Por José Enrique Coazitl Flores

La Segunda Guerra Mundial es la coyuntura histórica que propició cambios considerables alrededor del mundo, que influyó en las dinámicas sociales a nivel internacional. Cuando se menciona la participación que México desempeñó en tal enfrentamiento bélico, se explica la influencia que alcanzó dicho conflicto bélico en los diversos aspectos concernientes al país mexicano. Uno de ellos, para puntualizar como se fue desarrollando dicho proceso, es la política presidencial, de acuerdo con Rodríguez Aviñoa,[1] fue la política de neutralidad adoptada por Lázaro Cárdenas durante los años anteriores al conflicto mundial, a pesar de las acciones hostiles que llevaron a cabo los países del eje en zonas que consideraban importantes para su política expansionista. Este tipo de decisiones, es claramente notado como menciona Cruz García,[2] cuando el ex Presidente Lázaro Cárdenas apoya a la República española, esto como respuesta a la derecha mexicana. De igual forma en el país, como menciona Rodríguez Aviñoa,[3] durante esos años, la opinión pública mantenía simpatía por la potencias del eje, como la conservación de las relaciones diplomáticas y comerciales con los mencionados países.

          No se puede entender la actividad dentro del Territorio Norte de la Baja California, sin abordar la postura política, quien demarca las directrices que seguirá la nación a lo largo de los años, es por ello que bajo el mando de Cárdenas, no hubo mayor opinión para recriminar las acciones del eje, esto, porque la política interior era de mayor importancia que la exterior. Esto cambia al nombrarse Presidente a Manuel Ávila Camacho, que durante el conflicto, la postura del gobierno mexicano, junto con la opinión de la prensa, fueron cambiando conforme los sucesos de la guerra, como con las acciones políticas llevadas a cabo por los países beligerantes durante las movilizaciones que generaban las constantes batallas en el Este de Europa, como en el viejo oriente, entre otras medidas que hacían las dichas facciones. De acuerdo con Stout,[4] una de las resoluciones impuestas a los ciudadanos japoneses, alemanes e italianos que residían dentro del país fue su movilización a campos de concentración, esto para vigilar sus comportamientos.

          Durante los años de la guerra, el nombre oficial del ahora estado, fue Territorio Norte de la Baja California, puesto que era un lugar que había sido impulsado para el desarrollo económico y social, en los años anteriores, sin embargo, al estallar la guerra, la amenaza japonesa incrementó el interés por proteger y poner interés en la zona. Una de las manera de mantener a la población informada, era mediante los periódicos, que a su vez, mantenían líneas políticas concernientes a su editorial, esto, para ganar lectores adeptos, por ello recurrían a diversas formas de escritura. De acuerdo con Trujillo,[5] el periodismo de 1920 a 1940 mantuvo dificultades para poder consolidarse en la región, varios periódicos circularon sin tener mucho éxito, sin embargo ese periodo fue la plataforma de despegue de la disciplina periodística, esto se debió a que los periodistas locales afinaron sus armas escriturales y obtuvieron  experiencia para perdurar con sus empresas.

 Contexto

          Al ser nombrado Presidente Manuel Ávila Camacho en 1940, pretendía unificar a la nación mediante su proclama de Unidad Nacional, con ello pretendía unificar a todos los sectores bajo su mando, campesinos, obreros, políticos, militares, maestros, estudiantes y al pueblo en general, esto para generar el crecimiento que se había detenido por las constantes conflictos que interiormente se habían generado por las disputas para conseguir el poder. En el marco de la SGM, México se declaró neutral y procedió a incautar barcos de las potencias del eje que se encontraban en puertos mexicanos,[6]

          Mediante se va desarrollando el conflicto bélico en Europa y Asia, México mantiene sus relaciones diplomáticas con Estados Unidos, que se había vuelto frágil por la expropiación petrolera, llevada a cabo por Lázaro Cárdenas durante su mandato. Esto propició que se reorientara la economía mexicana y se estrechara la relación con el país vecino del norte. Ya que benefició en la exportación de materias primas a Estados Unidos y a países que lo necesitasen, de igual forma Estados Unidos se convirtió en el principal proveedor de productos manufacturados, aunado a lo anterior, hay que considerar el programa braceros que se reactivó para proporcionar mano de obra en las industrias que fabricaban lo necesario para la guerra.

          En Tijuana, el diario vespertino que comunicaba noticias respecto a la guerra y de lo que pasaba en el entorno social, cultural, político y de diversa índole, fue “El Heraldo, en 1941 se funda por el señor Rubén D. Luna, de origen Salvadoreño. Se menciona este aspecto, debido que en su primera editorial, abiertamente expresa que será en favor de promocionar el ideal nacional y que alentará el informar al público, para que crezca el patriotismo.  De acuerdo con Gruel (2013), otro periódico llamado, “El Cóndor”, criticaba una opinión del diputado Carl Hinshaw, quién optó por comentar sobre la compra de la Baja California, esto para evitar que la península fuese tomada y usada para prácticas que pusieran en riesgo la integridad del pueblo estadounidense.

La Segunda Guerra Mundial en el Territorio Norte de la Baja California

Al ser una zona de interés, por la cercanía con el océano Pacífico, se generó la incertidumbre por alguna invasión o desembarco de las tropas japonesas, por ello, se eligió como Comandante de la Zona Militar del Pacífico a el general Lázaro Cárdenas, esto en 1941,[7] con dicha medida se intentó demostrar que el gobierno mexicano era capaz de enfrentar cualquier ataque y de poder salvaguardar su soberanía.[8]  La comandancia se estableció en Ensenada, aunque posteriormente se pasó a Mazatlán, Sinaloa. Su misión era preparar y organizar la zona en caso de que se generará alguna intromisión extranjera.[9] Uno de los ejemplos de la opinión de la prensa como difusor de información para la población, la hace una nota periodística de “El Heraldo de Baja California”, que menciona la inclinación del gobierno mexicano hacía acciones políticas del eje que son impositivas:

          La secretaria de relaciones exteriores rechazó ayer, con energía, la demanda contenida en una nota que el gobierno de Alemania envió al nuestro consistiendo dicha demanda en que México debería protestar ante el gobierno de los Estados Unidos por las listas negras formadas en Washington en las cuales figuran los nombres de algunas negociaciones alemanas establecidas en nuestra República. Por la forma imperativa en que está redactada la nota alemana, el gobierno mexicano la tachó de amenazante e inaceptable en todos sentidos. El secretario de Relaciones Lic. Ezequiel Padilla, hizo públicas las notas cambiadas entre nuestra cancillería y el ministro de Alemania. Baron Rudt Von Collenberg.[10]

         Ese tipo de notas predominaron a lo largo del periodo de la guerra, recriminando acciones del eje y apoyando las decisiones del gobierno nacional, para generar interés en dichos temas. Algo común, fueron los recurrentes apagones a cierta hora de la noche, para evitar algún tipo de bombardeo parte de la aviación japonesa, debido a la cercanía con el puerto de San Diego.[11]  De igual manera, las poblaciones del territorio, se organizaron en comités de defensa civil, para prevenir algún percance. Por medio del Presidente Manuel Ávila Camacho, en Mexicali, se inició con la preparación de insertar en el Servicio Militar Obligatorio a las personas que estuvieran en el rango de los 18 a los 45 años.[12]

       En la medida que avanzaba el conflicto bélico, también crecía el interés y necesidades militares por invertir en la península, el gobierno mexicano se vio obligado a mejorar la infraestructura pública en la entidad. Para 1942, se proyectó en Ensenada, la construcción de un muelle y un edificio que albergara oficinas federales y además de un cuartel para infantería de Marina.[13]

         Las anteriores medidas ayudaron a que el crecimiento del territorio fuera benéfico, puesto que el gobierno siguió invirtiendo y apoyando en la red comunicaciones y generación de trabajo para preparar y desarrollar la zona en cuestiones de una posible invasión.

Conclusión

        Se mantuvo un propósito y objetivo, en la zona del Territorio Norte de la Baja California, respecto a decisiones políticas y sociales en las cuales influyó el ambiente de amenaza militar sobre la península. Ante tal situación, la participación ciudadana, gubernamental y de la prensa fue fundamental para que se permitiera hacer uso de un discurso que se va apegando con las medidas de la “Unidad Nacional”, ya que de esa forma, se invirtió en la zona y permite que los periódicos emitan las noticias que fueron generando un ambiente de nacionalismo, es decir, que se sienta el apego con una identidad mexicana, ya que siendo una país soberano, le compete tomar sus decisiones en beneficio de sus conciudadanos. Es por ello que la Presidencia toma la responsabilidad de informar al público en general y de ser su representante ante el contexto internacional, mediante sus medidas políticas y su interacción con la población. De igual forma, contribuye la relación que México mantuvo con su país vecino, los Estados Unidos, que se fue encaminando en la obtención de facilidades económicas para lograr una mejoría en la economía interna, dando a cambio, un respaldo a medias en las decisiones internacionales estadounidenses, esto por la postura de mantener una vida política independiente, sin embargo, esa decisión fue la más apta debido a la amenaza mundial que representaba Japón en la zona del pacífico y aliarse con los Estados Unidos fue una dura decisión, puesto que sería estar bajo otra potencia, igual de amenazante. El territorio se benefició del contexto de la guerra debido a como se fueron desarrollando y acoplando los diversos factores que influyeron en dicha zona.

 

Fuentes:

Van Dijk, Teun. El discurso como estructura y proceso, Gedisa editorial, 2001.

Gruel, Víctor M. “Prensa y nacionalismo en Baja California durante la Segunda Guerra Mundial”, Estudios Fronterizos, nueva época, vol. 14, núm. 27, enero-junio de 2013, 151-181

Rodríguez Aviñoá, Pastora, La prensa Nacional frente a la intervención de México en la Segunda Guerra Mundial, p 252.

Domínguez Chávez, Humberto y Carrillo Aguilar, Rafael Alfonso, El cambio de rumbo en el gobierno de Manuel Ávila Camacho (1940-1946),  2009

Velázquez Morales, Catalina, Consecuencias de la Segunda Guerra Mundial en Baja California, XX simposio de historia regional, 2001

García Cruz, Mauricio, La segunda Guerra Mundial en México: los movimientos sociales y la consolidación del régimen (1939-1945), Tesis para optar por el grado de Doctor en Historia. UNAM, 2010

Stout, Joseph A. Estados Unidos y México durante la Segunda Guerra Mundial, El trato a japoneses, alemanes e italianos.

El Heraldo de Baja California, 1 de agosto de 1941.

Notas al pie:

[1] Rodríguez Aviñoá, Pastora, La prensa Nacional frente a la intervención de México en la Segunda Guerra Mundial, p 252.

[2] García Cruz, Mauricio, La segunda Guerra Mundial en México: los movimientos sociales y la consolidación del régimen (1939-1945), Tesis para optar por el grado de Doctor en Historia. UNAM, 2010. P 121

[3] Rodríguez Aviñoá, Pastora, La prensa Nacional frente a la intervención de México en la Segunda Guerra Mundial, p 254.

[4] Stout, Joseph A. Estados Unidos y México durante la Segunda Guerra Mundial, El trato a japoneses, alemanes e italianos, p. 72

[5] Muñoz, Gabriel Trujillo. L canción del Progreso, Vida y milagros del periodismo bajacaliforniano. Tijuana Editorial Narva. 2000. Pág 413

[6] Domínguez Chávez, Humberto y Carrillo Aguilar, Rafael Alfonso, El cambio de rumbo en el gobierno de Manuel Ávila Camacho (1940-1946),  2009, pág. 3.

[7] Velázquez Morales, Catalina, Consecuencias de la Segunda Guerra Mundial en Baja California, XX simposio de historia regional, 2001, pág., 17.

[8] Ibídem, pág. 17.

[9] Ibídem, pág. 17.

[10] 1 de agosto de 1941, El Heraldo de Baja California.

[11] Velázquez Morales, Catalina, Consecuencias de la Segunda Guerra Mundial en Baja California, XX simposio de historia regional, 2001, pág. 20.

[12] Ibídem, página 20.

[13] Ibídem, página 21.