Buscando alguna documentación para explicar el crecimiento de Tecate encontramos el informe que a continuación usted podrá leer. Nos da pistas sobre la cantidad de población y los conflictos que se tenían en aquel tiempo con la tenencia de la tierra. Es importante mencionar que este informe fue enviado al Secretario de Relaciones Exteriores desde San Diego, California el 4 de junio de 1888, es decir, hace 130 años.

El informe está dividido en tres partes, para mayor claridad dice Sánchez Facio. La primera corresponde a los establecimientos proyectados en la zona adquirida por las Compañía Internacional Mexicana de Colonización; la segunda a la Colonia de Tecate, ubicada en la línea divisoria de México y Estados Unidos, que debe su origen a las leyes del 14 de marzo de 1861 y 14 de Diciembre de 1874, y la tercera, la colonia minera que maneja la Compañía Francesa denominada “El Boleo”, situada en el puerto de Santa Rosalía.

En la segunda parte del informe, Sánchez Facio dice que la ley del 14 de Marzo de 1861, elaborada especialmente para Baja California, dispuso en su artículo 7º que se entregasen gratis hasta dos caballerías de tierras baldías a los habitantes pobres del territorio con la condición de poblarlas y cultivarlas, y en el 9º determinó la aplicación de dos porciones de veinte sitios de ganado mayor cada una, inmediatas  a la frontera, para la formación de dos colonias compuestas de mexicanos residentes en el territorio cedido a los Estados Unidos que quisieran repatriarse y establecerse en la localidad de acuerdo con el reglamento que el Gobiernos expidiese sobre la materia.

También comenta que este decreto fue estéril pues no  se obtuvieron los resultados esperados, por ello fue necesario publicar otra ley complementaria en 14 de diciembre de 1874, para facilitar y allanar las dificultades e irregularidades en que hubieran incurrido los ocupantes hasta entonces radicados en el lugar. En ella se estimula la donación gratuita de los títulos de propiedad.

La ley anterior creó una comisión que funcionó por algún tiempo, levanto el plano de la Colonia de Tecate cuya extensión era de un rectángulo de 33,500 metros de base por 10,475 de altura. El área correspondiente a estos factores es de 35,112 hectáreas, 20 aras, equivalente a una de las fracciones de veinte sitios designados en la ley de 1861.

En este informe hace una descripción de la Colonia Tecate. El aspecto de esta región es atractivo y denota bastante fertilidad. El clima es dulce y aunque las lluvias son escasas están reemplazadas por rocíos, abundantes y neblinas que mantienen el ambiente en un estado de constante humedad. La configuración del terreno depende de una serie de alturas ondulantes cuyo rumbo general corren de Oriente a Poniente, desprendiéndose de la cordillera peninsular de la cual constituye pequeñas contribuciones. Entre sus laderas se extienden los valles cuya latitud es muy variable, pero que dejan siempre entre si planicies de regular extensión capaces de buenos cultivos. Donde se alojan los pobladores de la colonia en diferentes estancias que se denominan: La Puerta, Tanamá, Tecate, San José, San Valentín, El Salto y Cañada Verde.

El padrón que se formó el 23 de Abril, durante la visita que hice al lugar en compañía del Señor Orozco resultaron inscritos ochenta y seis  vecinos, la mayor parte padres de familia. De ellos 15 tenían sus títulos de propiedad recientemente registrados por el Comisionado que fue de la Secretaría de Fomento, Máximo Barragán.

Nos dice que el aislamiento en que está la colonia explica también su decadencia. Que la vía de comunicación que la enlaza con el interior de la Península empalma en la Estación del Carrizo, situada en el camino de Tijuana, a unos 36 kilómetros de Tijuana en la línea divisoria y a 105 o 110 de Ensenada. De esta estación a Tecate hay una distancia de 25 a 30 kilómetros de un camino escabroso y apenas delineado, sobre el cual corren accidentadamente algunos vehículos.

Manuel Sánchez Facio finaliza esta parte del informe diciendo: Para dar por terminado lo relativo a ese grupo, debo cumplir el especial encargo, que los mexicanos que lo componen desean hacer llegar al conocimiento de los Supremos Poderes de la Nación. Los pobladores de la pequeña colonia se honran al presentarse a esos poderes, el testimonio de su respeto y adhesión.