de Gobernación de diciembre de 1920 a septiembre de 1923, durante el gobierno de Álvaro Obregón, y tomara la Presidencia de la República de 1924 a 1928, fuera quien otorgó el permiso para la apertura del templo de Tecate, porque durante su gobierno, el 14 de junio de 1928, expidió una ley adicional que se conoce como la “Ley Calles”, rompiendo de tal manera la relación Iglesia – Estado.

En ella, limitó el número de sacerdotes en cada entidad federativa, estableció que todos los sacerdotes del país deberían registrarse con cada presidente municipal y solamente podrían ejercer sus funciones quienes tuvieran una licencia otorgada por el Congreso de la Unión o el Congreso del estado correspondiente, acto que la Iglesia no vio con buenos ojos al suponer que era la puerta para que el estado se involucrara en los asuntos eclesiásticos, dado que hasta ese momento habían logrado mantener su autonomía con respecto a los intereses del estado mexicano.

La negativa de la Iglesia para acatar lo establecido en dicha Ley trajo como consecuencia la persecución a los servidores del clero, la clausura de templos, capillas, conventos y la expulsión de sacerdotes extranjeros. Ante esta situación, en julio de 1926, el episcopado mexicano ordenó la suspensión de todos los actos de carácter religioso. Con esto daría inicio el movimiento armado conocido como Guerra Cristera. Si bien es cierto que el escenario de dicho enfrentamiento fueron los estados del centro del país, los efectos repercutieron de manera importante en las actividades que se realizaban para la construcción de la Estación Misional en Tecate.

La Guerra Cristera trajo como consecuencia que las actividades religiosas en el Distrito Norte de la Baja California se vieran disminuidas y en buena parte del territorio anuladas. Quienes vivían en poblados fronterizos tenían la posibilidad de asistir a los cultos religiosos en los pueblos vecinos del lado norteamericano, pero las actividades de construcción de templo fueron canceladas.

Al finalizar el conflicto, en 1929, las actividades poco a poco se fueron restableciendo,sin embargo, las políticas del estado mexicano pos-revolucionario ante el culto católico seguían siendo hostiles e intentaban mostrar una población libre de elegir diversas opciones religiosas, mermando las filas de la feligresía católica del Distrito Norte. Por esta razón, en Tecate se constituyó la Sociedad de Damas Católicas, cuyo objetivo era el organizar las diversas actividades de recaudación de fondos en pro de la construcción de la capilla. El manifestar abiertamente su propósito les trajo como consecuencia estar en la mira de las autoridades del Distrito Norte y de Gobernación a nivel federal. Su trabajo fue obstruido, limitado y cuestionado por dichas autoridades. El argumento era que los sacerdotes radicados en Baja California y los templos en funcionamiento eran más que suficientes para la cantidad de población, pero no se tomaba en cuenta lo árido de la geografía y la distancia que separaba una población de otra.

Después de tanto hostigamiento, las Damas Católicas decidieron de manera estratégica modificar su nombre al de “Sociedad Recreativa de Damas de Tecate” y su objetivo era la construcción de un salón de baile para representaciones teatrales. Y, en efecto, está acción fue su mejor representación teatral, debido a que les permitió continuar con las actividades de recaudación de recursos económicos y les permitiera avanzar en la construcción del templo.

Transcurrían los años y el proyecto no se lograba concretar, y no fue hasta el 24 de marzo de 1941, cuando la población había incrementado, las primera industrias estaban trabajando, como la Compañía Mexicana de Malta y Aceites Vegetales de Tecate, y por tanto la situación económica había mejorado, que Alberto V. Aldrete Jr., María Luisa R. de Aldrete y el Prof. José E. Amador, solicitaran al gobierno la autorización para abrir un templo de culto católico. Dicha petición iba acompañada de 400 firmas de residentes de Tecate que profesaban el culto católico. Es así como el 15 de agosto de 1941, el Vicario Apostólico de Baja California expidió el documento en el que autorizó iniciará funciones la estación misional Santa María de Tecate.

La exposición de las cinco fotografías de gran formato que usted podrá apreciar montadas en la cerca de la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, es un reconocimiento a las personas de la comunidad que a base de esfuerzo, trabajo y tenacidad lograron la construcción y apertura del primer templo católico de Tecate. Como ustedes saben, desde hace años se está pugnando por que dicho inmueble sea reconocido como Patrimonio Cultural de Baja California, y si bien el edificio debe de cumplir con requerimientos arquitectónicos específicos, lo más importante es que sea un recordatorio del legado de voluntad y compromiso que generaciones pasadas dejaron en beneficio de su comunidad, y de las generaciones futuras.