A manera de felicitación para todos aquellos historiadores reconocidos por su gremio, pero también a aquellos que gustan de la historia y sin tener como profesión  la de  historiar, realizan investigación histórica y modestamente la dan a conocer en su comunidad. Para todos ellos recopilamos los siguientes fragmentos.

Al final de cada uno de ellos se encuentra el link para acceder al artículo completo en línea.
¿QUE ES UN HISTORIADOR?

Pero para que no nos vayamos a las definiciones de los manuales -siempre incompletas por reduccionistas-, hagamos un ejercicio teorético -y excusen la introducción- sobre lo que ntendemos por un historiador, al que equipararemos con un filósofo, según la tesis de Karl Popper, en cuando a que “todos tenemos una visión del mundo (ideas filosóficas), pero que el filósofo es aquél que se dedicada a trabajarlas profesionalmente”, de manera sistemática, a costa de mucha pérdida de sueño, razonar y gasto de energía nerviosa. El mismo Schopenhauer no era visto por sus vecinos por largos períodos hasta de cuatro meses, los cuales creían que estaba de vacaciones, cuando en realidad el hombre estaba trabajando en sus tesis
filosóficas. Un historiador sería, pues, no quien tenga ideas de los acontecimientos históricos o escriba un artículo sobre un hecho, sino quien trabaje profesionalmente uno o varios aspectos del acontecer histórico.

De ahí que este escribano dude de que cualquiera que haga un curso de historia o incluso una maestría, sea un historiador. Un historiador es un profesional, no es un simple compilador de datos y acontecimientos, no es un “interpretador” de mala muerte sin talento; de testimonios de los actores vivos de los hechos históricos, porque de eso es que se hace la historia: de los hechos, los textos históricos, los testimonios y los datos ofrecidos por las ciencias auxiliares de la historia, como la antropología, la etnología, la arqueología, la psicología, la sociología,
etcétera, y como ustedes pueden ver, queridos lectores, son muchas materias, y por tanto, esto exige rigor, disciplina, tiempo, fatiga, salud mental, investigación y sobre todo, ingenio, talento y una inteligencia por encima del promedio. ¡Qué no venga nadie a decirme que porque recogió los acontecimientos y memorias de un pueblito cualquiera, Mengano es historiador o historiógrafo, como se dice ahora! El mismo Balaguer ñporque en eso era modesto el hombre– reconoció que su Cristo de la Libertad, su Centinela de la Frontera y Los Carpinteros,
eran textos de ficción basados en hechos históricos. Hay otros textos, como La Isla al Revés, que ya tienen otra tesitura.

Tomado de: ¿Qué es un historiador?, Arsitófanes Urbáez,  http://www.listin.com.do/puntos-de-vista/2007/8/12/24313/Que-es-un-historiador, consultado el 12 de septiembre de 2011.

Serían historiadores “aquellos estudiosos e investigadores debidamente reconocidos por sus títulos académicos o, lo que es mucho más importante, por sus aportaciones historiográficas así consideradas por quienes han sido acreditados por su propia obra y así les es reconocida por sus pares”. En menos palabras, sería historiador aquel a quien reconocieran por tal “sus pares”, los de Reig, se entiende. Y concreta en una entrevista: “Estos publicistas, que califico de neofranquistas o propagandistas o historietógrafos, no pueden tener la pretensión de, sin títulos académicos y sin reconocimiento de sus pares, es decir del gremio de profesionales de la historia, ser reconocidos como tales y adjudicarse alegremente el título de historiador”. Así pues, el amigo Reig y sus gremialistas no nos conceden el título a unos cuantos. En lo que me atañe, no hallo palabras adecuadas para expresar mi desolación.

Contra lo que dan a entender los gremialistas, no existe el título de historiador, como no existe el de filósofo, novelista, poeta, etc. El licenciado, doctor o profesor de historia, sin más, difiere tanto del historiador como el licenciado o doctor en filosofía difiere del filósofo, o el licenciado, etc. en filología del novelista o del poeta. En fin, para aliviar de sus pesadas lucubraciones al señor Reig y sus pares, les propongo una definición más sencilla y realista, a mi juicio: es historiador quien escribe libros de historia. A partir de ahí, el historiador,
como el novelista, etc., puede ser bueno, malo o regular, lo cual no depende de sus títulos, sino del valor de sus trabajos. Y para juzgar ese valor precisamos analizar dichos trabajos de forma concreta, como sugería Payne –y perdonen la reiteración de la obviedad–, y olvidar pretendidas condenas de gremio, o más propiamente de pandilla. ¿Entenderán estos señores algo tan simple?

Tomado de: ¿Qué es un Historiador?, Pio Moa, http://www.libertaddigital.com/opinion/pio-moa/que-es-un-historiador-34238/, consultado el 12 de septiembre de 2011.