Padre Modesto

 

Por Emilio Sánchez Pérez

Atengo es un pueblo precolonial perteneciente al estado de Jalisco, que cuenta con una población  de tan solo 4918 habitantes, la palabra Atengo proviene del dialecto náhuatl y significa “en la orilla del agua”
perteneció al  cacicazgo de Tenamaxtlán Jalisco al que había que rendirle tributo, fue habitado por indígenas toltecas, adoraban a un ídolo al que llamaban Pupuca, porque según echaba humo por los ojos y la boca.

Fue conquistado por Francisco Cortes  de San Buenaventura en 1525.
Con el decreto número 1859, que corrió por orden del gobernador Don Manuel Bouquet, se erige en municipio con fecha 31 de mayo de 1918, anexándole la comisaria de Soyatlán. En este pueblo agricultor, dedicado exclusivamente a la siembra de maíz, frijol y sorgo, nació el 15 de Junio de 1897, Modesto Sánchez Mayón, mayor de una familia numerosa a la que sobrevivieron dos miembros más Eleodoro y María Paula, hijos de don Félix Sánchez y doña  Leandra  Mayón.

En cuanto a lo académico recibió el conocimiento  de los números y las primeras letras en su tierra natal el primer año lo curso en una escuela oficial, los años pendientes para concluir si instrucción primaria los estudio en una escuela parroquial, en la que muy probablemente encontró la vocación para estudiar el sacerdocio, en 1910 murió don Félix, lo que vino a ser más delicada la  situación económica para la familia, aunado a esto, un pueblo que no presentaba ninguna posibilidad de trabajo para salir adelante, tomaron el acuerdo de emigrar a Tenamaxtlán, que ofrecía un amplio campo de empleo, al llegar Leandrita, como cariñosamente le llamaban lo presentó con don Francisco Lepe, párroco del pueblo diciéndole “yo quiero que mi hijo estudie para cura” “mire Leandrita si Modesto tiene vocación para sacerdote, Dios lo llamara para que siga sus estudios superiores”. No se veía por donde se cumpliera el sueño de ver vestido portando los hábitos sacerdotales al joven Modesto, por la precaria situación económica en la que vivía la familia, sin embargo doña Leandrita no perdía la fe y con ahínco prestaba sus servicios domésticos  en una casa del pueblo, por su parte el joven modesto a su corta edad de trece años se dedicó a trabajar como aprendiz  de hojalatero  y en la fabricación de velas de cebo.

Pasado el tiempo milagrosamente se establece un seminario en Tenamaxtlán, esto vino a facilitar un poco las aspiraciones del joven, entre las duras y maduras por la escasez  de dinero logró inscribirse y terminar satisfactoriamente los estudios preparatorios en 1917.

El paso siguiente fue trasladarse a continuar sus estudios  de filosofía en el seminario de Guadalajara, donde vivió cuatro años al lado de su inseparable familia.

Las autoridades eclesiásticas conocían amplia mente las cualidades del seminarista, por lo que el Obispo  Dr.  Silvino Ramírez  Cueva, lo invita en 1921 a Baja California Sur de la cual eclesiásticamente era el responsable. Correspondiendo a la cortesía de esta autoridad sureña, viajó al frente de tres diáconos más originarios de Guadalajara, Francisco M. Cabral, Gabino G. García y Lucio Sevilla. A su llegada, el 10 de Diciembre del mismo año, el señor Obispo lo cuestionó ¿qué es lo que lo lleva a Baja California Sur?  Sin pérdida de tiempo le contesto “la gloria de Dios y la salvación de las almas”.

El proyecto era fundar un seminario en la ciudad con los cuatro diáconos del estado de Jalisco y 10 más originarios de la Paz. La obra inició 9 meses después del arribo de los Jaliscienses, pero lamentablemente el día 15 de septiembre de 1922 muere el Obispo Ramírez Cueva. El proyecto quedó en la nada, los diáconos se trasladaron al seminario de Culiacán Sinaloa, apoyados por el padre Alejandro Ramírez, sobrino del Obispo fallecido.

Finalmente es en este seminario donde el anhelo del seminarista se cumplió. Fue ordenado sacerdote el día 19 de septiembre de 1925, y a la vez el sueño  de doña Leandrita fue cristalizado. Acto seguido regresó a Guadalajara donde estaba su mamá y hermanos, una vez reunidos se trasladaron a su tierra natal donde hubo fiesta por el regreso del hijo predilecto de Atengo. Allí ofreció su primera misa “cantada” el día 7 de octubre del mismo año.

El deber como siervo del Señor lo llamaba a Baja California Sur, en compañía de su mamá y hermanos arribó el día 8 de Diciembre  a Santa Rosalía, donde aprovechó la estancia para celebrar su primera misa en la Península. Antes, en su ruta dejó establecidos en el seminario de Culiacán Sinaloa a un grupo de jóvenes  paisanos motivados por seguir su ejemplo, así como a los tres diáconos de Guadalajara que lo acompañaron en el primer viaje a la Península, quienes también lograron  su ordenación en el mismo seminario.

Después del  primer antecedente documentado en Santa Rosalía, viajó hacia el sur sembrando su obra evangelizadora en cada rincón, ranchos, islas y misiones en las que se enlistan: Loreto, San Javier, Santa Rosalía, Todos Santos, rancho El Coyote, El Carrizalito, San Andrés, Agua Verde, Los Dolores y  valiéndose de la embarcación “Edna Rosa” se transportaba para llevar el ministerio a los feligreses que habitaban en isla del Carmen.

A finales de 1939, monseñor Felipe Torres Hurtado fue nombrado Vicario en Baja California y cambió la sede a la Ciudad de Ensenada, Baja California llevándose de compañero al padre Modesto. El 8 de Diciembre fundó el Seminario Misional de Nuestra Señora de la Paz en esta Ciudad, el padre Modesto ocupó el cargo de Vice-rector y catedrático de 1940 a 1941, también fue párroco en la iglesia del Inmaculado Corazón de María, durante este periodo fundó una capilla dedicada al Santa Teresita de Jesús y fue nombrado párroco de Tecate, Baja California y Oficial Mayor de la Secretaría del Vicariato General de Tijuana. Durante su estancia en Tecate fundó la Estación Misional  “Santa María” de Tecate el 15 de agosto de 1941, y participó en compañía de Monseñor Felipe Torres  Hurtado en la fundación también del pequeño templo católico en Valle Redondo, también se ocupó entre otras cosas de fundar el Colegio Juan María Salvatierra el día 19 de Julio de 1945, atendido por el grupo  de religiosas “misioneras hijas de la Purísima Virgen María “ integrado por la hermana María Lourdes Félix Balderrama , hermana María Victoria Navar, hermana Consuelo Ocampo, hermana Francisca Vivanco y hermana Felicitas Montes quienes con la participación de la  señora Leandra Mayón  viuda de Sánchez y Carmen Romo formaron el cuerpo de docentes de la institución.

Entre sus obras materiales  destaca la reconstrucción de la Misión de Loreto que estaba en ruinas, dejándola en óptimas condiciones para el ministerio de la evangelización.

Por su legado histórico y espiritual diseminando en cada rincón de nuestra Península fue el mérito para que los Baja Californianos Sureños lo reconocieran como  el último misionero, que dejo de existir el 26 de junio  de 1987.

En memoria a su fructífera trayectoria  en el campo de la evangelización  se realizó este trabajo que tiene como respaldo de referencia  dos visitas a la ciudad de Loreto donde se tuvo acceso a los archivos de la Misión y las  entrevistas realizadas a la familia Arce de origen Loretano, amigos del padre Modesto Sánchez Mayón.

A don Jesús flores q.e.p.d. por sus testimonios aportados.

A Jorge Manuel Alcina de la Torre por las imágenes  proporcionadas.

Asimismo agradecemos a las autoridades eclesiásticas  y personal del archivo parroquial de la iglesia de nuestra Señora de Guadalupe.

Ojala sea de beneficio esta publicación para todos aquellos que tuvieron la fortuna de haber convivido  con el  padre Modesto Sánchez  Mayón.