Por Héctor Mejorado de la Torre

La Misión de Nuestra Señora de Guadalupe del Norte se ubicada en el poblado El Porvenir, en el Valle de Guadalupe, aunque en el corazón de la Ruta del Vino es ajena al bullicio turístico del lugar. Este conjunto misional es el único que fue construido en la península después de que la Nueva España lograra su independencia, es decir, fue construida en el México independiente.

Fundada en junio de 1834 por el padre presidente dominico Félix Caballero. La misión quedó inserta en territorio kumiai, el cual abarcaba desde San Diego al norte, colindando con territorio luiseño y cahuilla; al sur hasta cerca de San Vicente, limítrofe a la región Pa-ipai y al este con la Cucapá.

Los Kumiai era un grupo seminómada perteneciente a la familia lingüística yumana, la cual se divide en diversos dialectos siendo el suyo el kumiai. Dedicados a la pesca, caza y recolección durante los meses de invierno migraba a la región costera para alimentarse de peces y mariscos. En el verano se desplazaban a las montañas para la recolección de diversos frutos y semillas silvestres como la avena, el piñón y la bellota. Generalmente los hombres andaban desnudos con el cuerpo pintado de color negro, rojo o amarillo, solían traer en la cabeza un penacho elaborado con piel y su arco y flechas al hombro. Las mujeres usaba una falda que por delante estaba hecha con cordeles y por detrás con piel de venado o nutria.

Existían algunas rancherías aledañas a la misión como San José de la Zorra, Agua Escondida, Rincón de los Encinos, San Antonio Nécua y La Huerta ubicadas a lo largo del valle cerca del río Guadalupe, algunas de ellas perduran hasta la actualidad.

Durante las expediciones y posterior llegada de los misioneros se  encontraron con la vegetación característica del chaparral en donde abundaba el chamizo, la manzanilla, arbusto, crucesilla, junco, sauce, palo amarillo y el cedro. Los animales que habitaban la región era el coyote, venado, zorrillo, mapache, el berrendo, golondrina, codorniz, ratón, la ardilla, topo y tuza.

Hay muy poca información disponible relacionada con la misión, no existen registros de los misioneros describiendo la construcción. Se podían observar cimentaciones de piedra de la misión que permitieron delimitar una parte del edificio que probablemente era de adobe, también se han encontrado algunas piezas de losetas rojas que formaba parte del piso de la construcción. Su producción agrícola  se basó en el cultivo de vegetales, olivos, peras, albaricoques, viñedos y trigo, además de aproximadamente 4,915 reses al tiempo de su abandono.

En 1836 reemplazó a San Vicente Ferrer como centro de las operaciones militares en el norte de la península. Quizá por su ubicación, su producción, su intrusión o las tres está misión sufrió constantes ataques de las rancherías del norte y del este de la región. En 1840 fue atacada por indígenas de la ranchería de Nejí (hoy en día parte del municipio de Tecate) al mando de Jatñil obligando al padre Caballero a huir, quedando la misión abandonada.  Su población indígena se calculó en 400 almas en 1834.

En la actualidad, los visitantes pueden recorrer un Centro de Interpretación que se ha levantado sobre las cimentaciones de piedra encontradas. En él pueden observar algunas replicas de piezas ornamentales y de uso cotidiano que utilizaron los misioneros, además de los conocer las diferentes etapas de las excavaciones arqueológicas  que se han realizado en el sitio.